Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 11, 2009

EL HOMBRE QUE FUE DOMINGO

Los domingos suelo acordarme de Mariano Rajoy, hasta soy capaz de identificarme con él. ¿Por qué? Sin duda, Rajoy es un hombre de domingos. Estoy seguro de que es su día favorito, el que mejor recoge sus esencias: leer tranquilamente el periódico, en compañía de su familia, mientras goza del vermut y se repantinga en la butaca. Y por la tarde, siesta. Aun así, el domingo es también un día fronterizo, el que divide la paz y la calma de la tempestad y el furor de los días de diario. En verdad, Rajoy siempre parece situarse en el filo de la navaja, entre el todo y la nada.

Mañana, además, es 12 de octubre, Día de la Hispanidad, con lo que ya ha transcurrido un año de aquella inolvidable cita de Mariano haciendo mención al "coñazo del desfile". Pero también es justo recordar que, en 2007, nos regaló un vídeo en que animaba a los españoles a sentirse orgullosos y a mostrar sin recato la enseña nacional. A mi modo de ver, estas dos anécdotas reflejan las dos caras de un hombre con el que he tenido mis más y mis menos (le apoyé en las elecciones generales, pero el año pasado le califiqué de "gabardina con barba" y "hombre patético"). De un lado, Rajoy es un político de sobrada experiencia, con sentido de Estado y realmente moderado y educado. Por ello creo que sería un buen Presidente. De otro, gusta demasiado de sentarse a fumar puros, de disfrutar de los placeres mundanos, de la inactividad periódica y de cierta indecisión a la hora de tratar los asuntos que más afectan al partido que preside. Por ello es un mal candidato.

Empero, ha llovido mucho desde marzo de 2008 y el gallego ha sobrevivido a brutales crisis internas, a las encuestas, a dos elecciones autonómicas y a las elecciones europeas. El PP está por delante del PSOE en intención de voto. Zapatero no tiene ningún crédito y le escasean los apoyos parlamentarios. Si a finales de 2008 parecía improbable que Rajoy estuviese en su sano juicio cuando afirmaba que al final conquistaría La Moncloa, hoy no lo es tanto, aunque más bien por la crudeza de la crisis económica y la pésima gestión del Gobierno que por los méritos de la oposición.

Las razones de la falta de empuje del PP hay que buscarlas en lo tedioso de su discurso económico, en su incapacidad para presentar una alternativa real al proyecto de ingeniería social de Zapatero y en los casos de corrupción. Por lo que se refiere a este último punto, no es posible determinar su alcance y hay que respetar la presunción de inocencia, esperar a la decisión de los tribunales; pero los indicios están ahí y, lo que es más grave, las sospechas empiezan a generalizarse porque el PP no está reaccionando como es debido.

La manera en que se está defendiendo el PP ha rozado lo grotesco. Vale denunciar el doble rasero de la Fiscalía y recordar las vergüenzas del PSOE, pero no salir por televisión, entre aperitivo y aperitivo, a anunciar que el Gobierno espía al principal partido de la oposición, como hizo Dolores de Cospedal, y después quedarse tan ancha. Igualmente, el poder de Génova sobre sus hombres en Valencia es bastante enclenque, como pone de relieve el vacile supremo de Ricardo Costa. No se ha de admitir bajo ningún concepto la burla de un pijo de playa.

Rajoy debería dar un puñetazo en la mesa y, acto seguido, convocar una rueda de prensa masiva en la que hiciese las pertinentes declaraciones pero permitiendo, a la vez, preguntas de los periodistas, cualquier pregunta. Eso demostraría su transparencia y su voluntad de aclarar las cosas. La costumbre que se ha instalado entre nuestros políticos de no responder a la prensa es de lo más perniciosa, reveladora, por lo demás, de la baja calidad de la democracia española.

Le pido a Rajoy que actúe y que salve al PP, que limpie su partido y que ponga fin a tanta tontería. Incluso si tiene que enfrentarse al pegajoso y ridículo Camps. Incluso si tiene que organizar un congreso extraordinario. Incluso si tiene que trabajar en domingo.

6 comentarios:

Alfredo dijo...

"La costumbre que ha instalado entre nuestros políticos de no responder a la prensa es de lo más perniciosa, reveladora, por lo demás, de la baja calidad de la democracia española."

La Dem.Española deja mucho que desear desde luego, eso sería impensable en el Reino Unido (lo de no contestar a los periodistas).

Rajoy no es un hombre de mi agrado, y tampoco lo es el PP, y la mayoría de cosas que dice "defender", porque no se sabe ya no lo que defiende el PP.

Es dura la realidad pero en España sobran los Rajoys y los Zapateros y hay muy pocos Thatchers y Camerons.

