Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, marzo 01, 2009

BERLÍN: DOS CIUDADES EN UNA (I)

El intenso frío que se desliza por las calles de Berlín y que alcanza la categoría de insoportable a las ocho de la tarde, un frío que cala los huesos y hiela los sentidos, sin duda fue fortaleciendo a sus gentes y al espíritu mismo de esta ciudad, pues mucho hubieron de padecer para llegar a la actualidad y contarlo. Berlín es una ciudad de demasiadas cicatrices y, por ello, de memoria, y el frío hace que uno se estremezca ante semejante certeza. La Catedral de Berlín o la Iglesia Memorial Káiser Wilhem (conocida vulgarmente como la Iglesia Rota), tiroteadas y bombardeadas, son testigos de la verdad de esta reflexión.

Hay que tener en cuenta que la capital de Alemania fue completamente arrasada durante la batalla por Berlín en 1945, de manera que casi no quedó piedra sobre piedra y fue necesario reconstruirla desde los cimientos. Eso permite que, de repente, se abran a un lado del camino grandes solares y espacios diáfanos, o que convivan modernas construcciones con vetustas glorias --reconstruidas, claro--, como en la Plaza de París, donde al lado de sedes de instituciones bancarias y embajadas emerge la Puerta de Brandenburgo, de estilo neoclásico, solemne escenario de grandes discursos, con su diosa de la Victoria contemplando con altanería la embajada francesa.

Berlín, todavía hoy, se presenta dividida al visitante. Dividida no sólo entre las zonas occidental y oriental, sino también entre la modernidad de una gran urbe y los vestigios y monumentos que ha ido dejando la Historia a su paso. La primera división es fácil de constatar a través de los restos del Muro de Berlín, el tranvía y los conocidos muñecos de los semáforos (los de Berlín oriental lucen sombrero), pero igualmente es notoria en los bloques de apartamentos, de apariencia uniforme, austera y modesta, excepto los que la RDA construyó cerca del Bundesrat para albergar a sus dirigentes, a su elite, apartamentos más lujosos y vistosos. Curiosamente, los rasgos socialistas son visibles en las personas de la calle, grises individuos de rostro serio y ojos cansados, a pesar de estar de vacaciones, y que parecen extras de películas tipo Good Bye, Lenin! (2003).

Creo que la huella de aquellos tiempos de miseria y de esfuerzo aún subsiste. Así, esta fría capital, muy amplia y abierta, posee un aire, por decirlo de alguna manera, soviético. Después de todo, está en Europa del Este.

Al igual que los buitres devoran la carroña, algunos turistas desalmados han ido arrancando pedazos del Muro hasta dejarlo en mal estado. Que la vergüenza caiga sobre ellos. Contra la creencia popular, el Muro no era parte del Telón de Acero, porque éste separaba la Europa libre de la soviética, cortando en dos el continente, en tanto que el Muro rodeaba la zona occidental de Berlín, para impedir que los habitantes de la RDA pudiesen pasar a ella. Cubierto de pintadas y de grietas y agujeros, estas planchas de hormigón deben mantenerse como recuerdo vivo de lo que es un régimen comunista: la muerte de las libertades y el auge de la arbitrariedad y la arrogancia de sus gerifaltes.

Pero si hubo división, finalmente triunfó la reunificación (1990). En ese sentido, el Reichstag es un símbolo crucial. El anterior nombre es sólo aplicable al impresionante palacio parlamentario, toda vez que la institución que alberga recibe la denominación de Bundestag. Reformado por el arquitecto Norman Foster, destaca su cúpula de cristal, a la que el público puede acceder en cualquier momento. La cúpula está situada sobre los escaños y, gracias a un conjunto de espejos, hay un juego de imágenes entre los diputados y los ciudadanos. Simboliza que el pueblo está por encima del poder político y que es su deber vigilarlo, a la vez que los políticos han de recordar siempre para quién trabajan.

En mi modesta opinión, el Reichstag es uno de los más bellos recintos parlamentarios del mundo, sólo superado por el Palacio de Westminster en Londres. Empero, a éste no lo adorna una inscripción tan emotiva como la que tiene el Reichstag en su frontispicio, que reza: "Dem Deutschen Volke" (al pueblo alemán).

No lejos de allí, en el barrio gubernamental --con poca o nula presencia policial--, Angela Merkel dirige los destinos del país desde la Cancillería, con la transparencia que brindan sus paredes de vidrio. Y, por ahora, lo hace bastante bien.

19 comentarios:

Alfredo dijo...

Nunca he estado en Alemania pero siempre me mostré contrario, muy contrario, a la unificación de ese país. Soy de misma opinión de Thatcher: una Alemania fuerte es un peligro para Europa, debido a su historia expansionista y nada liberal. Obviamente, ya es muy tarde para dividirla en dos como le corresponde en realidad, porque Alemania Oriental es oriental, muy oriental, y ajena a Occidente.

Sin embargo, a España en particular le ha beneficiado casi siempre la unión o alianzas con los alemanes. Si Alemania y España estuvieran hoy unidas (sin la UE me refiero), otro gallo cantaría en relación con el Estrecho por ejemplo y Gibraltar.

El Espantapájaros dijo...

Bueno, según lo que he leído y visto, los alemanes están tan acomplejados como arrepentidos de las dos guerras mundiales, y son una sociedad pacifista y conocedora del pasado que difícilmente volverá a repetir experiencias nada productivas.

En España siempre ha habido división de opiniones. En el pasado yo me declaraba germanófilo, pero ahora soy más bien anglófilo.

Nicholas Van Orton dijo...

