Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, febrero 21, 2010

CUANDO EL FBI PERSEGUÍA A HOMBRECILLOS GRISES (Y NO ME REFIERO A LLAMAZARES)

Gran acierto del nuevo canal Fox Crime la reposición de la serie Expediente X, mítica donde las haya, desde el episodio número uno, sobre todo teniendo en cuenta lo que hacía Fox cuando aún la emitía: programar las diferentes temporadas, partiendo de la quinta, de forma aleatoria. Ahora espero y deseo que se haga honor a esta serie, originaria de una época menos descreída y snob, con la que siempre disfruté pero que, de pequeño, me producía no pocos temores e inquietudes, unidos a una fe considerable en el FBI para poner orden en los turbios asuntos de aisladas localidades de Estados Unidos.

Creo que en otras ocasiones he hablado de mi predilección por Expediente X, un dechado de virtudes, a mi modo de ver. Echó a andar en 1993 –un año que a muchos nos parece envuelto en tinieblas y programas cutres de Antena 3 y Tele Cinco— y, gracias al éxito y la popularidad, se alargaría hasta 2002, punto y final de su etapa de decadencia iniciada en 2000 con el último episodio de la séptima temporada. Dos películas nacieron de la serie, estrenadas en 1998 y 2008. De la primera, me quedó en la memoria la escena de Mulder orinando, despectivo, bajo el cartel de Independence Day (1996).

Expediente X no sería nada sin sus dos protagonistas, los agentes especiales del FBI Fox Mulder y Dana Scully, cuyas personalidades enfrentadas (él, imaginativo, creyente en la vida extraterrestre y en lo paranormal; ella, escéptica, severa y aferrada a las certezas de la ciencia) darían mucho juego, a la vez que se adivinaba un romance entre ellos. Pero los antagonistas y personajes secundarios son también inolvidables, como los Pistoleros Solitarios o el villano principal, el Fumador.

Trama argumental y estructura de los episodios contribuyeron a la ventura de la serie. En cuanto a lo primero, se logró una combinación bastante equilibrada entre episodios que se agotaban en sí mismos, narrando un caso concreto y limitado, y episodios que conformaban el hilo conductor de la serie, o sea, la cruzada de Mulder y Scully por desenmascarar y desbaratar los planes de una organización de conspiradores que tenía por fin facilitar a los extraterrestres la dominación mundial. Argumento central que arrancaba en el primer episodio y que después de las grandes expectativas sembradas nunca acababa siendo resuelto del todo y resultaba insatisfactorio, a pesar del indudable atractivo del concepto de dos contra el mundo y su enfrentamiento contra el oscurantismo de las esferas del poder.

Respecto a la estructura de los episodios, sucedía algo similar a los que los detractores de House achacan a dicha serie (y a otras muchas, obviamente): repetición del esquema en la casi totalidad de los episodios, a saber: a un tipo le pasa algo extraño (ve fantasmas, descubre que tiene poderes, tiene un encuentro en la segunda o tercera fase...); Mulder y Scully investigan el caso y se meten en bastantes líos por culpa de distintos paletos y autoridades locales; el caso es resuelto pero siempre queda algún cabo sin atar y, por tanto, no hay pruebas irrefutables. Sea como sea, el planteamiento de los episodios conductores suele ser distinto y, por otro lado, no acabo de entender cuál es el problema si la repetición funciona. Es así como vienen desarrollándose, desde siempre, las buenas historias de misterio.

Fueron dos las lecciones que extraje de Expediente X. En primer lugar, hay que desconfiar de las verdades oficiales y de los poderes públicos, al tiempo que la acción individual puede llegar a ser realmente valiosa y determinante. En segundo lugar, los prejuicios son necesarios y hasta positivos, a condición de saber superarlos (cuando proceda) antes de que sea tarde.

Falta hacer una referencia al lema de la serie: "La verdad está ahí fuera". El descrito en Expediente X (la serie es un compendio de sucesos basados en hechos reales, teorías de la conspiración, leyendas urbanas, mitos, viejas historias de terror) es un terreno abonado para las estafas, engaños, falsificaciones, etcétera. Y hay muchos crédulos e historietas absurdas y fácilmente desmontables. Aun así, es difícil negar con pleno convencimiento que exista vida extraterrestre. Tal vez no como la hemos imaginado en la ciencia-ficción, pero seguro que la hay. Sería demasiada suerte estar solos en el universo. Dicho esto, personalmente no querría tener uno de esos encuentros, en cualquiera de sus fases. Eso jamás a no ser que sea escoltado y armado.

Miren, hay explicaciones lógicas y científicas para casi todo. Y de día y en compañía todo es muy bonito. Sin embargo, como escribió Stephen King en un relato cuyo título no recuerdo, en este viejo mundo hay cosas terriblemente raras y escalofriantes que uno no siempre es capaz de explicar si tiene la desdicha de verlas de frente. Es en ese momento cuando no vendría mal estar provisto de la placa del FBI, del arma reglamentaria y de una linterna a pilas. A Mulder y Scully les sirvió.

4 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

No seguí la serie pero sí vi la película de 1998.

¿Has visto Kalifornia (1993), con David Duchovny y Brad Pitt? Es una buena película sobre asesinos en serie.

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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El Espantapájaros dijo...

Deberías verla, Octopus, nunca es tarde.

No he visto la película que dices, pero he leído su sinopsis y tiene bastante buena pinta.

Un saludo.