Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 12, 2009

UN DIGNO FINAL

Llevaba bastante tiempo deseando escribir una breve reseña de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, de J.K. Rowling. Ahora, casi dos años después de su publicación en Inglaterra, es el momento de hacerlo.

El séptimo libro de la saga de Harry Potter concluye la serie y, por consiguiente, las expectativas en torno a él estaban más infladas que nunca, pues, tras un largo camino junto a Rowling y su ya mítico personaje, el final debía merecer la pena. Y ése es uno de los objetivos del presente libro: llegar a un final que no decepcione a los seguidores y que sea lo suficientemente cerrado.

Para lograrlo, la astuta Rowling llevó a cabo una serie de cambios. De entrada, la acción principal no se desarrolla en el marco solemne de Hogwarts y a lo largo del correspondiente curso académico (con la dinámica que habían seguido los anteriores libros: clases, exámenes, visitas a Hogsmeade, etcétera), sino en una multiplicidad de ubicaciones y escenarios. Sólo al final los protagonistas regresan al colegio.

Además, esta vez los villanos no son los perseguidos y los que se ocultan tras la cortina. Harry y sus amigos, y en general la comunidad mágica no afín al Señor Tenebroso, son los que huyen. El Ministerio de Magia y los medios de comunicación han caído bajo el control de Lord Voldemort y se impone un cambio de régimen basado en la pureza de la sangre y en el poder absoluto de la magia. En las demás entregas eran justamente el Señor Tenebroso y sus seguidores, los mortífagos, los fugitivos y marginados. Esta alteración de posiciones propicia uno de los mayores atractivos del libro.

Y, finalmente, de escribir novelas de misterio Rowling pasa, aquí, a una novela más centrada en la aventura, rozando la épica, sin olvidar el componente misterioso. Como de costumbre, el argumento se articula a partir de un misterio central, pero de una forma mucho menos exclusiva y absorbente. Aparte de las Reliquias de la Muerte, están los Horrocruxes, el cambio de régimen, la resistencia, las dudas sobre Dumbledore, la duplicidad de Snape, etcétera, y hay más acción, violencia y muertes.

El trasfondo de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte vuelve a estar poblado por los temas favoritos de su autora, especialmente la lealtad, la amistad, el sacrificio personal, la elección entre el bien y el mal y, cómo no, el amor y la muerte.

El libro merece las buenas críticas que recibió. Empero, algunos dijeron que los capítulos intermedios eran excesivamente largos. Pienso que son así para transmitir al lector la desesperación que cunde en Harry, Ron y Hermione cuando, aislados del resto del mundo, sin poder hacer nada, ven transcurrir los días estérilmente, al tiempo que la relación entre ellos se complica y enrarece. De lo que sí abusa Rowling es tanto de argumentos muy enrevesados como de demasiadas explicaciones al estilo de las historias de detectives, con largas exposiciones desentrañando los enigmas.

Los villanos son malvados sin paliativos. Es de agradecer que, fuera de todo relativismo moral, los bandos y su fondo estén nítidos. Eso sí, exceptuando al propio Voldemort y a Severus Snape, los restantes antagonistas, por muy desalmados que parezcan, pertenecen al bando de los inútiles o los locos perdidos (Bellatrix Lestrange), al estilo de SPECTRA en las películas de James Bond.

Personalmente, no me ha defraudado este final para una saga que me ha acompañado tanto tiempo y que siempre me ha enganchado. No quitaría ni una coma al texto de mi amada Rowling. Tal vez eche de menos, a lo sumo, más explicaciones sobre el destino de ciertos personajes, pero creo que lo podemos disculpar. Al fin y al cabo, un buen mago nunca revela todos sus secretos.

2 comentarios:

Alfredo dijo...

Pues a mí no me gusta Rowling...aunque quizás sea por dos motivos:

1. Mi edad

2. Su popularidad excesiva

Con respecto a lo primero, es fácil de entenderme, creo: allá por el año 86, yo me crié con algo parecido pero para mí mejor: The Worst Witch, aunque no tiene tantas series como lo de Rowling.

En cuanto al segundo punto, es algo más personal y bueno, cada uno con sus gustos.

El Espantapájaros dijo...

Sí, es muy cierto que, aunque ésta es una saga para todos los públicos, quizá es más fácil engancharse a ella a según qué edades. Pero le aseguro que es entretenida, divertida y con bastante fondo.