“(…) es muy tarde para dividirla en dos como le corresponde en realidad”. Creo que es una opinión muy…arriesgada; por decirlo de alguna manera. En 1871 las fronteras Alemanas quedan definidas, y pretender dividir un país por la diferente idiosincrasia de sus regiones y habitantes se me antoja una idea exótica. ¿Acaso existen muchas similitudes entre un vasco y un andaluz? Lo que pesa sobre la zona oriental de Alemania y sus pobladores son los años bajo el régimen comunista. La reunificación de la RFA y la DDR era una pretensión legítima de los alemanes, no tenía ningún sentido perpetuar la ocupación de una país —llamemos las cosas por su nombre— después de tantos años. Las reticencias de Thatcher y Mitterrand a la reunificación, y sobre todo argumentos tan peregrinos como el pasado, escondía el miedo de ambos países (los dos venidos a menos) a perder peso en la política europea, ya que con una Alemania unida y a plena capacidad de desarrollo, tanto Francia como Gran Bretaña son una comparsa que vive de las viejas glorias. Mitterrand, como el político ladino y mentiroso que era, cambió su chaqueta a tiempo y dejó a Margaret con el culo al aire, porque intuyó que Francia necesitaría el dinero que Alemania aporta al timo piramidal de la UE. ¿De dónde surgen los miles de millones con los que tanto Mitterrand como Chirac subvencionaban a los agricultores franceses? Cuando Thatcher entendió que ni siquiera USA apoyaría sus “reservas” a la reunificación de Alemania también modificó su cháchara, y entonces, con el fin de perjudicar a Francia en el terreno económico, dijo que si Alemania continuaba siendo expoliada— llamemos a las cosas por su nombre de nuevo— el peligro del resurgir del nacionalismo alemán se incrementaría. Mantener reticencias a la legítima reunificación de Alemania demuestra ignorancia sobre el presente y el pasado reciente alemán, ya que desde los tiempos de la Ostpolitik, Alemania dejó claro cuál sería su papel en el futuro. ¿Puede ignorarse el papel fundamental que jugó Alemania en la política de disuasión? En la actualidad se habla mucho del “paraguas antimisiles”; pero conviene no olvidar que durante varias décadas ése paraguas era Alemania. De la misma forma, y aunque la memoria española es efímera, también es bueno recordar que Alemania convenció al resto de la UE para que aceptaran en “el club de los poetas muertos” a España y Portugal, países éstos a los que ninguno deseaba tener como “socios”. Europa no debe preocuparse, las Panzerdivisionen ya forman parte de la historia; además…¿qué sentido tendría cuando Europa, en cierta manera, gira alrededor de Alemania y es dependiente de ella?: comercio y economía asegurada en la Europa Occidental; y materias primas y mano de obra barata en la Europa del Este. Te planteo otra reflexión, Espantapájaros: ¿no te resulta curioso cuál es el papel en la actualidad de los perdedores de la II GM? En Europa, muchos viven de viejas glorias que no regresarán: el imperio donde no se ponía el Sol; Napoleón y la grandeur; y el té a las cinco junto a la Emperatriz de la India. Sin embargo, todos necesitan el dinerito que Alemania entrega para mantener sus ínfulas trasnochadas. Ése es el auténtico miedo, que algún día los alemanes cierren el grifo. De igual forma, el sólido eje comercial que Berlín ha construido con Moscú desplazará a los cantamañanas — Sarko, Brown o ZP— al furgón de cola: las viejas glorias no rentan en el presente; excepto si se vive en un asilo, claro está. Los españoles, quizá mejor que nadie, deben entender el interés de los alemanes por unir su país: vosotros suspiráis por un peñasco que no guarda ningún interés excepto para los monos que viven en él.
El tema da para mucho, pero creo que expreso mi opinión con claridad. Ahora bien, no deseo que mi claridad se confunda con descortesía. Celebro que hayas disfrutado de tu estancia en mi ciudad y espero con impaciencia tus Berliner Chroniken.
Saludos y bienvenido, Espantapájaros.

El Espantapájaros dijo...

Gracias por el esclarecedor comentario, van Orton. Yo también prefiero una Alemania unida y fuerte y, cómo no, reconozco su papel fundamental en la UE: es el verdadero corazón y el motor. Allí las cosas se hacen con seriedad y eficencia. ¿Qué pasaría si la locomota descarrilara?

Pero es normal que, en un momento dado, se plantearan reticencias basadas en el miedo pasado: 1940, 1941-42... Aquellos años no fueron muy buenos para Inglaterra o para Francia, y eso pasa factura. Sin embargo, como yo he mismo he señalado, sería imposible que, hoy día, se repitiera algo así. Alemania ni siquiera posee armamento nuclear.

Por lo demás, quiero agradecerte una vez más tus indicaciones y recomendaciones sobre Berlín. El metro es rápido, pero algo incómodo. Y hay mucha, por así decir, cultura alternativa en esta ciudad. ¿Cómo ves a la llamada Generación del Muro?

Alfredo dijo...

Nicholas: en primer lugar, no veo nada de descortesía en su réplica: valoro la franqueza, siempre es algo importante que valoro.

Veamos:

"En 1871 las fronteras Alemanas quedan definidas, y pretender dividir un país por la diferente idiosincrasia de sus regiones y habitantes se me antoja una idea exótica. ¿Acaso existen muchas similitudes entre un vasco y un andaluz?"

No existen muchas similitudes entre un vasco y un andaluz y tampoco ello implica dividir a España por partes. En su día, sí que hubiera sido lógico hacer en España algo parecido al "Reino Unido", "reinos unidos." Pero ya eso es otra historia que no viene a cuento ahora.

