Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 05, 2009

POR ABURRIMIENTO

El programa Tengo una pregunta para usted es un formato ya agotado. Después de haber pasado por allí políticos de segunda y tercera, e incluso Luis Aragonés, es muy difícil que alguien sorprenda con una pregunta retorcida o capciosa y todos conocen a la perfección los trucos de los invitados para caer bien al público.

No obstante, sigue siendo interesante examinar cómo se defienden Zapatero y Rajoy ante esta prueba. El primero, ya lo conté, cada vez peor, enredado en su verborrea y con crecientes dificultades de expresión. En cuanto al segundo, los analistas han coincidido en concederle un notable. El líder del PP estuvo elegante –menos que en 2007--, cercano, didáctico y moderado. Nada incómodo o nervioso. Las preguntas ciudadanas no fueron demasiado hirientes, sino que más bien reflejaban la preocupación por la crisis económica. Otras, en cambio, volvieron a los temas más queridos por el español medio: "¿Qué hay de lo mío?" y la vulgar "¿Qué haría si su hijo...?". Creo recordar que en 2007 ya le preguntaron a Rajoy algo similar, pero cambiando la enfermedad de su hijo por la homosexualidad.

Rajoy dejó entrever parte del programa económico del PP, aunque es evidente que sus soluciones no son nada del otro mundo: bajar el Impuesto sobre Sociedades, garantizar que la Administración pague sus deudas, más ayudas y estímulos para pequeñas y medianas empresas... En fin, la verdad es que la gente no busca mejores políticas: busca varitas mágicas. Nada de ponerse manos a la obra, de trabajar duro y tener coraje. Es mejor la magia legislativa y fiscal.

Por otro lado, Rajoy hizo una cerrada defensa de la inocencia y buena imagen de los miembros de su partido, en relación con las múltiples acusaciones de corrupción, y criticó el escaso fundamento de muchas de ellas.

Como vicios formales, suyos y de la gente del público, destacaría dos. Primero, el parloteo excesivo. La gente hablaba y hablaba sin parar antes de formular la cuestión. Rajoy, que en 2007 supo contenerse mejor y resumir sus respuestas, cayó, no siempre, en la tentación de soltar pequeños discursos, a la manera del tortuoso y charlatán Zapatero. El segundo vicio es la repetición de gestos y muletillas o latiguillos, como "Yo creo que..." o "Pues..." (es espantoso ver cómo esta conjunción se ha adueñado absolutamente del vocabulario de los españoles).

En definitiva, Rajoy hizo un buen trabajo. El problema es que sus buenos trabajos nunca son suficientes. A estas alturas, alabo su resistencia (cinco años en la oposición, sin mucho futuro y cada día más viejo) y dudo que consiga su objetivo. "El sentido común acaba arreglándolo todo", sentenció, aunque es posible que haga falta algo más. A lo mejor, como dijo una de las participantes, logra ganar las elecciones generales "por aburrimiento".

3 comentarios:

Alfredo dijo...

No vi todo el programa, por supuesto, pero me llamó la atención y la falta de respeto a la legislación que suponía el segmento donde sale un africano ilegal. ¿Le detuvieron para pedir su documentación después del programa? ¡Claro que no, en el país donde atamos perros con lonchas de serrano si hace falta!

Luego está lo patético que me resulta todo lo que está ocurriendo: Barack Obama hablando del mercado libre cuando en EEUU ha firmado unos presupuestos espantosos y lo que viene es para llorar.

Luego Rajoy: es cierto lo que dice sobre las preguntas, a mí me repatean las preguntas estúpidas tipo "y si usted tuviera un hijo que..." eso mismo me lo preguntó un homosexual militante una vez, claro que eso es como decir que si tengo un hijo que le guste drogarse, a mi también me tienen que gustar las drogas. Pero en fin, como dicen por ahí, "qué nivel Maribel."

Lo de Zapatero es digno de un museo de horrores pero no olvidemos que el es, en parte, el reflejo de una nación en decadencia, con unos valores inciertos pero cada vez más relativos y carentes de moral correcta. Eso es lo que hay: unos medios totalmente manipulados, una falta total de oposición, un borreguismo del cual Goebbels se sentiría orgulloso, y una ciudadanía dormida, envilecida por el "yo lo quiero ahora y mientras más, mejor", y nos encontramos ante una progresiva pérdida de nuestra identidad debido a muchos factores como la avalancha de ilegales, multiculturalismo, socialismo por muchas partes, feminismo y relativismo.

Es un panorama deprimente, ciertamente, pero como insisto en repetidas ocasiones, podremos salir siempre y cuando los jóvenes sean los que tomen las riendas de la iniciativa.

Si los jóvenes no lo hacemos, lo tenemos crudo de cara al futuro.

Samuel dijo...

Para mí Rajoy estuvo bien, salvo los errores formales que has señalado, y al que quizás se podría añadir su costumbre de acabar los participios en "...ao", aunque le dan un aire más campechano y cercano a los votantes. De todos modos, creo que en España estamos todavía lejos del nivel que le exigen en Europa a los políticos. A Sarkozy, sin ir más lejos, le echan en cara los medios la omisión del "ne" en las frases negativas.

Por lo demás, y aparte de que Rajoy reconoció no saber inglés -lo cual también debería ser exigible a un candidato ideal-, estuvo muy superior a Zapatero. Quizás se preocupó más por demostrar cercanía con la gente que en el correcto manejo de los tiempos, pero también me parece una manera de encarar la situación, pues, como dices, el formato resulta ya repetitivo y las ideas de Rajoy las conocemos muy bien, aunque no siempre sea concreto.

La elección de los participantes, por lo general, sí que resultó muy lamentable. Ya sé que no es lo más ortodoxo, pero deberían fomentarse más los debates "face à face" sobre temas concretos que surjan durante la legislatura, aunque sean más cortos y no estemos en época de elecciones, pues permitiría el contraste de opiniones sobre aspectos concretos. Pero ante todo una cosa: hay demasiados "tengo una pregunta para usted" en televisión y muy pocos "tengo una respuesta para usted" en el Parlamento.

Saludos cordiales.

Nicholas Van Orton dijo...

No tenía ningún sentido repetir el programa; pero ya que ZP necesitaba subir al púlpito antes de las elecciones gallegas y “dar la cara”, no hubo otro remedio que conceder a Rajoy otro turno de…”preguntas”. El programa me resultó tedioso: más de lo mismo en otro plato. Sin embargo, Rajoy hizo lo correcto con un toro manso en una plaza de segunda: faena aseada.