Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, mayo 10, 2009

POLÍTICOS DESEABLES E INDESEABLES FRENTE A LA CRISIS

Con su habitual buen juicio, Samuel apuntaba en un comentario a un artículo mío que "no estoy muy seguro de desear a ningún político", en referencia a mi último panegírico dedicado a Nicolas Sarkozy. Sin duda, el escepticismo siempre debe estar presente en cualquier aproximación al poder político. Idealizar a los políticos es un error que conduce a la peligrosa creencia de que tienen soluciones mágicas para todos los problemas.

Así, ningún político posee la piedra filosofal que convierta el metal en oro y saque de la crisis económica a su país. Como ya señalé, han primado la improvisación y el atender a las circunstancias del día a día. La planificación ha llegado después. Pero, aunque no exista un político infalible, es preferible que el Gobierno lo ocupe un estadista con altura de miras y con la inteligencia para nombrar a un equipo competente. En España, por el contrario, un iluminado hace de las suyas, y desde esa perspectiva alguien como Sarkozy parece un gigante.

En este momento, lo único que se le ocurre al Gobierno es despilfarrar de lo lindo y lanzar mensajes que, en vez de infundir ánimos, producen desasosiego, pues sus previsiones siempre se ven incumplidas o desbordadas. En ciertos aspectos, el gasto público puede aliviar la crisis a corto plazo, pero si no se empieza a pensar a largo plazo las cosas irán a peor. España cuenta con la mayor cifra de parados de toda Europa. Aún no ha terminado de aumentar el número de parados. Incluso si la economía volviera a crecer en 2010 o 2011, los cuatro o cinco millones de parados no serían inmediatamente absorbidos por el mercado y tan abultada masa de desempleados es una bomba de relojería. Y ello al margen de otras especialidades españolas que hacen que todo sea mucho más desesperanzador.

Por lo tanto, la estrategia de Zapatero, una estrategia demagógica, exclusivamente partidista, electoralista, centrada en huir hacia delante y aguantar como sea, disparando con pólvora del rey y repartiendo caldo fiscal, está abocada al fracaso. José María Aznar ha escrito un nuevo libro (España puede salir de la crisis, Planeta, 2009) en el que seguro que se describen un puñado de buenas ideas. No estaría mal que el Gobierno las aprovechase en un ejercicio de humildad y confianza en la experiencia de los mejores. Ya que con tanta insistencia solicitan los socialistas que Rajoy "arrime el hombro", un primer gesto de "política con mayúsculas", como dice la ama de casa del PSOE, podría consistir en pedir consejo a Aznar, quien al fin y al cabo tuvo que lidiar con una importante crisis al comienzo de su primer mandato.

También es valioso el ejemplo de Margaret Thatcher, ahora de actualidad al cumplirse el treinta aniversario de su subida al poder. En un artículo para El Economista, Lorenzo B. de Quirós recordaba la "disciplina monetaria y presupuestaria" de la Dama de Hierro y explicaba que la "estrategia macroeconómica de Thatcher se centró en proporcionar un entorno de estabilidad –inflación baja y presupuesto equilibrado--, mientras la microeconómica –reformas fiscales y laborales, eliminación de los controles de precios, de salarios y de capitales, privatizaciones, liberalización de los mercados— se orientó a crear un ambiente favorable para promover el crecimiento y la generación de empleo". Algo opuesto a la deriva reguladora en general y a la prodigalidad del Gobierno español en particular.

Bien, puede que no haya políticos que sean del todo deseables, pero desde luego los hay mejores que otros. De ellos hay que aprender.

5 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Bien dicho, Espantapájaros. Ayer, precisamente, leí un artículo en las noticias de Yahoo! que se extiende en lo que llama el "cortoplacismo" de nuestro querido presidente: "Su predilección por medidas cortoplacistas ha hecho distanciarse a los partidos centristas y a antiguos aliados de Zapatero como el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, que temen que éstas disparen el déficit y la deuda sin que se restablezca el crecimiento".

Alberto Esteban dijo...

Claro en todos los sitios cuecen habas... y aunque la mayoría de los políticos son unos inútiles, hay algunos que se salvan.

Saludos

Samuel dijo...

Gracias por la cita, Espantapájaros. Imagino que desde la Ciencia Política puedan definirse medianamente las cualidades de un político ideal, al menos para evitar que se cometan errores irreparables. Lo cierto es que hacen mucha falta políticos de talla, porque alguien tiene que gobernar para no caer en la anarquía. En ese sentido, sin duda Sarkozy es mucho Sarkozy, independientemente de que tal vez se pudieran adoptar otras medidas menos intervencionistas.

Por lo demás, me temo que el Gobierno no desee seguir los pasos de Aznar ni Thatcher, pues se halla superado por las circunstancias. Zapatero está realmente tocado, pero no tanto como para eliminar el Ministerio de Igualdad y otros caprichos. Dijo que no habría recortes sociales y ahora ha anunciado una reducción económica en los Presupuestos. La enésima promesa que no cumple, porque durante todo su mandato se ha comportado como un niño y ahora que sus días de gobierno se acaban será incapaz de perder como un hombre: berreará, pataleará, lloriqueará, chillará a los cuatro vientos que tenemos que creerle y acaso le veamos en el debate del martes revolcándose en su propia miseria, mientras algunos parlamentarios comienzan a atar cabos.

Saludos.

Alfredo dijo...

Ud habló en su última entrada de Sarkozy. Me gustaría saber, si bien en una entrada o aquí mismo, ¿qué le parece esta ley?

http://mangasverdes.es/2009/05/12/francia-aprueba-la-ley-hadopi/

No voy a decir si es buena o mala, porque creo que vamos a coincidir como suele pasar.

Saludos

anasagastric dijo...

España está en manos de gangsters y politicos indeseables que nos hablan con esa chulería que los caracteriza propia de un pais apollardado.