Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, octubre 18, 2009

EL EQUILIBRIO ROTO. NO AL ABORTO LIBRE Y GRATUITO

Ayer tuvo lugar en Madrid una exitosa manifestación en contra del aborto, o quiero pensar que en contra del aborto libre y gratuito que propugnan los socialistas. El caso es que no creo que Zapatero, siempre con el diálogo en la boca, vaya a prestarse a dialogar con quienes no están de acuerdo con sus convicciones. El diálogo a lo Zapatero tiene que ver más con la imposición de una ideología y de la ética indolora progresista, que no por ser laxa deja de ser una moral como otra cualquiera.

Ya he escrito más veces sobre el aborto y mi opinión es meridianamente clara. Hay que ceñirse al contenido de la STC 53/1985, de 11 abril, que declara que el nasciturus es un bien jurídico digno de protección, incluso penal. En este sentido, puede plantearse un conflicto de intereses entre la madre y el concebido no nacido cuya resolución ha de ajustarse a un cierto equilibrio. Este equilibrio, velis nolis, se alcanza merced al actual sistema de indicaciones, una regulación que habría de ser conservada no sólo por su general aceptación, sino porque no existía una demanda social de reforma del aborto en España. Lo que propone el Gobierno, en cambio, supera todos los límites.

El Consejo de Estado, en su Dictamen de 17 de septiembre de 2009, no respalda por completo la reforma del Gobierno y realiza no pocas advertencias y críticas. Incide sobre lo señalado más arriba, niega que el aborto pueda ser considerado un derecho y recuerda que el TC, en la misma sentencia citada, sostuvo que "el derecho de objeción de conciencia existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación", si bien ésta "puede revestir singular interés". Ni que decir tiene que el deseo del Gobierno socialista es que no se permita dicha objeción de conciencia de los médicos.

Con razón, Rafael Palomino, Catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado, ha pedido en su espacio, Estado y religión, que el Gobierno "no olvide que la STC 53/1985 existe, no es una pesadilla después de una mala digestión en la cena". Y, por añadidura, que tenga en cuenta lo dictaminado por el Consejo del Estado, que no vincula pero sí posee una fuerza moral.

Desde un comienzo, esta reforma ha sido una treta más del Gobierno en su empeño por dividir a los españoles y castigar a la mayoría católica. Siendo malas las intenciones, al menos podría haber hecho mejor la reforma y justificarla de un modo presentable. Pero no es así. En primer lugar, entiendo que el artículo 417 bis del Código Penal desaparecerá, porque, si no, estaríamos ante un supuesto derecho, el aborto, que es a la vez un delito despenalizado en algunos supuestos. ¿Está aclarado ese punto? En segundo lugar, De la Vega ha asegurado que ellos sólo buscan otorgar seguridad jurídica a las mujeres que abortan. ¿Acaso antes no la había? En ausencia de legislación al respecto, bien dicho estaría. Pero, habiéndola, la seguridad jurídica de la mujer era plena: si abortaba dentro de los tres supuestos, no había delito; si lo hacía fuera de los mismos o en fraude de ley, lo había. Y si era engañada por los médicos, siempre podía acogerse a los vicios y defectos de la voluntad. Seguridad jurídica no puede identificarse con impunidad.

Basta ya de sensiblerías, de comportamientos pusilánimes y de falta de coraje. Tengo que decir algo con toda crudeza: en los tiempos que corren, si alguien hace el amor sin preservativo y la mujer se queda embarazada y no entra en ninguno de los supuestos, que se aguante o que al menos no obligue a que los demás paguen sus errores. Para los progresistas, el embrión no es más que un coágulo que ni siquiera es un ser humano. Un aborto sería algo así como una operación estética especialmente comprometida y dolorosa. Y si es válido este razonamiento, no hay por qué pagar la cirugía estética de los demás. Estoy cansado de una sociedad que no es capaz de responder por sus propios actos.

15 comentarios:

Alfredo dijo...

De acuerdo en lo expuesto, sobre todo con el último párrafo. Verás que poco a poco los acontecimientos provocan hacer declaraciones crudas o algo por el estílo, si es que aun nos queda sangre corriendo por las venas.

