Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, noviembre 29, 2009

¡ECHEN ABAJO ESTE ESTATUTO!

Hasta aquí podíamos llegar. Doce periódicos catalanes, casi se podría decir que a sueldo del iletrado Montilla, han publicado un editorial conjunto que, lisa y llanamente, es, por un lado, un ataque en toda regla contra la Constitución española y el Tribunal Constitucional, y por otro, una defensa con amenazas y presiones del Estatuto de Cataluña aprobado en 2006. En este instante crucial, nadie puede quedarse de brazos cruzados.

Sé que de este tema está hablando todo el mundo y que ya ha sido objeto de innumerables comentarios. No voy a ser original. A pesar de ello, lo que se juega España justifica toda insistencia. Si se subvierte la Constitución, si resulta confirmada su mutación a través de una norma inferior y de dudosa calidad jurídica, los daños serán monumentales, irreversibles. Tan es así, que si hoy el TC declarase su plena constitucionalidad, obviamente tendría que respetar la sentencia, pero seguiría manifestando mi desacuerdo, al entender que el Alto Tribunal habría sido sometido a la fuerza de los hechos.

Los valedores del Estatuto, por el contrario, no aportan razonamientos compatibles con el control abstracto de constitucionalidad, que es lo que hace el TC. Sus variopintos argumentos no tienen nada que ver con la realidad y el tipo de conflicto que se está dirimiendo desde hace ya tres largos años. ¿Cómo va a haber un choque de legitimidad entre Parlamento y TC cuando la función primordial de este último es el control de constitucionalidad de las leyes a fin de expulsar del ordenamiento aquellas que vulneren la norma normarum? ¿Qué son todas esas locuras de la dignidad de Cataluña, el pacto originario de Derecho y demás barbaridades que proclaman sin empacho los nacionalistas? ¿Por qué tiene que ser abolida la Constitución de 1978 al margen de todo procedimiento? No más editoriales desairados dignos de mejor causa y amenazas veladas. Si lo que desean es defender la validez del Estatuto, que esgriman fundamentos de Derecho, que expliquen cómo encaja en el marco constitucional vigente la idea de nación catalana, la ruptura de la unidad del Poder Judicial, la invasión de competencias y, en general, la bilateralidad entre Estado y Cataluña. Y que hagan como si no hubiesen existido el juez Marshall y Hans Kelsen. Mas, en lugar de entrar en el fondo del asunto, se limitan a desplegar una ristra de excepciones procesales (inexistentes y equivocadas), como la de que al TC le falta legitimidad o es incompetente para resolver los recursos.

Mi punto de vista es el de muchas voces autorizadas y prestigiosas. Jorge de Esteban, Catedrático de Derecho Constitucional, siempre nos enseñó a sus alumnos la importancia –a la vista de la desafortunada Historia de España en ese sentido-- de un texto constitucional fruto de un gran consenso y que fuese respetado por todos, texto que tuviese la condición de norma jurídica de aplicación directa. Ahora el Estatuto está acabando con todo eso.

En su artículo "El pronunciamiento catalán", publicado en El Mundo, Jorge de Esteban recuerda, ante el argumento de que el Estatuto fue aprobado por el Parlamento de Cataluña, por las Cortes Generales y por el pueblo catalán a través de referéndum, que la Constitución "es la primera de las normas del Estado, por encima de todas las demás, y fue aprobada en Cataluña por el cuerpo electoral catalán, además de por el de toda España". Así, "es claro que un referéndum parcial y limitado para aprobar una ley orgánica o Estatuto, territorialmente acotada, no puede prevalecer nunca sobre una Constitución que fue aprobada por un referéndum de alcance general". Desde luego, me sumo a su recomendación de que en el aniversario de la Constitución no lean la Constitución deportistas y famosos, sino los miembros del Gobierno de Cataluña y los dirigentes de CiU, empezando por el artículo 9.1: "Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico".

Emilio Campmany lo ha expresado con otras palabras en Libertad Digital: "Que el estatuto haya sido aprobado por los catalanes en referéndum no significa nada porque en España, de momento, sólo hay un pueblo soberano, que es el español, y a éste no se le ha pedido opinión. Si los socialistas y nacionalistas catalanes quieren para Cataluña un estatuto como el que se han dado, que no cabe en nuestra Constitución, tenían que haber instado primero su reforma".

Por último, el argumento de que el TC no tiene legitimidad por el estado prorrogado de alguno de sus miembros y por su deficiente funcionamiento no es aceptable. Admito que muchas veces he criticado a los componentes del TC por decisiones desacertadas y me he referido con alarma a su pérdida de prestigio. Y, sin duda, tres años son muchos años. Estas maniobras dilatorias, empero, han sido en parte auspiciadas por María Emilia Casas (básicamente está esperando la muerte de un miembro del TC o una incierta renovación para regresar a la situación de empate). Sea como sea, ello no es motivo suficiente para decir que un órgano no puede cumplir su principal función, pues todo lo que hace el TC está dentro de la más estricta legalidad. Hasta el mismísimo Ministro de Justicia, nuestro Bud Spencer particular, ha reconocido que el Alto Tribunal tiene "plena legitimidad" y que actúa "con arreglo a la ley".

