Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, mayo 17, 2009

¿ABORTO LIBRE EN ESPAÑA? (I)

El Gobierno va a enviar un proyecto de ley a las Cortes para implantar el aborto libre hasta la semana catorce del embarazo. Contra esta ley, la Iglesia y sus fieles se han manifestado, han protestado legítimamente, pues consideran que existe vida desde el momento mismo de la concepción y que ésta es sagrada. Empero, por mucho respeto que sienta por las convicciones religiosas católicas, no creo que sea posible ni deseable prohibir entera y tajantemente el aborto. Me propongo hacer aquí algunas reflexiones sobre este tema, no desde el punto de vista religioso, sino desde otros.

En primer lugar, en el ámbito del Derecho, el aborto libre se topa con el obstáculo –en principio imponente-- del artículo 15 de la Constitución. Al haber sido incorrectamente interpretado mediante los artículos 29 y 30 del Código Civil (el nacimiento determina la personalidad y sólo se reputará nacido el feto que nazca bajo ciertas exigencias, por lo que el concebido no nacido no es persona y no tiene derecho a la vida), se trata de una invocación muy noble y humanitaria pero carente de eficacia jurídica.

El Tribunal Constitucional, ante un recurso de inconstitucionalidad presentado por Alianza Popular cuando se despenalizó el aborto, declaró que el nasciturus, vida humana dependiente, es un bien jurídico, digno, por tanto, de protección; pero no poseedor de derechos subjetivos (STC 53/1985, de 11 de abril). Lo que hizo el Alto Tribunal fue asumir que podía producirse un conflicto de intereses entre la madre y el concebido no nacido y que, en atención a eso, había que buscar un equilibrio.

Es lo que intenta la actual regulación, contenida en la Ley Orgánica 9/1985, de 5 de julio, de Reforma del Artículo 417 bis del Código Penal. El aborto es un delito despenalizado en tres supuestos: aborto terapéutico, en caso de grave riesgo para la salud física o psíquica de la madre; aborto ético, en caso de haber sido violada la madre; y aborto eugenésico, cuando se presuma que el niño nacerá con graves taras físicas o psíquicas. En la práctica, la indicación por riesgo psíquico es un coladero sin fondo. De ahí las críticas a esta ley. Pero, en verdad, la ley no es el problema. Lo que falla son los medios y la voluntad para se cumpla, aparte de que su desarrollo reglamentario, a través del Real Decreto 2409/1986, de 21 de noviembre, es bastante más progresista.

No está muy claro si el aborto libre casa de modo adecuado con el conflicto de intereses del que habla el TC, porque se da un excesivo, casi absoluto poder a la madre. Hay un límite temporal, pero ese límite (catorce semanas o tres meses) no es otro que el empleado para diferenciar entre abortos de alto riesgo y de bajo riesgo, así que se establece por el bien de la madre, no por respetar el equilibrio.

La regulación legal que tenemos ahora mismo es razonablemente buena. Ni se puede retroceder respecto a lo que permite ni se debería avanzar tal y como lo quiere hacer el Gobierno socialista, que está actuando por puro oportunismo político y lanzando un mensaje muy irresponsable a la sociedad, como procuraré demostrar la semana que viene.

4 comentarios:

Alfredo dijo...

"La regulación legal que tenemos ahora mismo es razonablemente buena. Ni se puede retroceder respecto a lo que permite ni se debería avanzar tal y como lo quiere hacer el Gobierno socialista, que está actuando por puro oportunismo político y lanzando un mensaje muy irresponsable a la sociedad"

De acuerdo con esto, totalmente. El problema de todas las "reformas" de ZP es que difícilmente se puedan frenar si pierde elecciones. Así ha sido con el gaytrimonio y otras aberraciones.

Pero, tenemos lo que nos merecemos.

El Espantapájaros dijo...

Gracias por el comentario. Es cierto que, hoy por hoy, es difícil parar las reformas legislativas de Zapatero. Aunque mantengo que el aborto libre puede ir contra la línea marcada por el TC, diría que es improbable que anulen la ley. Pero eso no quita para que hagamos las oportunas críticas y observaciones.

En un anterior comentario me preguntabas sobre la Ley de los tres avisos impulsada por Sarkozy en Francia. Pues bien, se trata de un tema particularmente delicado. No creo que se vaya a conseguir mucho con una ley, sobre todo si es de corto recorrido.

Alfredo dijo...

Creo que el TC no frenará la ley, comparto esa opinión y creo que harán lo mismo con el matrimonio homosexual.

Con respecto al otro tema: sí, yo pienso algo parecido pero la intención u objetivo no me parece del todo mal, porque existe una especie de "criterio" en el mundo liberal (en algunos círculos) que reza así o algo así: "el Estado no debe meterse en internet." Y el argumento es peregrino y vulgar, pues internet es ya un espacio donde hay personas, donde participamos personas, y no podemos dejar que se convierta en una especie de "ciudad sin ley."

Pero es difícil, desde luego.

Andrés Álvarez Fernández dijo...

Excelente análisis. Jurídicamente ha que ser realista y pragmático, no se puede ni despreciar la vida del nasciturus como si de una simple cosa se tratase ni tampoco imponer la decisión de no abortar por la vía de la ley positiva. Ante un estado de necesidad en el que entran en conflicto dos derechos igual de legítimos hay que sacrificar uno para salvaguardar el otro, considero que moralmente es la madre, principal interesada, la que debe tomar una decisión al respecto. Mención especial merece el supuesto de las menores embarazadas, en cuyo caso considero que las responsabilidades eventuales de cara al aborto han de ser compartidas entre la embarazada y sus progenitores o tutores legales.

Como bien apuntas no es el problema del 417 bis CP, si no de la aplicación del precepto en la realidad cotidiana, ya sea a través de la legislación o reglamentación de desarrollo o mediante las medidas de contención, control y prevención que dispongan los poderes públicos.

Un saludo.