Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 27, 2009

PESADILLA NACIONALISTA ANTES Y DESPUÉS DE NAVIDAD

La pasada Nochebuena se emitió en el correspondiente canal autonómico vasco el mensaje navideño del Rey, acontecimiento singular que había levantado una gran controversia y escándalo entre los nacionalistas vascos, que no quieren verse contaminados por nada que no controlen y certifiquen ellos mismos. Después de los consabidos cacareos y amenazas, el discurso fue finalmente televisado (un discurso real, dicho sea de paso, más rotundo, directo y enérgico que el de otros años), con gran éxito de audiencia.

El periodista Santiago González se ha hecho eco en su blog de la negación de la realidad en que ha incurrido el diario nacionalista Deia, que primero sentenció en un editorial que había habido una fuga de espectadores que no querían ver a Su Majestad y, más tarde, ante la evidencia empírica de los datos de audiencia, empleó un criterio de medición de audiencia completamente inusual: "Sólo uno de cada veinte vascos siguió el discurso del rey de España por ETB-2", refiriéndose a la audiencia del 24,4% que el mensaje del Rey obtuvo en el País Vasco. Hay que reconocer que el genial Santiago González, una vez más, pone las cosas en un sitio en relación con esta manipulación informativa e inaudita testarudez del diario del PNV.

Pero prefiero centrar mi atención en otros aspectos de esta pataleta nacionalista. Para empezar, y en consonancia con lo que suelen hacer en su terruño, en lugar de "rey de España" podrían haber hablado de rey del Estado: así habría sido más fácil confirmar su estupidez y su ignorancia. En segundo término, en Deia también hay hueco para glosar la alternativa al mensaje real, calificado de "rancio nacionalismo español": la programación del otro canal, ETB-1, consistente, a mayor gloria del PNV, en lo siguiente: "Tras contemplar Euskadi a vista de pájaro, hubo tiempo para la nostalgia con el festival musical Gu gira -promovido para celebrar los 25 años de Radio Euskadi- o una nueva edición de Euskal Kantuarean Gaua, con Ilaski Serrano y Julio Ibarra de presentadores". Supongo que a esto no se le puede llamar rancio nacionalismo vasco.

España gasta muchas energías, grandes energías, por culpa del virus nacionalista. Es un desgaste continuo y absurdo. Hay que recordar el carácter excluyente, totalitario y casi racista de los nacionalismos españoles, es decir, de los nacionalismos gallegos, vasco y catalán. ¿O acaso el PNV se ha retractado alguna vez de las tesis racistas de su fundador, Sabino Arana? El nacionalismo español propiamente dicho existe, sin duda alguna, pero tiene menos fuerza e influencia y es generalmente rechazado o considerado inaceptable. Lo que hay que practicar y predicar es el patriotismo.

Al igual que en el escándalo en torno al mensaje del Rey en el País Vasco, hay que buscar en el nacionalismo las causas del revuelo por el nombramiento de Ignacio Munilla como nuevo obispo de San Sebastián, en contra de los deseos de los párrocos palurdos del lugar, nacionalistas que han intentado crucificarle sin siquiera escucharle –aún no ha tomado posesión del cargo-- por una mera cuestión de prejuicios y temores ideológicos. ¡A lo mejor se han pensado los curitas rebeldes que la Iglesia funciona como una democracia y que ellos van a influir en decisiones eclesiásticas! Será que siguen resentidos por tener que oficiar misas en recuerdo de las víctimas del terrorismo nacionalista vasco. A mi modo de ver, son como ciertos clérigos musulmanes, cargados de odio, de fanatismo, los que llaman al terror desde sus cochambrosas mezquitas. Vergüenza para ellos por corromper de esa forma la religión.

Vergüenza para ellos, sí, y para los nacionalistas en general. Propongo un brindis: Por muchos más discursos del Rey en la televisión autonómica vasca y por mucho sufrimiento, como el patético Uriarte ha vaticinado, para el clero nacionalista vasco.

NOTA: A causa de las fiestas navideñas, no habrá artículo el próximo domingo. Volveré a actualizar el espacio el día 10 de enero. Hasta entonces.

viernes, diciembre 25, 2009

MENSAJE DE NAVIDAD



Quiero desear a todos mis lectores una Feliz Navidad y un venturoso año 2010. Que el Año Nuevo nos brinde renovadas energías para acometer nuestras empresas individuales y que a lo largo del mismo realicemos un esfuerzo colectivo a fin de mejorar España.

domingo, diciembre 20, 2009

EL ZAPATAZO QUE HIZO GRACIA A UN SEÑOR DE ALBACETE

La agresión sufrida por Silvio Berlusconi a manos de un perturbado con cara de estreñido ha producido no poco regocijo, más o menos disimulado, en las filas de cierto sector izquierdista. A la oposición italiana, sin ir más lejos, le parece que Berlusconi casi se ha ganado el golpazo por ser un provocador, que eso de ganar las elecciones a la izquierda es intolerable, una mala costumbre. Y aún más no tener complejos, hablar claro y ser un tipo con un par de pelotas.

En España, algunos progresistas lo han celebrado como una manera de redimir el fracasado zapatazo a George W. Bush en 2008 por parte de un exaltado iraquí que, según ellos, iba a ser torturado y encerrado de por vida y que ya está en la calle vendiendo zapatos. Aquella fue una ocasión perdida y desesperante en la existencia de esa gentuza, pues Bush esquivó los dos zapatos con excelentes reflejos, lo que no fue obstáculo para que la izquierda hablase sin cesar del zapatazo que nunca fue. En todo caso, fue una tentativa de zapatazo.

Ahora por fin se ha consumado la agresión a un destacado líder de la derecha europea. Nada de qué preocuparse, se lo merecía, dicen, y no ha sido para tanto. Y encima el agresor fue un loco, para mayor diversión a costa de quien ha hundido a la izquierda italiana. Pues bien, en este orden de cosas un tal Manuel Pérez Castells, socialista, "diputado de España", como él mismo se define, publicó en su blog una entrada mofándose de la agresión a Berlusconi (al que llama, aparte de Duce, Il Cavalieri en vez de Il Cavaliere), con felices alusiones a que le habían partido la cara y a que los locos nunca mienten.

Algunos ciudadanos con un mínimo de decencia, servidor entre ellos, quisimos recordarle al ínclito diputado que él es un representante del pueblo español y que, por ello, debería mostrar un poco más de consideración y respeto por el Jefe de Gobierno democráticamente elegido de un país europeo. Al final, fueron publicados unos veinte comentarios críticos con Pérez Castells y uno favorable a sus gracias de vejete. Poco después desaparecieron diez de esos comentarios para ser sustituidos por unos cuantos excusando a su señoría. En otras entradas también desaparecieron los comentarios que le cuestionaban.

Este señor tiene su espacio plagado de referencias políticamente correctas que causan sonrojo y se diría que representa los intereses de una extraña fundación (Baile de Civilizaciones). Está contra el hambre, contra el cambio climático y no le disgusta el Islam. Sus artículos no merecen más comentario que una sonora carcajada. Tengan en cuenta que a mí este señor, que al parecer fue alcalde de Albacete, me trae a la memoria el chiste de Chiquito de la Calzada sobre el concejal de Cuenca y el mojón, que no utilizaré aquí. No obstante, viendo a una persona tan predispuesta al diálogo, tan filosófica, muchos decidimos recriminarle su actitud hacia el brutal ataque a Berlusconi y esperar a que recapacitase. Personalmente, mi comentario fue totalmente correcto y educado. En respuesta, hemos sido censurados por este filósofo de medio pelo y "diputado de España".

Obviamente, si alguien quiere implantar censuras y controles en su espacio está en su derecho. Pero que lo advierta y tipifique las causas. Este señor sólo decía lo que sigue: "Si comentas, dialogas conmigo". Más bien, eso es un monólogo cómico. Además, los comentarios fueron borrados una vez publicados, así que pasaron el filtro. Por otro lado, hay que insistir en que los cargos públicos tienen una especial responsabilidad que a veces olvidan.

Nos quedamos con un ejemplo más de la clase de políticos que forman parte del PSOE y del acreditado respeto de su señoría por la libertad de expresión y la aceptabilidad de las críticas.

domingo, diciembre 13, 2009

LOS INTERESES DE CÁNDIDO

La Ley Orgánica 11/1985, de 2 de agosto, de Libertad Sindical, en consonancia con el artículo 7 de la Constitución, establece en su artículo 1.1 que todos los trabajadores "tienen derecho a sindicarse libremente para la promoción y defensa de sus intereses económicos y sociales". Me temo, no obstante, que los sindicatos, o mejor dicho, las dos grandes organizaciones sindicales, UGT y CCOO, han perdido de vista definitivamente tales intereses para entregarse a otros bien distintos. Defender a los trabajadores y participar en la negociación colectiva puede ser algo muy digno y honrado, pero el intento de exorcismo comunal contra los empresarios y la CEOE que ayer tuvo lugar en Madrid demuestra que UGT y CCOO no son la solución, sino parte del problema de España.

Ante la manifestación convocada por los sindicatos, manifestación de absurdos objetivos y risible puesta en escena, me sumo a las palabras de Esperanza Aguirre, una auténtica señora liberal con las ideas claras y el verbo afilado: "La manifestación fue patética, una broma". Y tiene toda la razón. Multitud de banderas catalanas. La reveladora imagen de un manifestante atendido por un limpiabotas. Toxo y Cándido repitiendo consignas trasnochadas y dejando claro que no saben una palabra de economía. El aburrido Gran Wyoming... Fue la convención de los liberados sindicales, según Aguirre, es decir, un espectáculo prescindible y lamentable, una farsa de servidores de la mano que les da de comer, Zapatero.

Al afrontar la crisis económica que azota España --que va a ser mucho más grave que en otros países--, hace falta determinación de los poderes públicos y sacrificio de empresarios y trabajadores. Señalar falsos culpables o acusar de todos los males a un neoliberalismo que nunca ha sido aplicado carece de sentido más allá de propagar confusión y descargar a Zapatero de su responsabilidad en el tratamiento de la crisis. Ahora el presidente del Gobierno insiste en que la recuperación es inminente, cuando ya hace meses que Salgado detectó brotes verdes. Recomiendo a Zapatero que siga refiriéndose a esa inminencia. A lo mejor en uno o dos años acierta por fin. Y luego está por ver a qué llama recuperación: probablemente a un crecimiento cero o tan bajo que no permitirá crear empleo.

Parece que los sindicatos van a seguir divirtiéndose con el Presidente y poniendo obstáculos a las reformas en el marco de una concertación a la que se presentan con condiciones irreductibles y perniciosas. Primero, con su oposición irracional a cualquier reforma del mercado laboral impiden una mínima creación de empleo. Es como si les fuese la vida en ello. En segundo lugar, la demanda de excesivas --sí, excesivas-- prestaciones sociales dispara el déficit público, generando una Deuda pública que pronto seguirá una senda explosiva. Se me antoja que estos sindicatos desean formar un gigantesco ejército de mantenidos y desesperados a los que manipular con facilidad para que el Gobierno les otorgue más poder. Así no se defiende a los trabajadores.

No es de extrañar que Jesús Cacho, desde El Confidencial, haya escrito que "la Moncloa ha firmado un pacto de sangre con los sectores menos dinámicos de la sociedad española. Los que viven de la subvención. Es posible que ellos saquen tajada, pero es probable que dejen al país maltrecho para bastantes años" y que "Méndez y Toxo forman parte de la columna vertebral del establishment patrio, moran en la misma trinchera, tienen a Rodríguez Zapatero comiendo en su mano y se han convertido en el obstáculo que impide la adopción de reformas estructurales de las que depende la prosperidad futura de millones de trabajadores españoles".