PD: No voy nunca a manifestaciones pero un gran número acudió, fue algo bastante impresionante, que nos demuestra que España sigue siendo, al menos "nominalmente" un país de raíz católica.

No somos un Méjico, pero sí hay rasgos muy profundos.

kulasaim dijo...

Me veo obligado -entonces- a apoyar la causa (lisiados éstos cerebralmente...

www.nicolasespositochedel.com

Alfredo dijo...

Kulasim:

En la manifestación, que congregó un millón de personas más o menos, puede que entre esos habían "lisiados cerebralmente", pero leyendo su artículo sobre el tema, no me extraña por qué se identifica tanto con los que sufren incapacidad mental - los insultos a los cristianos son muy reveladores de la clase moral a la que usted pertenece.

Free dijo...

No hay duda de que el aborto es uno de los temas más controvertidos que se pueden tratar y cuyo posicionamiento no depende tanto de la ideología política como de las propias convicciones morales, éticas y religiosas de cada cual. Lo que quiero decir es que no estamos ante un tema al que se pueda responder desde planteamientos meramente políticos y cuya respuesta se puede intuir en función de una u otra ideología, sino que con el aborto hay que tener en cuenta otros factores. Ya nos imaginamos sobradamente que un liberal tiene, como es lógico, más predisposición que un socialista a bajar impuestos o a reducir el tamaño del Estado, pero el aborto no es un tema tan fácilmente descifrable en tanto que puede haber personas con una misma ideología política que respondan ante esta cuestión de manera diferente; y ahí radica precisamente su complejidad.

En primer lugar tengo que decir que yo, como joven universitario (al igual que Espantapájaros como puedo leer en su perfil) y con pareja estable, comprendo perfectamente los riesgos que entraña mantener relaciones sexuales a una edad en la que un universitario todavía no dispone de un trabajo ni de unos medios necesarios para formar una familia y mantenerla. A ello hay añadir que tanto mi pareja como yo, debido a nuestras convicciones morales, no creo que fuésemos capaces de abortar un embrión que con el tiempo se convirtiese en nuestro hijo. Sería una decisión tan sumamente complicada y en la que habría que valorar tantos factores que simplemente prefiero no imaginármelo. Lo que pretendo decir con todo esto es que comparto con Espantapájaros la idea de que las personas deben ser bien conscientes de sus actos y deben ser responsables y no actuar sin cabeza. No obstante no todas las personas piensan del mismo modo y es posible que por el motivo que sea cualquier pareja se encuentre con un embarazo no deseado, surgiendo así la pregunta de cuál debe ser el marco jurídico que regule tal situación.

1. En primer lugar hay que decir que la ley española en la teoría es más restrictiva que en la práctica, pues es de dominio público que el famoso epígrafe de los daños morales es un cajón de sastre que permite llevar a cabo cualquier tipo de aborto aduciendo tales razones en clínicas privadas. Hecha la ley, hecha la trampa como se dice. En consecuencia parece ser que en España aborta quien quiere y sin ningún control, lo cual hace que la regulación del aborto no sea sino un reflejo del propio país: una chapuza. Por lo tanto se hace necesaria una reforma seria del asunto y una legislación clara que se haga cumplir, ya sea su contenido respetuoso con la regulación teóricamente restrictiva que existe actualmente, o bien más permisivo y basándose en una ley de plazos como sucede en gran parte de los países europeos (por ejemplo Francia o Alemania)

(CONTINUACIÓN...)

Free dijo...

(...CONTINUACIÓN)

2. Yo personalmente soy partidario de esta segunda opción, es decir, de elaborar una ley de plazos permitiendo que el aborto sea libre hasta la décima semana. De este modo se trata de compaginar el derecho de la mujer a decidir sobre lo que sucede en su propio cuerpo y el derecho a la vida de la futura persona. Llegados a este punto se podría pensar que no es comparable un bien jurídico como es la vida con otro teóricamente inferior como es la libertad de elección de la madre a decidir lo que sucede en su propio cuerpo. Sin embargo yo considero que ambos bienes jurídicos deben ser entendidos en su justa medida y ser respetados en la medida de lo posible, siendo necesario establecer un punto en el que uno pierde importancia en favor del otro. Por lo tanto yo creo que en las primeras semanas del embarazo (hasta la décima semana como en Francia) cuando el embrión no tiene pulso ni órganos formados, debe prevalecer el derecho de la madre a decidir sobre su propio cuerpo y sobre su voluntad de criar un hijo y de formar una familia. Por el contrario, cuando el embrión se convierte en feto debe respetarse su derecho a la vida y el derecho de la madre a decidir pierde importancia en tanto no ha sido ejerido a su debido tiempo cuando el embrión no tenía funciones vitales.

