Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 25, 2009

¡MISIÓN CUMPLIDA!

El tiempo vuela y no perdona a nadie... 2004, 2007 y 2009: años en que hemos sufrido la despedida de tres grandes líderes mundiales, personajes extraordinarios que supieron gobernar sus respectivos países con acierto, sabiduría y honestidad, que sentaron las bases para ganar la guerra contra el terrorismo musulmán y las tiranías del mundo y que renovaron la hegemonía de Occidente. Estoy recordando a José María Aznar, Tony Blair y George W. Bush, protagonistas de la legendaria foto de las Azores, que no por denostada pierde un ápice de su fuerza. De aquel momento mítico a aplastar la dictadura de Sadam y convertir Iraq en una pira de terroristas había un solo y decisivo paso.

Eran grandes hombres con grandes ideas, pero con defectos a fin de cuentas, y cometieron errores y excesos. La invasión de Iraq fue impecable, pero no así los acontecimientos posteriores, ya que se ha puesto en jaque tanto la credibilidad de Estados Unidos como la integridad de la democracia allí implantada y de sus ciudadanos. Bush supo reaccionar, rectificar la estrategia y mandar más tropas, y ahora todo ha mejorado bastante. En Afganistán los problemas con el movimiento talibán tienen su causa en que las únicas fuerzas que de verdad combaten son las anglosajonas, mientras que el resto de la coalición está a otras cosas.

Bush ha sido un presidente de las horas difíciles. En su posición, pocos habrían sabido elegir siempre las decisiones correctas y obtener los resultados óptimos. Aun así, algunos logros son evidentes: ni un atentado en suelo americano desde 2001 y una comunidad internacional más comprometida que nunca en la lucha contra el terror, a excepción de ciertos países que, por culpa de sus malos dirigentes y de la miopía de sus ciudadanos, han preferido recorrer la senda de la cobardía, la sumisión y el más abyecto tercermundismo, despreciando los valores occidentales y la necesidad de defenderlos con valentía.

Sea como sea, con Bush también se va un estilo de político sencillo y directo, campechano, con sentido del humor: él sabía reírse de sí mismo y aprender de sus errores; y creo que ha trabajado duro en la defensa de sus ideales y de los intereses de Estados Unidos. El golpe de la crisis económica terminó de socavar una popularidad ya muy minada por efecto de largos y complicados años en la Casa Blanca. Victor Hugo decía, sin embargo, que "la popularidad es la gloria en calderilla". Un gobernante responsable, en determinadas circunstancias graves y urgentes, no puede estar permanentemente pendiente de la dictadura de las encuestas. En ese caso, puede intentar seguir a la opinión pública o liderarla. Bush procuró hacer lo segundo, fallando sólo al final de su presidencia (pues la invasión fue en 2003 y él renovó su mandato en 2004, con lo que su impopularidad es reciente).

Aunque estos tres líderes ya no están en el poder, seguirán influyendo mediante conferencias, colaboraciones y libros --a la vez que disfrutan de un merecido descanso-- y servirán de modelo para las generaciones futuras. Ya vendrán otros a tomarles el relevo que serán como ellos o aún más grandes. Ésa es mi esperanza.

7 comentarios:

Alfredo dijo...

Así es...aunque tengo una opinión menos benévola con Blair (no por lo que vino después en política exterior sino con su política doméstica en muchos ámbitos, y por su europeísmo, en comparación con la Dama de Hierro.)

Y me considero "true blue" en todos los aspectos (no sé si conoce esa expresión pero significa "totalmente tory").

Pero bueno, nadie es perfecto y todos tenemos nuestros defectos particulares. En política exterior, se puede decir que Blair fue intachable.

Creo que Bush puede regresar a casa con la cabeza muy alta y no sentirse mal por mirarse en el espejo.

Saludos

octopusmagnificens dijo...

Reveladora la disyuntiva de seguir o liderar la opinión pública. Claro que siempre he pensado que esa máxima de que las encuestas dicen lo que desea el encuestador es de las más válidas que existen.

El Espantapájaros dijo...

Sin embargo, Alfredo, yo creo que Tony Blair hizo grandes cosas por su país, también en el plano interno.