El lema de la manifestación fue "Que no se aprovechen de la crisis". Creía que de esta crisis tenía que salir un país con una economía más fuerte, lo que implica aprovecharla, convertir los desafíos en oportunidades. Pero Cándido ha decidido que prefiere la sopa boba.

domingo, diciembre 06, 2009

LA CONSTITUCIÓN COMO PUNTO DE PARTIDA

Hoy, 6 de diciembre, se celebra el aniversario de la Constitución española de 1978. Es costumbre en este espacio realizar algún tipo de comentario relacionado con dicha efeméride. Corren tiempos de crisis en todos los niveles. El Gobierno más incompetente de la Historia no tiene otra respuesta ante el colapso económico que una Ley de Economía Sostenible que, salvo contadas excepciones, es un catálogo de medidas del todo a cien, un batiburrillo sin coherencia alguna que pretende cambiar el modelo productivo a golpe de castañas pilongas. España ha perdido tanta relevancia internacional que hasta un país como Marruecos se permite torcer el brazo al circo diplomático dirigido por Morotinos. Y los nacionalistas, cada vez más crecidos, piden el fin de la monarquía y se comen la Constitución en favor de un Estatuto que es la suma de la ridiculez. Pues bien, en medio del caos y la decadencia, tengo claro que la reconstrucción de este país ha de tener como presupuesto la defensa de la Constitución. Ése es, nuevamente, el punto de partida.

Porque nuestra norma fundamental nació del acuerdo entre las principales tendencias políticas, de cesiones mutuas y de voluntad común. Un gran valor que no puede caer en el olvido. En la turbulenta trayectoria constitucional española, las constituciones más duraderas y beneficiosas han sido siempre aquellas que respondían a un pacto entre moderados y progresistas, como la de 1837, o entre conservadores y liberales, como la de 1876. Constituciones, al igual que la actual, pragmáticas, flexibles y adaptables, una versatilidad que permitió y permite la pacífica alternancia política, es decir, estabilidad y nula necesidad de cambios traumáticos y revolucionarios.

No es la Constitución de 1978 una Biblia liberal, ni falta que hace. Deja la puerta abierta a una cierta planificación económica y se limitan la propiedad privada y la libertad de empresa (arts. 33 y 38, respectivamente). Pero tampoco es socialista. El sistema de economía que configura es mixto, de mercado pero matizado por lo anterior. La lista de derechos fundamentales es amplia (arts. 15 a 29) y, lo que es más importante, se protege de forma especial (art. 53). Por consiguiente, son los distintos gobiernos los que orientarán su política hacia un lado u otro, en tanto que la Carta Magna asume el papel de contener las reglas del juego y la organización básica del Estado.

Ya se superó la idea del valor taumatúrgico de las constituciones (algo que, en el fondo, tan sólo servía para convertirlas en textos programáticos que acababan siendo papel mojado) y se afirmó su carácter de norma jurídica jerárquicamente superior a todas las demás. No es la panacea, sino la piedra angular del sistema o los cimientos del mismo. Por eso es un punto de partida que puede conducir a destinos mejores o peores.

Es obvio que hay imperfecciones en la obra del constituyente de 1978. Ahí está el Título VIII, intrincado rompecabezas y generador de un Estado autonómico nunca acabado y en constante tensión. Y se podrían proponer unas cuantas reformas. Mas la reforma es parte de la dinámica constitucional, aunque deba abordarse con suma cautela y pensando en las consecuencias.

A mi juicio, treinta y un años después aún hay motivos para brindar por nuestra Constitución, para sentirnos orgullosos de sus aciertos y para desear seguir sujetos a ella por mucho, mucho tiempo.

domingo, noviembre 29, 2009

¡ECHEN ABAJO ESTE ESTATUTO!

Hasta aquí podíamos llegar. Doce periódicos catalanes, casi se podría decir que a sueldo del iletrado Montilla, han publicado un editorial conjunto que, lisa y llanamente, es, por un lado, un ataque en toda regla contra la Constitución española y el Tribunal Constitucional, y por otro, una defensa con amenazas y presiones del Estatuto de Cataluña aprobado en 2006. En este instante crucial, nadie puede quedarse de brazos cruzados.

Sé que de este tema está hablando todo el mundo y que ya ha sido objeto de innumerables comentarios. No voy a ser original. A pesar de ello, lo que se juega España justifica toda insistencia. Si se subvierte la Constitución, si resulta confirmada su mutación a través de una norma inferior y de dudosa calidad jurídica, los daños serán monumentales, irreversibles. Tan es así, que si hoy el TC declarase su plena constitucionalidad, obviamente tendría que respetar la sentencia, pero seguiría manifestando mi desacuerdo, al entender que el Alto Tribunal habría sido sometido a la fuerza de los hechos.

Los valedores del Estatuto, por el contrario, no aportan razonamientos compatibles con el control abstracto de constitucionalidad, que es lo que hace el TC. Sus variopintos argumentos no tienen nada que ver con la realidad y el tipo de conflicto que se está dirimiendo desde hace ya tres largos años. ¿Cómo va a haber un choque de legitimidad entre Parlamento y TC cuando la función primordial de este último es el control de constitucionalidad de las leyes a fin de expulsar del ordenamiento aquellas que vulneren la norma normarum? ¿Qué son todas esas locuras de la dignidad de Cataluña, el pacto originario de Derecho y demás barbaridades que proclaman sin empacho los nacionalistas? ¿Por qué tiene que ser abolida la Constitución de 1978 al margen de todo procedimiento? No más editoriales desairados dignos de mejor causa y amenazas veladas. Si lo que desean es defender la validez del Estatuto, que esgriman fundamentos de Derecho, que expliquen cómo encaja en el marco constitucional vigente la idea de nación catalana, la ruptura de la unidad del Poder Judicial, la invasión de competencias y, en general, la bilateralidad entre Estado y Cataluña. Y que hagan como si no hubiesen existido el juez Marshall y Hans Kelsen. Mas, en lugar de entrar en el fondo del asunto, se limitan a desplegar una ristra de excepciones procesales (inexistentes y equivocadas), como la de que al TC le falta legitimidad o es incompetente para resolver los recursos.

Mi punto de vista es el de muchas voces autorizadas y prestigiosas. Jorge de Esteban, Catedrático de Derecho Constitucional, siempre nos enseñó a sus alumnos la importancia –a la vista de la desafortunada Historia de España en ese sentido-- de un texto constitucional fruto de un gran consenso y que fuese respetado por todos, texto que tuviese la condición de norma jurídica de aplicación directa. Ahora el Estatuto está acabando con todo eso.

En su artículo "El pronunciamiento catalán", publicado en El Mundo, Jorge de Esteban recuerda, ante el argumento de que el Estatuto fue aprobado por el Parlamento de Cataluña, por las Cortes Generales y por el pueblo catalán a través de referéndum, que la Constitución "es la primera de las normas del Estado, por encima de todas las demás, y fue aprobada en Cataluña por el cuerpo electoral catalán, además de por el de toda España". Así, "es claro que un referéndum parcial y limitado para aprobar una ley orgánica o Estatuto, territorialmente acotada, no puede prevalecer nunca sobre una Constitución que fue aprobada por un referéndum de alcance general". Desde luego, me sumo a su recomendación de que en el aniversario de la Constitución no lean la Constitución deportistas y famosos, sino los miembros del Gobierno de Cataluña y los dirigentes de CiU, empezando por el artículo 9.1: "Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico".

Emilio Campmany lo ha expresado con otras palabras en Libertad Digital: "Que el estatuto haya sido aprobado por los catalanes en referéndum no significa nada porque en España, de momento, sólo hay un pueblo soberano, que es el español, y a éste no se le ha pedido opinión. Si los socialistas y nacionalistas catalanes quieren para Cataluña un estatuto como el que se han dado, que no cabe en nuestra Constitución, tenían que haber instado primero su reforma".

Por último, el argumento de que el TC no tiene legitimidad por el estado prorrogado de alguno de sus miembros y por su deficiente funcionamiento no es aceptable. Admito que muchas veces he criticado a los componentes del TC por decisiones desacertadas y me he referido con alarma a su pérdida de prestigio. Y, sin duda, tres años son muchos años. Estas maniobras dilatorias, empero, han sido en parte auspiciadas por María Emilia Casas (básicamente está esperando la muerte de un miembro del TC o una incierta renovación para regresar a la situación de empate). Sea como sea, ello no es motivo suficiente para decir que un órgano no puede cumplir su principal función, pues todo lo que hace el TC está dentro de la más estricta legalidad. Hasta el mismísimo Ministro de Justicia, nuestro Bud Spencer particular, ha reconocido que el Alto Tribunal tiene "plena legitimidad" y que actúa "con arreglo a la ley".

No voy a caer en el debate de magistrados conservadores y progresistas. Lo que hay en el TC son magistrados dispuestos a juzgar el Estatuto con la Constitución en la mano y magistrados que han sucumbido a presiones políticas o pasiones ideológicas y han ocultado la Constitución bajo un velo negro.

En realidad, los políticos catalanes, que estaban tan contentos con su aberración estatutaria, son como niños a los que se le ha terminado el tiempo del recreo... No es fácil dejar los juguetes y regresar a la vida real. Por eso se resisten con lloriqueos. Carod amenaza con marcharse de España, ¡un incentivo más para anular el Estatuto! No pasará absolutamente nada si eso ocurre. Y si pasa, se le saludará con las medidas oportunas.

Por lo demás, no creo que la dignidad de Cataluña la encarne un texto legal que es una chapuza de grandes dimensiones, con un excesivo articulado y preceptos que no hay por dónde cogerlos. Aún recuerdo leerlo por primera vez y las risas que me provocó esa aldeana y pretenciosa ley con aspiraciones del calificativo fundamental, cuando únicamente merece la desaparición.

domingo, noviembre 22, 2009

LA ROSA AZUL DE YUKIO HATOYAMA

Si a uno le interesa la política, a veces conviene alejarse del escenario nacional, no precisamente halagüeño y ya muy abarrotado de mediocres, cobardes y pesqueros, y buscar inspiración fuera de la asfixiante piel de toro. No necesariamente con la intención de alabar en exceso lo extranjero y denostar siempre lo propio, sino para descubrir cómo han sucedido los cambios políticos en otros países y qué cauces sigue su política.

En España se sabe poco acerca de Japón. Para empezar, no es China. Son culturas e historias distintas. Japón es hoy una democracia, una monarquía parlamentaria no muy distinta de la española, mientras que China está lejos de eso.

Japón ha sabido aunar tradición y modernidad: ha tomado lo mejor de Oriente y de Occidente para así convertirse en la segunda potencia económica mundial. Desde la Restauración Meiji (1868-1912), Japón siempre se ha fijado en Occidente con el propósito de mejorar, un dato que a mí me parece fundamental y digno de alabanza.

Los políticos japoneses, sin duda, son tan dados a las camarillas y a las facciones como otros, pero otorgan un gran valor a la honradez, la responsabilidad política y el trabajo bien hecho. Son el fiel reflejo de una sociedad que considera deshonroso no trabajar y que cada uno debe ser responsable de sus actos.

Soy un declarado admirador de Junichiro Koizumi, primer ministro desde 2001 a 2006, cuando renunció, y miembro del Partido Liberal Democrático, que hasta septiembre de 2009 había gobernado Japón de forma casi ininterrumpida desde 1955 (excepto entre 1993 y 1994). Koizumi fue un político carismático y emprendedor que quiso llevar a cabo profundas reformas liberales (verbigracia, la problemática privatización del servicio postal público) y dotar a su país de una nueva relevancia en política exterior, por lo que se alió con George W. Bush y envió a Iraq a las Fuerzas de Autodefensa de Japón. Tras su dimisión, ninguno de sus sucesores estuvo a la altura, ni siquiera el adusto Taro Aso, y el desgaste del partido era ya demasiado acusado en unos momentos, además, de bajón económico.

Aquí hace acto de presencia Yukio Hatoyama, de sesenta y dos años. El Partido Democrático de Japón, gracias a la fuerte personalidad de su líder y a una exitosa campaña, cosechó una histórica victoria en las urnas el pasado 30 de agosto, obteniendo nada menos que 308 miembros de la Cámara de Representantes. El flamante primer ministro Hatoyama no puede ser calificado, a priori, de socialista o izquierdista. Es posible llamarle progresista de centro. En Japón, la verdadera izquierda son los comunistas.

