Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, agosto 15, 2010

DE TODO CORAZÓN: TRES RECOMENDACIONES

Voy a dedicar este artículo a realizar tres recomendaciones literarias para lo que queda de verano. Son obras que he leído en mis vacaciones y que deseo compartir con ustedes. Por supuesto, están completamente alejadas de las modas actuales: plúmbeas novelas históricas y tentaciones snob.

Desde Tom Brown’s Schooldays (1857), de Thomas Hughes, hasta las más recientes novelas de Harry Potter, de J. K. Rowling, ha habido mucha literatura inglesa ambientada en sus afamadas escuelas públicas (que entiendo que son de todo menos públicas). Me refiero a esos señoriales colegios de severos correctivos con vara, internados divididos en casas enfrentadas, con fags, prefectos, directores y principales. Un campo propicio para travesuras y para hablar de la infancia y la adolescencia. El maestro de las letras inglesas, Rudyard Kipling, escribió una novela satírica con esta temática, basada en su propia experiencia, que lleva por título Stalky & Co. (1899). Folletín originalmente publicado por entregas, relata la resistencia de un singular trío de estudiantes, Stalky, M’ Turk y Beetle, contra la opresión reinante en su colegio.

Los tres integrantes de la banda no son unos gamberros de medio pelo. Son refinados y hasta un tanto resabiados, casi cargantes. Sus acciones contra el orden establecido parten de elaboradas conspiraciones y poseen una inteligencia diabólica: pocas autoridades desean contrariarles. Destaca la narración, ya al final, de las hazañas de un Stalky convertido en un audaz militar que, al mando de sus tropas indígenas, consigue poner orden, summa ingenio, en las fronteras del Imperio. A pesar de haber sido un rebelde, Stalky es un buen soldado gracias a su iniciativa individual, a su inteligencia cultivada a contracorriente y a que es capaz de apartarse de los incompetentes. Por lo demás, Kipling entona un canto a la inmensa valía de muchos oficiales ingleses que, con pocos recursos y todo en contra, dieron lo mejor para su patria.

La segunda lectura que recomiendo es El crisantemo y la espada (1946), de Ruth Benedict. En su origen, fue un informe sobre cultura japonesa encargado por los militares estadounidenses a la famosa antropóloga con la finalidad de intentar comprender al "enemigo más enigmático con que se enfrentaran los Estados Unidos en una contienda". El título pone de relieve las paradojas de la idiosincrasia japonesa. Es una nación que "hasta el cultivo de los crisantemos considera como un arte" pero donde no se olvida "el culto a la espada y el supremo prestigio del guerrero".

Este estudio supone un magnífico acercamiento a la cultura japonesa, a sus valores, a la razón de ser de muchas instituciones y tradiciones de tan fascinante país. Ruth Benedict analiza la lealtad de los japoneses, su obsesión por ocupar el lugar que les corresponde en la jerarquía, las cargas sociales, el gran sentido del deber que gobierna su vida, el cuidado de su reputación, etcétera, con un estilo claro y conciso, y comparando todo ello con lo que sucede en Estados Unidos y en la cultura occidental.

Mi última recomendación es Viajes y experiencias (1988), de Michael Crichton. No es su libro más conocido por estas latitudes y ni siquiera es una novela, sino un compendio autobiográfico, una serie de retazos de su vida y reflexiones profundas... Por ello, es una lectura desigual. Va de sus años como estudiante de Medicina y su posterior desencanto por esa carrera a su iniciación en el espiritismo, pasando, obviamente, por sus múltiples viajes y aventuras. Estilo ágil, muchas frases a subrayar y mordacidad por doquier.

Tratándose de Crichton, no podía faltar la traca final, el explosivo controvertido, esta vez en forma de epílogo titulado "Los escépticos del instituto tecnológico". Puede leerse como un ensayo aparte y es un potente misil contra fanáticos de la ciencia y científicos pedantes y aburridos como el autor de Las penas del agente Smith (bitácora sólo superada en pesadez y jactancia por la de Escolar), pues Crichton, con mucha documentación, argumentos y afilada prosa, hurga con bisturí en las limitaciones –no límites— y errores de la ciencia. Razona Crichton que "aunque la ciencia constituye un poderoso procedimiento investigador, no explica lo que querríamos saber". Esto es, no llega a todos los porqués y no puede pretender acapararlo todo.

En fin, a disfrutar.

2 comentarios:

Javier dijo...

Bienvenido de nuevo, espero que hayas disfrutado y descansado en las vacaciones.

Sobre los libros, pues nunca está de más aprovechar estar un poco menos apurado de tiempo para leer. Nunca es bueno dejar totalmente de vacaciones la mente, si no luego cuesta reengancharse.

Eso sí, sobre lo que comentas de las escuelas británicas, creo que la de Harry Potter no se ajusta mucho. No he leído los libros, solo he visto las dos primeras películas, pero creo que en esa escuela hay menos disciplina todavía que en un colegio público de España, que ya es decir. :-)

Saludos.

El Espantapájaros dijo...

Muchas gracias, Javier, y lo mismo digo, si es que has podido irte de vacaciones.

En verano aprovecho para leer mucho, es casi lo que más hago, ya que durante el curso tengo menos tiempo y se me van acumulando las lecturas.

Hogwarts, la escuela de Harry Potter, puede que en las películas aparezca como mas caótica. Pero en los libros se ajusta plenamente a esa imagen a que aludía en el texto. No obstante, diría que es una escuela más progresista que otras, sin duda, excepto en el quinto libro, donde el Ministerio impone una nueva directora que lo convierte en una especie de dictadura.

Un saludo.