3. Por otro lado, y sin defender en ningún momento el sectarismo que demuestran a menudo los socialistas, sinceramente considero que las alusiones a la iglesia católica están de más a estas alturas de la película, ya entrado el siglo XXI. No debemos pasar por alto en ningún momento el doble rasero de la iglesia católica en lo referente al derecho a la vida. Y es que, a decir verdad, me cuesta mucho comprender cómo los mismos que defienden el derecho a la vida de un embrión de tres semanas (que en su derecho están) han demostrado un manifiesto desprecio por la vida humana en sobradas ocasiones. Creo que es la iglesia la que se opone al uso del preservativo en África, un continente azotado por el SIDA y en el que se podrían salvar millones de vidas de futuros infectados. Creo que es la iglesia la que se opone al desarrollo de la ciencia y a la investigación con células madre que podría salvar la vida no ya de embriones de tres semanas, sino de seres humanos vivos que circulan por el planeta despojados hace décadas de los vientres maternos. Y también creo que es la iglesia la que, en nombre de Dios, ha quemado vivas, perseguido y torturado igualmente a muchísimas personas también vivas, despreciando su derecho a la vida. O la que se opone en caso del catolicismo a que los sacerdotes puedan engendrar vida para evitar así el reparto de su patrimonio entre sus herederos. Sí, la misma iglesia que muestra ya sabemos qué actitud en el País Vasco con los asesinados por ETA. En estas fechas que corren el Estado debería ser totalmente aconfesional y sobradamente separado de la Iglesia. Cada cual es libre de creer en lo que crea conveniente, en dioses, dragones y demás seres inanimados, pero no por ello tiene que creer todo el mundo por obligación: eso es el liberalismo. Y no debemos olvidar que el cristianismo, al igual que el islam y el judaísmo, son religiones monoteísta surgidas al mismo tiempo y en la misma zona que el patriarcalismo más extremo, y por lo tanto son herederas directas de esta concepción social partidaria de arrebatar a la mujer su poder de decisión y someterla por completo. Claro está que la gente ha obligado a evolucionar al cristianismo (y más al protestantismo que al catolicismo) hacia posturas más moderadas que las mantenidas por el judaísmo o por el islam, ancladas en una zona de gran influencia patriarcal como es el norte de África, la península arábiga y oriente medio. El tránsito del matriarcado al patriarcado y la prevalencia del primero durante más o menos tiempo es un tema apasionante y con connotaciones sociales, políticas, económicas, religiosas y familiares de gran trascendencia y de gran importancia para entender tanto el derecho como la configuración social de los Estados actuales. Se lo recomiendo.

Un saludo.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Excelente artículo, estamos de acuerdo en todo. Entiendo que en el aborto, como en otros muchos temas, la clave es la responsabilidad. Por eso mismo estoy por la regulación del 417 bis CP, por el mantenimiento del statu quo sólo que fijando unos controles sanitarios que impidan que la ley sea un coladero para que gente irresponsable intente beneficiarse de unas medidas previstas para casos en los que, por existencia de un estado de necesidad subjetivo, la decisión de proseguir con el embarazo o el parto no puede, ni debe, ser impuesta a la mujer.

Saludos.

Alfredo dijo...

Free:

Más o menos estoy de acuerdo con usted -- sólo quiero decir unas cosas, en mi condición de cristiano, protestante, orgulloso de ser hombre, y europeo, y también profundamente crítico con el catolicismo, como todo el que me conoce lo sabe.
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"Y también creo que es la iglesia la que, en nombre de Dios, ha quemado vivas, perseguido y torturado igualmente a muchísimas personas también vivas, despreciando su derecho a la vida."


