Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, noviembre 21, 2010

ALICE COOPER (I): ANTES DEL CONCIERTO

Alice Cooper es una vieja leyenda del rock and roll. Nacido en 1948, su carrera musical arranca en 1969 y se extiende hasta la actualidad con un ritmo muy regular, sin paréntesis considerables, lo que da idea de su magnitud. Por ello, es sumamente apropiado el lema que ha adoptado para su última gira de conciertos: "They keep killing them... and he keeps coming back!". Es incombustible, imparable. Aparte de su gira, ya prepara un nuevo disco para 2011.

A Alice Cooper se le asocia con el estilo provocador, rebelde y excesivo que triunfaría en los ochenta. Muchos grupos de esos años prodigiosos y libres le tuvieron de modelo. Es un tipo de cantante y compositor atrevido, desenfadado, refrescante y, sin duda, con mucho espíritu, alguien que lo da todo. Y, al tiempo, nada endiosado o con pretensiones de infalibilidad. No es de esos artistas que pretende erigirse en guía moral de su pueblo más allá del contenido –nada despreciable— de sus canciones. En lo personal, es cristiano, republicano y golfista.

Es conocido por sus conciertos generalmente macabros y sangrientos, lo que ha originado muchas controversias, espasmos puritanos e intentos de censura. Es un artista del shock, al modo de Dalí, que fue seguidor suyo. Si tuviese que adscribirle a un estilo musical, me decantaría por el hard rock en sentido amplio.

A pesar de su larga carrera, opera aquí un sesgo ochentero que conduce a muchos a creer que sólo tuvo grandes éxitos en los ochenta. Desde luego, los obtuvo, en especial con Trash (1989), su disco más vendido y famoso. Pero, en rigor, su época dorada tuvo lugar en los setenta. Tras iniciar su carrera en solitario (Alice Cooper comenzó siendo un grupo), va a encadenar una serie de discos, muchos de ellos conceptuales, realmente impresionantes. Cabe destacar Welcome to My Nightmare (1975), Goes to Hell (1976) y From The Inside (1978). En ellos, y en los del grupo Alice Cooper (particularmente, Love It To Death, de 1971, Killer, del mismo año, School’s Out, de 1972, y Billion Dollar Babies, de 1973), se contienen sus himnos más memorables, reconocibles y legendarios.

Los inicios de los ochenta fueron difíciles para Cooper dados sus problemas de alcoholismo. Había sido tratado con anterioridad en una clínica de desintoxicación, experiencia que reflejó en el ya citado disco From The Inside. Se conoce que en los ochenta recayó en su adicción, muy fuerte y destructiva, hasta el extremo de que Cooper ha perdido, en una suerte de amnesia alcohólica, los recuerdos de la grabación de dos de sus discos de principios de la década. Otra vez hospitalizado y por fin curado, se tomó un descanso de la industria musical, pues no regresaría, ya perfectamente adaptado a las corrientes de los ochenta, con Constrictor (1986) y Raise Your Fist and Yell (1987), dos discos arrolladores, alcanzando poco después el auge con Trash.

Los noventa marcan el inicio de un progresivo declive de Cooper: aun estando plenamente consolidado, ya no va a disfrutar de éxitos tan sonados y espectaculares. Su disco Hey Stoopid (1991) es, a mi juicio, el último resplandor del glam metal de los ochenta frente a las tendencias grunge y el cambio cultural. Con todo, él ha seguido en la industria, luchando en muchos frentes (cine, radio, diversos espectáculos...) y lanzando nuevos discos (The Last Temptation, de 1994, Brutal Planet, de 2000, etcétera, siendo el más reciente Along Came a Spider, de 2008). No cabe duda de que es un grande, un icono. Lo bueno es que no sólo tiene un inmenso legado a sus espaldas, sino que continúa agrandando su fama y complaciendo a sus incondicionales. Ha afirmado que dejará los escenarios seis años después de que lo hagan los Rolling Stones, otros tan inmortales como él mismo.

Y como me cuento entre sus seguidores, acudiré el próximo miércoles al concierto que ofrecerá en Madrid. La segunda parte de este texto sobre Alice Cooper, obviamente, estará dedicada a la crónica de ese concierto.

"If you're listening to a rock star in order to get your information on who to vote for, you're a bigger moron than they are. Why are we rock stars? Because we're morons. We sleep all day, we play music at night and very rarely do we sit around reading the Washington Journal." (Alice Cooper)

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