Yukio Hatoyama ha prometido una política de fraternidad hacia otros pueblos y parece ser combativo en el aburrido tema del cambio climático. Lo cual no es desconocido en España, ahora que tanto se habla de la Alianza de Civilizaciones y de una futura Ley de Economía Sostenible. Empero, el eje fundamental de su discurso, de su manifiesto electoral, ha sido la renovación de las instituciones y la lucha contra la cancerígena burocracia que paraliza Japón. Aunque vaya a emprender programas de gasto social, no tiene previsto subir los impuestos, sino reducir el volumen de la administración. Personalmente, doy un voto de confianza a Hatoyama en la esperanza de que no llegue a tener semejanza alguna con Zapatero. Aun así, nadie sabe cómo se desenvolverá su Gabinete y su acción política, ya que los retos son grandes.

Hatoyama me cae bien, es un tipo bastante activo y enérgico, de aspecto excéntrico, y me hacen gracia sus ojos saltones, su estrafalario peinado y sus corbatas amarillas, doradas y plateadas. El desparpajo y lo nerd al poder. Y planea bien sus gestos. En el marco de su gira asiática, Obama se reunió con él en una cena privada. Allí, el Primer Ministro le regaló al Presidente una rosa azul desarrollada por una compañía japonesa (bella referencia, por cierto, a las rosas azules de los villanos en la serie Blood+). Como saben, se pensaba que era imposible crear una rosa azul hasta que esa compañía lo ha logrado después de 14 años de investigación. El mensaje de Hatoyama para Obama fue que, así como se ha podido conseguir lo imposible con una rosa, trabajando juntos ellos también pueden hacerlo en el mundo. Con Obama de por medio, suena cursi, pero el mensaje en sí es ambicioso y poderoso.

domingo, noviembre 15, 2009

RÉPLICA A LOS COMUNISTAS DE 2009

La caída del Muro de Berlín en 1989 supuso una gran derrota para el comunismo, junto con la posterior disolución de la URSS. El comunismo había fracasado frente a un sistema mejor, más libre y capaz de traer prosperidad a todo el mundo: el capitalismo. A pesar de ello, ese muro destinado a evitar que los felices ciudadanos de la RDA cayeran en manos del capital fascista sigue en pie en muchas mentalidades atrasadas y burdas, como pone de relieve la entrevista que hizo El País a Esther López Barceló y a un tal Willy, eurodiputado de IU, rama PCE.

Esther suma sólo 26 años y ya es una fanática, una comunista de manual que no hace más que recitar consignas y regodearse en su sectarismo. Durante la entrevista, muchas veces Willy corrige o matiza a la joven --ciertamente más extremista que él--, entiendo que por vergüenza ajena y por lavar la imagen del amado Partido (con mayúsculas). Al requemado ése lo único que le interesa es la pasta de la UE --una organización al servicio del capital y del libre mercado-- y salir cuanto antes del mal trago de ciertas preguntas.

La entrevista ha sido muy comentada y muy criticada. También por personas de izquierdas que se han mostrado horrorizadas, con razón, ante ciertos desahogos idealistas de la señora Barceló, que es arqueóloga, profesión bien elegida, pues el comunismo es toda una ruina histórica que sólo merece estudio a través de una vitrina y con pinzas y protecciones.

En todo caso, creo que es un deber de los liberales y de los defensores del capitalismo dar una adecuada respuesta a todas estas memeces de comunistas de salón. No porque sean un peligro, sino porque es de justicia. Me centraré, para ello, en varios extractos del texto.

Preguntada por la mala experiencia soviética, Esther responde que la URSS "supuso una perversión de lo que debió ser [el comunismo]". Nunca me he explicado el porqué de esa excusa basada en que la URSS no aplicó como es debido los principios y métodos del marxismo (fuesen aplicables o no), cosa para la que sí se sienten capacitados los sucesores de Santiago Carrillo. ¿Es que se consideran intelectualmente superiores a Lenin, a Trotsky? Eso no vale para tapar los errores de Moscú y las carencias del comunismo. No tienen en cuenta que toda ideología ha de adaptarse, por necesidad, a las circunstancias históricas. Ellos no habrían sabido hacerlo mejor ni lo harían en la actualidad. ¿Por qué no explican cuál sería su modelo ideal?

Después, la arqueóloga de las ideas lanza una declaración abracadabrante: "Así que lo del muro... si la alternativa era el capitalismo que tenemos hoy día pues sí, fue una tristeza que cayera el único reducto que quedaba de posibilidad de luchar por un socialismo. Y el muro en sí... pues no fue producto del comunismo solamente, fue producto de una lucha de bloques. Como lo que le pasa a Cuba: por culpa del bloqueo económico no puede prosperar". Al margen de lo hipócrita y discutible de su rechazo al capitalismo, su alusión a los bloques es un gran descubrimiento. ¡Cuánto ingenio! Es como decir que los campos de exterminio nazi fueron producto de que existiesen judíos. Si no hubiese habido otro bloque, no habría hecho falta un muro que restringiese aún más la libertad de los súbditos del bloque comunista.

Hay que subrayar la valoración de Esther sobre Cuba: "La realidad cubana es la democracia más profunda que he vivido yo en cualquier país". Es curioso que aún no se haya ido a vivir a semejante paraíso, quizá porque a lo mejor después de un tiempo no la dejaban salir de la isla. ¿Será ése el modelo que los del PCE quieren trasplantar a España?

Es entonces cuando Esther decide dar lo mejor de sí. Al tocar el tema de los presos políticos en Cuba, su aseveración es que hay "tantos presos políticos como en España". Y nos relata su dura experiencia personal, ya que se conoce que cuando va a manifestaciones en Alicante ha de "sufrir que la policía me pida el DNI, que me coaccione...". En ningún momento queda aclarado qué tiene que ver esa mínima intervención policial –a saber a qué llama coacción esta ignorante— con ser detenido por criticar la política del Gobierno o defender tus derechos fundamentales. Willy especifica que en Cuba lo único que hay son personas que "contravienen la Constitución cubana", del mismo modo que hubo personas que, en el III Reich, contravinieron las Leyes de Núremberg de 15 de septiembre de 1935, por lo que fueron "procesadas", en palabras del eurodiputado. Deberían saber que una norma legal puede ser injusta a pesar de su validez formal. De hecho, esa situación es algo propio de las dictaduras que defienden. Por otro lado, Esther considera que el fusilamiento es una "excepcionalidad" que no mancha para siempre un régimen. ¡Lo mismo podríamos decir del franquismo!

La justificación última es que en Cuba se ha decretado un estado de excepción, o de guerra, debido al bloqueo (¿?), que permite hacer a los Castro lo que les venga en gana con sus súbditos. Cero libertades... Eso sí, tienen unas elecciones sindicales (como si a alguien le importase eso) que son una maravilla.

Llega el turno del País Vasco y de ETA. A Esther le preguntan si Otegi es un preso político. Consciente de que todo tiene un límite, responde con titubeos y largas, pero dando a entender que sí, que lo es, porque "cuando una persona no ha incumplido la ley, o no más que otros... y se le detiene...". Tal es la profundidad de su respuesta. En un Estado de Derecho lo lógico es que detengan si cometes un delito o si hay indicios suficientes de que lo has hecho. No se explica por qué Otegi habría de estar por encima de dicha consideración.

El corolario es que no "puede existir en España una Ley de Partidos". Y sin embargo, existe y debe seguir existiendo. Su nombre es Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos. Y es una ley que no persigue ninguna idea política. Sanciona el que partidos políticos de carácter violento se conviertan en instrumentos o tapaderas de grupos terroristas, prestándoles apoyo institucional, fondos públicos, cargos para sus miembros, información sobre ciudadanos... Y es una ley avalada tanto por el Tribunal Constitucional como, más recientemente, por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

En fin, la entrevista es una joya. Seguro que a Esther le aguarda un gran futuro en IU, siempre y cuando sobreviva a las próximas elecciones. Las declaraciones de estos dos impresentables deberían ser todo un antídoto para cualquier tentación comunista.

domingo, noviembre 08, 2009

PESCA, PIRATAS Y DERECHO INTERNACIONAL

Andan algunos progresistas con la mente enturbiada y sostienen que los tristemente famosos piratas somalíes actúan como guardacostas y protectores de la pesca que legítimamente pertenece a Somalia, lo que justifica su lucha frente a la codicia del poder occidental. Se trata de disparates, como siempre. Para mí, los piratas son terroristas, bandidos, asesinos, secuestradores, pero no, desde luego, guardacostas. Esto es una manifestación más de la inversión de valores que campa a sus anchas en los manuales de la progresía. Así como los piratas de hoy son hombres valientes que defienden a su pueblo, los terroristas musulmanes de Hezbolá de ayer no eran más que una ONG.

Además, con tales opiniones los progresistas demuestran que son unos analfabetos en Derecho Internacional Público. En lo atinente a las pesquerías y a las posibles explotaciones, hay que señalar que la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 dispone que la soberanía del Estado ribereño se extiende a su mar territorial (12 millas a partir de las líneas de base, según el art. 3 de la Convención) y que en la zona económica exclusiva (como mucho 200 millas desde las líneas de base desde que las que se mide la anchura del mar territorial, de acuerdo con el art. 57) el Estado ribereño "determinará la captura permisible de los recursos vivos" (art. 61). Pues bien, obviamente en Somalia hay un déficit de autoridad estatal, es un Estado fallido, pero eso, sinceramente, es su problema, y si no puede ejercer sus derechos --y controlar la pesca-- lo deseable es que otros los aprovechen.

Fuera de estos espacios marítimos, hay quienes piensan que los piratas somalíes, en su calidad de guardacostas, también estarían legitimados para actuar en alta mar (lo que los cursis llaman aguas internacionales) con el fin de impedir que los occidentales expolien los recursos. Craso error. El alta mar, cuyo régimen jurídico se encuentra en los arts. 86 a 120 de la Convención, es un espacio caracterizado por la libertad, y entre otras por la libertad de pesca [art. 87.1.e)], sujeta a ciertos límites (en relación con los Estados ribereños, los contenidos "en el párrafo 2 del artículo 63 y en los artículos 64 a 67", declara el art. 116). Existe un régimen de libertad y cualquiera puede pescar en alta mar sin que le estorben los salvajes. El tenor literal del art. 100 de la Convención es tajante: "Todos los Estados cooperarán en la medida de lo posible en la represión de la piratería en alta mar o en cualquier otro lugar que no se halle bajo la jurisdicción de ningún Estado". La definición de piratería la aporta el art. 101.

En lo que concierne a la represión de la piratería, las fuerzas occidentales están operando en Somalia y alrededores no sólo bajo el amparo del Consejo de Seguridad de la ONU, sino también a petición expresa del propio Estado interesado.

Se ha discutido, finalmente, sobre cómo proteger los pesqueros. A mi juicio, una vez hechas las oportunas habilitaciones y modificaciones legales para que puedan portar armas pesadas y gozar de seguridad privada, el Estado debe perder protagonismo. No es aceptable que el Estado tenga que ocuparse, a esa escala, de cada persona que realiza actividades peligrosas fuera de su territorio, y menos si tiene medios a su alcance para garantizar su seguridad. Los atuneros han de comprender los riesgos y costearse sus defensas. Sólo habría que actuar en casos bien excepcionales, bien que revistan un importante interés público.

sábado, octubre 31, 2009

EL TONEL DE RAJOY

La crisis desatada en Caja Madrid y la corrupción, junto con otras mil disputas internas, estaban sacudiendo los cimientos del Partido Popular, y Mariano Rajoy, su líder, había tenido que soportar mil agravios de hombres como Gallardón. A pesar de ello, resistía todo envite y no acababa de dar el puñetazo en la mesa que muchos reclamaban. Era un señor paciente y tranquilo que incluso confraternizaba más con quienes con más ahínco deseaban aprovecharse y librarse de él...

