Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 14, 2009

LOS ADORADORES DEL GASTO PÚBLICO

Cuando los gastos superan a los ingresos, hay un déficit en el presupuesto. En el sector público, si a consecuencia de un período de crisis baja la recaudación obtenida a través de los impuestos, debido a la contracción del PIB y el aumento del paro, y a la vez no se hace nada para moderar los gastos, entonces el déficit pasa a ser galopante. Y de alguna manera hay que financiar el gasto. Descartadas nuevas privatizaciones y la acuñación de moneda, el Ejecutivo recurre a la Deuda pública.

Los socialistas, conspicuos adoradores del gasto público desmedido, consiguieron que en 1996 la ratio Deuda/PIB alcanzara el 68,2%. Uno de los objetivos prioritarios del Gobierno de Aznar fue reducir ese desorbitado nivel de deuda a fin de poder entrar en el euro, llevando a cabo una política liberal. Hoy en día, el Gobierno de Zapatero está volviendo a las andadas.

Evidentemente, ante una crisis económica es casi inevitable que un gobierno –cualquier gobierno-- adopte medidas anticíclicas que conlleven incrementos del gasto público para ayudar a determinados sectores o para realizar inversiones productivas, de futuro. Por el contrario, el Gobierno socialista utiliza el gasto público cual socorrido parche y de una forma irresponsable, como si pudiera endeudar al Estado eternamente y eso no fuese a tener graves consecuencias. Aznar, en su último libro, señala, a mi juicio con acierto, que una cosa es un aumento del gasto público coyuntural, del tipo que he explicado antes, y otra cosa, a evitar, que ese aumento se enquiste en los Presupuestos Generales del Estado, engordando un sector público con pies de barro.

La clave de todo esto es quién soporta o va a soportar la carga de la deuda: sin duda, las generaciones futuras. ¿Cómo? Mediante más impuestos y una drástica reducción del gasto, normalmente.

Además, la situación puede empeorar. Dado que la calificación de la Deuda pública española ha sido rebajada a AA+, y va a seguir bajando, los que la compren exigirán un tipo de interés mayor; cuanto más alto sea éste, mayores esfuerzos habrá que hacer a la hora de devolver la deuda. Y si el tipo de interés sube y la tasa de crecimiento del PIB baja, entonces la deuda pasará a ser insostenible o explosiva y crecerá sin parar.

El actual Gobierno socialista no parece estar midiendo las consecuencias de sus actos, pues sólo le importan la propaganda y el corto plazo. Por su parte, Zapatero únicamente sirve para dar mítines del PSOE y viajar en avión oficial. Es obvio que aquí falla el capitán del barco, que debería ir con más cuidado en lo que a niveles de endeudamiento se refiere, porque aunque tira con pólvora del rey, después de todo está gastando el dinero de los contribuyentes no ya presentes, sino futuros, quienes ni siquiera han podido dar su consentimiento a tales políticas.

Son necesarias reformas económicas de verdad, pero para ello habría que romper el velo ideológico que cubre los ojos de Zapatero. Es demasiado tarde para él. Y, en segundo lugar, austeridad. Mas eso lo desconocen los socialistas, los adoradores del gasto público.

5 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

El déficit es bueno… o eso dicen en UGT, CCOO e IU.

La única lectura positiva que puede hacerse de un gasto público que conduzca a la quiebra del Estado es que, de ese modo, se liquidará el grueso del Estado de bienestar por las malas. En California están pasando por una situación que se ajusta mucho a esta descripción.

El Espantapájaros dijo...

La de California es una situación extrema. Schwarzenegger quiso poner coto al gasto desmesurado en 2005, pero la ciudadanía no le apoyó, no le quiso dar la facultad de limitarlo, y ahora ésta ha de ha pagar las consecuencias de sus decisiones equivocadas.

Con un trance como el de California, todo lo públicamente superfluo es eliminado y aun lo que no lo es, pero la quiebra es un mal final.

Alfredo dijo...

Voy a ser una voz "disidente" de forma parcial en esta entrada: estoy de acuerdo con todo PERO sí que me ha parecido bien la subida de impuestos en cuanto al tabaco (y soy fumador de tabaco) pero no es un derecho, es un vicio, un lujo y por lo tanto no debe escaparase de las presiones fiscales -- pero pienso que el PSOE se ha quedado corto: yo he defendido gravar más el consumo para fomentar el ahorro.

El enfoque del PSOE es equívoco: suben impuestos para financiar el gasto en vez de subir impuestos para desincentivar el consumo.

Como monetarista, es eso lo que defiendo entre otras cosas. Tendrían que haber subido el IVA como exigen muchas PYMES además de hacerle más caso al Banco de España -- y liberalizar más el despido, si prefieren poco a poco pero hay que hacerlo.

snake dijo...

Bastante le roba ya el Estado al ciudadano.

No sé cuantos ciudadanos, y menos con está crisis, podrán permitirse el lujo de que el Estado les quite parte de su dinero para financiar iglesias, sindicatos, patronales, películas,...

snake dijo...

Ese está no debería llevar tilde.

Un saludo.