Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 11, 2010

EN MANOS DE LOS TRIBUNALES

La actualidad española está cada vez más judicializada. A excepción del gran tema de la crisis, sobre el que sólo se habla a propósito de la estrechez de miras de un Gobierno incapaz y sólo pendiente de las fotos y no de los parados, en manos de los tribunales hay unos cuantos asuntos de los que más interesan a los españoles. Por un lado, la trama de corrupción que afecta al PP. Por otro, el procesamiento de Garzón.

Huelga decir que Rajoy está demostrando por enésima vez una enorme pasividad que pesa como una losa entre quienes quieren creer en un proyecto liberal y renovador para España representado por el PP. "De nuevo el Rajoy dubitativo, pusilánime, premioso", ha protestado Jesús Cacho en El Confidencial, un Rajoy menguado, desaparecido y sin respuestas contundentes tanto en su partido como frente a quienes lanzan acusaciones e insidias desmedidas. Es sabido que un tesorero, el que maneja los dineros del partido, es un peligro en potencia, pero es incomprensible que Bárcenas haya dejado el PP y no el grupo parlamentario popular en el Senado. A Rajoy hay que reclamarle mano dura y limpieza en su partido. Como ha dicho Juan José Millás, que no es santo de mi devoción, lo que no puede hacer Rajoy es tejer un código ético de día y destejerlo por la noche. Pero, asimismo, debe reaccionar hacia el exterior y ofrecer explicaciones ante la opinión pública para dejar claro que su partido no se financió ilegalmente, como sí hizo el PSOE en su día.

Así como los medios progresistas se están empeñando en hundir al PP en el lodo de la corrupción, están echando el resto en el rescate de un Baltasar Garzón que hace agua. La estrategia de vituperar al Tribunal Supremo, hablar mucho de Falange y poco de Derecho y montar manifestaciones en apoyo de Garzón resulta francamente contraproducente. Cuanto más insistan en justificar sus acciones con modos y sinrazones de orate, construyendo una defensa ya numantina, menos dispuestos van a estar los magistrados del TS a ser benévolos con Querido Emilio.

Ya se han rasgado las vestiduras, cómo no, los de la memoria histórica, aduciendo que ya nadie va a poder investigar las desapariciones de sus familiares y los crímenes del franquismo. ¿Para qué están, pues, los historiadores? ¿Y la propia ley? ¿Y ellos mismos? A mi entender, al común de los mortales le importa un bledo que un personaje de ésos, obsesionado con el pasado y movido por el resentimiento, tenga a sus familiares en una cuneta. Que coja pico y pala y los saque de allí si le dejan. Rechazo desde ya que convierta sus obsesiones personales en problemas nacionales y, menos aún, en excusa para rescatar viejos odios y embarullar la Justicia.

Sea como fuere, a Garzón se le acusa de haberse amparado en un artificio legal para atribuirse una competencia que no tenía. El debate sobre los crímenes del franquismo es otro. Lo que por el bien de la Justicia debería ver Garzón próximamente es su anochecer en la carrera judicial, y que con él desaparezcan jueces estrella y prácticas disparatadas en la Audiencia Nacional.

La tarea del juez no es fácil ni sencilla. Es una gran responsabilidad. A todos los jueces que no son como Garzón (y a los que sean como él, que les sirva de advertencia) les dedico estas hermosas y solemnes palabras que el alemán Friedrich Stein escribió en su obra clásica de 1893 El conocimiento privado del juez: "Cabe que guiado por la falsa ilusión de ser el representante de la conciencia jurídica que habita en el pueblo, el juez se vea tentado a equipararse a la ley, oponiéndose incluso a ella. Esto sería desconocer totalmente la función que le corresponde, a saber: por estar subordinado a la ley, servirla como fiel guardián, siendo esclavo allí donde la ley expresa una orden concreta y servidor inteligente, aunque sometido a las ideas e intereses de la ley, cuando ese mandato concreto no exista".

2 comentarios:

Alfredo dijo...

Garzón debe ser apartado de sus funciones judiciales. El otro día estuve hablando con un progre sincero y por fin me reconoció que ha prevaricado y que al margen de que a uno personalmente le guste -- o no -- el franquismo, el delito es delito es delito es delito. No es "político", es delito.

Me ha gustado especialmente éste párrafo:

"A mi entender, al común de los mortales le importa un bledo que un personaje de ésos, obsesionado con el pasado y movido por el resentimiento, tenga a sus familiares en una cuneta. Que coja pico y pala y los saque de allí si le dejan. Rechazo desde ya que convierta sus obsesiones personales en problemas nacionales y, menos aún, en excusa para rescatar viejos odios y embarullar la Justicia."

