Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 13, 2009

LOS INTERESES DE CÁNDIDO

La Ley Orgánica 11/1985, de 2 de agosto, de Libertad Sindical, en consonancia con el artículo 7 de la Constitución, establece en su artículo 1.1 que todos los trabajadores "tienen derecho a sindicarse libremente para la promoción y defensa de sus intereses económicos y sociales". Me temo, no obstante, que los sindicatos, o mejor dicho, las dos grandes organizaciones sindicales, UGT y CCOO, han perdido de vista definitivamente tales intereses para entregarse a otros bien distintos. Defender a los trabajadores y participar en la negociación colectiva puede ser algo muy digno y honrado, pero el intento de exorcismo comunal contra los empresarios y la CEOE que ayer tuvo lugar en Madrid demuestra que UGT y CCOO no son la solución, sino parte del problema de España.

Ante la manifestación convocada por los sindicatos, manifestación de absurdos objetivos y risible puesta en escena, me sumo a las palabras de Esperanza Aguirre, una auténtica señora liberal con las ideas claras y el verbo afilado: "La manifestación fue patética, una broma". Y tiene toda la razón. Multitud de banderas catalanas. La reveladora imagen de un manifestante atendido por un limpiabotas. Toxo y Cándido repitiendo consignas trasnochadas y dejando claro que no saben una palabra de economía. El aburrido Gran Wyoming... Fue la convención de los liberados sindicales, según Aguirre, es decir, un espectáculo prescindible y lamentable, una farsa de servidores de la mano que les da de comer, Zapatero.

Al afrontar la crisis económica que azota España --que va a ser mucho más grave que en otros países--, hace falta determinación de los poderes públicos y sacrificio de empresarios y trabajadores. Señalar falsos culpables o acusar de todos los males a un neoliberalismo que nunca ha sido aplicado carece de sentido más allá de propagar confusión y descargar a Zapatero de su responsabilidad en el tratamiento de la crisis. Ahora el presidente del Gobierno insiste en que la recuperación es inminente, cuando ya hace meses que Salgado detectó brotes verdes. Recomiendo a Zapatero que siga refiriéndose a esa inminencia. A lo mejor en uno o dos años acierta por fin. Y luego está por ver a qué llama recuperación: probablemente a un crecimiento cero o tan bajo que no permitirá crear empleo.

Parece que los sindicatos van a seguir divirtiéndose con el Presidente y poniendo obstáculos a las reformas en el marco de una concertación a la que se presentan con condiciones irreductibles y perniciosas. Primero, con su oposición irracional a cualquier reforma del mercado laboral impiden una mínima creación de empleo. Es como si les fuese la vida en ello. En segundo lugar, la demanda de excesivas --sí, excesivas-- prestaciones sociales dispara el déficit público, generando una Deuda pública que pronto seguirá una senda explosiva. Se me antoja que estos sindicatos desean formar un gigantesco ejército de mantenidos y desesperados a los que manipular con facilidad para que el Gobierno les otorgue más poder. Así no se defiende a los trabajadores.

No es de extrañar que Jesús Cacho, desde El Confidencial, haya escrito que "la Moncloa ha firmado un pacto de sangre con los sectores menos dinámicos de la sociedad española. Los que viven de la subvención. Es posible que ellos saquen tajada, pero es probable que dejen al país maltrecho para bastantes años" y que "Méndez y Toxo forman parte de la columna vertebral del establishment patrio, moran en la misma trinchera, tienen a Rodríguez Zapatero comiendo en su mano y se han convertido en el obstáculo que impide la adopción de reformas estructurales de las que depende la prosperidad futura de millones de trabajadores españoles".

El lema de la manifestación fue "Que no se aprovechen de la crisis". Creía que de esta crisis tenía que salir un país con una economía más fuerte, lo que implica aprovecharla, convertir los desafíos en oportunidades. Pero Cándido ha decidido que prefiere la sopa boba.

6 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Los sindicatos son lobbys que defienden los intereses de sus representados: no me podéis despedir, no me podéis bajar el sueldo, no me podéis aumentar la jornada, etcétera. La "conflictividad laboral" siempre se produce en sectores en los que uno está bien y gana mucho dinero. Así, los privilegiados ejercen una lógica resistencia a perder sus privilegios. El Gobierno debe permanecer al margen y dejar que empresas y trabajadores se entiendan —o no— entre ellos. Hay que abortar la sobreregulación que cargamos.

Alfredo dijo...

A mí no me sorprendió en absoluto lo de la manifestación. Pan y circo, lemas y demás, más de lo mismo.

Lo que sí se me ocurre preguntarte es ¿cual crees que es el sector más productivo actualmente de nuestro país?

Saludos

snake dijo...

Of topic: el infame pérez castell ha borrado nuestros comentarios de su entrada sobre berlusconi.

El Espantapájaros dijo...

Octopus:

Completamente de acuerdo contigo. En el caso español, los dos grandes sindicatos, UGT y CCOO, han aprovechado muy bien la "singular posición jurídica" que les confiere la LOLS para acceder a grandes cuotas de poder que están dispuestos a soltar. Me parece que roza el abuso. Seguro que hay sindicatos más decentes. Por otro lado, el entendimiento del Gobierno con los sindicatos ya pasa de la natural simpatía a una alianza nefasta para España. Como bien dices, el Gobierno debería ser más neutral.

Alfredo:

España es un país caracterizado por la baja productividad de sus trabajadores..., pero si tuviese que elegir un sector, supongo que las empresas más grandes y pujantes españoles son constructoras, de telecomunicaciones o relacionaads con el turismo. Lo que sí sé a ciencia cierta que el modelo productivo no se va a cambiar en lo sustancial con una ley barata típica de Zapatero.

Snake:

He ido a verlo en cuanto he leído tu aviso y, desde luego, he enviado un nuevo comentario. El "diputado de España" se ha cargado once comentarios críticos, ha hecho una poda, y se ha quedado tan tranquilo con su ciudadanía mediterránea y sus chorradas filosóficas. Qué caradura.

GUIS dijo...

Al ver la manifestación plagada de liberados, y con la presencia de Wyoming y la Bardem, me sentí mucho mas tranquilo.

El asco que me producen los sindicatos está mas que justificado.

El Espantapájaros dijo...

Guis:

Desde luego, comprendo bien tu opinión. Esa gente es experta en ganarse la animadversión de otros con su sectarismo y malas maneras.