¿Por qué es más despreciable matar a alguien en "el nombre de Dios" que en el "nombre de la igualdad" como han hecho miles de comunistas? Lo cierto es que, sin ánimo de entrar en una batalla ideológica o histórica, no existe la neutralidad: el minuto que un estado se declara laico, es una agresión directa contra CIERTA concepción del derecho y viceversa, cuando se declara cristiano o de otra confesión, no es neutral. Es imposible ser neutral.

Sé que usted aboga, al igual que yo, por el ACONfesionalismo y eso sólo lo digo para aclarar el tema de la neutralidad.

"Sí, la misma iglesia que muestra ya sabemos qué actitud en el País Vasco con los asesinados por ETA."

TOTALMENTE de acuerdo -- todos los protestantes nos sentimos muy inquietos ante los guiños constantes de muchas iglesias católicas hacia terroristas de ETA O como ocurría en Reino Unido, complicidad con la IRA.

Que no se OFENDA ningún católico: hablo de la Iglesia, no de los católicos particulares.

"Cada cual es libre de creer en lo que crea conveniente, en dioses, dragones y demás seres inanimados, pero no por ello tiene que creer todo el mundo por obligación: eso es el liberalismo."

Sí, pero no podemos negar nuestros origenes judeo-cristianos si nos apreciamos como occidentales con un mínimo de identidad.

"Y no debemos olvidar que el cristianismo, al igual que el islam y el judaísmo, son religiones monoteísta surgidas al mismo tiempo y en la misma zona que el patriarcalismo más extremo, y por lo tanto son herederas directas de esta concepción social partidaria de arrebatar a la mujer su poder de decisión y someterla por completo."

Esto no es plenamente cierto - tanto en el Islam auténtico como en el cristianismo BÍBLICO, hombre y mujer se complementan y Cristo dejó bien claro que somos UNO en Él. No se debe confundir ciertas manifestaciones políticas de la religión con los textos teológicos. Son dos cosas distintas y los hombres tendemos a pervertirlo todo por nuestra naturaleza depravada y pecaminosa, enviciada. Me incluyo en esa ecuación, pues soy un pecador, y lo digo más bien para señalar que no podemos ni debemos confundir las dos cosas.

"Claro está que la gente ha obligado a evolucionar al cristianismo (y más al protestantismo que al catolicismo) hacia posturas más moderadas que las mantenidas por el judaísmo o por el islam, ancladas en una zona de gran influencia patriarcal como es el norte de África, la península arábiga y oriente medio."

Si bien es cierto, y muy cierto, que muchas mujeres sufren en esas zonas del mundo, no debemos ignorar que hay otras tantas que optan por ese sistema, incluso estando aquí en Occidente. Conozco a mujeres musulmanas y para ellas no es una imposición llevar el velo: hay que dejarlas, sí, eso es lo liberal. A mí, como persona occidental y protestante, no me gusta verlo, pero hay que tolerarlo. Es parte de sus convicciones culturales - eso es permisible siempre y cuando no se viole el orden público.

"El tránsito del matriarcado al patriarcado y la prevalencia del primero durante más o menos tiempo es un tema apasionante y con connotaciones sociales, políticas, económicas, religiosas y familiares de gran trascendencia y de gran importancia para entender tanto el derecho como la configuración social de los Estados actuales. Se lo recomiendo."

Pues yo más bien creo que Occidente ha sufrido cierta feminización a la inversa - mucha estrogenización que nos ha hecho a muchos "sentimentaloides" en vez de racionales y con convicciones duras, como los hombres de antaño. Y así nos va.

Saludos

Free dijo...

Alfredo, le agradezco que se haya tomado la molestia de leer mi comentario y de llevar a cabo una réplica tan completa y exhaustiva. Qué duda cabe que es un placer compartir este debate con usted pese a no coincidir plenamente en nuestros puntos de vista. De paso le comento, ya que me ha hecho saber su condición de protestante, que me interesa profundamente la doctrina protestante como hecho histórico y cultural aunque desafortunadamente no tengo tiempo suficiente para poder profundizar en el asunto. Sería interesante que en algún momento nos comentase algo al respecto, sobre todo centrándose en el aspecto cultural y social, pues dudo que mis posiciones religiosas vayan a moverse del agnosticismo en que se hayan instaladas.

