Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 24, 2010

EL PRINCIPIO DEL FIN DE LA LEGISLATURA

Mucho ha dado que hablar la última crisis de Gobierno. Demasiado, sin duda, para tan poca sustancia. Y sí, no voy a ser menos y voy a hablar de ella, aunque mi comentario será reducido toda vez que, en este momento, importa bien poco --en términos de arreglar los problemas que acucian-- el cambio de Gobierno, con sus salidas y entradas documentadas ad nauseam por los periodistas. El nuevo Gobierno ha sido formado, de acuerdo con el propio Zapatero, sobre la base de dos criterios: que sea capaz de soltar mucha propaganda; y que valga para hacer oposición a la oposición. Nada gestión eficaz o especialistas en materia económica: el Presidente cree o quiere hacer creer que lo peor ya ha pasado y que toca centrarse en las elecciones y resistir hasta entonces. Es el principio del fin de la legislatura y, a partir de este punto, lo que resta es una larga campaña demagógica en la que el Gobierno sólo va a incluir en su agenda intereses partidistas.

La jugada de la crisis de Gobierno, respecto a los tiempos, ha sido una cortina de humo destinada a impedir que se atienda demasiado al debate presupuestario, a las escandalosas cesiones de Zapatero a los nacionalistas para mantenerse en el poder y a unos Presupuestos Generales del Estado que contienen unas previsiones de crecimiento de la economía y de ingresos públicos no ya optimistas, sino harto increíbles. El resto poco interesa. Las políticas no van a cambiar. Zapatero es muy presidencialista y no deja libertad a sus ministros, que han quedado reducidos a ser meros portavoces y escudos. El Consejo de Ministros es un órgano colegiado y, teóricamente, un ministro con ideas propias e iniciativa puede emprender grandes proyectos y despuntar, pero de un tiempo a esta parte el presidente del Gobierno ha reunido todo el protagonismo para sí. Véase, por ejemplo, el caso de la Ministra de Economía y Hacienda.

Lo único que merece mayor glosa es la pirueta de la señorita Trini. En una nueva e impresionante semejanza con Obama, ha sido nombrada por Zapatero Ministra de Exteriores la candidata que en las primarias de Madrid fue derrotada por el Obama de Parla, un tipo que antes lucía patillas de bandolero y ahora se la has recortado.

Lo cierto e indudable es que el PP aventaja al PSOE en las encuestas. Pero sería un error de Mariano Rajoy echarse la siesta. Por un lado, debe de haber bastante voto sumergido del PSOE. Por otro, distancias más grandes se han acortado y, conforme se aproximen las elecciones generales, saldrán a la palestra sindicatos, titiriteros y otros mantenidos del socialismo a advertir del peligro de que gobierne la derecha. Dirán que es mejor que siga el PSOE, porque no hay que olvidar la invasión de Iraq, el Prestige, la perfidia de Aznar, etcétera. Huelga decir que el PSOE va a defender sus posiciones con todo lo que tenga a mano, sin remilgos ni complejos, y va a erigir el espantajo de una derecha anticuada, antidemocrática y apocalíptica. Rajoy debe ir preparándose para ello, aunque experiencia no le falta.

Animados por el cambio de Gobierno y espoleados por Zapatero a explicarse mejor, los socialistas han pasado a la carga. José Blanco ya ha manifestado que el PP va a lomos de la crisis hacia La Moncloa (como si hubiese algo de malo en ello) y que se les ve "el plumero, aunque a Mariano Rajoy no es difícil". Los socialistas saben bien que Mariano tiene mucha pluma, que es un "mariposón", en palabras de Alfonso Guerra, y hay que destacarlo y ridiculizarlo. Y como ellos son de izquierdas y Rajoy no tiene unos voluptuosos morros ni se llama Pajín, no es de esperar que nadie pida la dimisión de Blanco, le retire el saludo o le acuse de homófobo.

19 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

He leído que Trini no sabe inglés. ¿Es cierto? Un ministro de exteriores tiene que saber inglés o sí o sí.