Para mí, toda esta discusión se reduce a mi visión de Europa: quiero menos federalismo, más naciones, una Europa de las patrias.

La "división" de Europa no es sólo geográfica, sino también ideológica. Si se fija, casi la totalidad de la Europa del este se opone a más intransigencias de la UE. Es indiscutible, creo que cualquier persona honesta tiene que reconocerlo, que Europa tiene como protagonistas el eje franco alemán.

Yo no quiero ese protagonismo franco alemán y por eso soy atlantista convencido. Por supuesto que Thatcher estaba defendiendo sus intereses nacionales. ¡Bien por ella! Ya me gustaría a mí que España hiciera lo mismo (aunque está claro que en este caso, el de la UE, hay demasiados intereses para un país como España).

Un concepto de unificación alemana dificulta y hasta a veces dinamita esa Europa de "las dos versiones."


Una alemania "fuerte" contribuye a un desequilibrio económico en Europa.

Lo que no llego a comprender, entonces, de su comentario (usted muestra un euroescepticismo sano) es ¿por qué entonces tantos alemanes, hartos de pagar para ese timo que es, por supuesto, la UE, no abogan más por salir de ella? ¿Por qué se sigue insistiendo en ese monstruo burocrático?

Que quede claro que yo, porque no soy británico, no tengo ningún sentimiento hóstil contra alemania pero sí contra el protagonismo que mantiene en la UE.

También es cierto que Thatcher se quedó sola (no sólo en esto, en muchas otras cosas y en su propio país, su partido la llega a traicionar).

Ya que tenemos la "Europa de los 27", no veo nada malo en formar otros ejes o bloques para contrarrestar ese poderío alemán.

Esa es mi primera versión. Ahora bien, como he dicho, reconozco los beneficios que a España le ha traído, en la Historia, las alianzas con Alemania. En Nueva York, cuando yo era muchísimo más germanófilo que ahora, dije esto, cito de un discurso sobre Europa que di:

"Todo lo que favorezca la autonomía geográfica de España será mi amigo. Todo el que la combata, es enemigo de la nación española. A Inglaterra no le conviene que España sea fuerte; por eso contribuyó a separar a Portugal; por eso hizo el Tratado de Matthuen; por eso la encontramos, al desmembrarse nuestro imperio colonial."

Así que no crea que estoy del todo convencido de mi postura: es una de las cosas que más me ha costado reconciliar porque sólo pienso en qué se puede beneficiar España. Me siento orgulloso de la foto de las Azores, aunque la ilusión duró poco y parece que muchos españoles prefieren mirar más hacia el continente, cuando por motivos geográficos, tenemos más en común con las islas británicas (naciones históricamente aisladas en muchos sentidos aunque en distinta forma).

Y le recuerdo que Thatcher sí abogo, junto con Alemania, para incluir a España en la UE. De todas formas, si los alemanes quieren cerrar el grifo, que lo hagan. Llevan ustedes décadas amenazando con lo mismo y nada: ¿no será porque a ustedes también les conviene ese protagonismo en la UE? Precisamente por lo que acaba de decir: por eso de que "todo gira alrededor de Alemania", es el motivo por el que yo NO quiero esta europa. Aunque la cosa se está poniendo aun más difícil: cada vez son más "socios" en la UE...sale más caro, y ya ni hablar si entra Turquía.

Yo no me opondría en un principio a la reunificación de Alemania sino fuera por el hecho de la UE y su protagonismo en su seno.

En cuanto a lo de Gibraltar: a mí personalmente no me preocupa eso, y he hablado con muchos británicos tories que dicen que la mayoría no les molestaría compartirla en una especie de formación co-soberana. Dicho eso: hay que respetar los hechos y la mayoría de los llanitos no quieren ser parte de España. ¡Esa es la gran diferencia entre los europeístas y yo! Que los liberales respetamos los deseos de los ciudadanos, no como hace la UE que, tras el "no" irlandés (solo un ejemplo) ahora intenta colarlo por la puerta trasera al más puro estílo venezolano.

Y ya a nivel "positivo", lo que ha traido la UE a España es mucha pasta y ¿por qué no reconocerlo? Desarrollo. Tarde o temprano, tendremos que aprender de mala manera que el dinero no dura para siempre y España perdió su soberanía política. Lo siento Nicholas pero yo no quiero que casi el 70% de mis leyes vengan de Bruselas y directivas. No quiero un "Imperium" europeo, nunca lo quise y siempre lucharé desde mis limitaciones, y desde que yo pueda, haciendo lo que pueda, en contra de ese concepto. De la Alemania unificada le sigue la Europa unificada: y eso, si yo tuviera poder, que no lo tengo, pero si lo tuviera, diría sobre mi cuerpo muerto.

Alfredo dijo...

Espantapájaros:

"Allí las cosas se hacen con seriedad y eficencia. ¿Qué pasaría si la locomota descarrilara?"

¿por qué tenemos que empeñarnos en borrar las particularidades de cada país? España no es alemania y jamás podrá serlo, ni creo que deba serlo. Cada país tiene sus propias culturas y formas de hacer las cosas: dejemos que Alemania sea Alemania, y España sea como es. Podriamos abogar por mejorar las cosas, por supuesto, pero no creo que formar una Europa que parezca un juego de salón, todo uniforme, sea lo correcto.

Persio dijo...

Buen lugar para pasar el invierno, carallo ;)

AlbertoEL dijo...

