Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, mayo 16, 2010

EL FIN DE LA COMEDIA DE ZAPATERO

Ha hecho un buen trabajo Ridley Scott en Robin Hood (2010). Además de por la acción y la espectacularidad, por el hecho de no haber caído en una visión demagógica del héroe, al que era tentador presentarlo como un agente al servicio de la redistribución de riqueza. Antes al contrario, Robin Hood es un hombre libre que exige límites al poder del soberano, que todo hombre pueda ganarse la vida sin tutelas ni interferencias abusivas en forma de tributos y que recuerda que, para un inglés, su casa es su castillo. Así da gusto ver a Russell Crowe.

Y en España, si no tenemos un Robin Hood capaz de poner coto a la voracidad a la par que despilfarro de los poderes públicos, sí padecemos un Juan sin Tierra, no el de la Carta Magna de 1215, sino el frívolo y taimado personaje de las películas, un hombre que administra un Estado en la ruina que, para solucionar sus problemas financieros, decide esquilmar a los que menos tienen. He aquí el retrato de Zapatero. Al margen de sus ridículas y contraproducentes amenazas a las rentas altas, todo en él es Juan sin Tierra, el de la película de Disney de 1973, un león malicioso y cobarde rodeado de una corte de serpientes, buitres y recaudadores de impuestos.

Pero el reinado de Juan sin Tierra está tocando a su fin y él mismo ha reconocido estar desnudo ante el público. Ha llegado la hora del ajuste en el sector público. Con retraso y con aspectos ciertamente mejorables, al menos es un primer paso que aleja a España de la sombra de Grecia. También podrían haberse suprimido ministerios, altos cargos, más subvenciones, etcétera, pero sin duda la medida estelar es el recorte y posterior congelación del sueldo de los funcionarios.

Habrá quien, tras el anuncio del miércoles, considere que Zapatero ha hecho lo que tenía que hacer, y que merece elogio por haber tenido la valentía y el sentido de Estado para proponer este plan que va a cosechar impopularidad y quejas. Pero eso sería valorar demasiado a un político que ha demostrado en su carrera que no es más que un improvisador y un mago de los de chistera y conejo.

Hay que acordarse de los 400 euros, ese regalo pensado para comprar votos que volatilizó el superávit de las cuentas públicas. Hay que acordarse del cheque-bebé. Y de las subvenciones que se han concedido gratia et amore. De la lentitud en adoptar decisiones, lo que ha motivado un empeoramiento de la situación y una mayor desconfianza de los inversores. Es mucha y muy grave la responsabilidad del Gobierno como para exonerarlo ahora. A mi juicio, su fallo no es la incoherencia, la contradicción, que se vaya a tocar el antaño sacrosanto gasto social... Zapatero es un hombre sin atributos ni principios, y ya hay costumbre de que diga una cosa y haga otra muy distinta. El problema es que lo ha hecho casi por conscripción, tarde y arrasando con todo.

La semana pasada se debatía aquí sobre la soberanía, la situación de Grecia y los rescates de la UE. Es humillante que a Zapatero le hayan ordenado desde Bruselas lo que debía hacer o que le haya tenido que llamar Obama pidiéndole reformas. Lamento que España vaya a quedar bajo una especie de tutela o protectorado económico, como se ha dicho. Mas, si Zapatero hubiese actuado antes, si hubiese hecho las reformas pertinentes (las cajas de ahorros, el gasto público, el mercado laboral...), no hubiera sido necesario llegar a estos extremos. Se lo impidió su ideología, su sectarismo y su incapacidad para gobernar; pero la realidad termina por imponerse.

Nada de piedad con Zapatero. Sin cuartel. Porque tiene que rendir cuentas y porque ya no valen sonrisas. Act est fabula.

1 comentario:

Samuel dijo...

No me ha acabado de gustar la película de Scott, están bien las escenas de acción, pero aun así no ha conseguido hacerle sombra a Gladiator. La desmitificación de Robin Hood sí que ha quedado muy bien... Russell Crowe habló en favor de los ricos frente a los que piensan que han de ser malvados por definición y eso es un punto a su favor. Ya me gustaría que tuviésemos actores así en España y no ese impresentable de Bardem.

Muy aguda la comparación de Rodríguez con Juan sin Tierra. La corona, o el puesto, le viene un tanto grande y sólo destaca por su ansia de poder y su apego al despotismo. ZP ha actuado como siempre, contradiciéndose a sí mismo, pero este ha sido un duro golpe para él, quizás mucho más que cuando se rompió la falsa tregua. Tendrán que insuflarle oxígeno si quieren adelantar las elecciones, porque tal y como está veo muy difícil esa opción. Los mismos barones del PSOE parecen ahora resistirse a esa idea mucho más que antes. Sería como reconocer la derrota; en cambio, dentro de dos años es posible que la gente haya olvidado, o incluso que tuvieran otro candidato dispuesto (¡Blanco? ¿Carme Chacó?).

Algo bueno tenía que tener el hecho de que vivamos no sólo bajo la UE, sino en un mundo globalizado donde las decisiones de España también tienen su peso, no tanto por lo bueno que tiene que aportar, como por lo mucho que podríamos destrozar. Ahora, ZP, como gobernante, ha quedado a la altura del betún. Acaba de demostrarnos que no es más que un niño inconsciente a quienes sus papás han prohíbido seguir jugando al socialismo. Humillante, sin duda.

Saludos.