El Espantapájaros dijo...

No lo sé a ciencia cierta, Octopus. Es posible que lo chappurree ya que se rumorea que se presentó a las oposiciones para el Cuerpo Diplomático (suspendiendo). En todo caso, pronto lo comprobaremos.

Moratinos sí hablaba inglés y además era diplomático, una garantía, por lo menos, de conocimiento de las relaciones internacionales.

tur dijo...

Llegué a su blog a través del artículo sobre los ricos y tras echarle un vistazo a varios artículos permítame que le diga que estoy absolutamente en contra de su ideología aunque no por ello estoy en contra de ciertos valores que usted parece defender. Pero por favor, no me juzgue mal de buenas a primeras, y no porque me importe, sino por mero respeto a la verdad. En absoluto me considero un progroide guarro y botellonero de esos que llevan rastas y un aro en el orificio nasal. Más bien me siento plenamente identificado con valores como el esfuerzo, el sacrificio, la decencia, la familia, la fuerza de voluntad, la caballerosidad, la educación, el espíritu deportivo o el compañerismo. Y precisamente por tener los valores que tengo no puedo considerarme defensor del pensamiento liberal. He leído bastante acerca del liberalismo, al igual que sobre cualquier otra ideología, religión o filosofía de vida y en algunos momentos me he sentido cercano a postulados más liberales pero a día de hoy creo que el liberalismo es un gran error basado en una gran utopía que hace aguas en cuanto la trasladamos del papel y de las gráficas a la organización de una sociedad humana. Igualmente considero que el movimiento liberal existente hoy en día es victimista y llorica a la par que sectario y pendenciero.

tur dijo...

En su artículo sobre los ricos dice que “Adam Smith ya argumentó, con razón, que la búsqueda del beneficio individual –que es el primer paso hacia la riqueza— conlleva el beneficio de la sociedad.” Y lo hace aludiendo a la famosa ley de la oferta y la demanda. Todo esto, como le decía, es muy bonito y funciona muy bien en la teoría o aplicado a una sociedad de seres inanimados y amorales pero en práctica se cae por su propio peso, y le pondré un ejemplo de lo más simple. Una de las multinacionales idolatradas por los libegales, buscando su propio beneficio (y según usted el de la sociedad), decide utilizar parte de sus recursos económicos para anunciar con colorines y slogans “enrollados” una basura de bollo cargado de carbohidratos refinados y grasas saturadas que sumirá a inocentes niños en la obesidad y atascará sus arterias, de modo que con el tiempo colapsarán los servicios de salud. Al mismo tiempo otra empresa, también buscando su propio beneficio (y el de la sociedad) utiliza más dinero en promocionar maquinitas y consolas que los anteriormente citados niños obesos utilizarán adictivamente en vez de formarse en el ámbito académico y deportivo. Lamentablemente sus padres no pueden supervisar a su hijo porque tienen unas buenas jornadas de trabajo repletas de horas y amparadas por un Estado muy libegal que no defiende valores carcas como la familia. Con el tiempo el chico se hace adolescente y sus padres, sin tiempo para atenderle y para formarlo, deciden sustituir su labor educativa por una sustanciosa propina con la que nuestro protagonista caerá en el materialismo y en el consumismo histérico de productos inútiles ofertados por empresas que buscan su propio beneficio y que a través de morralla publicitaria le hacen ver que si ellos no es nadie.

tur dijo...

¿Acaso no tienen derecho a vivir los empleados de las empresas de bollitos, maquinitas y demás productos inútiles? Me preguntarán los libegales. Claro que tienen derecho a vivir, pero igualmente pueden hacerlo trabajando para empresas que fabriquen artículos deportivos o libros y además amparados por un sistema en el que el Estado los proteja y no sean considerados como una mercancía más. ¿O acaso creen nuestro intgépidos libegales que si los niños dejasen de malgastar el tiempo con zarandajas iban a dedicar ese tiempo en mirar a la pared y no en sustituirlas por actividades más sanas y saludables física y mentalmente? Pero es que la oferta y la demanda no sé qué, el liberalismo no sé cuánto, que si es que no vivimos en un Estado liberal en la actualidad así que nunca podremos ver las ventajas de vivir en uno si no lo vemos funcionar de verdad. Memeces todo, buscando como único objetivo el beneficio propio a través del egoísmo no se puede conseguir el de la sociedad. Entonces me dirán los libegales, es que eres sociata, progre, nazi, comunista o todo junto, porque para el caso son todos intervencionistas antiliberales. Pues no soy nada de eso, simplemente una persona con dos dedos de frente.

octopusmagnificens dijo...