Pasando a comentar algunos aspectos de su réplica aprovecho para responder una pregunta que plantea, aunque intuyo que la respuesta es idéntica para ambos. ¿Por qué es más despreciable matar a alguien en "el nombre de Dios" que en el "nombre de la igualdad" como han hecho miles de comunistas? No tengo la más mínima duda que tanto un acto como el otro son igualmente despreciables. Mi afinidad con el socialismo es totalmente nula, y con la socialdemocracia bastante alejada.

En cuanto a la postura de la iglesia católica en los conflictos vasco e irlandés hay que decir que es una actitud totalmente despreciable, si bien es incluso (si cabe) más cainita en el caso español más que nada porque la jerarquía católica dice blanco en Madrid y negro en San Sebastián. Ya le digo que no estoy excesivamente informado acerca de las diferencias entre protestantismo y catolicismo, únicamente tengo unas nociones, pero a mi modo de ver el catolicismo y sobre todo la jerarquía que lo rodea muestra una actitud camaleónica, cobarde y ambigua, llevando a su máxima expresión eso de “allí donde fueres haz lo que vieres”. Al menos a mí me parece que el protestantismo emplea un discurso más valiente y desprovisto de esa actitud tan ambigua, relativista y adaptable al entorno y que dispone de una mentalidad más práctica, emprendedora y democrática. Yo defiendo la idea de que no es la religión quien hace a las personas, sino más bien al contrario, es decir, que las religiones son una manifestación de la sociedad en que se desarrollan. De hecho el protestantismo surge como reacción al catolicismo al amparo de una sociedad centroeuropea, diferente a la mediterránea católica, que lo creó e impulsa. Al margen de esto hay que poner de manifiesto que incluso en el cristianismo bíblico hubo perjuicios hacia la mujer como demuestran las propias escrituras. "Hablo Jehová a Moisés, diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles: La mujer cuando conciba y dé luz a un varón, será inmunda 7 días.... Y si diera luz a una niña, será inmunda dos semanas..." —Levítico 12: 1, 2 & 5. Eso por citar un ejemplo.

(CONTINUACIÓN…)

Free dijo...

(…CONTINUACIÓN)

Comparto con usted totalmente la idea de que muchas veces es la mujer quien se somete voluntariamente a una religión y a los dictámenes que ésta le impone. De hecho no hay más que verlo en nuestras propias abuelas, quienes se escandalizan al ver a un hombre en el supermercado o recogiendo la mesa en vez de estar estirando la pata tranquilamente mientras las mujeres se dedican a las labores domésticas que, al parecer, para eso fueron concebidas de acuerdo con sus arcaicos planteamientos. En eso estoy de acuerdo con usted, pero eso que ambos compartimos es precisamente una consecuencia o un daño colateral de lo que comentaba anteriormente. Si usted ha leído algo sobre el patrismo o se hace con algún mapa que refleje sus orígenes verá cómo las sociedades extremadamente patristas surgen en el norte de África, la península arábiga y oriente medio alrededor del cuarto milenio antes de Cristo. Y es en esos focos donde surgieron las grandes religiones monoteístas y donde su interpretación es más literal y ha evolucionado en menor medida hacia posturas más tolerantes y moderadas que en aquéllas zonas donde el patrismo llegó más tarde y más difuminado, como sucede en el norte de Europa, donde la sociedad tuvo durante más tiempo rasgos más matriarcales. Incluso hay estudios que atestiguan la probable existencia de un régimen agrícola matriarcal en el noroeste de España, de influencia celta, frente a una sociedad pastoril patriarcal en el resto de la península. En todo caso yo coincido con usted en que las personas que optan por mantener en occidente dicho comportamiento deben ser respetadas en tanto no excedan los límites del orden público, que en todo caso debe ser salvaguardado.