Estoy de acuerdo con el comentario de Alfredo cuando éste afirma "... dejemos que Alemania sea Alemania y España sea como es...". No se puede ser más rotundo respecto a este tema, ya que dos países, historica o culturalmente no son comparables sencillamente porque no se puede. Por otro lado felicitar al autor del artículo por el mismo y decir que aunque nunca, por desgracia, he estado en Alemania y no puedo opinar con esa soltura propia de los que han saboreado ciertas tierras y experiencias, me parece un gran país con unos pobladores dignos de todo respeto y admiración. Desgraciadamente no se puede decir de España, un país mágico, sorprendente, habitado, en la mayor parte de los casos, por la peor canallesca posible, indiferentemente de la ideología política que estos depreciables personajes defiendan, que campan impunenmente por un país cainita y a veces ridículo.

Un saludo.

Alberto.

Alfredo dijo...

Alberto:

"Desgraciadamente no se puede decir de España, un país mágico, sorprendente, habitado, en la mayor parte de los casos, por la peor canallesca posible, indiferentemente de la ideología política que estos depreciables personajes defiendan, que campan impunenmente por un país cainita y a veces ridículo."

Yo creo que esto, que no es otra cosa que una característica del "carácter" de este país, se debe a la Historia.

Fuimos el pais más feroz por ejemplo e insolidario desde los tiempos romanos, y los más difíciles de colonizar o romanizar. Yo personalmente lo veo como algo honroso (no la degeneración de este carácter) pero sí su existencia. Nuestro carácter áspero y muchas veces cainita ha sido forjado durante siglos de luchas internas en este peninsula. Desde luego que, se ha degenerado con la política y con la progresía pero hablo de esencias más que de hechos. En general no hay que idealizar nada ni ser demasiado optimista con respecto a todo lo de fuera. Hay de todo, y no todo lo que brilla es oro.

Lo que diferencia mucho a España quizás de paises como, de grandes países como EEUU es el hecho de que allí no existe esa tolerancia con respecto a lo mediocre que se ha colado aquí tras 30 años de políticos mediocres. Estamos acostumbrados y no nos sorprende nada. El chorizo se ha convertido en una institución nacional. Habrá que revisar eso, y reformarlo. Pero no pierda el ánimo Alberto: todavía no somos Italia.

Nicholas Van Orton dijo...

Coincidimos en nuestra visión sobre Europa, Alfredo, ya que nada me repugna más que observar cómo se pretende ceder —más todavía— el poder soberano de los parlamentos a ese ente llamado Bruselas. Lo que yo denomino “el timo piramidal de la UE” no tiene ningún sentido mientras esté formado por países sin objetivos comunes aunque sí con muchos particulares. El famoso eje “franco-alemán” me parece una rémora del pasado, de igual manera que un atlantismo a ultranza tampoco me seduce: ¿Acaso el protagonismo de USA es mejor que el de Alemania? El futuro de Europa, guste o no a franceses y británicos, pasa por el eje Berlín-Moscú. Entiendo que pueda molestar la fortaleza alemana a países como Francia y Gran Bretaña, pero ambas naciones no pueden pretender vivir una gloria póstuma que se fundamenta en el statu quo de la posguerra. Alemania, de forma natural, ocupa el lugar que le corresponde en la organización europea, ya que es evidente que sin Alemania la UE sería una sombra de sí misma. Mi euroescepticismo se asienta en varios motivos, pero uno de ellos es que se cuestione la supremacía alemana por aquellos que después alargan la mano para recibir dinero. Sería muy sencillo recordar aquello de que “quien paga manda”, pero no lo haré porque no creo que las relaciones internacionales deban regirse por esa frase.
Yo soy de los que aboga por un portazo alemán a la UE, y así lo manifiesto siempre que tengo ocasión. Ahora bien, el resto de mis compatriotas están atrapados en las redes del papanatismo y son susceptibles a la vinculación que desde el sistema se hace entre el populismo, el euroescepticismo y los movimientos radicales. Quizá en ese amor por la UE de los alemanes radica un ansia de lavar nuestro pasado, algo que yo no comparto: no me siento culpable de las acciones de anteriores generaciones, no creo en el concepto de culpa colectiva ni me interesan hechos que ya sólo forman parte de los libros de historia; aunque algunos todavía pretenden vivir del caldo que hicieron con los huesos de los muertos. Sea como sea, confío en que mis compatriotas modifiquen su forma de pensar. Abogar por la entrada de Turquía en la UE sólo es digno de cretinos de un calibre parecido al de ZP. No obstante, me alegro de la existencia de semejantes mamarrachos, ya que eso contribuirá a que muchos europeos abran los ojos. La entrada de Turquía en la UE implicaría que ése país debería recibir tantos fondos de cohesión como hasta la fecha ha entregado la UE a la totalidad de sus miembros. ¿Están todos los países europeos en condiciones de proceder a semejante dispendio? No lo creo, Alfredo. De la misma forma, considero que Turquía no es Europa, y ni sus costumbres o cultura tienen algo en común con nuestra forma de vida. Ahora bien, si se trata de perpetuar el timo piramidal, me temo que llegaremos a plantearnos si Zimbaue también debe entrar en el club pestilente. La foto de las Ázores convenía a España, lo reconozco, aunque me temo que José Mª Aznar no pudo explicar a los españoles el porqué de algunas de sus decisiones.
Margaret Thatcher, como usted bien dice, se quedó sola. Siempre he creído que Gran Bretaña es una china en el zapato de la UE, o quizá “el embajador” de USA en ésta. Uno de los miedos de Thatcher era que los gobiernos socialistas y democristianos de la UE aprovecharan los resortes de la UE para impulsar y favorecer sus propios programas de gobierno a través del federalismo y el poder burocrático de la UE. De ahí que mirase con reticencia la entrada de España en el club. Sin embargo, cuando entendió que el resto de países aceptaba a España porque Felipe González tragó con las condiciones duras, muy duras, que le impusieron, Thatcher varió su postura y se mostró práctica: apoyó a España porque ésta tendrá que eliminar varios de los aranceles que irritaban a la industria británica; el automóvil por ejemplo. De hecho, ella fue la que animó a Felipe González a deglutir con gusto la trágala de la UE. En realidad, creo que ella actuó como emisaria de Mitterrand para que González entendiera que no obtendría nada más. Con todo, Alfredo, intuyo que el rigor democrático de Thatcher influyó también para que un país que salía de un sistema autoritario consolidase la democracia; algo que por extensión también beneficiaba a Europa. Sin embargo, Alfredo, no puedo evitar la sospecha de que una antieuropeísta convencida como Thatcher no pretendiera meter otro caballo de Troya en la UE. Los dos temas candentes para España en esos momentos eran el vino y la pesca, y en cuanto se anunció que España podría entrar en el club, Grecia, a través de Papandreu, intentó conseguir unas contrapartidas desmesuradas a lo largo de los siguientes seis años; en definitiva: más enfrentamientos dentro de la “unión”, que favorecen los resentimientos al tiempo que se rapiña el bolsillo de los ciudadanos para solventarlos.
Yo tampoco deseo que las leyes que aplica mi país se promulguen en Bruselas. La reunificación de Alemania era algo legítimo y necesario, pero no creo que una Alemania unificada implique una Europa unificada: son cuestiones diferentes. Abuso de la gentileza de nuestro anfitrión y me permito enlazar con el comentario que usted realiza a Espantapájaros. Spain is different, es cierto; pero también lo son Alemania, Francia, Austria, Gran Bretaña… Yo deseo que cada uno mantenga sus diferencias, nunca me gustó la uniformidad con la que esa caterva de políticos mediocres y ambiciosos pretende ungirnos.
Un saludo.