Campaña insidiosa contra el Tigretón, uno de los recuerdos más bellos de mi infancia.

El Espantapájaros dijo...

Tur:

Agradezco mucho su visita y me complace que se sienta libre de expresar sus discrepancias a través de un comentario realmente interesante. Merece una réplica, porque ésta no es la bitácora llamada "Las penas del Agente Smith", tributaria de "Público", donde si uno discrepa sólo recibe insultos y desprecio.

En el pensamiento liberal clásico, el Estado es necesario y desempeña su papel. Pienso que debe haber, por ejemplo, una instrucción pública, para garantizar la igualdad de oportunidades. Y no todo vale. No hay que tolerar la corrupción, la evasión fiscal, etcétera.

Empero, rechazo de plano la idea de un Estado no policía, sino padre o totalitario, un poder público que, como usted propone, diga lo que se puede producir y lo que no y decida lo que es bueno para la sociedad y lo que no. Ello plantea todo tipo de interrogantes y, ya que usted habla de utopías, hay que decir que la del socialismo ha sido la más nefasta de todas.

Pero no debe preocuparse. Como usted ha vaticinado que le diría, en absoluto vivimos en una sociedad liberal o en mercado de competencia perfecta. El neoliberalismo es un cuento de terror. Las regulaciones abundan, y las prohibiciones. Y lo único que ha hecho el Estado en relación con la familia ha sido manipularla según sus intereses.

Centrándome en su ejemplo, admito --y es así-- que puede haber grandes, poderosas empresas que, con su marketing y estudios de mercado, vendan masivamente bollos que engorden a los niños o consolas que les distraigan de más elevadas actividades. Al margen de que lo anterior deba calificarse necesariamente de negativo para la sociedad, usted olvida algo fundamental: la libertad de elección del consumidor. Ya puede una empresa promocionar hasta la saciedad un determinado producto y adornarlo de mil maneras, que si el consumidor decide no comprarlo, estará perdida. Usted alegará que hay una manipulación, que las modas coaccionan, que vivimos en una sociedad consumista donde nadie escapa de tales influjos, etcétera. Mas en el fondo todo depende de la capacidad del individuo y de los límites que se imponga. Si resulta que hay un tipo que no se preocupa de su salud, que no sabe ahorrar, que no desea estudiar... es su problema. Yo como hamburguesas y me encanta, pero no desayuno, como y ceno con ellas. En este aspecto soy completamente individualista y darwinista. Que sobrevivan --a efectos del éxito y la buena vida-- los que sean capaces de adaptarse, elegir mejor y ser responsables. Es la única forma de progresar. Nadie obliga a una mujer a hartarse de bombobes o a un chico a no despegarse de la televisión. En nuestra sociedad, sólo el Estado posee un auténtico y genuino poder de coacción, un poder ablatorio.

Usted pensará entonces que adelante, que con su poder el Estado remedie todos los males de la sociedad. Pero creer que el Estado tiene la respuesta para todo es caer en lo que Herbert Spencer llamaba la superstición política. En su obra "El individuo contra el Estado" escribió una reflexión que viene al caso:

"Los socialistas, y con ellos los llamados liberales que les preparan diligentemente el camino [se refiere a unos liberales desviados], se imaginan que los defectos humanos pueden ser corregidos a fuerza de habilidad por buenas instituciones. Es una ilusión. Cualquiera que sea la estructura social, la naturaleza defectuosa de los ciudadanos ha de manifestarse necesariamente en actos perniciosos. No hay alquimia política suficientemente poderosa para transformar instintos de plomo en conductas de oro."