Correcto, además, como si ya no tuviésemos suficientes odios entre nosotros como para que vengan a incitarlo más. Es totalmente contraproducente que eso se haga en un país como España, profundamente dividido y que todavía contamos con una clase entera de personas mayores de un bando u otro. Quiero dejar claro, por si acaso se nos acerca por aquí un progre-guay, que yo ni soy "franquista" ni "republicano" - soy liberal, monárquico, capitalista, moralmente conservador y mi herencia es la España de la Restauración canovista. El triste y fatídico siglo XX español fue un paréntesis nacional.

Yo siempre que veo a los medios alentando o incitando a algo, inmediatamente me saltan las sospechas: y lo hacen constantemente con todo tipo de temas para influenciar la opinión pública: ¿te opones a que España se llene de moros y musulmanes? Racista y xenófobo.

¿te opones al "matrimonio" homosexual? Fascista, retrogado, homófobo.

¿te opones a la parida de la paridad? Machista.

¿Quieres que procesen a Garzón O A CUALQUIER JUEZ que cometa delitos? Antidemocrático.

Mientras, ante una sociedad española borrega, cobarde y casi analfabeta, el paro sigue aumentando, y nos acercamos a la bancarrota, hasta tal punto que ayer domingo lo dijo el propio El País sobre la insostenibilidad del sistema de bienestar "social". Yo espero que esto de Garzón pueda servir, al menos en un sentido mínimo, a restaurar la confianza en las instituciones democráticas y concienciarnos sobre el rumbo que sí deberíamos tomar como nación.

Respecto a Rajoy y el PP, sigo pensando que al margen de los errores, cualquier bicho es mejor que Zapatero en estos momentos, máxime si está más a la derecha. Rajoy no es Aznar, desgraciadamente para él, pero al menos los instintos los tiene que tener en un sitio más adecuado que todo el progrerío patrio.

PD off topic: Al final no he podido todavía colgar mi artículo sobre la guerra preventiva pero ya te avisaré.

Melvin dijo...

No hay que volver a insistir mucho en la pinta que tiene el proceder garzonita: el juez estrella no pareció instruir el caso Gürtel con ánimo de que se hiciera Justicia condenando a unos corruptos, sino con la intención de dar carnaza a periódicos y cadenas de televisión afines al PSOE, con las elecciones vascas, gallegas y europeas de telón de fondo. Por eso ordenó escuchar las conversaciones de los acusados con sus abogados, conversaciones que en muchos casos terminaron en las páginas de El País. Sus palmeros, entre quienes se encuentran algunos de más reputados "juristas" de la farándula progre, podrían verse sin Gürtel y con Garzón apartado de la carrera judicial, de ser estimadas como delito las dudosas actuaciones de su ídolo. Aún así es desesperante lo de Rajoy, se le está yendo el partido de las manos, pero eso es otra cuestión.

En cuanto a los “abajofirmantes” será complicado que se enteren o que quieran enterarse, pero no estaría de más explicar a esta gente que lo que se está juzgando no es si memoria histórica sí o no, sino una cuestión jurídica, si Garzón cometió o no prevaricación, declarándose competente, pese a que el artículo 65.1 de la LOPJ no se lo permitía (¿dónde vio Garzón su "competencia"?), e ignorando la Ley 46/1977, de 15 de octubre, de amnistía que, precisamente, él mismo invocó para inadmitir una querella contra Santiago Carrillo, no pudiendo alegar el desconocimiento de esta ley, por tanto. Pero es que, dentro de la regulación del delito de prevaricación, incluso en el muy hipotético e improbable supuesto de ignorancia de la existencia de esta ley por parte de Garzón, el artículo 447 del Código Penal castiga al Juez o Magistrado que por imprudencia grave o ignorancia inexcusable dictare una sentencia o resolución manifiestamente injusta (el Tribunal Supremo considera que una resolución es injusta cuando "tal injusticia puede derivar de razones de fondo y también existirá cuando haya importantes defectos de forma o procedimiento"). Habría que dejar de apelar a la memoria de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura franquista para tratar de justificar las actuaciones de Garzón. Ahora salen con que quieren querellarse contra Luciano Varela “por prevaricación”. A ver con qué nos sorprenden para fundamentar la querella aparte de que Varela (fundador de Jueces para la Democracia) es “un facha” que dirige una “confabulación de falangistas” contra Garzón.

Acabo de hacer una referencia a tu bitácora en una entrada que he escrito sobre jóvenes blogueros liberales. La he conocido a través de Liberalismo Democrático y me gusta bastante.

Un saludo.