No voy a caer en el debate de magistrados conservadores y progresistas. Lo que hay en el TC son magistrados dispuestos a juzgar el Estatuto con la Constitución en la mano y magistrados que han sucumbido a presiones políticas o pasiones ideológicas y han ocultado la Constitución bajo un velo negro.

En realidad, los políticos catalanes, que estaban tan contentos con su aberración estatutaria, son como niños a los que se le ha terminado el tiempo del recreo... No es fácil dejar los juguetes y regresar a la vida real. Por eso se resisten con lloriqueos. Carod amenaza con marcharse de España, ¡un incentivo más para anular el Estatuto! No pasará absolutamente nada si eso ocurre. Y si pasa, se le saludará con las medidas oportunas.

Por lo demás, no creo que la dignidad de Cataluña la encarne un texto legal que es una chapuza de grandes dimensiones, con un excesivo articulado y preceptos que no hay por dónde cogerlos. Aún recuerdo leerlo por primera vez y las risas que me provocó esa aldeana y pretenciosa ley con aspiraciones del calificativo fundamental, cuando únicamente merece la desaparición.

7 comentarios:

Alfredo dijo...

A mí me apasiona, como sabes, el tema constitucional tanto en España como en los EEUU. Como he estudiado bastante la Const. de los EEUU, ahora me queda la española. Al margen de estar de acuerdo con todo lo que dices, me surgen algunas dudas ya que he estado leyendo la Const. de nuestro país. Cuando tengas la oportunidad, a ver si puedes tranquilizar varias "dudas" que tengo:

1. La CE de 1978 no codifica en términos directos la organización del Estado. Esto es, no veo que sea claramente "federal", ni "autonomista", ni "centralista."
Eso da pie a aberraciones como el Estatut.

2. ¿Por qué será que el PP no ha dicho absolutamente nada acerca del Estatuto para los andaluces que viene a ser, si no me equivoco, casi exactamente lo mismo que el de Cataluña?

3. Recordemos además que el Estatuto fue "aprobado" no sólamente en referéndum sino también en el "Parlament." Por mucho que me asquea todo lo catalanista, surge una cuestión importante:

¿Es "bueno" o "legítimo" que un Tribunal tenga tantos poderes por encima de lo que decida un Parlamento?

Ya sé que es una pregunta un poco estúpida, lo reconozco, pero es un debate permanente incluso en EEUU: por ejemplo, en el caso de los EEUU, doy bastante "autonomía" a los estados y sus decisiones siempre y cuando una ley local o estatal no viole directamente una enmienda constitucional.

Quizás el problema en este caso es que sólo han decidido los ciudadanos catalanes y no todos los españoles como debería haber sido.

No obstante, en los EEUU el Tribunal Supremo (nuestro constitucional), sí hay tomado decisiones en referéndums y ha derogado leyes, incluso leyes aprobadas en referéndums locales.

Y perdona la dureza de lo que voy a decir ahora para terminar pero yo también quiero lanzar "un mensaje" al Tribunal Constitucional:

Su legitimidad en el orden democrático está en juego. Si ceden al chantaje catalanista, ¿qué nos animará en el futuro a acatar sentencia alguna de un tribunal ilegítimo que no cumple con la Constitución?

Saludos

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Comprendo y comparto que el respeto a la escala normativa del bloque de la constitucionalidad es una de las reglas esenciales del juego político, pero sin embargo estos españoles -me refiero a los catalanes- no han hecho si no algo tan hispano como tradicional: defender los intereses de su provincia frente a los de la nación, a fin de cuentas, defender las aspiraciones de una particularidad frente a las decisiones que una generalidad pueda pretender imponer.

Sin duda estos problemas no pasan en USA o CH.

Alfredo dijo...

@Andrés:

Eso es porque EEUU tiene la grandísima ventaja, en mi opinión, de que a nivel constitucional federal, no existe el famoso "cuerpo electoral nacional". De hecho, incluso, hasta bastante entrado el siglo XX, los senadores eran elegidos por la legislatura representativa de cada estado. Desgraciadamente luego pasó a ser senadores elegidos directamente por los ciudadanos de esos estados, además por enmienda constitucional.

Eso por una parte.

Luego, EEUU tiene la otra ventaja histórica de ser una república confederada, pero creo que eso en el caso español no podría funcionar.

El Espantapájaros dijo...

Alfredo:

Gracias por el comentario. A mí me encantaría poder estudiar más la Constitución americana, es ejemplar y magnífica. Responderé a tus dudas:

1) Se ha criticado a la CE por no cerrar definitivamente el modelo de Estado autonómico (un paso antes que el modelo federal) en el Título VIII. Esta indefinición, sobre todo en el ámbito del reparto de competencias, ha causado no pocos quebraderos de cabeza. De todos modos, el resultado que tenemos hoy, es decir, un Estado autonómico deficiente y centrífugo, no era inevitable. Se podría haber ido hacia un sistema más razonable con las mismas bases.