Y si se intenta, en el camino se perderá la libertad pero al final no se llegará a ningún mundo perfecto.

Un saludo.

tur dijo...

Estoy a favor de la propiedad privada, de que la gente esforzada y trabajadora obtenga su merecida recompensa y tenga derecho a ver prosperar su negocio, ¡faltaría más!. Estoy en contra de los guarros y de los zánganos que quieren vivir de la sopa boba y de no dar palo al agua. Y también estoy en contra de un sistema económico y social que se rija por la ley de la oferta y la demanda y buscando el beneficio de las empresas en temas tan serios como la educación de nuestros hijos, la salud pública, la defensa de la familia, la industria nacional y los sectores estratégicos… ¿Nos estamos volviendo locos o qué sucede? ¿Y si dejamos la sanidad en manos de empresas privadas y no se descubre la cura de enfermedades porque es más rentable seguir vendiendo medicamentos para paliar sus síntomas? ¿Y si la descubren pero sale más rentable vender los medicamentos? ¿Y si hay una crisis energética y debemos hacerla frente apoyándonos en nuestras fuentes de energía privatizadas y reconvertidas por los libegales?

tur dijo...

El liberalismo termina por convertir a la sociedad en un ente enfermo, deshumanizado, amoral y relativista de gentes materialistas, consumistas, superficiales, innobles y presumidas. Usted mismo lo reconoce cuando afirma que “todo depende de la capacidad del individuo y de los límites que se imponga” o cuando dice “En este aspecto soy completamente individualista y darwinista. Que sobrevivan --a efectos del éxito y la buena vida-- los que sean capaces de adaptarse, elegir mejor y ser responsables” No podemos convertir la sociedad y las relaciones humanas en una jungla de superficialidad y egoísmo sino que la sociedad debe mantener unas tradiciones y unos valores que la permitan avanzar y no caer en el relativismo y en la degeneración moral absoluta. ¿Qué sucedería si la gente que decide “no adaptarse” es una inmensa mayoría y la sociedad se convierte en una comuna hippy? ¿Piensa así, con ese relativismo moral, competir con naciones poderosas económicamente como China y aun fuertes en valores como Rusia con una sociedad de presumidos, egoístas, superficiales y cobardes? Y cuando usted me habla de “la libertad de elección del consumidor” no puedo dejar de pensar qué libertad de elección tiene un niño de 12 años aun sin formar y cuyos padres no le pueden prestar atención porque también han decidido “no adaptarse”. El intervencionismo no es malo en sí, sólo cuando se utiliza para gilipolleces, como suele suceder en la actualidad. Usted me habla de “la libertad de elección del consumidor” La sociedad debe estar en determinadas situaciones por encima de los intereses individuales. Piensen por sí mismos, no permitan que su ideología piense por ustedes. Un saludo.

El Espantapájaros dijo...

Estoy más que de acuerdo con la primera parte de su exposición. A partir de ahí, la cosa me parece más objetable.

El problema es doble. De una parte, usted expresa una serie de temores respecto al sector privado que no por arraigados son razonables. Por ejemplo, menciona la educación de los hijos. ¿Usted preferiría un sistema en el cual sólo pudiera escolarizar a su hijo en escuelas públicas y no en un colegio religioso, aunque éste fuese más acorde con sus valores morales? Ya he dicho que estoy con la instrucción pública, pero ha de convivir con la educación privada. En Estados Unidos, grandes descubrimientos científicos y avances se han hecho en universidades privadas, de las cuales, a su vez, han salido eminentes científicos y premios Nobel. El Estado quizá deba estimular la investigación en determinadas ocasiones, pero sería un error reemplazar a las empresas privadas. Y, en todo caso, es muy difícil hablar de cuáles deban ser sectores estratégicos para España. ¿Las telecomunicaciones? ¿El turismo? ¿La construcción? En todos ellos empresas privadas han despuntado y obtenido grandes éxitos. Mientras, el Estado, con sus subvenciones a las energías renovables y su regulación del sector eléctrico, sólo ha propiciado fraudes a mansalva y un inmenso déficit tarifario.