En primer lugar, reformó su partido, lo transformó: hizo que fuese más moderno, pragmático y liberal. Logró suprimir la Cláusula Cuatro de la constitución laborista, relativa al compromiso del partido de nacionalizar los bienes de la producción (que era sólo simbólica, claro, pero cuya eliminación supuso la llegada del New Labour). Gracias a ello, si yo fuese británico, podría votar al Partido Laborista, mientras que en España hacerlo con el Socialista me es política y éticamente imposible.

En segundo lugar, modernizó Gran Bretaña en un período de crecimiento económico bien aprovechado, sin atacar la herencia y los fundamentos de la era Thatcher. No fue un socialista cutre ni un intervencionista exagerado. Habla de justicia social, sí, pero también de iniciativa privada. Obviamente, no estamos ante Gobierno liberal a ultranza. Pero tampoco se puede considerar que fuese un socialismo como el de aquí.

La Tercera Vía es muy interesante. En términos de alternancia, ojalá en España hubiese algo parecido (que por cierto, los socialistas españoles, en su día, también aseguraron que eran iguales a Tony Blair, como ahora hacen con Obama, sin razón alguna).

Tony Blair sí presenta, en un momento dado, una cierta obsesión por los servicios públicos (NHS y educación), pero su trabajo con ellos fue exitoso y no se destinaron recursos públicos en balde, como se pone de manifiesto en su panfleto "The Courage of our Convictions" (Fabian Society, 2002).

Finalmente, en cuanto a su europeísmo, es verdad que así fue, e incluso su nombre suena como candidato a presidir permanentemente la UE, pero consistió en una política para que Inglaterra liderara Europa, no una política de sumisión y pérdida de identidad nacional.

Octopus: como admirador de Tony Blair, bien sabes que él también tuvo que afrontar la misma disyuntiva. Y él lo hizo con bastante acierto. Aznar, sobre esto, comentó en polémica frase que a veces hay que desafiar a la opinión pública si se es buen estadista.

Alfredo dijo...

De acuerdo con que liberalizó el partido y pudo eliminar a los excéntricos extremistas tipo Tony Benn...no lo niego y no lo debe negar ninguna persona responsable.

También de acuerdo con que no es el socialismo cutre de España, que sigue siendo de origen marxista.

La Tercera vía es bastante interesante aunque a mi juicio, sería, en el caso europeo continental, muy aplicable a los temas del laicismo que se discuten ahora.

Soy liberal-conservador y a pesar de ello, tampoco abogo por privatizarlo todo si no hace falta...un buen sistema de sanidad pública no es siempre negativo. Acabo de regresar de EEUU y allí es un sistema bastante deficiente en comparación con otros. Efectivamente, en USA puede que haya mejor sanidad, pero tanto la organización como la gestión para un país tan inmenso es desastroso.
Es increíble creerlo pero existe allí más regulación en la sanidad que aquí. Por ejemplo: ¿quiere pedirse unas gafas nuevas en el oculista? No...le piden receta primero. Más que liberalismo en este aspecto, lo que veo allí es un sistema casi como de gremios.

Bueno, me desvío del tema.

Saludos

El Espantapájaros dijo...

En cualquier caso, en este preciso momento yo sí apoyaría al Partido Conservador antes que al Laborista. Gordon Brown, aunque inteligente y preparado, me parece algo patán. Ya es la hora de los conservadores. Ahora o en 2010...

Nicholas Van Orton dijo...

Yo no tengo tu confianza, Espantapájaros. Los grandes líderes forman parte de la historia, y después de ellos llegaron versiones que adaptaron sus postulados a la gente; es decir: sucedáneos. Con todo y con eso, el sucedáneo también se rebaja para adaptarse de nuevo a los “nuevos gustos”. Si apareciera un líder mundial que fuera sincero y utilizara un lenguaje comprensible para la gente, le ocurriría algo terrible: nadie le entendería. Los paladares se acostumbraron a los sucedáneos y ya no distinguen los sabores auténticos. Saludos.

Anónimo dijo...

Espantapájaros, tu no serás Jacinto no??