P.D.- Ya que nos niega la reunificación, Alfredo, por lo menos permítanos ser los que ostentemos el título de “más difíciles de romanizar”; nos lo ganamos a pulso.

Alfredo dijo...

Estimado Nicholas> Me alegro de ver que nos vamos acercando en posturas. Cito lo que dice y contesto desde mis sentimientos más profundos, lo cual significa que son, puramente, mis propias concepciones de ver el mundo.

"¿Acaso el protagonismo de USA es mejor que el de Alemania?"

Todo depende de para qué. No he dicho yo y nunca he dicho que tendríamos que estar aliados con USA 'porque sí.' La nueva Europa que surge tras la bendición de la caída del muro, gracias al protagonismo de los "atlantistas", tiene muchas características de la Europa de 1914 y 1939: nacionalismos periféricos, una economía socialista (aunque veremos si pasa lo mismo en EEUU con Obama), y extremismo político, sobre todo en el Este. Yo ya sé que el deseo para unificar Alemania fue algo irresistible para ambos lados, y fracasó la alternativa.

Miremos, pues, lo que ocurre después de la unificación: Ha sido un desastre económico para Alemania, intentar absorber el lado oriental. Todos, en su día, pagamos un precio político: más paro y recesión.

Veamos también los "beneficios" colaterales: obligó a que ustedes negociaran la cuestión fronteriza con los vecinos del este y fortaleció las alianzas entre países del este y Reino Unido, esos países que ven a los ingleses como los guardianes de sus intereses. Lo que yo veo en sus declaraciones es una seguridad total de que una Europa, con ausencia de la presencia de EEUU, será una Europa segura. No lo ha dicho: pero eso es lo que intuyo. Eso significa que Europa, y cada vez lo comprobamos más, durante la era de Bush, quiere ser una alternativa muchas veces en contraposición a los EEUU. Sobre si eso es bueno o malo depende para mí: ahora mismo, si eso significara una alternativa a Hussein Obama, no estaría en contra. Pero cuando veo que Europa toma posiciones muchas veces a favor de ciertos intereses que perjudican el liberalismo, no me puedo sentir cómodo. No digo que eso sea "por culpa" de Alemania pero sí por los intentos de que Europa, federal, sea una contraposición militar alternativa a los EEUU.

Los franceses, la nación francesa, siempre como perrito faldero, sabe perfectamente que el equilibrio de poderes en Europa depende de la presencia de EEUU. Eso es algo que ningún francés político reconoce en público.

Segundo: yo, al igual que usted, estoy en contra de eso de culpabilidad colectiva. No creo en ella, pero sí creo en las idiosincracias nacionales, en el carácter nacional (por llamarlo de alguna forma). El hecho de que muchos estereotipos sobre las naciones sean a veces absurdos (como eso de pensar que en España todos estamos de siesta y escuchando flamenco) no quita de lo otro que digo. Pero quizás lo más importante de esto que digo sea el hecho indiscutible de que son ustedes, los alemanes, los que más saben reconocer que existe el problema alemán. La mayoría de los alemanes con los que hablo NO quieren que Alemania sea una fuerza dominante en Europa. ¿No será ese el origen del famoso concepto de "angst" alemán? ¿La agonía que conlleva conocerse a uno mismo?

Sobre Miterrand, pues sí: le doy la razón. ¿Qué se podía esperar de un político francés? Sarkozy, hasta lo último que vi, sin embargo, sí que quiere otras alternativas, alianzas con EEUU y RU.

3. Personalmente, yo no abogo por la entrada turca a Europa porque los turcos NO son europeos, ni culturalmente, ni racialmente, ni étnicamente. Sólo lo mencioné porque muchos británicos sí quieren eso para desestabilizar el concepto de una Europa unida y fuerte.