Fue a la hora del crepúsculo, en Halloween, cuando se encontraron Rajoy y Gallardón en casa del primero. El alcalde saludó con gran efusividad a Rajoy, abrazándole y besándole en la boca. Se notaba que estaba bebido: le delataba el olor a alcohol y su excesiva alegría. Iba el alcalde disfrazado de vampiro, pues aquella noche tenía planeado recorrer la ciudad e ir de puerta en puerta pidiendo dinero a los madrileños. Si no se sometían, tendrían que soportar sus empalagosos discursos acerca de la solidaridad, la justicia social y la necesidad de las obras públicas. El disfraz de vampiro era, por tanto, el más adecuado.

Un Rajoy relajado y satisfecho se sentó en su sillón de orejas preferido y Gallardón hizo lo propio. Frente a frente, se sonrieron. La tensión de los días anteriores parecía haberse disipado. Al fin y al cabo, el objeto de esa cita era limar asperezas entre ambos. Gallardón desplegó sus encantos e hizo algunas preguntas de cortesía a su anfitrión. Por efecto del vino se le habían subido los colores a la cara, lo que no casaba muy bien con la palidez de un vampiro.

Gallardón hablaba atropelladamente, con la lengua estropajosa, y ya estaba aburriendo a Rajoy, que decidió, por una vez, tomar la iniciativa.

--Fumemos un puro –invitó Rajoy--. Como ves, mi esposa y mis hijos no están en casa y no les molestaremos; han salido a celebrar la fiesta. Ojalá tiren huevos contra La Moncloa.

Gallardón rió de buena gana. Le entró hipo.

--Que sea éste el puro de la paz –proclamó, grandilocuente--. No más peleas ni rencillas, Mariano... –Aquí tuvo que hacer una pausa hasta calmar sus hipidos--. El viaje al centro debe completarse y, con nuestros esfuerzos unidos, lo conseguiremos. El PP puede ganar las elecciones siguiendo las recetas de Arriola y mis guiños a la izquierda. Eso sí –añadió--, lo que está haciendo Aguirre con Caja Madrid es de vómito.

Una sombra cruzó el rostro de Rajoy.

--Pensaba que eso lo había dicho Cobo, no tú.

--Con el paso del tiempo, y después de que me haya servido bien, he aprendido a hablar a través de Cobo y éste a aceptarlo. ¡Todo por su amo! –explicó Gallardón.

Ambos saborearon durante unos minutos el puro y una copa de coñac, mientras el espeso humo se expandía por el salón, decorado con gusto y clasicismo. Al calor del fuego de la chimenea, aquel lugar era acogedor y hogareño. Ya había anochecido y de las calles les llegaba el griterío de los chiquillos que salían a pasarlo en grande.

--Mariano, ya sabes el afecto que te profeso –volvió a la carga Gallardón con voz engolada--, y creo sinceramente que tanto tiempo al frente del partido, soportando los problemas que has soportado, con dos elecciones perdidas a cuestas, te ha pasado factura. No me digas que no te gustaría regresar a tu plaza de registrador en Santa Pola y olvidarte de la tropa del PP. Pasarías más tiempo con tu familia, te echarías más siestas... Lo que necesitamos es un líder natural, no alguien sin, ejem, carisma y empuje... ¿Me entiendes?

--No sé –repuso Mariano, sin mirar directamente a los ojos enrojecidos de Gallardón--. No estoy seguro de qué hacer, pero tengo alguna idea...

--¿De veras? ¿Podrías compartirla conmigo?

El líder del PP esbozó una sonrisa.

--Muy pronto. Pero antes quiero que bajemos a mi bodega, para que cates un gran reserva que me han regalado. Tú eres de buena familia, Alberto, y conozco tu gusto por los buenos caldos. Así podrás salir más animado a cumplir tu misión recaudatoria de esta noche.

--Estoy de acuerdo. Aún puedo demorarme un rato más aquí. Pero ten cuidado con esos obsequios... Ya sabes lo que pasa.—Gallardón guiñó un ojo torpemente--. Aun así, no seas demasiado duro con los pijos y mediocres de Camps y su pandilla. Son parte de la marca electoral del PP.

El anfitrión se limitó a sonreír con condescendencia.

Descendieron a la bodega de la casa, una cripta amplia y húmeda con bastas paredes repletas de botellas.

--No sabía que tuvieses una bodega tan grande –comentó Gallardón, tomando en sus manos una botella. Se estremeció bajo su siniestra capa negra --. ¡Vaya, qué interesante!

Rajoy hizo un gesto con la mano que invitaba a que la probase. Las luces de la bodega titilaron. Gallardón no esperó más y pronto estaba bebiendo del cuello de la botella, con hilillos de vino resbalándole por la barbilla.

--¡Soberbio! –exclamó, ya agotado el contenido de la botella, y palmeó la espalda del gallego con cariño--. No obstante, quiero suponer que me guardas una sorpresa aún mayor.

--Desde luego, mi querido amigo, desde luego. Avancemos un poco más.

Así, bajaron unas escaleras que daban a una zona de la bodega que necesitaba de una reforma: la iluminación era mala y las paredes casi se caían a pedazos. Gallardón se paró ante un enorme tonel sobre el que había una copa rebosante de un vino de intenso color rojo. De nuevo, Rajoy se lo ofreció.

--Bebe, por favor.

Gallardón alzó la copa, ebrio de alcohol y felicidad, y los ojos le brillaron con malicia.

--Brindo –dijo— por los cadáveres políticos que vamos a dejar a nuestro paso, amigo Mariano. Empezando por todos esos liberales de pacotilla... ¡La Moncloa será nuestra gracias al centrismo!

--Y yo, por que llegues a lo más alto.

Tras la degustación, Gallardón reparó en un escudo heráldico que colgaba de la pared. Un hombre barbado y de oro recostado en una butaca, sobre fondo azur, descansaba como si se tratase de un dios antiguo y polvoriento.

--¿Orígenes nobles tú? –se extrañó Gallardón--. ¿Cuál es tu lema?

--Santo Job sólo hubo uno en la Historia.

Con aire pensativo, Gallardón cogió una botella al azar y la vació de un trago, mientras Rajoy le señalaba el final de un pasillo oscuro y lleno de telarañas y escombros donde las paredes se estrechaban hasta desembocar en una suerte de nicho excavado en la roca.

--Al final está el gran reserva prometido. Es un magnífico amontillado que te resultará delicioso.

Gallardón se frotó las manos.

--Allá voy.

Rajoy le siguió lentamente hasta que el alcalde tropezó con el final del nicho, punto en el que trató de descubrir dónde estaba el tonel mediante una linterna de bolsillo. Rajoy aprovechó ese momento de confusión para encadenarle a unas argollas de hierro instaladas en la pared.

Gallardón se volvió, sorprendido, pero sólo emitió un balbuceo. Al momento siguiente, Rajoy comenzó a tapiar el estrecho nicho con Gallardón dentro, empleando ladrillos, cemento y paleta extraídos de un recoveco. Cuando ya casi había levantado la mitad de la pared, el alcalde, menos embriagado, intentó quitarse las cadenas: su alegría se había esfumado y su rostro desgastado por los excesos traslucía temor.

--¿Qué estás haciendo, amigo mío? ¿Dónde está el amontillado? Esto será una broma, ¿no?

Impasible, Rajoy continuó apilando ladrillos y aplicando cemento.

--¿Acaso es hoy el Día de los Inocentes? –dijo finalmente--. Parece que no.

--¿Por qué haces esto? –Gallardón rompió a llorar--. ¡Yo merezco otro trato!

--¿Recuerdas el Caso Naseiro? ¿Cuando en 1996 intentaste convertirte en presidente de un Gobierno de salvación nacional en detrimento de Aznar? ¿Cuando te sentías a gusto siendo un verso libre dentro del partido? ¿Cuando justo antes de las elecciones de 2008 me amargaste la vida con tu ambición de ser diputado? ¿Cuando tuve que viajar a Copenhague y sufrir el chasco de Madrid 2016? ¿Cuando, mas recientemente, hube de soportar tus maniobras en Caja de Madrid y que me dejases en ridículo? Además, eres un coñazo de tío. Fíjate lo que es la vida que, acerca de todo ello, vas a poder reflexionar mientras buscas el amontillado.

Los gritos de Gallardón inundaron la bodega, pero nadie más que Rajoy los escuchaba. Silbando, completó la pared y, a continuación, construyó otras dos más. Gallardón había quedado emparedado. Ya no gritaba ni se quejaba.

De repente, de las profundidades del nicho surgió una carcajada escalofriante. A Rajoy se le erizaron los pelos de su barba canosa.

--¡Ja, ja, ja! Vamos, Mariano, basta de tonterías. No puedes librarte de mí así. No puedes prescindir de mis contactos con PRISA ni de mi fuerza electoral. Me necesitas para llegar a La Moncloa.

--No me tentarán más tus cantos de sirena –replicó el otro, y encendió un puro. Suspiró de cansancio--. Tus traiciones y delirios de grandeza terminan aquí y ahora.

--¡Por el amor de Dios, Mariano!

--¡Sí, Alberto, por el amor de Dios!

Pero éste ya no respondió más. Al otro lado del triple muro de ladrillo tan sólo se oían extraños murmullos. Rajoy sacudió el polvo de su bata, dio una calada al puro y se alejó por los pasillos de la bodega, preguntándose de dónde provendría ese insistente tintineo que taladraba su cabeza...

Eran las ocho de la mañana del 31 de octubre de 2016. Hacía frío. Rajoy apagó el despertador, bufando. A sus sesenta y un años, tenía que ir al Registro de la Propiedad a enseñar el oficio a sus nuevos subordinados y arreglar unos asuntos. ¡Qué aburrimiento! Al levantarse de la cama, cayó al suelo el libro que había estado leyendo hasta que le entró sueño: Cómo lo hice. Mi primera legislatura como Presidente socialista, de Alberto Ruiz-Gallardón.

--¡Santo Job, si hubiese tenido este sueño antes! –dijo Rajoy, molesto.

Y se rascó la barba con gran disgusto antes de dirigirse al cuarto de baño.
 
Que Edgar Allan Poe me perdone y que Rajoy me escuche. Feliz noche de Halloween.

domingo, octubre 25, 2009

Y RAJOY SE FUMÓ A SALGADO

Hay personas que no saben perder, personas que quieren siempre pan y perro. Dentro del Gobierno de sinvergüenzas que padece España abundan los ejemplos. Elena Salgado, Vicepresidenta económica, es uno. Estuvo nefasta en el debate de totalidad sobre la Ley de Presupuestos Generales del Estado: tanto por el infumable contenido de los mismos como por la forma en que los defendió. Mucho presumieron los progresistas de esta dama de hierro de palo, con dos licenciaturas, ancha experiencia, afán de prohibir, represora, enemiga de las hamburguesas..., y al final resulta que la temible señora es una oradora polvorón, incapaz de apartar la vista de sus papeles, y que balbucea y tiembla cuando los de la oposición se ríen de ella, única reacción honesta ante su discurso.

Lógicamente, Rajoy, esta vez brillante, agudo, la trató como lo que es: una marioneta de Zapatero, un florero progresista. Y no lo hizo porque fuera mujer, pues su actitud fue la misma que con Solbes en el pasado. Lo hizo porque Salgado, al margen de aportar los técnicos del Ministerio de Economía y Hacienda, no pinta nada en la elaboración de los PGE, cuyos autores intelectuales hay que buscarlos en La Moncloa, en Zapatero y su infame oficina económica. ¿Alguien en su sano juicio puede pensar que Salgado equivale a Rodrigo Rato durante las dos legislaturas de Aznar? Hasta el muermo de Solbes tenía más protagonismo y margen de opinión. Por consiguiente, es completamente normal que el líder de la oposición prefiriese dirigirse a Zapatero antes que a Salgado, que no es más que un parapeto.