Mire, me gusta mucho el estudio de la Hacienda Pública y reconozco la existencia de errores del mercado. A partir de ahí, el debate debe centrarse en cómo arregarlos, y no siempre la mejor solución es la intervención a palo seco.

De otra parte, usted tiene un concepto de la sociedad muy exagerado. Como decía Margaret Thatcher, no hay tal cosa, sólo una suma de individuos libres que tratan de sobrevivir. Y lo comparto.

Dicho esto, claro que hay una serie de intereses generales de los que debe hacerse cargo el Estado con su Administración y su monopolio de la fuerza. Claro que hay que procurar defender unos valores superiores y garantizar unos derechos fundamentales. Claro que hay que pensar en nuestro futuro como nación y prepararse para los retos que vienen. No lo discuto y lo veo necesario. Lo que critico es que se pretenda ir demasiado lejos. Piense usted que además de liberal, quiero creer que soy patriota y, antes de nada, buena persona, y si confío en el liberalismo es porque creo que contiene las ideas acertadas y lo que mayor bien va a hacer a la humanidad. No me paga ningún malvado empresario para que le haga propaganda ni quiero una sociedad que sea "un ente enfermo, deshumanizado, amoral y relativista de gentes materialistas, consumistas, superficiales, innobles y presumidas".

Finalmente, usted habla de un niño de 12 años que no puede elegir correctamente. Aparte de que yo con esa edad era perfectamente consciente de mi entorno y de ciertos deberes y límites, los primeros responsables de su educación son los padres. Si hay situaciones patológicas o extremas, podrá intervenir el Estado. Pero sólo me faltaba que fuese el Estado el que decidiese la educación hasta en la esfera más privada. ¿Con qué criterios?

Usted parece concebir el Estado como un ente superior capaz de hacer lo mejor por una sociedad, lo que justificaría una fuerte intervención en orden a evitar los riesgos de ese oscuro bosque de tinieblas llamado sector privado. Pero tras el Estado sólo hay seres humanos, con sus carencias y debilidades, y las más de las veces intereses partidistas. Usted tal vez crea, por ejemplo, que la asignatura Educación para la Ciudadanía es un buen paso para esa sociedad conformada desde el Estado. Para mí, no es más que, en general, un intento de manipulación de carácter izquierdista.

Un saludo.

Alfredo dijo...

En general de acuerdo con Espantapájaros pero añado unas cosas particulares a raíz de la defensa de los ricos.

Cien personas van a una taberna, el amigo más adinerado se pide y paga 45 cervezas de grifo, los próximos nueve piden y pagan 52, y los demás bebemos de gratis. En Madrid, la gente educada dice "gracias" cuando los demás nos pagan nuestras consumiciones. Pero al parecer, entre los socialistas de Madrid y Europa en general, buscan a un inspector o demagogo populista y exigen copas caras y finas.

Los españoles más adinerados (el 1-2% de este país) producen más del 25% de los ingresos y sin embargo pagan el 45% o más de IRPF. Un gran porcentaje de españoles ni siquiera paga el IRPF. ¿Es eso justo tur? Los socialistas creen que no y piensan que los ricos tienen que pagar aún más.

¿Por qué? ¿Por qué los "ricos" y "millonarios" tienen que "pagar más" cuando casi la mitad no paga nada? ¿Qué tiene que ver eso con lo justo? ¿Qué reciben a cambio? ¿Tendrán sus propios carriles en las autopistas para sus cochazos? ¿Van a tener más protección si nos invaden los sudamericanos? No, la mayoría no ofrece nada a cambio - cogemos el dinero porque lo codiciamos y nos da envidia que otros tengan éxito en la vida.

