Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, mayo 24, 2009

¿ABORTO LIBRE EN ESPAÑA? (Y II)

Dejando al margen las consideraciones jurídicas que hice en mi anterior escrito --cuya conclusión era que la legislación actual sobre el aborto era preferible a cualquier cambio que supusiera avance o retroceso--, la verdad es que el Gobierno socialista no se está tomando este asunto con la debida seriedad y, nuevamente, es bien obvio que Zapatero utiliza este debate, por demás delicado, para distraer la atención de otros problemas más graves y mellar el ánimo y las fuerzas de una considerable porción de la población española.

En consonancia con las restantes leyes espectáculo impulsadas por el Presidente, leyes sectarias, nunca acordadas y de baja calidad, su pretendida reforma del aborto atiende más a la forma que al fondo. Así pues, lo que interesa ante todo es el hoy inmediato, es suministrar dosis de demagogia, es facilitar que los representantes socialistas puedan afirmar alegremente, justo en campaña electoral, que van a sacar a la mujer del Código Penal, que el aborto es un derecho (¡cómo va a ser un derecho el pasar por semejante trance!) y disparates similares.

Zapatero, el campeón del diálogo, jamás ha conseguido llegar a pactos relevantes con la oposición y sus medidas siempre están concebidas como un trágala para aquellos que no le han votado o que no respaldan su ideario progresista. Y Zapatero, un supuesto estadista, no es más que un miope politicastro al que sólo le obsesiona la próxima elección, de ahí su predisposición por los mítines, infame espectáculo.

Aparte de confundir las leyes con armas arrojadizas o fuegos artificiales, Zapatero aprovecha el alboroto en torno a la reforma y camufla su patética gestión y el desastre de la economía nacional. Le conviene más que se hable de la ignorancia de Mi Hembra que de las cifras del paro o la Deuda pública. Aun así, el PP empieza a ser cansino en su estrategia de calificar todo lo que no tenga que ver con la economía como "cortinas de humo". Esta reforma, de acuerdo, lo es; pero el humo de Zapatero no es un humo blanco e inocuo, es un humo envenenado. Hay que combatirlo sin remilgos.

Envenenado, sí, porque desde que Zapatero se proclamó profeta de la ética indolora toda su política ha estado encaminada a crear una sociedad de asnos irresponsables y personas dependientes de los regalos del Estado, en forma de "derechos sociales" o subvenciones. El nuevo mensaje que abandera el Gobierno es el de la irresponsabilidad. Los socialistas hablan de libertad para abortar, pero ¿dónde quedó la responsabilidad? No existen los embarazos no deseados. Quien mantiene relaciones sexuales sin preservativo debería saber a lo que se expone, de modo que de no deseados tienen poco los embarazos. Como mínimo hay culpa consciente o incluso dolo eventual, en términos de Derecho Penal. Quien disfruta sin precaución tal vez debería asumir las consecuencias de sus actos. Pero para Zapatero y los suyos es mejor que el Estado lo arregle todo con su magia benefactora. Aquí no ha pasado nada.

El resultado es a una sociedad más endeble frente al poder de un Estado providencial. Zapatero, con su aborto libre, no sólo va a alterar una situación jurídica más o menos estable y aceptada, sino que va a seguir diciéndole a la sociedad que solamente tiene derechos y ningún deber.

1 comentario:

Alfredo dijo...

Así es espantapájaros -- se me vino a la mente de que una medida verdaderamente liberal sería algo así como una ley "de restauración democrática" para devolver estas cuestiones a la responsabilidad individual.

Sólo restaurando el principio de responsabilidad individual se podría frenar todas estas aberraciones peligrosas.