Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 19, 2010

CHAMOSA Y LOMANA: ¿FUERA DE LA POLÍTICA?

La portavoz del PSOE en la Comisión del Pacto de Toledo, Isabel López Chamosa, está incrementando su prestigio a marchas forzadas en los estertores de 2010. Un mínimo de decoro me impide reproducir sus textos o sus intervenciones, verdaderos atentados a la lengua española, al sentido común y, en fin, a la comunicación en general. La señora, poco agraciada y sindicalista, ha defendido su analfabetismo funcional explicando que a ella le han elegido los ciudadanos y que así es la democracia. La pobre no es más que una "obrera", alejada de "los que tienen tanta cultura y son tan perfecto" (sic).

En el otro extremo, la inefable Pilar Rahola ponía el grito en el cielo anoche, en La Noria, porque Carmen Lomana, una persona bellísima en todos los sentidos, se había permitido criticar al Gobierno y expresar opiniones políticas. El argumento de Rahola era que una persona con gusto por lo frívolo, la moda y los lujos no está capacitada para hablar de política.

Pues bien, hay que hacer algunas observaciones sobre lo antedicho. En el primer caso, lo que más chirría no es la falta de preparación, sino que la socialista se enorgullezca de su deficiencia. ¿Es que un obrero, según Chamosa, no puede hablar con corrección? Si quiere, claro que puede. Por otra parte, no es de recibo que el PSOE --partido muy preocupado por los portavoces, como es sabido-- coloque en una posición relevante a una mujer que tendrá muchas virtudes, pero que no sabe hablar y da muestras de un grado de confusión mental más que preocupante.

Nunca he pensado que deba ser obligatorio que un alto cargo político esté ocupado por alguien con estudios universitarios o con una vasta cultura. Ello será un punto a favor, una presunción favorable, pero no una contiditio sine qua non. Ha habido grandes líderes políticos que carecían de un excelso nivel académico y que, con todo, realizaron un excelente trabajo. No hay que menospreciar a los autodidactas. Y cuando digo autodidacta, doy por supuesto que un político sí ha de poseer un mínimo de cultura y educación, aparte de que hay determinados departamentos ministeriales muy técnicos que funcionan mejor en manos de especialistas. En suma, no sería aceptable un paleto total, pero hay autodidactas que pueden saber gestionar mucho mejor que un señor con una licenciatura o unas oposiciones.

Además de lo anterior, es esencial que haya menos políticos profesionales, que viven exclusivamente de su partido, y más políticos que se hayan ganado la vida y puedan ganársela sin depender del mismo. Porque esa dependencia genera políticos muy fanáticos y miopes, sectarios con la vista siempre puesta en las elecciones. En honor a la verdad, los políticos profesionales abundan en el PSOE, empezando por Zapatero, que nunca ha sido nada más que un hombre de partido. O sea, muy poca cosa.

En cuanto a Carmen Lomana, confieso mi admiración, mi adoración por ella. ¿Cómo no va a poder esta mujer culta y sofisticada opinar sobre cuestiones políticas y merecer toda atención? La postura de Pilar Rahola es muy cerrada. ¡No sólo de analistas y tertulianos vive el zoon politikon! Me tragué el programa Las joyas de la corona entero y no por ello he dejado de leer o me he convertido en un incapaz. Pocos intelectuales deben de quedar que vivan como en un convento y no tengan distracciones mundanas. Es bueno tener alguna válvula de escape, siempre que no te corrompa. Así pues, por el hecho de que a Carmen le interese la moda y vestirse con exquisita elegancia no puede sentenciarse ipso facto que sus opiniones políticas no tengan valor.

Los japoneses, en su esquema moral, tienen muy bien diferenciado lo que es el círculo de los sentimientos humanos del círculo de las obligaciones serias. Y mientras el primero no afecte al segundo, no hay nada de malo en beber, divertirse y estar con los amigos. Lo cual es aplicable a este caso. Carmen Lomana, obviamente, sabrá más de pasarelas que de los vericuetos más oscuros de la política, lo que no es óbice para que lo que ha dicho del Gobierno y la crisis siga siendo impecable y muy atinado.