Es más, según los iluminados, somos "egoistas" por querer quedarnos con más de nuestro dinero. ¿Cuando fue que nos convertimos en un país de saqueadores? ¿Por qué odiamos a los fuertes y adulamos a los débiles? ¿Por qué seguimos castigando a los campeones y premiando la mediocridad? Los "ricos" consumen menos servicios públicos que los pobres y YA PAGAN más impuestos. Los "pobres" deberían estar agradecidos de que existen los "ricos" que son en gran medida los que mantienen esos servicios públicos que ellos tanto piden y adoran. No, en cambio, lo que hacen es insultar a los ricos.

CONTINUA

Alfredo dijo...

Es de ESTÚPIDOS odiar a los ricos -- casi la totalidad de la población "obrera" trabaja para gente "rica". Tú no vas a ganar más dinero si ellos no pueden quedarse con más del dinero que producen.

La riqueza no es ni moral ni inmoral - es la diferencia entre lo que se produce y lo que se consume. La gente que gasta más de lo que ganan se empobrecen, y la gente que gana más de lo que gasta se enriquecen más. Con la excepción de delincuentes y estafadores, los ricos se enriquecieron porque ofrecieron algo que tú quieres.

¿Y quién es el que realmente sufre cuando prima la filosofía "que lo paguen los ricos"? Tú, estimado pobretón -- la próxima vez que vayas a visitar a tu dentista, el muy ricachón, ¡como se atreve a ganar dinero!, pagarás más por sus servicios. Idem para el resto de servicios.

¿Cuando van a pagar más impuestos los incompetentes que nos gobiernan? Sólo les pedimos que reciclen unas gotitas de sangre para pagar por su incompetencia y ¿qué nos hacen? Nos suben el IVA y dicen que los "ricos" son egoistas, imperialistas, explotadores y racistas.

Yo tengo mi propia propuesta en materia de impuestos: no pagaremos ni un céntimos más hasta que las cuentas del gobierno sean transparantes y estén al día.

Tenemos que gastar menos, no cobrar más impuestos, si queremos recuperación económica.

Ya lo saben los alemanes, franceses, griegos, chinos, británicos y hasta los cubanos, donde Castro reducirá los empleos estatales.

CONTINUA

Alfredo dijo...

Díganos, Tur, qué programas, ministerios y demás le gustaría eliminar.

En cuanto a la cuestión moral: yo también estoy preocupado con el auge del relativismo, del ateísmo, del multiculturalismo, de la homosexualidad asquerosa en la televisión, y el aumento de familias monoparentales, sí, me preocupa y NO me gusta. Pero TODA la historia demuestra que los gobiernos, cuando se involucran demasiado en desarrollar un "espíritu moral nacional" fracasan estrepitosamente y es más, generan más inmoralidad tur. Ahí tiene usted en Europa el ejemplo de la unión entre la Igl.Católica papal y el Estado: tenemos uno de los continentes más ateos e inmorales del mundo.

Dice tur:

"Memeces todo, buscando como único objetivo el beneficio propio a través del egoísmo no se puede conseguir el de la sociedad."

¿Me podría usted nombrar a un sólo gobierno o individuo que no busca el beneficio propio?

Ah y claro - la sociedad NO existe - yo tampoco creo en "la sociedad". Quiero ver una España más individualista, menos colectivista y menos aborregada - una España menos falsa donde la gente no tenga reparos en reconocer lo que ya todos sabemos: que TODOS buscamos el beneficio propio. Usted no escribe aquí por puro altruismo: a usted le interesa defender un tipo de "sociedad" - a mí otra.

Por cierto, tur, la mejor sanidad del mundo es la privada en EEUU. Menos mal que el 2 de noviembre, enterrarán el plan sanitario de Bobama.

Es más, como ya dijo espantapájaros, las MEJORES universidades del mundo son privadas - y sí, sí hay gente "pobre" pues hay becas, en EEUU, también privadas.

Y no se pierda este artículo sobre un colegio privado GRATUITO para gente pobre donde se impone una disciplina férrea que ya quisiera cualquier colegio público:

http://www.nytimes.com/2010/10/25/nyregion/25brother.html?_r=1&src=me&ref=nyregion

Alfredo dijo...