No hay machismo que achacar a Rajoy, y las reacciones airadas de eximios progresistas, empezando por la de la derrotada, son excusas de la peor especie. Ya que no se ganó el debate, al menos crean sospecha sobre el adversario. Pero como la acusación es más que peregrina y resobada, al final la mayoría la ve como una manera de no hablar de la pésima actuación de Salgado. Que se aguante la señora y que aprenda a debatir.

En cualquier caso, los PGE son malos y alejados de la realidad, nada nuevo bajo el sol de Zapatero. Más gasto, más sopa boba y subida de impuestos. Y cómo no, Salgado se descolgó con los típicos argumentos socialistas, aduciendo que lo público es superior a lo privado. Si es así, que empiece por donar su no escaso patrimonio a las arcas del Estado, que hay mucha necesidad de ingresos.

domingo, octubre 18, 2009

EL EQUILIBRIO ROTO. NO AL ABORTO LIBRE Y GRATUITO

Ayer tuvo lugar en Madrid una exitosa manifestación en contra del aborto, o quiero pensar que en contra del aborto libre y gratuito que propugnan los socialistas. El caso es que no creo que Zapatero, siempre con el diálogo en la boca, vaya a prestarse a dialogar con quienes no están de acuerdo con sus convicciones. El diálogo a lo Zapatero tiene que ver más con la imposición de una ideología y de la ética indolora progresista, que no por ser laxa deja de ser una moral como otra cualquiera.

Ya he escrito más veces sobre el aborto y mi opinión es meridianamente clara. Hay que ceñirse al contenido de la STC 53/1985, de 11 abril, que declara que el nasciturus es un bien jurídico digno de protección, incluso penal. En este sentido, puede plantearse un conflicto de intereses entre la madre y el concebido no nacido cuya resolución ha de ajustarse a un cierto equilibrio. Este equilibrio, velis nolis, se alcanza merced al actual sistema de indicaciones, una regulación que habría de ser conservada no sólo por su general aceptación, sino porque no existía una demanda social de reforma del aborto en España. Lo que propone el Gobierno, en cambio, supera todos los límites.

El Consejo de Estado, en su Dictamen de 17 de septiembre de 2009, no respalda por completo la reforma del Gobierno y realiza no pocas advertencias y críticas. Incide sobre lo señalado más arriba, niega que el aborto pueda ser considerado un derecho y recuerda que el TC, en la misma sentencia citada, sostuvo que "el derecho de objeción de conciencia existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación", si bien ésta "puede revestir singular interés". Ni que decir tiene que el deseo del Gobierno socialista es que no se permita dicha objeción de conciencia de los médicos.

Con razón, Rafael Palomino, Catedrático de Derecho Eclesiástico del Estado, ha pedido en su espacio, Estado y religión, que el Gobierno "no olvide que la STC 53/1985 existe, no es una pesadilla después de una mala digestión en la cena". Y, por añadidura, que tenga en cuenta lo dictaminado por el Consejo del Estado, que no vincula pero sí posee una fuerza moral.

Desde un comienzo, esta reforma ha sido una treta más del Gobierno en su empeño por dividir a los españoles y castigar a la mayoría católica. Siendo malas las intenciones, al menos podría haber hecho mejor la reforma y justificarla de un modo presentable. Pero no es así. En primer lugar, entiendo que el artículo 417 bis del Código Penal desaparecerá, porque, si no, estaríamos ante un supuesto derecho, el aborto, que es a la vez un delito despenalizado en algunos supuestos. ¿Está aclarado ese punto? En segundo lugar, De la Vega ha asegurado que ellos sólo buscan otorgar seguridad jurídica a las mujeres que abortan. ¿Acaso antes no la había? En ausencia de legislación al respecto, bien dicho estaría. Pero, habiéndola, la seguridad jurídica de la mujer era plena: si abortaba dentro de los tres supuestos, no había delito; si lo hacía fuera de los mismos o en fraude de ley, lo había. Y si era engañada por los médicos, siempre podía acogerse a los vicios y defectos de la voluntad. Seguridad jurídica no puede identificarse con impunidad.

Basta ya de sensiblerías, de comportamientos pusilánimes y de falta de coraje. Tengo que decir algo con toda crudeza: en los tiempos que corren, si alguien hace el amor sin preservativo y la mujer se queda embarazada y no entra en ninguno de los supuestos, que se aguante o que al menos no obligue a que los demás paguen sus errores. Para los progresistas, el embrión no es más que un coágulo que ni siquiera es un ser humano. Un aborto sería algo así como una operación estética especialmente comprometida y dolorosa. Y si es válido este razonamiento, no hay por qué pagar la cirugía estética de los demás. Estoy cansado de una sociedad que no es capaz de responder por sus propios actos.

domingo, octubre 11, 2009

EL HOMBRE QUE FUE DOMINGO

Los domingos suelo acordarme de Mariano Rajoy, hasta soy capaz de identificarme con él. ¿Por qué? Sin duda, Rajoy es un hombre de domingos. Estoy seguro de que es su día favorito, el que mejor recoge sus esencias: leer tranquilamente el periódico, en compañía de su familia, mientras goza del vermut y se repantinga en la butaca. Y por la tarde, siesta. Aun así, el domingo es también un día fronterizo, el que divide la paz y la calma de la tempestad y el furor de los días de diario. En verdad, Rajoy siempre parece situarse en el filo de la navaja, entre el todo y la nada.

Mañana, además, es 12 de octubre, Día de la Hispanidad, con lo que ya ha transcurrido un año de aquella inolvidable cita de Mariano haciendo mención al "coñazo del desfile". Pero también es justo recordar que, en 2007, nos regaló un vídeo en que animaba a los españoles a sentirse orgullosos y a mostrar sin recato la enseña nacional. A mi modo de ver, estas dos anécdotas reflejan las dos caras de un hombre con el que he tenido mis más y mis menos (le apoyé en las elecciones generales, pero el año pasado le califiqué de "gabardina con barba" y "hombre patético"). De un lado, Rajoy es un político de sobrada experiencia, con sentido de Estado y realmente moderado y educado. Por ello creo que sería un buen Presidente. De otro, gusta demasiado de sentarse a fumar puros, de disfrutar de los placeres mundanos, de la inactividad periódica y de cierta indecisión a la hora de tratar los asuntos que más afectan al partido que preside. Por ello es un mal candidato.

Empero, ha llovido mucho desde marzo de 2008 y el gallego ha sobrevivido a brutales crisis internas, a las encuestas, a dos elecciones autonómicas y a las elecciones europeas. El PP está por delante del PSOE en intención de voto. Zapatero no tiene ningún crédito y le escasean los apoyos parlamentarios. Si a finales de 2008 parecía improbable que Rajoy estuviese en su sano juicio cuando afirmaba que al final conquistaría La Moncloa, hoy no lo es tanto, aunque más bien por la crudeza de la crisis económica y la pésima gestión del Gobierno que por los méritos de la oposición.

Las razones de la falta de empuje del PP hay que buscarlas en lo tedioso de su discurso económico, en su incapacidad para presentar una alternativa real al proyecto de ingeniería social de Zapatero y en los casos de corrupción. Por lo que se refiere a este último punto, no es posible determinar su alcance y hay que respetar la presunción de inocencia, esperar a la decisión de los tribunales; pero los indicios están ahí y, lo que es más grave, las sospechas empiezan a generalizarse porque el PP no está reaccionando como es debido.

La manera en que se está defendiendo el PP ha rozado lo grotesco. Vale denunciar el doble rasero de la Fiscalía y recordar las vergüenzas del PSOE, pero no salir por televisión, entre aperitivo y aperitivo, a anunciar que el Gobierno espía al principal partido de la oposición, como hizo Dolores de Cospedal, y después quedarse tan ancha. Igualmente, el poder de Génova sobre sus hombres en Valencia es bastante enclenque, como pone de relieve el vacile supremo de Ricardo Costa. No se ha de admitir bajo ningún concepto la burla de un pijo de playa.

Rajoy debería dar un puñetazo en la mesa y, acto seguido, convocar una rueda de prensa masiva en la que hiciese las pertinentes declaraciones pero permitiendo, a la vez, preguntas de los periodistas, cualquier pregunta. Eso demostraría su transparencia y su voluntad de aclarar las cosas. La costumbre que se ha instalado entre nuestros políticos de no responder a la prensa es de lo más perniciosa, reveladora, por lo demás, de la baja calidad de la democracia española.

Le pido a Rajoy que actúe y que salve al PP, que limpie su partido y que ponga fin a tanta tontería. Incluso si tiene que enfrentarse al pegajoso y ridículo Camps. Incluso si tiene que organizar un congreso extraordinario. Incluso si tiene que trabajar en domingo.

domingo, octubre 04, 2009

NO BASTABA CON SER LOS MEJORES: GALLARDÓN ES DERROTADO Y LOS MADRILEÑOS PAGAN LAS CONSECUENCIAS

Madrid no celebrará los Juegos Olímpicos de 2016. A decir verdad, nunca he sido un entusiasta de las candidaturas de Madrid a tal efecto, si bien, en los últimos tiempos, había llegado a dos conclusiones: que una vez que se demuestra lo equivocado de una inversión superada la mitad de su recorrido, es lícito continuar hasta el final por comprobar si es rentable; y, en segundo término, que mi única razón para desear los Juegos Olímpicos era que Madrid se equiparase con Barcelona en ese aspecto.

No hay duda de que la candidatura de Madrid era la mejor y más sólida, con una excelente presentación. No era, en cambio, elegible. Río de Janeiro tenía que ser designada como ciudad olímpica al precio que fuese, en atención a una especie de sentimiento de compensación histórica del COI hacia los países del sur. Madrid, además, se ha visto perjudicada sobremanera por la regla no escrita (no menos poderosa que una escrita) de la rotación de continentes. En este punto, hay que dejar claro, por cierto, que el continente al que han ido a parar los Juegos Olímpicos es América, no Sudamérica, como vienen repitiendo, abundando en el error, los brasileños, los del COI y los medios de comunicación. Sudamérica no es un continente. Que no sigan dando la tabarra con esa falsedad.

Por otra parte, Gallardón ha sido nuevamente derrotado. Como hombre ambicioso que es, poco importa que creyese o no a Jacques Rogge: se trataba de embarcar Madrid en una aventura de dudoso desenlace y que él capitanearía con bastante placer y provecho, que para eso ha estado de viajes por aquí y allá y se ha codeado con grandes líderes y mandatarios. El apoyo popular es la excusa perfecta para tanto dispendio. Ahora, nadie le va a reprochar esta segunda intentona (la de Madrid 2012 tenía mucho más sentido), toda vez que Madrid ha quedado en un digno segundo puesto, ha transmitido una buena imagen, había que intentarlo, etcétera. Creo que la derrota de Gallardón es más dulce que amarga.

Con todo, los madrileños quizá deberíamos empezar a considerar que, de buen gestor y hombre cabal, Gallardón está pasando a ser un pródigo con el dinero público, empeñado en realizar sus ambiciones desmedidas y obras que ya carecen de explicación (salvo que se acepte como tal el dar satisfacción a una pandilla de arquitectos locos y urbanistas despistados), como la que se pretende llevar a cabo en la Plaza Mayor. "Urge saber a cuánto asciende el sueño megalómano de este sátrapa consumado", clama Jesús Cacho desde El Confidencial en relación con la candidatura de Madrid, e informa de que en 2003 "cuando el faraón llegó a la alcaldía, la deuda de Madrid era inferior a la de Barcelona. Ahora mismo es 12 veces mayor". Lo cual es alarmante.

