Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, noviembre 07, 2010

A SU MANERA: RAJOY EN ESTADO PURO

Como era de esperar, el Gobierno y el PSOE ya están en campaña electoral y –no es la primera ni será la última vez— el gran argumento contra el PP es el argumento del miedo. El miedo a una derecha que no debe gobernar jamás y que debe ser aislada mediante un cordón sanitario. El miedo a una derecha con una agenda oculta y perversa con la que tratará de desmantelar el Estado de Bienestar. En este sentido, la última entrevista a Mariano Rajoy en El País ha suministrado munición a Rubalcaba y sus palmeros, sin que haya aportado mucho a la causa de su partido. Rajoy sigue cayendo en las trampas más burdas y no ha perdido sus esencias.

Aunque tenga las encuestas a su favor, el líder del PP, contra lo que comenta el entrevistador, sigue siendo muy dubitativo, muy inescrutable. En parte, es bueno que no muestre todas sus cartas. Haga lo que haga, el PSOE le va atacar, bien por tener una agenda oculta, bien por querer destruir cualquier atisbo de política social. Así pues, ya habrá tiempo para explicarse en la campaña de 2012.

Rajoy, que tiene días buenos y días malos (y tocaba malo), se deja acorralar demasiadas veces por el afilado entrevistador. Frente a la atractiva bajada de impuestos que plantea, en concreto del IS y del IVA, antepone el entrevistador la resobada objeción de que cómo va a ser posible reducir el déficit si a la caja de la Hacienda Pública entran menos ingresos provenientes de la tributación. Falacias ya aducidas por los socialistas en tiempos pasados y que fueron refutadas por la fuerza de los hechos: de lo que se trata es de estimular la actividad económica, de que el ciudadano tenga más dinero en el bolsillo, de que se generen nuevos puestos trabajos y de que, en consecuencia, haya quien pueda pagar impuestos (razonables). De esta forma sí se puede combatir el déficit, ya que ahora, como no hay de dónde sacar dinero, la recaudación es forzosamente baja. Los socialistas mienten cuando sostienen que no se pueden bajar los impuestos sin grave quebranto para la Hacienda. Puede hacerse con responsabilidad y en el momento preciso. Y aunque Rajoy lo dice, no sólo lo hace con poca convicción, sino que se deja llevar por el entrevistador, que le acosa con sus absurdas inquietudes sobre cuánto se dejará de recaudar.

En su mejor estilo, Rajoy alberga ideas un tanto peregrinas. Por ejemplo, la prohibición del déficit por ley me parece de dudosa eficacia. Otra cosa es que, en el marco del Estado autonómico, se haga necesario incentivar la responsabilidad fiscal. Pero aquí se vuelve a caer en el error de pensar que la legislación tiene propiedades mágicas y que va a convertir a unos políticos derrochadores en unos austeros administradores. También se echa en falta más valentía en algunos aspectos. Ya he alabado su prudencia más arriba, pero podría mencionar alguna propuesta de reforma del sistema educativo, del Poder Judicial, del mercado de trabajo...

Respecto a nuevos ajustes y recortes, lo que no puede hacer Rajoy es alabar a Cameron y asegurar que haría algo similar en España y, acto seguido, dedicarse a desmentirlo explícita o implícitamente. Todo lo que propone es light, poco comprometido. Le pido a Rajoy que sea mínimamente coherente.

Dos años atrás pensaba que era imposible que Rajoy llegará a La Moncloa. Hoy día, puede conseguirlo. Va a depender mucho de la recuperación de la economía y de su capacidad de aguante. Su ventaja personal es su amplia experiencia, haber resistido y superado muchas crisis y el hecho de que es un hombre cabal, moderado, previsible... Este perfil lo está haciendo valer el propio interesado, y es uno de sus aciertos. España necesita un gestor eficaz curado de ocurrencias y delirios. Además, tiene a su lado a Cristóbal Montoro, que es un economista solvente capaz de revisar "todos los papeles económicos" y presentar "un programa como Dios manda para cuatro años". Por lo demás, Rajoy sigue sobreviviendo gracias a sus arrebatos y a una política que "se sustenta en el silencio y la paciencia", como ha escrito Martín Ferrand. Al final, lo va a lograr a su manera.

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