No se confunda tur - quiero que le quede claro - el gobierno/estado TAMBIÉN tienen un papel, ENORME (SIN METERSE con la industria), no obstante de lo que yo he dicho anteriormente.

1. El Estado tiene que mantener las finanzas austeras y sólidas - unas cuentas ejemplares, reducir el déficit. No creo que usted se atreva a discutir eso. Bajar la inflación a mínimos y MANTENERLA en mínimos.

2. Gasto público bajo control: todo el mundo sabe lo que eso significa. Un país es como una gran familia - los gastos no pueden superar los ingresos. Las empresas lo saben también, ¿cómo no lo va a saber el gobierno y cómo no vamos a exigirle esto caballero? Tiene que haber un INCENTIVO para generar riqueza. No sea así tur, usted lo sabe perfectamente - usted sabe a la perfección que si la gente no tiene incentivos, sencillamente NO trabaja.

3. Sólo el gobierno puede defender la seguridad de la nación. Ese es el DEBER del gobierno.

4. Educación correcta: así es como la persona pobre desarrolla su inteligencia.

5. Por supuesto que debe haber seguridad social - eso es de cajón para los liberales y ya lo había defendido Hayek.

6. Tiene que haber un orden interno con un sistema judicial agresivo, serio e independiente. Sin la ley no hay libertad - hace falta policía, leyes, democracia y tribunales saneados. Por supuesto que hay también regulaciones para las empresas: medioambiente, seguridad alimenticia, etc.

Si los gobiernos se dedicásen a eso, de verdad y con seriedad, no tendrían tiempo para meterse en asuntos que no les incumbe.

¿Está usted diciendo, tur, que el Estado tiene que decidir por los demás en cuestiones absolutas? ¿Dónde ponemos los límites tur? Con esa filosofía suya, no puede haber libertad, ni democracia, ni derechos, ni soberanía del individuo. NADA bueno. Mire a su alrededor y vea lo que ha engendrado el "gran gobierno", que NO fuerte y de calidad ojo. Creo con eso tiene usted mucho que analizar. Le ruego que reconsidere sus ideas.



2.

El Espantapájaros dijo...

Alfredo, gracias por tu espléndida intervención. Creo que Tur tiene ideas bastante acertadas y que ha propuesto aquí una discrepancia interesante. No es el típico progresista aferrado a sus consignas.

Me gustaría añadir dos cosas en mi respuesta a Tur. La primera es que el propio Adam Smith argumentaba que había una serie de aspectos (Justicia, seguridad de los ciudadanos, suministro de ciertos bienes públicos... ) reservados, por así decir, a la acción del Estado en defensa del interés general. Y, en segundo lugar, también señalaba que, a pesar de la regla general ya analizada, había ocasiones en las que los comerciantes, persiguiendo su interés particular, podían atentar contra el general, citando los casos de monopolio o actividades que pongan en peligro la seguridad pública. Por ello, es fundamental una buena legislación sobre defensa de la competencia y sobre competencia desleal, y añadir a esto todo lo que ha comentado Alfredo con mucho acierto.

Alfredo dijo...

No hay de qué, Espantapájaros - tur tiene sus dudas, muy legítimas, y hay que aclarárselas. Espero que se actualice.

saludos a todos

tur dijo...