En cuanto a la siguiente afirmación que hace debo puntualizar dos cosas. “Pues yo más bien creo que Occidente ha sufrido cierta feminización a la inversa - mucha estrogenización que nos ha hecho a muchos "sentimentaloides" en vez de racionales y con convicciones duras, como los hombres de antaño. Y así nos va.” Tiene razón pero al mismo tiempo se la quito. Le hago saber que en las zonas matriarcales el estilo de vida era más pacífico, respetuoso y con relaciones comerciales bastante fluidas y además estaban presentes en mayor medida que en las zonas patrísticas los valores democráticos y liberales. Sin embargo, en cuanto estos sistemas matriarcales entraban en conflicto con sistemas patriarcales vecinos, siempre salían mal parados y se imponían éstos últimos. Por lo tanto, y llevando el debate a nuestra época actual, hay que aprender tanto de uno como de otro, manteniendo esas convicciones duras masculinas a las que usted hace referencia con acierto, pero al mismo tiempo siendo conscientes de que la estrogenización de la sociedad puede ser muy beneficiosa en muchos aspectos. Yo abogo por una libertad plena, total y absoluta entre sexos y por ello no soy defensor de lo que usted acertadamente denomina manifestaciones políticas de la religión pervertidas por nuestra naturaleza depravada y pecaminosa, enviciada.

Un saludo, y un placer el debate.

El Espantapájaros dijo...

Alfredo:

Sin duda España sigue siendo un país bastante católico, pero quiero creer que no un país católico atrasado y embrutecido.

En cuanto a lo primero, lo que veo cada vez más en una terrible falta de responsabilidad y un deseo enorme de escurrir el bulto a toda costa. La fuerza de voluntad para salir adelante no es un valor el alza, sino que todo te lo resuelva en Estado a base de sopa boba y caldo fiscal.

Kulasaim:

Creo que se equivoca de lugar y de lisiados. No actúo como servidor de la Iglesia ni justifico mi postura con alusiones a valores absolutos y embriones queridos por Dios; lo que usted me tiene que justificar, con argumentos y no con consignas, es 1) cómo se ajusta el aborto libre a nuestro sistema constitucional y 2) por qué he de pagar por los errores de otras personas, personas que consideran que el feto es enteramente de su propiedad. Si es suyo, que se lo coman con patatas, pero a mí que me dejen en paz, o sea, que se lo paguen si pueden. ¿Es que usted se ha creído que lo progresista no es una moral con ropajes de ideología?

Por lo demás, me han divertido bastante leyendo sus dos artículos sobre terroristas tercermundistas. Lástima para usted y los suyos que los ejércitos occidentales los estén liquidando a tiros. Le recomiendo que se los envíe a "Público". En ese ¿diario? fuman lo mismo que usted.

(CONTINÚA)

El Espantapájaros dijo...

Free:

Un comentario muy acertado, con enjundia y que invita al debate. Gracias. Desde luego, el aborto es uno de los temas más delicados que hay en el debate público. Por eso me asombra el sectarismo socialista y por eso, cuando escribo sobre él, intento no salirme de los razonamientos jurídicos y de la búsqueda de una situación que sea aceptable y clara. La prohibición absoluta del aborto no es mi objetivo.

Responderé a los tres puntos desarrollados:

1) Es de todos conocido que el supuesto del riesgo psíquico es un coladero. Imposible mentir aquí. El que sea así no lo es tanto por la propia ley como por su reglamentación, que sí podríamos llamar permisiva y que ha dado lugar al fraude masivo que es evidente. Quizá a eso se refiera De la Vega cuando habla de inseguridad jurídica, pero el remedio no es cambiarlo todo, sino poner más medios.

2) La postura que expones me parece ciertamente más razonable que otras. Al menos, el límite de las diez semanas es más restrictivo y tiene más sentido (el de catorce semanas sólo es por la diferencia entre abortos de riesgo y los que no lo son). Aun así, lo que es discutible es cuándo comienza la vida humana y, en segundo lugar, cuándo merece protección. Y, en mi opinión, los supuestos regulados por la ley son lo bastante amplios como para dar cabida a las situaciones más dramáticas y comprometidas.

3) Estoy de acuerdo con gran parte de este tercer punto, con las matizaciones que muy oportunamente ha hecho Alfredo. Creo que vivimos en un Estado acofensional y que eso es una conquista (beneficiosa también para la Iglesia), pero que también es necesario respetar la libertad religiosa. En todo caso, en estas mismas páginas he criticado la actitud de la Iglesia en el País Vasco hacia ETA y, desde lugo, allí hay obispos repugnantes. El mismo Rouco Varela, por cierto, me resulta un tipo que roza lo infame. Algún día contaré cierta anécdota personal que revela su soberbia y su falta de consideración.