4. "Spain is different, es cierto; pero también lo son Alemania, Francia, Austria, Gran Bretaña… Yo deseo que cada uno mantenga sus diferencias, nunca me gustó la uniformidad con la que esa caterva de políticos mediocres y ambiciosos pretende ungirnos."


Exactamente señor. Por eso dije he manifestado aquí ahora que la solución para la cuestión alemana pasa por los propios alemanes.

"Uno de los miedos de Thatcher era que los gobiernos socialistas y democristianos de la UE aprovecharan los resortes de la UE para impulsar y favorecer sus propios programas de gobierno a través del federalismo y el poder burocrático de la UE."

Exacto: y tiene su lógica, precisamente por las razones que he expuesto. Ahora bien, al contrario de lo que pensara Thatcher, yo no soy de los que opinan que EEUU es incondicionalmente "bueno" y positivo para Europa. Insisto: depende de qué intereses estamos hablando. Ciertamente, en relación con las Azores, Aznar no supo conectarse bien con una amplia mayoría de españoles.

"Sin embargo, cuando entendió que el resto de países aceptaba a España porque Felipe González tragó con las condiciones duras, muy duras, que le impusieron, Thatcher varió su postura y se mostró práctica: apoyó a España porque ésta tendrá que eliminar varios de los aranceles que irritaban a la industria británica; el automóvil por ejemplo."

Sí.


"Con todo, Alfredo, intuyo que el rigor democrático de Thatcher influyó también para que un país que salía de un sistema autoritario consolidase la democracia; algo que por extensión también beneficiaba a Europa. Sin embargo, Alfredo, no puedo evitar la sospecha de que una antieuropeísta convencida como Thatcher no pretendiera meter otro caballo de Troya en la UE. Los dos temas candentes para España en esos momentos eran el vino y la pesca, y en cuanto se anunció que España podría entrar en el club, Grecia, a través de Papandreu, intentó conseguir unas contrapartidas desmesuradas a lo largo de los siguientes seis años; en definitiva: más enfrentamientos dentro de la “unión”, que favorecen los resentimientos al tiempo que se rapiña el bolsillo de los ciudadanos para solventarlos."

Así es: siempre he sido cínico al respecto y conozco perfectamente la motivación británica por la entrada de España: generar más enfrentamientos y una Europa más grande y difícil.


"P.D.- Ya que nos niega la reunificación, Alfredo, por lo menos permítanos ser los que ostentemos el título de “más difíciles de romanizar”; nos lo ganamos a pulso."

De acuerdo: debería haber dicho: uno de los más difíciles de romanizar, y las citas de los historiadores romanos sobre la insolidaridad ibérica no tienen desperdicio. Al final sucumbió, pero aun hoy, se conservan ciertos rasgos, suavizados por supuesto, de nuestros ancestros.

Un placer Nicholas.

PD: Disculpas al anfitrión por los largos mensajes pero son temas apasionantes.

El Espantapájaros dijo...

El anfitrión no necesita disculpa alguna, pues asistir a este magnífico debate entre dos personas a las que admiro es todo un placer.

Samuel dijo...

Muy acertado título, Espantapájaros. Algún día espero ir a verla, porque es una de esas ciudades europeas, junto con París y Londres, que merecen contemplarse de cerca y con el tiempo suficiente. Espero que a pesar del frío, o gracias a él, hayas disfrutado del viaje.

Desearía que la soldadura que une el oeste con el este permanezca en buenas condiciones por mucho tiempo. Alemania me gusta, entre otras cosas, porque la RFA supo vencer la atmósfera de su pasado vergonzoso y establecer en su Ley Fundamental un sistema federalista muy acorde a su cultura que les protegiese de los delirios del poder central. Algo parecido al modelo sui géneris que pretendimos hacer en España, sólo que acabamos entregándolo a los nacionalismos particularistas, que se quedaron con la mejor parte. Si Estados Unidos nació prácticamente de la nada, Alemania resurgió de las cenizas y hasta pudo recoger, a duras penas, los restos de sus hermanos comunistas.

Saludos cordiales,

Samuel.

El Espantapájaros dijo...

Sí, Berlín es una capital indispensable, aunque las temeperaturas no acompañen. Como bien me ha comentado Van Orton, a veces, más que el frío, el problema es la ropa, je, je.


En efecto, el federalismo de allí, como el de Estados Unidos, parece más racional y efectivo que nuestro desastroso y erróneo sistema autonómico, nunca cerrado y siempre problemático. Pero son cosas ya insalvables.

"Alemania resurgió de las cenizas y hasta pudo recoger, a duras penas, los restos de sus hermanos comunistas"... Muy acertado. El milagro alemán es digno de elogio y todo un ejemplo. Pero también me interesa la segunda parte de la frase: recoger los restos. Desde luego que fue así, y abunda en una idea que ya ha expuesto Alfredo y que se estudia en Derecho internacional: la (re)unificación de Alemania casi se podría llamar absorción de la RDA por parte de la RFA, pues la primera no conservó sus instituciones ni casi ninguno de sus tratados con otros países.

AlbertoEL dijo...

Es realmente enriquecedor leer las opiniones de Alfredo y Nicholas van Orton; aunque no comparta algunas de sus ideas políticas, sus reflexiones acerca de política e historia europea son realmente fascinantes.


Un saludo.


Alberto.

Nicholas Van Orton dijo...