Agradezco sus elaboradas respuesta y su educación a la hora de plantearlas. Por lo que puedo leer entre líneas creo que me han interpretado mal; ni leo el panfleto progroide y relativista de público, ni soy socialista/progre. Asimismo, y ya que mencionó el fascismo, le digo que tampoco soy fascista y añado que me parece ridícula la tendencia del liberalismo victimista, histérico y sectario actual a calificar de fascista/comunista a todo aquél que defiende la intervención del Estado en determinadas vertientes de la sociedad. Obrar de tal forma sería darles la razón a los ridículos anarcocapitalistas para quienes, ustedes, seguramente también sean unos fascista/socialistas de tomo y lomo. Espantapájaros defiende la intervención del Estado para garantizar la igualdad de oportunidades, de modo que aquí lo único que se debate es el tamaño de dicha intervención y su orientación. El intervencionismo en sí no es malo en sí mismo, sino que aquello que lo hace malo es el mal uso que se le dé. Por ejemplo, utilizar el intervencionismo para fomentar la promiscuidad y la homosexualidad entre los adolescentes de 13 años es malo, igual que utilizarlo para enriquecerse (corrupción) o para aniquilar deliberadamente libertades fundamentales. Ahora bien, utilizar el intervencionismo para garantizar el bienestar físico y mental de una sociedad es bueno, de igual modo que lo es utilizarlo para instruir valores como los que anteriormente cité: el esfuerzo, el sacrificio, la decencia, la familia, la fuerza de voluntad, la caballerosidad, la educación, el espíritu deportivo o el compañerismo. Y por supuesto que es bueno igualmente para permitir que un Estado no dependa en todo del exterior, conservando poder de decisión en sectores estratégicos para la sociedad como las infraestructuras en transportes o lo recursos energéticos y un sector predominante en sanidad o educación, sin que ello impida la coexistencia con el sector privado. Y el modelo que yo defiendo no es derrochador, sino protector con quien lo merece. Yo defiendo un Estado eficaz contra la delincuencia, con total separación de poderes y minuciosidad absoluta en la supervisión de las cuentas en el sentido de que

tur dijo...

se persuada a quienes deseen incurrir en corrupción o en fraude con ejemplares penas de prisión. Y por supuesto cortaría el grifo de millones y subvenciones para pijadas de todo tipo. Pero no puedo defender un estado liberal en el que la oferta y la demanda lo dirijan todo, sumiendo a la sociedad en la haraganería y en el materialismo más absoluto. Durante las próximas semanas apenas dispongo de tiempo debido a la inmensa carga de obligaciones, pero en cuanto pueda trataré de rebatir sus postulados y aclararé los míos estableciendo límites claros y ejemplos ya que el tema bien lo merece. Dentro de las divergencias ustedes se atienen a razones, no con los ancaps. Hasta entonces, un saludo.

Alfredo dijo...

Tur: sus últimos dos comentarios/intervenciones son razonables y muy de "mi línea" - claro que se debe a una diferencia entre QUÉ tipo de intervencionismo hablamos. Usted habla de intervenir para fomentar valores - sí, pero es que la mejor forma de intervenir para fomentar las buenas costumbres y una moral recta como Dios manda es precisamente dejando de intervenir en el bolsillo de muchas familias - yo le aseguro, señor, que con una política monetarista, a más de un tonto de baba se le acabaría la pamplina diaria porque tendría que ganarse el pan.

Ahora la verdad es que no estamos fundamentalmente en desacuerdo -

por cierto, sí, usted ha mencionado a los ancaps: eso es parte de lo que combatimos. No, esa gentuza NO ES liberal ni puede ser liberal. Mire, usted habla de la soberanía energética y demás cosas importantes. Le recomiendo que lea mi serie sobre lo que significa ser liberal - es decir "quién es" liberal realmente: quizás se lleve un par de sorpresas:

empiece usted aquí cuando pueda:

http://liberalismodemocratico.wordpress.com/2010/09/04/%C2%BFquien-es-liberal-i/

y hay una 2a y 3a parte. Si usted comparte mis argumentos ahí, usted es liberal.

ah y no, no señor, no somos "laissez faire" y quiero que eso quede claro: yo creo en un gobierno FUERTE y estable -

http://liberalismodemocratico.wordpress.com/2009/12/22/aqui-no-somos-laissez-faire/

Dice usted que está muy comprometido con sus asuntos: de acuerdo, pues entonces lea todo eso cuando tenga tiempo. Mientras tanto, le pido que por favor no menosprecie el liberalismo porque lo que hoy pasa por "liberalismo" en España, gracias a medios nocivos como Libertad Digital y demás es de todo menos liberal clásico y democrático patriota.

Buenas noches