Ya sabes que no soy muy entusiasta de las democracias continentales: Italia, Francia, España, Portugal...en fin, yo creo que a pesar de todo es la mejor alternativa. No por ello dejo de criticar el sistema.

Un sistema en el que no conozcamos ni siquiera a nuestros diputados es para mí una burla, sobre todo cuando nos damos cuentas que los diputados son del partido y no necesariamente de nuestra región, como sí ocurre en EEUU y Reino Unido. Por supuesto que no pretendo comparar el caso español, ¡qué más quisiera yo que España fuera más como el Reino Unido!

Camps me parece el más repugnante de todos: quitando sus trajes, parece un mantero de algún zoco intentando vender un producto que nadie quiere.

En definitiva, la realidad es tan triste que a veces da pereza comentar, pero yo sigo manteniendo mi más sincera confianza, inexplicable por un lado, pero sigue vigente.

Eso sí, no hay remedio: en las generales habría que elegir a Rajoy, simplemente porque apesta menos su partido que el PSOE e IU.

Samuel dijo...

Has dado en el clavo. Rajoy es un hombre muy cómodo y perezoso, carece de ideas y de espíritu ganador, no tiene liderazgo, no tiene empuje, no genera ninguna ilusión, no respeta a la prensa. No tiene carácter de ejecutivo, sino de tendero. Pero habla muy bien y es el que ahora podría ser premiado por no llamarse Zapatero.

Lo peor de esta legislatura, a mi juicio, es que ha trabajado internamente como si la gente no fuese capaz de reparar en lo que estaba haciendo. Sin duda es un pésimo jugador de póker. Se ve al kilómetro su electoralismo y eso le quita credibilidad.

Haces bien en criticar a Camps. Creo que no hay político en estos momentos con un discurso más banal que él. A mi juicio, es un hombre muy parecido a Rajoy, sólo que gobierna y habla mucho peor. Su figura y su discurso huero es casi la imagen corporativa de la Comunidad Valenciana. Tiene aires de funcionario vitalicio que no admite pueda cometer errores. Él también ha trabajado mucho para liquidar a sus enemigos políticos, los zaplanistas, y hacer girar al partido alrededor de su persona.

Saludos.

free dijo...

Tanto las opiniones vertidas por Espantapájaros como por ambos contertulios coinciden en gran medida con las mías en este tema. Analizar toda la problemática de la democracia española en unas pocas líneas es una empresa que se antoja imposible ya que se necesitaría por lo menos varias etapas; eso es, como las de las carreras ciclistas a las que es tan aficionado el señor Rajoy, y ese es precisamente el problema que nos plantea hoy el sr. Espantapájaros: el de Rajoy, al que cualquiera de nosotros se imagina una tarde de domingo sentado tranquilamente en su sofá viendo una etapa llana del Tour de France mientras se echa una siestecilla. Y ese es el problema, no que Rajoy se eche una siesta viendo pasar ciclistas, sino que nos lo imaginamos mucho más en esa tesitura que cavilando cómo suceder al sr. Zapatero y sus secuaces en el poder. Supongo que es exactamente esa sensación la misma que tiene nuestro amigo de paja cuando afirma imaginarse a Rajoy leyendo tranquilamente el periódico, en compañía de su familia, mientras goza del vermut y se repantinga en la butaca. El gallego tranquilo (o eterno candidato) no tiene madera de líder como podía tenerla el señor Aznar, que se bastaba y se sobraba para batallar él solo contra toda la corrupción socialista y forjó una mayoría absoluta que parecía imposible unos años antes. “Váyase señor González” repetían una y otra vez el musculado ex presidente hasta que convenció a los españoles. Rajoy es un gran orador, un fuera de serie en los estudios por lo que se comenta y una persona honesta y equilibrada, pero le falta esa mala leche y ese ingenio necesario para despertar a una sociedad indiferente y narcotizada como es la española del año 2009. Es probable que nuestro gallego tranquilo deje de ser el eterno aspirante y pueda decir eso de “a la tercera va la vencida” pero me temo que, salvo una mayoría absoluta altamente improbable, cualquier victoria por la mínima es una “derrota” considerando el rival que se tiene enfrente, es decir, un gobierno ridículo y grotesco: el gobierno de la ceja, de los minipisos, de las zeroladas, de las toneladas de parados, de las miembras, de los “hombres de paz” ETC! Sí, puede que gane Rajoy por la mínima, con el apoyo de CIU (la pela es la pela y con crisis no hay pela) y España habrá ganado mucho, pero lo que desde luego no va a ganar el PP de Rajoy es esa sensación de ser un movimiento fuerte, con iniciativa, capaz de cambiar las cosas y de despertar a una población embobada arrastrando votantes. El Partido Popular actual es un partido sin espíritu, sin liderqazgo, sin carisma, ñoño con ganas, acomplejado y sin un proyecto emprendedor y valiente; eso que tanto miedo les da a los de la ceja y al PSOE. El otro día escuchaba en una tertulia radiofónica precisamente eso, es decir, que al PSOE no le importa que una de cada cuatro legislaturas gobierne un PP dócil y “amarianado” que no altere las bases del sistema y que permita que el PSOE sea una tendencia dominante en el gobierno de España que de vez en cuando se coge unas vacaciones. Lo que ya no les gusta tanto y les pone bastante nerviosos es que una derecha joven, moderna, fuerte y eficaz se haga con el poder y ya no lo suelte respaldada por los votantes, de tal forma que pueda alterar las bases de la sociedad española y terminar con el pesebre zozializta que les vota porque en la España del PSOE se vive muy bien sin dar palo al agua entre un subvención por aquí, una chapucilla por allá y un bocata de jamón regalado por la Junta. Saludos a todos!