Gallardón va a seguir el mismo camino que Zapatero ante unas arcas municipales exhaustas: apretar las tuercas al contribuyente. Va a subir el IBI y, por si fuera poco, vuelve la tasa municipal de basuras, resucitada con trazas de impuesto --se va a calcular de acuerdo con el valor catastral--, lo que promete mermar aún más el bolsillo de los madrileños. La basura huele mal, pero el afán recaudatorio de los políticos socialistas es superior a toda sensibilidad. Ya lo sentenció Vespasiano: "Pecunia non olet".

domingo, septiembre 27, 2009

POR FIN, LOS BASTARDOS DE TARANTINO

Con motivo del setenta aniversario del inicio la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), he reavivado mi interés por ella y, así pues, he vuelto a leer libros y ver documentales a mansalva. Por suerte, gozo del acceso a canales especializados que suelen emitir las mejores producciones, relacionadas con casi cualquier asunto de la guerra, desde atentados contra Adolf Hitler a las fugas de presos políticos, pasando por las fotografías personales de oficiales alemanes destinados en campos de concentración. En lo que no me sonríe la fortuna es en lo tocante a los libros que deseo leer. ¡Hay tanta oferta! Me detengo ante jugosos títulos y se me hace la boca agua, pero no puedo comprarlos todos por falta de espacio y tiempo.

Pero no todo mi interés se agota en la Historia. Viendo Malditos bastardos (2009), la nueva y esperada película de Tarantino, uno ha de dejar a un lado el rigor histórico y cualquier aproximación a la guerra con fines moralizantes o éticos. A pesar de ello, es una película impresionante, sin complejos, entretenida a más no poder y muy bien hecha.

En ella están presentes –aumentadas y corregidas-- todas las obsesiones de Tarantino (violencia exagerada, diálogos largos, encuentro de géneros, humor negro, etc.) más una nueva, el juego casi constante con los distintos idiomas, algo ya apuntado, eso sí, en los dos volúmenes de Kill Bill.

De los muchos y excéntricos personajes, destacan, a mi juicio, tres. Evidentemente, el coronel Hans Landa, de las SS, villano y estrella absoluta de la película. Después, Shoshanna Dreyfus, una judía clandestina en busca de venganza por el asesinato de su familia que deriva en una Beatrix Kido en versión zorra. Y también el joven héroe de guerra alemán, Fredrick Zoller, que quizá a algunos les resulte cargante y cursi, pero que a mí me cayó bien tanto por sus hazañas militares como por su perseverancia. Y no es tan tonto como aparenta ser. Del personaje interpretado por Brad Pitt, Aldo Raine, y los demás bastardos, puedo alabar su papel en la trama, pero carecen del carisma de los otros.

Por momentos, la película parece un western venido a más (genial banda sonora) y nunca una cinta bélica al uso. La acción es rápida y muy sangrienta. Y la sátira de los jerarcas nazis es brutal: no tienen desperdicio las escenas de Hitler viendo la nueva película de Goebbels. Aquí Tarantino se ha lucido y superado a sí mismo. Su película merece un sobresaliente.

domingo, septiembre 20, 2009

DUELO CREPUSCULAR

Si hay un periodista que puede hablar con autoridad de lo que está ocurriendo entre el Grupo Prisa y el Gobierno, ése es Jesús Cacho, y recomiendo que estén atentos a sus artículos sobre el tema. Antes de seguir, diré que bienvenidas sean todas las críticas fundadas contra Zapatero, incluyendo las de El País. Con un Gobierno así, España sólo sufrirá más los efectos de la crisis, tardará más en salir de ella y, lo que es peor, la recuperación será dudosa. El corolario a tanta incompetencia e irresponsabilidad es la subida de impuestos. Quienes afirman que desean que les suban los impuestos como ejercicio de solidaridad resultan tan necios y serviles como aquellos supuestos súbditos de Fernando VII que soltaron a los caballos de su carroza para tirar de ella personalmente.

La explicación de la ruptura entre Cebrián y Zapatero es sencilla. Prisa es una empresa acostumbrada a no jugar en igualdad de condiciones, es decir, a vivir de los favores del poder, especialmente si lo detenta el PSOE. A cambio, apoya y defiende a dicho partido desde El País, la SER, Cuatro... Hasta que Zapatero ha empezado a beneficiar descaradamente al andrajoso de Roures. Por supuesto, detrás de todo esto hay mucho fondo, muchas tramas y conspiraciones, pero la verdad última es así de simple y al alcance de todo mundo: El País no es un periódico cuya máxima sea informar de forma veraz a sus lectores y transmitir una determinada línea editorial, sino un arma empresarial. Lo primero son los intereses de Prisa. En su consecución se pueden perder los papeles, la coherencia... Lo que sea.

El desenlace poco o nada importa. Ahora El País va a machacar a Zapatero con sus editoriales y Público, junto con su ejército de piojosos, asumirá el papel de defensor a la desesperada de las torcidas políticas socialistas. Gane Prisa o Mediapro, los perdedores serán los ciudadanos, víctimas de una democracia de baja calidad y en decadencia y de la nula práctica liberal de los gobernantes, que se dedican a intervenir en el mercado con el fin de encumbrar a sus amigos y perdiendo de vista el interés general.

lunes, septiembre 14, 2009

ENTREVISTA A SAMUEL

En ocasiones, un buen periodista le hace pasar un mal rato al poder. Samuel es un joven y prometedor estudiante de Periodismo, viejo seguidor de la Resistencia, que algún día llegará a esa meta. Desde hace tiempo, dividió su actividad en dos espacios, uno de ellos, El ojo de cristal, centrado en analizar la más rabiosa actualidad; otro, La gacetilla literaria, dedicado a dar a conocer reflexiones más profundas, críticas de películas y relatos salidos de su pluma elegante y nutritiva. Por sus respuestas, se nota que el entrevistado conoce este género periodístico. Esta entrevista ha sido realizada al alimón por Alfredo Valcárcel y un servidor.

Espantapájaros.- Comienzo con una pregunta difícil pero obligada: ¿Qué es periodismo para ti y en qué consiste el deber de un periodista?

Respuesta.- Periodismo se le ha llamado a muchas cosas: a la prensa ideológica del siglo XIX, al llamado Nuevo Periodismo de los años sesenta, también al objetivismo purista y al periodismo de control, que se puso en boga con el caso Watergate. En realidad, yo creo que es una combinación de todo: opinión, porque si el periodista es una persona culta y malpensada, será más difícil engañarle; información, porque al mismo tiempo debemos acercar la realidad al ciudadano de manera imparcial y rigurosa; y literatura, porque además hay que hacerlo bonito, sin faltar al rigor ni a la verdad. Un periodista debe saber manejar todos esos recursos, sabiendo que su tiempo y espacio son limitados. Además debe tener una amplísima cultura general y documentarse muy bien de lo que escribe, pues su práctica habitual consiste en meter las narices en multitud de campos en los que no es experto.

E.- Imagino que no te quedará mucho para acabar la carrera. ¿A qué medio te gustaría dedicarte y en calidad de qué?

R.- A partir de este curso, me quedan dos años más. Me gustaría ejercer de redactor en algún medio escrito, ya sea en la prensa online o en la de papel. No sé tampoco hasta dónde llegaré, pues lo normal –y lo decente– es empezar desde lo más bajo y con el trabajo duro y la experiencia escalar puestos hasta ocupar una posición de mayor responsabilidad y estar más cerca de "los grandes temas". Por otra parte, tampoco me importaría dedicarme a la radio, en la que he hecho algunos pinitos, aunque creo que todavía me hace falta más práctica.

E.- ¿Tienes algún referente entre tus profesores universitarios o prefieres fijarte en figuras más conocidas?

R.- Siempre hay algún profesor que destaca, aunque muchos grandes periodistas no creen en la carrera de Periodismo y se mantienen lo más lejos posible de la universidad. Un ejemplo para mí ha sido el escritor José Luis Ferris, que me impartió Literatura y Periodismo Contemporáneos. Nombraría a alguna persona más, pero... es que... (riendo) no, no puede ser, eso sería muy pelota.

Alfredo Valcárcel.- ¿Cuál es el principal problema, en su opinión, al que tendrá que enfrentarse España como nación de cara al futuro inmediato?

R.- Para mí, la cuestión prioritaria es la crisis económica. España debería aprender de los errores que ha cometido, encarar sin miedo las reformas legislativas necesarias, abrir la puerta a la inversión y ponerse a trabajar para ser más productivos, de manera que pueda generarse riqueza. Hay un problema paralelo: la crisis del Estado central frente a las autonomías.

AV.- ¿Cómo fue que llegó a sus criterios y postulados liberales?

R.- Empecé a pensar por mí mismo a causa de que leí un poco más de lo debido. Cuando empecé a ver las noticias por televisión, me fijé que en el Parlamento no había nada parecido a un debate racional. Todo eran falacias, argumentos ad hominem, retórica enrevesada y vocabulario políticamente correcto. De manera que comencé a desconfiar de nuestra clase política, pues pensaba que si carecían de honradez intelectual era imposible que dirigieran un país como es debido. Con el tiempo, unos autores me han llevado a otros y he observado que la literatura sobre el control de los poderes públicos está muy desarrollada. Lo menos importante, creo yo, es autodenominarse liberal, que últimamente ha venido a ser lo mismo que decir que uno es de izquierdas o mahometano, o sea, una marca para distinguirse de las demás sectas.

AV.- ¿Cuál es el aspecto más negativo de la España constitucional?

R.- Lo peor es que hemos mitificado la Transición y nuestros políticos se han dedicado a aprovecharse de sus puntos flacos para sacar tajada. Los nacionalismos periféricos se han radicalizado y han llevado el Estado de las Autonomías hasta un punto en que resulta insostenible.

E.- En ese sentido, recuerdo tus críticas a Camps por la reforma del Estatuto valenciano... ¿Es posible deshacer los entuertos autonómicos o estamos abocados a un Estado federal asimétrico e imperfecto al servicio de los nacionalistas?

R.- Sería posible si PSOE y PP dieran marcha atrás y llegaran a un acuerdo para reformar la Constitución del 78. Ya desde el principio existía cierta asimetría jurídica, pues el País Vasco poseía un régimen fiscal distinto y Navarra mantenía sus fueros. Pero el problema ha empeorado al dejar la puerta abierta a la negociación de competencias con el Estado central y no ceñirse a límite ninguno en la reforma de los estatutos. Si Camps avala que podamos asumir cualquier competencia que posea otra comunidad autónoma, independientemente de su naturaleza, es incoherente que recurra el Estatuto catalán porque considera que el agua le corresponde al Estado central. En el fondo, la cláusula Camps sólo está siendo un mecanismo de autodefensa para llevarse mayor parte de la tarta. Aunque beneficia a la Comunidad, creo que Camps debería haber obrado con más sentido de Estado.

AV.- ¿Qué criterios sostiene respecto de la Unión Europea?

R.- No soy europeísta vocacional, sino circunstancial. Por lo que sé, la Unión Europea permite la libre circulación de bienes y capitales entre los países miembros y eso es beneficioso para el empresario y el consumidor. Quedarse fuera nos dejaría en desventaja. Pero por otro lado, nos obliga a ser proteccionistas con respecto a otros países y eso beneficia al empresario subvencionado –aunque bien podría pasarse a otro sector si su negocio no es rentable y obtener mayores ingresos– pero no al consumidor. En cuanto a la estructura del poder, posee una dudosa legitimidad democrática, aunque se han hecho algunos avances. De todos modos, creo que la solución no sería abandonar la UE, sino criticarla desde dentro y reformarla.

E.- Como periodista, ¿eres de lo que piensa que el periódico de papel desaparecerá a corto plazo y será reemplazado totalmente por lo digital?

R.- Es, ciertamente, una pregunta que los periodistas no dejamos de formularnos. Yo creo que sí, pero es necesario que los periódicos consigan adaptarse de una vez a internet. Al igual que otras empresas, han puesto muchos reparos al nuevo medio y hasta hace muy poco algunos aún no habían volcado los contenidos del papel al periódico digital. Mientras Google, Yahoo y otras empresas se las apañan para ganar dinero con la publicidad y ofreciendo todo tipo de servicios, muchos periódicos han seguido aferrándose al formato de papel. Desde luego, la empresa que no sepa ajustarse, es probable que tenga serios problemas.

AV.- ¿Cree que la juventud española es pasiva respecto a cuestiones políticas? Si es así, ¿por qué?