Nunca consideré que nuestras posturas estuvieran alejadas, Alfredo, creo que se trata de un cuestión de matices, y ambos sabemos utilizar el cepillo de carpintero con la suficiente habilidad para lograr que las piezas encajen. He disfrutado con su mención al “Angst” alemán, aunque en la actualidad es mejor utilizar el plural: “Ängste”. Siempre he considerado que la aceptación del nazismo por nosotros se debió a dos motivos: las ventajes sociales que concedió a los alemanes— hasta esa fecha desconocidas— y el terminar con los Ängste que nos aprisionaban desde el fin de la IGM. Creo que los alemanes no sabemos “gestionar” los conflictos— internos o externos—, necesitamos que alguien lo haga por nosotros. Después de la IIGM y con el resurgir alemán, la socialdemocracia desarrolló un “Estado de Bienestar” para contentar, e incluso adormecer, a la clase trabajadora: un alemán con la nariz metida en una jarra de cerveza no conspira y está alegre. La RFA gozaba de un nivel de vida muy alejado de la DDR, y a pesar de que otros países continuaban con el expolio, la vaca alemana daba para todos. Ahora, sin embargo, debemos aguar la cerveza para que parezca que el tonel está lleno. A los alemanes nos gusta la cerveza, y a pesar de los esfuerzos por disimularlo, distinguimos la baja calidad de la cerveza que pretenden servirnos. Algo así produce incertidumbre— un conflicto en definitiva— e incrementa la desconfianza hacia los políticos, sus motivaciones o las circunstancias en las que se ve inmersa Alemania: resurgen los Ängste. Schröder se dedicó a malgastar el dinero en políticas sociales que no contribuían a nada, excepto en fomentar su imagen de “alemán bueno”; en cierta manera, y salvando las distancias, lo considero un poco ZP: millones y millones destinados a integrar a inmigrantes que todos sabemos que nunca se integrarán, aunque por el contrario se enviaban millones a los países del Este para evitar que sus ciudadanos emigrasen a Alemania ( un ejemplo más de esta incoherencia tan socialista: ¿Acaso no es más europeo un polaco que un turco?); inmensas ayudas en vivienda para personas que no aportaban nada al Estado alemán; y muchas otras tonterías que sólo perseguían lucir el barniz progresista de un político que hablaba más que pensaba y que hacía del egocentrismo su libro de estilo. Hubiera sido más conveniente guardar dinero en la caja para cuando llegasen las vacas flacas; pero Schröder necesitaba embeberse de sí mismo mientras nos vendía en cómodos plazos su pena por la pérdida de un padre que nunca conoció; ya sabe, Alfredo: unos escogen al abuelo; y otros, al padre. Mientras tanto, Alemania tiene que sostener una reunificación que cuesta alrededor de 150.000 millones de euros anuales. Con todo, los alemanes del Este continúan con sus jeremiadas, y consideran que la inversión es poca. No debemos olvidar, por eso, que ellos proceden de un sistema donde “el bienestar” estaba garantizado a cambio de permanecer enjaulados. Merkel sabe que debe afrontar el desmontaje de todo el andamio de bobadas de Schröder, y eso inquieta a los alemanes, porque consideran que es un paso atrás en el bienestar conseguido. Por lo tanto, es fácil comprender que muchos se planteen si no sería más conveniente dejar de aportar tanto dinero al timo piramidal y gastarlo en Alemania; en realidad no deja de ser una muestra más de Angst. De ahí surgen muchas de las preocupaciones de la sociedad alemana actual: miedo al desempleo, miedo a la pérdida de poder adquisitivo, miedo al futuro…
Creo que el muro permanece incólume, aunque ya no es de hormigón, sino de algo peor: diferentes mentalidades; y ése tipo de muros sólo hay una cosa que pueda derribarlos: la muerte, entiéndase nuevas generaciones. Sin embargo, las generaciones jóvenes de la zona Este emigran a la Oeste, con lo que no ayudan a la regeneración necesaria, y provocan, además, que los frustrados que deben quedarse en zonas deprimidas sean receptivos a ideas extremistas: la auténtica ultraderecha está en la Alemania del Este. Los germanos orientales no están preparados para “nadar” en un mercado competitivo y temen por su futuro, y los occidentales prefieren “nadar” en aguas conocidas en lugar de hacerlo en un lago precioso aunque ignoto. Si a ello añadimos que existen debates que no se tocan por la proximidad de las elecciones— el sistema de jubilación por ejemplo—, esas aguas se convierten en tenebrosas para una sociedad en la que todo estaba garantizado y era sólido. Le mencioné algunos de esos ejemplos para que entienda el porqué del “Angst”, que yo no vinculo con los fantasmas del nazismo y sí con la incertidumbre del presente. La reunificación necesita tiempo y un Gobierno unido, no la tontería de coalición que es un lastre muy difícil de arrastrar. De todas formas, Alfredo, la reunificación no sería un desastre financiero para Alemania si mi país no tuviera que aportar tanto dinero a cuestiones externas que…bueno…digamos que nos resultan tangenciales. Yo no soy consciente de que exista ese “problema alemán” que usted menciona, aunque sí percibo que muchos países pedigüeños y gorrones (no me refiero a España) necesitan la creación de un problema inexistente para justificar determinadas políticas o peticiones. Entiendo que para los españoles el desencanto de los alemanes respecto a la deriva de la UE y las consecuencias de la moneda única pueden resultar extravagantes o incomprensibles; pero tenga presente que nuestros puntos de partida eran diferentes: para los españoles el ingreso en la UE y la posterior entrada del euro significó dejar atrás años de atraso respecto a Europa (también habría mucho que matizar en este aspecto), parecía que el “Spain is different” y el “África empieza en los Pirineos” eran superados (expresiones deleznables que los españoles deberían olvidar, y mucho más cuando se emplean para justificar el poco coraje cívico que demuestran o la ineptitud de sus políticos), mientras los alemanes, aun derrotados y expoliados, nunca hemos dudado de nuestra pertenencia a Europa y de lo mucho que podemos aportar.
“(…) la solución para la cuestión alemana pasa por los propios alemanes.”: eso es cierto, Alfredo, pero es imprescindible para acometer ese pequeño reto que los alemanes podamos afrontar el futuro sin la “mala conciencia” que algunos se empecinan todavía en inculcarnos; de hecho es su modus vivendi: ¿Por qué Alemania no puede criticar la política de Israel cuando algunas de sus decisiones son cuestionables?; ¿por qué no podemos recordar los episodios de nuestra historia en los que fuimos tratados injustamente?; ¿por qué debemos mantener debates sobre cuestiones que en otros países resultarían hasta esperpénticos? (me refiero a las páginas y páginas de periódicos en los que se comentó la conveniencia de enarbolar la bandera alemana durante el mundial de fútbol o el que miles de voces entonaran nuestro himno nacional); ¿por qué cuando Alemania acomete la defensa de sus intereses en la actualidad el argumento del contrario se fundamenta en el pasado?; ¿por qué nos explican la historia pero biselan la verdad?
A mí no me incomoda el protagonismo de USA, ni siquiera me siento amenazado por él: prefiero el pragmatismo de un político americano al papanatismo de los políticos europeos, que no deja de ser un síntoma de orfandad de criterio. Ahora bien, no deseo que Europa asista a bailes que no le competen; Oriente Medio por ejemplo. No obstante, si debemos asistir al baile, agradecería que por lo menos nos dejasen escoger el traje que mejor nos luce. De cualquier forma, Alfredo, establecer comparaciones entre USA y Europa es ridículo, ya que ellos tienen un concepto inalterable de democracia y patriotismo, así como unos intereses que siempre están claros, en contraposición a un grupo de países que todavía no aceptó su decadencia en particular y su debilidad en conjunto. Nunca antes cobró tanto significado la expresión “la vieja Europa”; yo, sin embargo, me resistiré a que me ingresen en un asilo.