Andrés:

Muchas gracias por los elogios. Sí, como ya he dicho, la regulación es mejorable y, si ha fallado, ha sido porque así se ha querido desde el desarrollo reglamentario.

La conclusión a la que llego es que no había por qué tocar esta materia, y menos hacerlo de una forma tan torpe y negativa, buscando la imposición y la apertura más grotesca de todas. Que de vez en cuando hubiese alguna detención o registro de clínicas es algo asumible por el negocio abortista, y por otro lado en España era más o menos posible abortar en fraude de ley y sin consecuencias. Ahora las cosas van a ir a peor y, encima, diciendo a la sociedad que se olvide de esa carga llamada responsabilidad.

Y eso que no me he referido al problema de que las menores de 16 aborten sin consentimiento ni conocimiento de los padres, punto en el que el Consejo de Estado reclama "el derecho [de los padres] a ser informados de la petición de su hija".

En pocas palabras, la reforma de Zapatero es una basura y un trágala con todas las de la ley.

Un saludo.

Alfredo dijo...

@Espantapájaros: yo también deseo pensar lo mismo, pero a veces...en fin, de acuerdo.
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Free:

Le digo lo mismo: para mí es un placer debatir con personas con fundamentos y argumentos, como usted demuestra tener. Para "ordenar" un poco mis puntos de réplica, contestaré de forma numérica, más bien para ayudarme a mí mismo organizar mis puntos.
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1. El "protestantismo" ciertamente es una rama muy pero que muy amplia. Para precisar, yo soy de la "tradición" teológica reformista, iniciada por Calvino en Ginebra: de hecho, son mis convicciones cristianas las que me llevaron hacia el liberalismo. Creo profundamente en el sistema democrático, y en la libertad, y la Reforma Protestante para mí fue uno de los grandes inicios en la libertad del ser humano en Europa. Para precisar aún más: me siento plenamente identificado con Oliver Cromwell.

2. Desde mi punto de vista y ciertamente mis muchas veces "defectuosas" interpretaciones bíblicas, creo que no es mi labor convencer a nadie de que yo tengo la plena razón en temas teológicos y pienso que la salvación depende totalmente de Dios, no de mí o de mis actos, y no creo que haya nada que yo pueda hacer para convencer a nadie, pues como dije antes, soy un pecador depravado y nada que yo pueda hacer es suficiente para "ganarme" la salvación. Para los reformistas, todo depende de Dios, pues Él es el Soberano. Esa es una de las grandes diferencias entre nosotros y los católicos: la teología católica enseña que "las buenas obras" son necesarias para la salvación, mientras que nosotros pensamos que sólo es la Gracia de Dios y nuestra Fé indiscutible e irracional en Dios. "SOLA FIDE", "SOLA DEO GRATIA" son los lloros y los gritos de la Reforma Protestante así como SOLA SCRIPTURA. Eso lo digo simplemente para aclarar eso ya que había pedido algo más de precisión. Si bien es cierto que yo, como personas, muchas veces puedo sonar como una persona que juzga excesivamente a otros por sus actos o comportamientos, no se debe interpretar como un deseo personal mío de legislar contra esos comportamientos. A mí personalmente por mis convicciones cristianas hay cosas que me parecen reprobables en términos morales: la homosexualidad, el adulterio, llevar piercings, escuchar canciones que tengan un mensaje ofensivo o explícito o gráfico, etc, etc. He condenado todo eso y mucha gente lo malinterpreta como "ohh es que Alfredo quiere imponer su moral". No señores: sólo lo condeno como cristiano y por mis convicciones bíblicas. Por otra parte, tampoco son ningún "pureta puritano" aunque lo parezca. Siempre lo aclaro: soy un pecador, y muchas veces ni yo mismo cumplo con el bien, y el deber. Es una aspiración obrar en el bien, pero muchas veces difícil, debido a mi naturaleza como pecador.

3. Bien -- efectivamente, tenemos el mismo punto de vista. Para mí matar en el "nombre de Dios" es igualmente reprobable que matar en el nombre de la igualdad.

Alfredo dijo...