R.- A mi juicio, los jóvenes españoles se muestran rebeldes desde la adolescencia hasta que se integran en un grupo de su agrado y entonces se vuelven profundamente inmovilistas. Creo que si a los jóvenes no les interesa la política es básicamente porque en unos casos carecen de suficiente cultura y en otros porque son demasiado listos –aunque no muy individualistas– como para preocuparse por los políticos.

E.- Si te diesen la oportunidad de entrevistar a un político o líder de opinión, ¿a cuál escogerías?

R.- Difícil pregunta. Algunos dicen que les gusta entrevistar más a personas con las que no están de acuerdo en nada y así poder ser más independientes, aunque a veces uno también quisiera mantener una conversación con una persona a la que admire. De los primeros, a uno siempre le quedan preguntas en el tintero para políticos como De la Vega o Rubalcaba y periodistas como Gabilondo. De los otros, hay muchos: Pérez Reverte, Arcadi Espada, Jon Sistiaga, Luis María Ansón, por citar algunos, y luego infinidad de personajes anónimos de esos que suelen darte alguna sorpresa.

E.- Escribes muy bien, y he leído buenos relatos tuyos. ¿Has pensado en escribir una novela o ya hay alguna en tu cajón?

R.- Tengo algunas ideas, pero hasta ahora no he podido dedicarles mucho tiempo. Creo que hace falta mucha soledad para la escritura creativa y hasta ahora sólo he encontrado algunos instantes, pues vivo dedicado a mis estudios, a la lectura y, de cuando en cuando, a mis blogs.

E.- Tuya es la última palabra.

R.- Gracias a ti y a Alfredo por esta espléndida entrevista.

domingo, septiembre 13, 2009

CONTRA EL VANDALISMO Y LOS MUNICIPIOS FESTIVOS

Sabemos bien que en España la juventud no es ciertamente ejemplar. Se halla demasiado atraída por la fiesta y poco o nada por la responsabilidad. Cuando se rebela contra algo, lo hace bajo los efectos del alcohol, sin causa justa ni meta relevante y patrocinando el vandalismo, es decir, el destrozo sin sentido y el caos como diversión. Me divierten esos pobres mamarrachos y bárbaros comparando sus hazañas en Pozuelo con la toma de la Bastilla. ¡Cuánta modestia! Cualquier palo que se hayan podido llevar en la refriega es poco. Y encima se quejan.

Si hay disturbios en Pozuelo, es igual que los provoquen quinquis, hijos de inmigrantes o hijos de marqueses. Hay que actuar. La primera respuesta ha de ser la establecida por Nicolas Sarkozy en 2005: la manguera para limpiar la escoria. Una vez hecha esta tarea indispensable, es hora de pedir responsabilidades. De entrada, a los individuos en concreto, por no saber comportarse tras haber ingerido alcohol y por su falta de civismo. En segundo lugar, a sus padres, que todo les toleran y no saben controlar a sus propios hijos. En tercer lugar, a los educadores, que hace mucho que abandonaron su vocación y se escondieron detrás de las mesas de los institutos. Y, por último, a la Administración, porque ni sus leyes ni sus remedios funcionan de manera eficaz.

Siempre que se respete el orden público y haya un mínimo de educación, no se me antoja una locura que esté permitido beber en la calle. Es por ello que considero que -- independientemente de que los vándalos hayan de ser reprimidos con la justa y necesaria brutalidad-- la solución no pasa por más prohibiciones en las ordenanzas municipales o campañas contra el alcohol, sino por una mejor educación y una recuperación de la autoridad de padres y profesores.

Mención aparte para el Ayuntamiento de Pozuelo y todos aquellos que organizan fiestas. Aborrezco las fiestas de los pueblos, pues suelen ser lamentables y de mal gusto, aunque quizá necesarias para satisfacer ciertos instintos paletos. En este caso, vemos una aplicación de la ley de las consecuencias no queridas. Primero, con la organización de las fiestas, se ponen todas las condiciones para que se produzca el desastre. Cuando finalmente sucede, el Ayuntamiento se echa las manos a la cabeza. No ha habido previsión.

Muchas entidades locales constituyen la podredumbre de España. Es donde hay más corrupción, arbitrariedad, caciques... Esta semana saltó la noticia de que en Ciudad Real habían elaborado unas delirantes ordenanzas de movilidad proscribiendo que los ciudadanos puedan correr por la calle ¡e incluso que se pueda reunir en la calle un grupo de personas y permanecer allí unos momentos! Todo ello, claro, si se hace "de forma molesta". El criterio es muy ambiguo: el margen de acción de la autoridad sería enorme. Esto es propio de dictaduras y de algunos municipios festivos.

domingo, septiembre 06, 2009

EL CASO FEDERICO

Por las mañanas, sólo cuando madrugo, soy un ser intratable, esquivo e introvertido, y me suelo refugiar en mi interior, así que nunca escuché La Mañana, de Federico Jiménez Losantos; si acaso extractos especialmente polémicos o alguna entrevista. En cambio, sí he leído varios libros suyos, como Los nuestros y De la noche a la mañana, y me parecieron obras interesantes y bien escritas, aunque el estilo de Losantos es a ratos un tanto recargado y rocambolesco. Siempre defendí su libertad de expresión, entendida ampliamente, y creo que su figura ha jugado un papel decisivo en estos años de Zapatero.

Ha sido un periodista capaz de aprovechar al máximo el descontento de la derecha ante la incompetencia de Zapatero y de despertar una cierta conciencia liberal. El que esa eclosión liberal haya luego degenerado más o menos es tema aparte. Sólo por eso, por su visión y su capacidad de movilizar a tantas voluntades, las cuales aún le siguen con lealtad, ya merece mi admiración, sin que considere, claro está, que es el primer intelectual de España o un dios al que adorar. En todo caso, es un periodista culto, un comunicador sin complejos ni ataduras, directo y eficaz: alguien que ha concentrado los odios tanto del PP como del PSOE y que ha sido ferozmente perseguido por el Sistema al completo, como diría Mario Conde, desde sus propios compañeros a los jueces, hasta que han conseguido defenestrarlo.

Pero he aquí que este señor de baja estatura y aspecto sencillo, junto con un puñado de amigos y colaboradores, ha creado de la nada, en un tiempo récord, una nueva cadena de radio desde la que seguir dando guerra: esRadio. Un buen periodista y un buen empresario. Destaca que lo haya hecho sin la ayuda del poder, tan indispensable en España para este tipo de negocios, como bien saben en el Grupo Prisa, hasta hace bien poco beneficiarios de la alargada sombra de La Moncloa.

La facción de los Correctos y Educados que gobierna la Cope en la actualidad me causa risa. Quienes criticaban a Federico por sus formas, lo hacían con crudos calificativos y le colgaban motes denigrantes. Más que a debatir racionalmente con él, aspiraban a la censura pura y dura. Al final, los obispos cedieron. Es entonces cuando el sustituto, Ignacio Villa, inaugura su programa asegurando que son "los de siempre" y que no les van "a callar". Falso y sin sentido, pues no están los de siempre ya que han sido silenciados, al menos en esa cadena.

No soy aficionado a la radio. Es improbable que vaya a escuchar la nueva cadena. Con todo, deseo la mayor fortuna a Federico Jiménez Losantos, a César Vidal y a Luis Herrero en su nueva aventura. Ellos sí son libres.

domingo, agosto 30, 2009

ELOGIO DE UNA PELÍCULA EMOCIONANTE

A los muchos que me tachan de persona fría y calculadora, atrincherada tras tomos de Derecho Constitucional y Administrativo, siempre les digo que me emociono muy fácilmente viendo películas, leyendo novelas o escuchando música. Y si en los últimos tiempos ha habido una película que lo ha conseguido, ésa fue The Queen (2006), absolutamente recomendable. En una escena, Isabel II, tratando de cruzar un río en su automóvil, encalla el vehículo y se ve obligada a pedir ayuda por móvil. Entonces, debido a la tensión y a las frustraciones por cómo se está desarrollando el duelo nacional por la princesa Diana y a las presiones que resiste, la Reina rompe a llorar con dignidad. Sus sollozos son interrumpidos por la aparición de un majestuoso ciervo que provoca la admiración de la Reina, y le espanta ante la proximidad de unos cazadores.

Posteriormente, el ciervo es abatido. La Reina se entera, conmovida, de que el cazador no era más que un vulgar e inexperto banquero invitado a la finca de un terrateniente. Ello hace que se dé cuenta de que, en ocasiones, lo más sublime y valioso puede ser destruido por la ordinariez e injusticia del mundo.

Y hacia el final de la película, la Reina comenta a Tony Blair que ella fue educada para ocultar sus sentimientos, para guardarlos para sí, y que reinando de forma estoica y distante era como pensaba que agradaba y servía mejor a su pueblo, pero que, dados los hechos recientes, tal vez debería "modernizarse".

Comparto estas sabias palabras y reflexiones. Como dolorosamente descubre, no todos reciben lo que merecen, mientras que el valor otorgado a la superficialidad es enorme. Ella ha servido fielmente a su pueblo, ha dado su vida cumpliendo su deber y siempre ha mantenido una conducta intachable; pero todos parecen olvidarlo por momentos, deslumbrados por la polémica Diana. Es posible trasladar esta consideración a otros campos. A mi entender, demasiada gente sólo está pendiente de la risa fácil, las coñas marineras, el cachondeo constante, etcétera, a la par que desprecia lo que de verdad debería importar en las relaciones humanas: la lealtad, la constancia, el respeto, la sinceridad, el sacrificio, la ayuda en los momentos de necesidad... Lamentablemente, triunfan las actitudes banales en detrimento de la ejemplaridad de otros.

Elogio, por consiguiente, y entre otras cosas, a The Queen por transmitir con toda claridad ese mensaje. Caballeros, no es que no pueda haber sitio para la superficialidad, es que a veces, y cada vez con mayor frecuencia, no hay más que eso.

domingo, agosto 23, 2009

EL PODER DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En los días de aburrimiento veraniego, reina la desolación en periódicos y noticiarios, que vuelven una y otra vez sobre temas tan apasionantes como que hace mucho calor o la enésima comparecencia de la pesada de Dolores de Cospedal denunciando el espionaje al PP. Es bueno y lógico que sea así, pues el verano es una tregua, el acto previo a lo que se aproxima: el invierno de nuestro descontento. No obstante, a veces algo se sale de lo normal, o mejor dicho, un anormal dice algo, y entonces la prensa se centra en él y ya hay entretenimiento. Son los casos de José Blanco y su reforma fiscal o de Carod.

Al final, no se sabe si Carod pretendía presionar al Tribunal Constitucional mediante una manifestación separatista o si sólo estaba especulando animado por un periodista. Sea como fuere, que al segundo al mando de la Generalidad se le asocie con semejantes estupideces pone de relieve el elevado nivel de los políticos catalanes. No veo inconveniente, en un Estado de Derecho, en que se critiquen sentencias judiciales, incluso en que se critiquen las del TC. Pues existen intereses de parte y es legítimo que se expresen las opiniones, a condición de que se acate la decisión. Por el contrario, presionar al TC con amenazas desde un determinado gobierno autonómico, cuando encima ya está lo bastante politizado, constituye un hecho grave.

Es manifiesto que el TC está hundido, cada vez más, en un pozo de desprestigio por culpa de sus dilaciones y de la imagen que traslada a la sociedad de mero títere de los partidos políticos. No tiene por qué ser así. Aún puede salvarse. Los magistrados constitucionales son independientes e inamovibles, y una vez han sido nombrados no deberían sentirse sujetos a ningún tipo de chantaje, sólo a la Constitución. Y si los actuales magistrados albergasen un mínimo de honor de honor y seriedad profesional, harían pedazos el Estatuto de Cataluña, porque es inconstitucional, porque es un producto de mala calidad y porque está gordo. Sin componendas. Sin vacilaciones. Sin interpretaciones retorcidas. Aplicando la Constitución con rigor, firmeza y altura de miras, expulsando del ordenamiento jurídico el tumor estatutario que la contradice.

