Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, septiembre 27, 2009

POR FIN, LOS BASTARDOS DE TARANTINO

Con motivo del setenta aniversario del inicio la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), he reavivado mi interés por ella y, así pues, he vuelto a leer libros y ver documentales a mansalva. Por suerte, gozo del acceso a canales especializados que suelen emitir las mejores producciones, relacionadas con casi cualquier asunto de la guerra, desde atentados contra Adolf Hitler a las fugas de presos políticos, pasando por las fotografías personales de oficiales alemanes destinados en campos de concentración. En lo que no me sonríe la fortuna es en lo tocante a los libros que deseo leer. ¡Hay tanta oferta! Me detengo ante jugosos títulos y se me hace la boca agua, pero no puedo comprarlos todos por falta de espacio y tiempo.

Pero no todo mi interés se agota en la Historia. Viendo Malditos bastardos (2009), la nueva y esperada película de Tarantino, uno ha de dejar a un lado el rigor histórico y cualquier aproximación a la guerra con fines moralizantes o éticos. A pesar de ello, es una película impresionante, sin complejos, entretenida a más no poder y muy bien hecha.

En ella están presentes –aumentadas y corregidas-- todas las obsesiones de Tarantino (violencia exagerada, diálogos largos, encuentro de géneros, humor negro, etc.) más una nueva, el juego casi constante con los distintos idiomas, algo ya apuntado, eso sí, en los dos volúmenes de Kill Bill.

De los muchos y excéntricos personajes, destacan, a mi juicio, tres. Evidentemente, el coronel Hans Landa, de las SS, villano y estrella absoluta de la película. Después, Shoshanna Dreyfus, una judía clandestina en busca de venganza por el asesinato de su familia que deriva en una Beatrix Kido en versión zorra. Y también el joven héroe de guerra alemán, Fredrick Zoller, que quizá a algunos les resulte cargante y cursi, pero que a mí me cayó bien tanto por sus hazañas militares como por su perseverancia. Y no es tan tonto como aparenta ser. Del personaje interpretado por Brad Pitt, Aldo Raine, y los demás bastardos, puedo alabar su papel en la trama, pero carecen del carisma de los otros.

Por momentos, la película parece un western venido a más (genial banda sonora) y nunca una cinta bélica al uso. La acción es rápida y muy sangrienta. Y la sátira de los jerarcas nazis es brutal: no tienen desperdicio las escenas de Hitler viendo la nueva película de Goebbels. Aquí Tarantino se ha lucido y superado a sí mismo. Su película merece un sobresaliente.

1 comentario:

Claudedeu dijo...

Como diría Hans Landa: ¡Fantástico!