Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, julio 19, 2009

EL ANTIMODELO

Mucho se está hablando del nuevo modelo de financiación autonómica que ha dado a conocer el Gobierno socialista. Francamente, me resisto a llamar modelo a lo perpetrado por Zapatero. Como mucho, se puede hablar de chapuza o de acuerdo entre el Gobierno y ERC. Desde un principio, esta cuestión estuvo mal planteada y no se ha llevado a cabo con responsabilidad y transparencia. Sólo ahora, cuando toca a su fin, se descubre el grotesco pastel cocinado.

El supuesto y malparido modelo no es sino una consecuencia de la bilateralidad que impone el Estatuto de Cataluña entre el Estado y esa región y de la necesidad de estabilidad parlamentaria de Zapatero, a quien no le importa sacrificar el interés general con tal de conservar el poder. Por otro lado, que el Tribunal Constitucional, después de tres años, aún no haya fallado acerca de los recursos de inconstitucionalidad presentados contra esos papeluchos, es una vergüenza, un desprestigio para el Alto Tribunal, pues están produciendo efectos muy perjudiciales. A mí me importa bien poco la legitimidad democrática del Estatuto. ¡Eso se da por supuesto! ¿O es que piensa la Vicepresidenta que también lo podría haber aprobado ERC a solas? Lo que interesa es si se ajusta o no a la Constitución

En otras palabras, Zapatero, experto en negociar con los pantalones bajados, se ha limitado a dar la espalda a otras regiones (caso sangrante el de Madrid, verdadera locomotora económica de España) para que un minúsculo partido de camisas negras, con ex terroristas entre sus miembros, le diese el visto bueno y ganase su “pulso al Estado”. Es verdaderamente preocupante que el presidente del Gobierno se deje chantajear así.

Cataluña, como tal, no aporta nada al IRPF. Son los ciudadanos de allí los que contribuyen a las arcas del Estado con su trabajo. No nos dejemos engañar por los nacionalistas: los territorios no tienen derechos. Por tanto, que lo digan bien claro, que proclamen que quienes paguen más impuestos, más servicios públicos recibirán. De no ser, claro, por el hecho de que supongo que el dinero irá a Carod, para que siga dedicándose a despilfarrarlo abriendo chiringuitos por el mundo.

Seguro que alguno piensa que odio a Cataluña. Es falso, sólo critico a sus malos políticos, más parecidos a mafiosos que otra cosa, y en eso sí que tienen responsabilidad los ciudadanos que eligieron a semejante panda. Aun así, ir contra Montilla o contra Carod no es odiar a Cataluña. Y, a mi juicio, a diferencia de los decepcionantes líderes del PP, ahora no hace falta que proclame mi amor por la gran Cataluña.

Aún más aberrante no es ya que se carguen el principio de solidaridad o que vayan a disparar el déficit público, sino que Zapatero se jacte de haber cerrado el Estado autonómico. En verdad, lo único que ha hecho ha sido malograrlo, condenarlo, traspasar los ya de por sí amplios límites de la Constitución y conseguir que, en un futuro, o se vaya hacia un Estado federal asimétrico o que el Estado retome las competencias que nunca debió transferir y ponga orden. El Estado autonómico de Zapatero es sólo la ilusión de un bobo solemne.

3 comentarios:

Andrés Álvarez Fernández dijo...

La alternativa a todo este torticero modelo de financiación es un modelo federal que establezca una suerte de relaciones bilaterales, sí como lo oyen, bilaterales entre el gobierno central y cada territorio por separado, ello sin perder de vista la simetría entre los derechos y obligaciones comunes de cada provincia con el gobierno federal. Del mismo modo la solución está en que cada gobierno recaude sus propios impuestos, sin posibilidad de que mediante una "caja común" se proceda a ese arbitrario reparto que da pie a todo tipo de tejemanejes políticos.

Buen análisis, pero una aclaración; los territorios sí que tienen derechos, al menos si se los identifica como sujetos ostentadores de derechos y obligaciones tal y como ocurre en los sistemas federales o en el modelo foralista-pactista históricamente propio de España. Atendiendo a esto último Cataluña sí que tenía derechos propios (como por ejemplo los que atribuían a la Diputació del General o Generalitat la recaudación de los impuestos y el llamamiento de la milicia) antes de los Decretos de Nueva Planta.

Alfredo dijo...

Estoy de acuerdo con Andrés: el problema de toda esta chapuza es el modelo de Estado...a mí me gustaría que lo que se recaude en Madrid se quede en Madrid por ejemplo, porque como bien dice el Espantapájaros, somos la principal región productiva de la nación.

El problema, como casi siempre: La ley electoral, y el Estado central esta vez, con ZP al mando.

El Espantapájaros dijo...

Andrés:

Gracias por la reflexión. Dejando de lado el espinoso tema federal, antes que de derechos, sería mejor hablar de facultades o prerrogativas de la Generalidad. "Latu sensu", vale, sí, a muchas cosas se las puede llamar derechos.

Por cierto, bien por Feijóo, ha sido de los pocos del PP que ha criticado como es debido el antimodelo.

Alfredo:

Ya sabes que Zapatero está empeñado en castigar a Madrid de todas las formas posibles. A pesar de que Madrid aporta mucho más que Cataluña, ésta va a recibir el doble.