El TC es todo un órgano constitucional del Estado que no puede verse influenciado por el jefe de una pequeña banda de camisas negras. Ni siquiera ha de tener miedo a la pasada aprobación del Estatuto por medio de un referéndum. Un referéndum así no da poder para anular la Constitución, toda vez que ésta sólo puede ser reformada por el poder constituyente constituido, siguiendo sus artículos 166 a 169.

Me dirijo ahora a los magistrados constitucionales, excepto a su Presidenta, que sólo merece el destierro a su Cátedra de Derecho del Trabajo. Ustedes pueden y deben actuar de forma independiente, sin consideraciones políticas. Pueden y deben poner fin a la aberración del Estatuto, cortando por lo sano. Y pueden y deben demostrar que el TC no ha muerto y que defenderá e interpretará la Constitución con acierto y sabiduría.

domingo, agosto 16, 2009

LOS DOS MICHAEL

En noviembre de 2008 falleció Michael Crichton, uno de mis más admirados escritores. Ya le dediqué entonces unas palabras de reconocimiento. Pero como en mis vacaciones en la playa he tenido la oportunidad de repasar alguno de sus libros, de sus grandes éxitos, se me ocurre que quizá merezca un nuevo artículo de mi parte.

Anteriormente no mencioné el dardo envenenado que Escolar, el hombre que dirigió unos papeles, lanzó a Crichton con motivo de su muerte, que es como le gusta actuar a esta gente, es decir, a traición, de forma cobarde y aprovechada. Escribió el cavernícola en su espacio: “Ha muerto Michael Crichton, autor de Parque Jurásico, el whopper con queso de la ciencia ficción”. No creo que se pueda considerar a Parque Jurásico como una hamburguesa, aunque, si así fuese, sería a mucha honra, pues es un libro que contribuyó a avivar el interés del público por la paleontología y por los debates científicos en torno a la biogenética.

No es solamente un libro de aventuras y fantasía, sino que también posee una base real, científica, con la exposición de distintas teorías e investigaciones. Además, el matemático Ian Malcolm da un verdadero discurso en contra de los ecologistas y del miedo a que el planeta corra peligro, cosa que supongo que a Escolar le disgustaría, si es que ha leído la novela.

A Escolar se le nota el resentimiento. Le odia por sus críticas a los profetas del cambio climático y porque no puede comprender que una persona con la formación de Crichton ponga en duda sus dogmas. Por eso pretende desprestigiarle: a tal fin introduce una crítica de Martin Amis a El mundo perdido, crítica llena de quejas puntillosas y rasgaduras de vestimenta por el estilo literario de Crichton. Son repugnantes estos críticos a la violeta, los que piensan que cuanto más abstruso e incomprensible sea un texto, mejor a efectos literarios. Es, por otra parte, la tradición española, carente de imaginación y conexión con el lector.

Sin duda, Congo (1980), por poner un ejemplo, no es una obra maestra de la literatura. A pesar de ello, cumple con su función y es una novela muy bien documentada. Proporcionar disfrute y enseña no pocas cosas sobre África, el comportamiento de los gorilas, tecnología, geología, funcionamiento de grandes empresas... Eso ya de por sí tiene valor. Y Crichton también escribió libros de viajes, de medicina... Hay que dejar de subestimar a estos escritores sólo por las vanas elucubraciones de atontados profesores universitarios que se mueven por la envidia y en las oscuridades de las revistas especializadas.

Voy a ser amable y no voy a decir nada del tostón patético y casposo que Escolar, aquel que cita a Martin Amis para intentar ofender la memoria de un grande, está escribiendo para el primer diario gratuito que se vende.

El segundo Michael al que quiero recordar aquí es a Michael Jackson. Antes de nada, reconozco que no soy precisamente un fanático de su música o de su persona. Como icono que fue de los ochenta, conocía ese tramo de su trayectoria, especialmente sus vídeos y sus míticos bailes. A raíz de su trágica desaparición, ha nacido en mí cierto interés por su carrera, no en el sentido, por supuesto, de centrarme en sus últimos años de decadencia, esperpentos y acoso de la prensa. Me gusta su música desenfadada, animada, y sus conciertos espectaculares. Al igual que Van Orton, destacaría como sus discos principales Off the Wall (1979), Thriller (1982) y Bad (1987). Y haría la misma reflexión que el autor de Josephsplatz, a saber: ¿Cómo mejorar lo inmejorable? Una terrible pregunta.

En fin, gloria a estos dos Michael. Ojalá su legado se transmita a las generaciones venideras a salvo de guardianes de las esencias de la música y la literatura.

sábado, julio 25, 2009

ECONOMÍA E INSTITUCIONES

Esta semana he participado en un curso de verano de la UCM titulado La medición de la calidad de las instituciones. Un nuevo reto en economía y dirigido por Victoriano Martín Martín, hombre sabio donde los haya. Existe amplio consenso entre los economistas en lo siguiente: la estrecha relación entre instituciones de calidad y crecimiento económico. Las primeras suponen una reducción de los costes de transacción y, lo que es más relevante, determinan los incentivos, que contienen el interés de los individuos. Por ejemplo, merced al respeto de los derechos de propiedad se produce una mejora de la productividad de los factores y en la confianza de los agentes económicos.

De entrada, no hay que confundir institución con organización, y se dan varios tipos de instituciones. Una institución formal sería el Estado, necesario para que se cumplan las reglas de juego. Una institución informal, en cambio, sería el clientelismo político, que es un ejemplo de mala institución y que se basa en ciertos valores perversos.

Respecto a la medición de la calidad, los instrumentos elegidos son distintos indicadores, tanto objetivos (basados en datos publicados) como subjetivos (basados en percepciones), como el Informe de Competitividad del World Economic Forum o el Índice de libertad económica en las Comunidades Autónomas, elaborado por Francisco Cabrillo. Hay que cuestionar, en todo caso, la bondad de los indicadores. Así, con el índice de libertad económica, que recoge muy distintas variables, es verdad que puede establecerse una relación entre libertad económica y mayor crecimiento del PIB. Pero aunque esa relación exista y posiblemente sea directa, con los datos en la mano, según el profesor Cabrillo, era mejor seguir estudiando y trabajando.

En una ponencia que ponía el énfasis en la calidad de las instituciones españolas y en las reformas que debieran ser acometidas, se planteó el problema de las administraciones solapadas y de los grupos de presión locales que impedirían llevar a cabo cualquier cambio que supusiera una merma de su poder. Justamente ese día se había publicado en El Mundo un artículo de Francisco Sosa Wagner que denunciaba esto mismo. Expondré el argumento del Catedrático de Derecho Administrativo. En la hipótesis de que el Gobierno central decidiera abrir nuevas centrales nucleares para reducir la dependencia energética de España, es probable que las Comunidades Autónomas se opusieran a la instalación en su territorio escudándose en una maraña de competencias, buscando el favor de los grupos de presión. Además, añadía Sosa Wagner, el principio de prevalencia previsto en el artículo 149.3 de la Constitución, en defensa del interés general, es actualmente inaplicable y el Tribunal Constitucional no podría hacerlo valer.

El marco institucional, como he dicho, puede favorecer el crecimiento económico o torpedearlo (casos de corrupción). Todo tiene mucho que ver con la seguridad jurídica, con la necesidad de unas normas claras, no arbitrarias, más o menos estables, un elemento fundamental del que carecen en los países pobres.

¿Qué factores influyen en la calidad de las instituciones? Ciertos estudios empíricos confirman una hipótesis de partida que es políticamente incorrecta en algún aspecto que después comentaré. La calidad de las instituciones dependería de la renta per cápita, de la división étnica (que merma la calidad), del origen legal (superioridad del sistema del Common Law), de la religión y de la confianza social. El matiz es que en esos trabajos se demuestra que dichos factores influyen más o menos según el nivel de renta de los países estudiados.

Hay tres factores relevantes que no me resisto a dejar pasar. En primer lugar, parece ser que el origen colonial inglés y francés de algunos países implica instituciones de mayor calidad que las que se dan en países colonizados por otras potencias. En segundo término, no está claro el papel de la dimensión de los recursos del Estado. De un lado, los índices de libertad económica, como el de la Heritage Foundation, asocian mayores impuestos con menor calidad institucional. De otro, se considera por la teoría que la existencia de un pacto fiscal entre ciudadanos y Estado hace que los primeros sean más exigentes y que el segundo tenga que rendir cuentas. Por último, algunos trabajos sostienen que la ayuda al desarrollo empeora la calidad institucional, puesto que va a parar a malas manos que perpetúan un Estado corrupto y opresor.

Les recomiendo que presten atención al tema. Desde luego, en España hay mucho que hacer para mejorar la calidad de las instituciones y ser más productivos, y estamos perdiendo oportunidades valiosas.

NOTA: Me marcho de vacaciones a la playa, a desconectar. Les leeré en agosto y, ahora, les deseo un feliz descanso.

domingo, julio 19, 2009

EL ANTIMODELO

Mucho se está hablando del nuevo modelo de financiación autonómica que ha dado a conocer el Gobierno socialista. Francamente, me resisto a llamar modelo a lo perpetrado por Zapatero. Como mucho, se puede hablar de chapuza o de acuerdo entre el Gobierno y ERC. Desde un principio, esta cuestión estuvo mal planteada y no se ha llevado a cabo con responsabilidad y transparencia. Sólo ahora, cuando toca a su fin, se descubre el grotesco pastel cocinado.

El supuesto y malparido modelo no es sino una consecuencia de la bilateralidad que impone el Estatuto de Cataluña entre el Estado y esa región y de la necesidad de estabilidad parlamentaria de Zapatero, a quien no le importa sacrificar el interés general con tal de conservar el poder. Por otro lado, que el Tribunal Constitucional, después de tres años, aún no haya fallado acerca de los recursos de inconstitucionalidad presentados contra esos papeluchos, es una vergüenza, un desprestigio para el Alto Tribunal, pues están produciendo efectos muy perjudiciales. A mí me importa bien poco la legitimidad democrática del Estatuto. ¡Eso se da por supuesto! ¿O es que piensa la Vicepresidenta que también lo podría haber aprobado ERC a solas? Lo que interesa es si se ajusta o no a la Constitución

En otras palabras, Zapatero, experto en negociar con los pantalones bajados, se ha limitado a dar la espalda a otras regiones (caso sangrante el de Madrid, verdadera locomotora económica de España) para que un minúsculo partido de camisas negras, con ex terroristas entre sus miembros, le diese el visto bueno y ganase su “pulso al Estado”. Es verdaderamente preocupante que el presidente del Gobierno se deje chantajear así.

Cataluña, como tal, no aporta nada al IRPF. Son los ciudadanos de allí los que contribuyen a las arcas del Estado con su trabajo. No nos dejemos engañar por los nacionalistas: los territorios no tienen derechos. Por tanto, que lo digan bien claro, que proclamen que quienes paguen más impuestos, más servicios públicos recibirán. De no ser, claro, por el hecho de que supongo que el dinero irá a Carod, para que siga dedicándose a despilfarrarlo abriendo chiringuitos por el mundo.

Seguro que alguno piensa que odio a Cataluña. Es falso, sólo critico a sus malos políticos, más parecidos a mafiosos que otra cosa, y en eso sí que tienen responsabilidad los ciudadanos que eligieron a semejante panda. Aun así, ir contra Montilla o contra Carod no es odiar a Cataluña. Y, a mi juicio, a diferencia de los decepcionantes líderes del PP, ahora no hace falta que proclame mi amor por la gran Cataluña.

Aún más aberrante no es ya que se carguen el principio de solidaridad o que vayan a disparar el déficit público, sino que Zapatero se jacte de haber cerrado el Estado autonómico. En verdad, lo único que ha hecho ha sido malograrlo, condenarlo, traspasar los ya de por sí amplios límites de la Constitución y conseguir que, en un futuro, o se vaya hacia un Estado federal asimétrico o que el Estado retome las competencias que nunca debió transferir y ponga orden. El Estado autonómico de Zapatero es sólo la ilusión de un bobo solemne.