Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 07, 2010

UN BOICOT QUE ENVILECE LA UNIVERSIDAD

Ha vuelto a suceder. Rosa Díez ha sido agredida y boicoteada en una Facultad de Ciencias Políticas, esta vez en la Universidad Autónoma de Barcelona, de modo similar a como lo fue en la de la Universidad Complutense de Madrid, en febrero de 2008. De entrada, resulta paradójico que un espacio que debiera caracterizarse por su apertura, su interés en el sano debate y la receptividad a las ideas acabe siendo un reducto del pensamiento único izquierdista, de cerrazón ideológica y de los peores métodos para acallar al disidente. Una política y diputada acude invitada a impartir una conferencia que lleva por título "Una alternativa para Cataluña" y se encuentra con una tropa de energúmenos, de filibusteros que no sólo insultan y pegan bramidos, como en el caso de Aznar hace poco, sino que también recurren a la violencia.

Al margen de las animosidades que despierte un político en un determinado lugar, siempre se le ha de dejar hablar libremente. Luego será válido, por supuesto, discrepar de él y hacérselo saber por todos los medios legítimos. He asistido a diversas conferencias e intervenciones de Rosa Díez y puedo asegurar que ella nunca censuraría una pregunta incómoda, pues sabe acatar las críticas sin mayores aspavientos. Pero lo que ya no es legítimo es intentar impedir el acto en sí a través de la intimidación, la coacción, las vías de hecho... En mi opinión, la extrema izquierda se ha vuelto a retratar como lo que es: un movimiento intolerante, agresivo, cerril, estanco y proterrorista. Y, en este caso, nacionalista, faltaría más. En resumen, unos totalitarios quién sabe si alentados y organizados por otras instancias distintas de sus asociaciones para fumar porros y fomentar el antisemitismo.

Los progresistas tibios, como siempre, ya habrán iniciado la ardua tarea de justificar la agresión y perdonar a los alborotadores. La excusa principal no es para nada desconocida a estas alturas. Dirán que Rosa Díez iba a provocar, que no debería haberse metido en la boca del lobo. Sin embargo, en democracia no puede admitirse sin rubor la existencia de bocas del lobo en ninguna parte. No hay espacios vedados que valgan. Es indecente y falsario hablar de provocación por parte de una persona que lo lleva bajo el brazo son propuestas razonables que va a expresar con respeto. La única provocación que aprecio aquí es la de los radicales, quienes se atreven a amilanar a los demócratas y a pisotear las libertades ante la pasividad de la autoridad.

Ni que decir tiene que el respeto a la libertad de expresión es un pilar básico en toda democracia. La extrema izquierda, que no la respeta y la quiere destruir, se ha hecho fuerte en ciertos enclaves, no sé si por ser una minoría ruidosa e influyente o por ser una mayoría abrumadora y brutal. En todo caso, goza de la connivencia y respaldo más o menos vergonzante de muchos medios y políticos. También habría que anotar qué clase de profesores sectarios campan a sus anchas en algunas facultades.

Este nuevo episodio de boicot no es para tomárselo a broma o con cierto placer, como hizo Público el viernes, con el siguiente titular (que más tarde sustituyó): "La Autónoma de Barcelona le canta las cuarenta a Rosa Díez". Ahí está el espíritu de quienes sonríen ante el acto reventado de alguien que no comparte su ideología, y eso que Rosa Díez se ha calificado como socialdemócrata. Esta cuestión ha de ser abordada con la debida gravedad, exigiendo responsabilidades y soluciones.

Afortunadamente, no en todas partes es así. A la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Rey Juan Carlos han ido a hablar, invitados por el Foro de Debate Político Ágora, Rosa Díez y Llamazares, sin que hubiera que lamentar incidentes. Y en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, mi centro de estudios, se han expresado con libertad políticos tan significados y dispares entre sí como Ángel Acebes o Baltasar Garzón. Lo cual prueba que quedan muchos universitarios civilizados, dispuestos a escuchar. Aunque nadie debe optar por lo cómodo y seguro, así que mi deseo, en realidad, es que Rosa Díez regrese a la Autónoma de Barcelona y que lo haga por la puerta grande.

2 comentarios:

Alfredo dijo...

Esos individuos para mí no son universitarios: son delincuentes comunes que en un sistema educativo más sano y más liberal, no estarían en la universidad.

Por otra parte, ya llevo tiempo diciendo que Madrid es un espacio libre y de libertad dentro de una España que cada vez más se hace insoportable por el socialismo de la Moncloa. Que no te quepe la menor duda de que este gobierno es el más extremista que hemos tenido en la historia de la democracia moderna en España. De no ser por los controles internacionales que España tiene que cumplir debido a compromisos, estaríamos ya como en Venezuela. El gobierno de Zapatero - o desgobierno mejor dicho, está más preocupado, y así lo han demostrado siempre, en el bienestar de los terroristas y dictadores tercermundistas, así como relaciones con los moros, enemigos eternos de España, antes que con la creación de empleo y el desarrollo de la libertad individual. Lo más gracioso es que el PSOE se jacta de defender libertades individuales. No conozco ni una sola obra que hayan hecho que sea a favor de los derechos individuales. Es más, ayer me llegó una carta a mi cuenta de facebook de un amigo judío de los EEUU que está horrorizado con la campaña anti judía y casi hitleriana en los colegios españoles que le han mandado cartas a Israel con lemas como "los judíos matan por dinero."

Esa es la verdadera cara de este partido: tiranía, y mucha, mucha, mucha sangre a sus espaldas. Espero que si no llegan a pagarlo caro en las urnas, por lo menos que lo paguen bien caro con nuestro Creador.

Anónimo dijo...

Critica la agresión a Berzosa a manos de ultras de tu ralea.