P.D.- Ahora que nadie nos lee, Alfredo, le confesaré algo: las legiones romanas desistieron de su empeño en colonizarnos por un solo motivo: les desagradó el clima.

Alfredo dijo...

Nicholas, con su último mensaje, estamos tan en sintonía que si añado algo más sería casi como una agresión que alteraría la perfección de su rigor explicativo. Espero que en el futuro podremos seguir teniendo este tipo de discusiones tan gratificantes porque cuando uno lee que otro tiene las ideas tan claras, y conoce los cimientos de los origenes que nos han conducido a esta orfandad de criterios en Europa, y de convicciones, siempre se puede añadir un motivo más por el cual debemos seguir en esa lucha, desde nuestras capacidades y talentos, por supuesto.

Saludos a todos

Nicholas Van Orton dijo...

Muchas gracias, Alfredo, es un auténtico placer. Saludos.

Anónimo dijo...

Muchos de los problemas en el continente americano se debe a que, los nuevos gobiernos, independentistas americanos, decidieron hacer su política propia, sin los gobiernos de Europa que gobernaron en America desde 1492, después de los años de 1770, los movimientos independentistas. Se hicieron presentes en America, en abierta rebelión del publico americano, en contra de la iglesia y del gobierno de Europa, cabe señalar que el publico de America ellos tenían razón de formar su propio gobierno, pero sin la economía y la tecnología de los países europeos. El publico americano aseguro no querer nada de los europeos ni de sus riquezas, ni de sus vestiduras ni de sus edificios, ni seguir construyendo en America con la arquitectura europea, existe una deuda grande pendiente en America, que los nuevos gobierno americanos, deben de gobernar afuera de los antiguos edificios que se construyeron con la economía y arquitectura europea, deben de gobernar desde sus nuevos edificios, los antiguos edificios europeos,
Guardan dentro de ellos riquezas que deben de ser llevadas a Europa, guarda la grandeza de el gobierno europeo, que gobernaban con mano dura, pero para tener respeto de dios y respeto de la propia humanidad, los americanos decidieron hacerse libres, los americanos son libres en su propio país, ellos no tienen el derecho de ir a otros países a enseñar su libertad que rápidamente se convirtió en libertinaje, que rápidamente los llevo a la pobreza y a li miseria humana, después de el 1810, a los americanos les duro el gusto de su libertad e independencia solamente como cien años,
Hasta que los americanos se dieron cuenta que su libertinaje, nos le traía nada bueno, y en los años de 1958, los americanos empezaron a pedir ayuda a los países europeos a su tecnología y a su economía que los europeos se ganan con mucho esfuerzo estudios y trabajo, a los americanos se le hace facial hacer a un lado su falso orgullo, y a seguir pidiendo ayuda, en los años de 1960’s los americanos pidieron un préstamo billonario a el banco internacional, para construir centenares de edificios como hospitales escuelas oficinas de gobierno, puentes carreteras, laboratorios, redes telefónicas redes eléctricas, con compañías extranjeras, los mexicanos se endeudaron, con el banco internacional, sin saber como iban a pagar, los mexicanos no deben de hacer alarde de verdaderos mexicanos, hasta que paguen su billonaria deuda, los mexicanos llaman a todos estos lugares propiamente mexicanos, les ponen un pseudo de mex, sin ser lugares mexicanos, Ellos empezaron a hacerse publicidad de ser un país con grandezas mexicanas, nada de lo que hay en México son grandezas mexicanas, los mexicanos, hacen muy malos negocios, después de haber pedido el préstamo billonario, ahora otra vez los mexicanos quieren pelear a los extranjeros en México, esto es muy seguro que los mexicanos están segados por la grandeza de los antiguos edificios europeos desde donde gobiernan.