CONTINUA:
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4. Ciertamente que el Protestantismo reformista es muy claro en su mensaje: somos mucho más prácticos pues somos consecuentes: una persona que ame a Dios debe vivir una vida en consecuencia, y por ello para nosotros la autoridad bíblica es indispensable para tomar decisiones personales, sean financieras, cuestiones de amor, matrimonio, etc. Igual a usted le parecerá "represión" pero le aseguro que no. No olvide que la mejor democracia del mundo, la de los EEUU, es de origen Puritano. Los colonos Puritanos creían firmemente en "libertad bajo la ley". ¿Cometieron excesos? Sí, por supuesto - la quema de mujeres inocentes en Salem. Pero si se fija, es en el siglo XX, con el nacimiento o aplicación del racionalismo, cuando más se ha asesinado a personas, a millones y millones de seres humanos, en el nombre de "la igualdad" o bien "de la raza aria", y muchas otras cosas. Piénselo: en pleno siglo XX, cuando se abandonó definitivamente el cristianismo en cuanto a cosmovisión, ¿qué tenemos? 2 Guerras Mundiales brutales, revolución en Rusia, fascismo y comunismo y nacional socialismo - horrores históricos.

5. El ejemplo bíblico que me da sobre la mujer es cierto: pero, fíjese que en fueron en las sociedades protestantes y bíblicas donde más derechos se le concedieron a las mujeres y donde hubo menos machismo rancio latino. Eso lo digo para aclarar que aunque yo soy hombre y muy feliz de manifestarlo, no acepto el machismo "latino" ni de ningún otro tipo - pero mi definición sobre lo que es machismo es muy distinta a la definición que dan los progresistas. Una cosa es igualdad ante la ley, loable, y otra es pretender que no hay ninguna diferencia entre los sexos, pues sí que los hay aunque eso no es ni bueno ni malo.

6. Muy de acuerdo con usted sobre el tema patriarcado. Incluso, usted dice:

"Incluso hay estudios que atestiguan la probable existencia de un régimen agrícola matriarcal en el noroeste de España, de influencia celta, frente a una sociedad pastoril patriarcal en el resto de la península."

Efectivamente, y hoy sigue siendo muy cierto: Galicia es una zona de España donde aún hoy predomina el matriarcado, y donde se ve mucho menos esos rasgos patriarcales, tan evidentes en el sur por ejemplo. Personalmente me identifico mucho más con esa España celta y la otra parte medio germánica - he escrito sobre eso en decenas de ocasiones.

Ahora que me explica su postura acerca del tema patriarcal, coincido - cierta estrogenización es positiva. Un ejemplo: si comparamos una "manada" de jóvenes del género masculino pero europeo/blanco, con una "manada" de jóvenes del género masculino pero africano, nosotros estamos mucho más "estrogenizados" y eso no es malo - sin embargo, sigo pensando en mantener un equilibrio, pues a pesar de que hoy en día tenemos tecnología como para aplastar cualquier revuelta callejera o intento de invasión, no está de más saber luchar en otros frentes ante posibles amenazas.

Saludos

AlbertoEstévez dijo...

Siento no compartir lo que usted expone en su artículo. Me declaro a favor de la nueva Ley del Aborto más que nada para intentar dotar a las sociedades venideras de una virtud que, desgraciadamente, parece que se ha perdido. Esta virtud no es otra que la de la iniciativa, la de la confianza y la de la responsabilidad. Quizá este no sea el camino más acertado, y yo me equivoque como naturalmente puede suceder, pero estoy seguro de que la nueva Ley del Aborto beneficiará más a la larga que perjudicará.
Un cordial saludo.

irichc dijo...

De acuerdo en el detalle, pero discrepo en lo esencial. En la regulación anterior, en trámite de ser modificada, no había un auténtico equilibrio. Es desequilibrado que un supuesto derecho a elegir de la mujer (¿y del hombre?) predomine sobre el derecho fundamental no ya de las democracias, sino de cualquier régimen: el derecho a la vida. Los tres famosos supuestos están llenos de conceptos jurídicos indeterminados, como "gravedad" o "salud". Es una legislación esquizofrénica, fruto del consenso y no de una moral racional, pues se rechaza algo que al mismo tiempo se tolera.