El Espantapájaros dijo...

Alfredo:

"Camps me parece el más repugnante de todos: quitando sus trajes, parece un mantero de algún zoco intentando vender un producto que nadie quiere."

Una descripción muy acertada de Camps.

La democracia española hace agua y el sistema surgido de la Transición está agotado a falta de reformas y políticos sensatos.

Si hubiese elecciones generales, votaría al PP, pero, como digo, para echar a Zapatero, no porque el proyecto popular despierte en mí la más mínima ilusión.

Samuel:

Supongo que Rajoy cree ahora que basta con sentarse y esperar a que caiga Zapatero. A mí tampoco me parece lo más inteligente. Para ir por delante en las encuestas, está bien ese bajo perfil. ¿Pero en las elecciones? Me imagino a los sindicatos oficiales alertando del peligro del neoliberalismo, al Gobierno regalando dinero para comprar votos, a los titiriteros haciendo películas contra el PP, a Zapatero prometiendo el pleno empleo... Y me temo que podría perder otra vez si no despierta. O a lo mejor Zapatero cae por el peso de cinco millones de parados.

En cuanto a Camps, bien, reconozco sus méritos: ha ganado dos elecciones con amplia mayoría. Pero, en el asunto de la corrupción, el PP valenciano hace mal en medirlo todo en términos de apoyo electoral. Aquí está en juego la limpieza de las instituciones democráticas, no es válido pensar en las urnas como absolución. "Tiene aires de funcionario vitalicio que no admite pueda cometer errores": otro magnífico retrato.

Creo que habla bastante mal, al menos en las declaraciones que hace ante la prensa siempre le he visto como un cursi. Y cuando ha empezado a referirse a la Segunda Guerra Mundial y a decir que gobierna para los valencianos del futuro, ya es como para echarse a reír.

Free:

Un excelente comentario. Sí, nada tan sencillo como imaginar a Rajoy en cualquier estampa bucólica. Y no tendría por qué ser así, pues él sin duda fue un estudiante brillante, ha hecho estupendas labores en distintos ministerios y ha demostrado ser un superviviente nato, alguien con mucha resistencia. Sin embargo, le falta algo más de fuerza, de presencia.

No viví de forma muy consciente los tiempos de oposición de Aznar, pero, por lo que he visto y leído, él hizo todo lo que pudo y, lo que es más, articuló un proyecto de regeneración democrática que sí caló entre los españoles.

Rajo no es Aznar y quizá quiera cambiar de estrategia. De momento sólo funciona a medias.

Si ganase Rajoy las elecciones sin mayoría absoluta, sería un gobernante discreto, anodino. Seguramente haría cosas buenas, pero nada potente, por así decir.

El pesebre socialista va a seguir vivo por mucho tiempo. La española es una sociedad casi sin pulso, y si lo tuviese, no habría un líder capaz de recoger ese testigo.

Un saludo.

Claudedeu dijo...

Las ganas de repantigeo de Mariano son oportunas para un músico mundano que crea una obra maestra y deja un tiempo de reposo para una futura creación de poca importancia. Es la vida apropiada para Mariano, a quien dices educado y moderado. Pero en casos como la trama Gurtel no cabe la moderación ni la educación, sino una actuación tajante que corte de raíz la mala hierba que crece en su partido.

El Espantapájaros dijo...

Claudedeu:

Exacto, Raoy peca de un exceso de tranquilidad y paños calientes en temas que requieren intervenciones más enérgicas. Ya sé que no va a mudar su carácter y obtener carisma por arte de magia, pero podría intentar otras muchas cosas que no hace.