Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 18, 2010

UNA ASOCIACIÓN QUE DA BRILLO A LA UNIVERSIDAD

La Universidad española viene sufriendo, en los tiempos recientes, una imagen de extremismo ideológico y de juventud sin rumbo que se suma a sus muchos males. El acto sedicioso en apoyo a Garzón perpetrado en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense, que contó con el respaldo de Berzotas, es una muestra muy clara de lo ello: se convierte la Universidad en un frente político más donde no sólo actúan asociaciones de extrema izquierda, sino también personajes oficiales, por así decir, que pretender emplear ese escenario para fines espurios.

No hay día que no pueda leer por los alrededores de mi facultad pintadas contrarias a que las empresas tengan presencia en la Universidad o reproduciendo consignas caducas. Existe una concepción equivocada de lo que es la Universidad: en vez concebirse como un tránsito en el que acumular conocimientos y destrezas para entrar en el mercado de trabajo y tener algo que ofrecer al mundo, se pinta como una suerte de gran asamblea utópica en la que fumar porros, hacer acampadas y languidecer en las cafeterías. Ahí está el semillero del "clamor popular" que, según Público, se manifestó por Garzón a la par que atacó la democracia.

Pero hay otra Universidad mucho más responsable, realista y prometedora, en la que se puede aprender y mirar al futuro. Y, por ello, quiero rendir homenaje a la asociación Foro de Debate Político Ágora, la cual, frente a lo antedicho, supone un soplo de aire fresco y un rayo de esperanza en el mundo universitario, una superación de discusiones bizantinas sobre el Plan Bolonia, agresiones a políticos y pensamientos alternativos.

Su única meta es fomentar el debate, la sana crítica, y organizar eventos y encuentros de interés para los universitarios. Sus comienzos, a medio camino entre la Complutense y la Universidad Rey Juan Carlos, fueron bien modestos, con unos cuantos alumnos entusiastas realizando exposiciones en aulas vacías y arreglando el mundo sin tirar piedras a nadie. La asociación ya ha crecido y, gracias a ella, muchos hemos podido asistir a conferencias de Rosa Díez, Gaspar Llamazares, sobre el aborto, sobre el Israel y el terrorismo palestino, sobre los distintos terrorismos y, en la actualidad, sobre España, lisa y llanamente. Y todo organizado por simples alumnos que se han esforzado al máximo, con escasos recursos y muchas veces trabajando contra el criterio los poderes oficiales...

He tenido el honor de colaborar con esa asociación y, sin asomo de duda, puedo elogiarla por su carencia de partidismo y por sus muchos éxitos. Como es natural, cada miembro tiene sus ideas personales y las defiende; pero, examinando sus actos y proyectos, la variedad ha sido grande y no hay ideología oficial. En general, es una asociación muy superior a todas aquellas que esconden una especie de ideario político y una agenda de manipulación.

El ciclo de conferencias actualmente en proceso ha sido criticado, empero, por su tendencia claramente derechistas. Los ponentes son gentes de derechas, sí, como Mayor Oreja. Aun así, los responsables de la asociación han cometido un error al intentar rebatir a los disconformes en lugar de asumir el coste de la operación, sin dar mayores explicaciones a quienes no las merecen. Y aún fue más erróneo presentar ese ciclo pidiendo disculpas de antemano por su composición. Excusatio non petita... ¿Qué más da que no se respete, por una vez, el equilibrio entre partes? Esto no es una tertulia de vertedero. ¿Y cómo se atreven a cuestionar la organización quienes no han hecho nada y sólo se benefician de los créditos que ofrecen esas conferencias? Demasiados desagradecidos y cicateros.

En todo caso, mi enhorabuena a la asociación y mis felicitaciones más sinceras a sus responsables. Tienen que seguir así.

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