2) En Andalucía si se llegó a un acuerdo con el PP y por eso a éste no le interesaría presentar un recuerso contra el Estatuto andaluz, que es mejor que el catalán pero que probablemente tampoco sea una joya. Quiero recordar que el del PP no es el único recurso de inconstitucionalidad planteado contra el Estatuto.

3) Es un viejo debate. Depende del poder que se quiera otorgar a los parlamentos y a las mayorías. En principio, soy partidario del principio de constitucionalidad y de que el parlamento no pueda aprobar normas contrarias a la norma suprema, so pena de su nulidad (ya sea mediante un sistema difuso, como en EEUU, o concentrado, como en Europa). Ahora bien, lo que sí es posible es reformar la Constitución epañola, a través de dos procedimientos, por medio del poder constituyente constituido.

Creo que es lícito dirigirse al TC y pedirle que dicte una sentencia conforme a la Constitución. Lo que no me parece correcto es el estilo de quienes defienden el Estatuto con argumentos de fuerza y sin atender al fondo de la cuestión.

Andrés:

Gracias. A mi entender, si no hubiese sido suprimido el recurso previo de inconstitucionalidad ahora mismo no habría tantos problemas. En su día se arguyeron razones prácticas para eliminarlo, pero al final el tiempo está dando la razón a quienes defendieron su necesidad. Porque así el Estatuto nunca habría sido refrendado por el cuerpo electoral catalán sin haber pasado antes por el TC.

Alfredo dijo...

"De todos modos, el resultado que tenemos hoy, es decir, un Estado autonómico deficiente y centrífugo, no era inevitable. Se podría haber ido hacia un sistema más razonable con las mismas bases."

Sí, aunque creo que sea cual sea el modelo de Estado, tenemos una nación problemática donde abundan los alborotadores. Creo que claro hubiése sido peor el centralismo a lo francés, eso nunca lo aceptaría porque no somos un país tan uniforme. El modelo que siempre me ha gustado es el británico pero eso es soñar..."Reino UNIDO" reconociendo el carácter de "nación" a escocia, inglaterra, etc. De todas formas me voy a seguir documentando más porque ciertamente, la Historia de la nación española como tal NO ES la misma que la del Reino Unido pero hablo más bien de cara a una estructural estatal tomando en cuenta el auge de los nacionalismos por toda España.

"Quiero recordar que el del PP no es el único recurso de inconstitucionalidad planteado contra el Estatuto."

Bien, esto no lo sabía. La verdad es que me parece "repugnante" como el TC se tarda tanto en dictar una sentencia sobre algo tan importante para el país.

"Ahora bien, lo que sí es posible es reformar la Constitución epañola, a través de dos procedimientos, por medio del poder constituyente constituido."

Considero que es un poco trágico que tengamos una Constitución tan mediocre que dé lugar a todas estas cosas. Supongo que no le faltaba razón a Margaret Thatcher cuando, haciendo referencia a la Europa continental decía: "van a tener que poner la constitución francesa en "digests" bibliotecario porque parece que cambia todos los meses.

Pero bueno, "semos asín."

Samuel dijo...

La manera en que la Constitución del 78 establece cómo las regiones y nacionalidades pueden acceder a la autonomía era quizás lo más útil en aquellos momentos convulsos, donde lo importante era un consenso que permitiera enterrar la dictadura. Pero esa indefinición sólo consistía en postergar para los años de la democracia un desacuerdo absoluto entre independentistas, federalistas, autonomistas y centralistas. Y creo que es evidente que no se ha sabido gestionar bien, al menos hasta el año 2004.

En cierto modo, sólo han llevado hasta las últimas consecuencias su voluntad de que España siga sin definirse: y parece que a los políticos, los máximos responsables de esta pugna con el poder central para acaparar más poder, no les importa lo más mínimo si el modelo territorial puede sostenerse, pues sólo piensan en clave local.

En gran parte, creo que estamos atravesando una situación bastante lógica: fueron los políticos los que hicieron la transición a su gusto y los ciudadanos los que votaron por... una democracia. No hubo violencia y eso siempre se ha elogiado, pero el precio de ese amplio consenso fue un sistema partitocrático y una constitución de difícil reforma, donde los nacionalismos, aunque técnicamente representen una mínima parte de la población, lograron grandes ventajas sólo por su condición de no-franquistas y víctimas de cuarenta años de centralismo. Un sentimiento de culpa que nos está costando muy caro y que, ahora como entonces, sigue siendo un asunto casi exclusivo de los políticos, pues parece que se empeñen en darse cuenta de que hemos estado demasiado tiempo con los ojos cerrados.

Saludos.

Samuel dijo...

*en no darse cuenta.