Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, diciembre 14, 2008

CONFIANZA EN SARKOZY

Es seguro que a muchos liberales que le apoyaron en el pasado les decepcionaron, hace semanas, las desafortunadas palabras de Sarkozy sobre el capitalismo y el libre mercado, o les sorprendió su actitud excesivamente intervencionista ante la crisis económica. Para otros, los conservadores envidiosos, el Presidente francés les habría dejado de merecer su confianza ¡sólo por su romance con Carla Bruni, que fue mínimo y recatado! Pues bien, pese a que considero que se ha equivocado en muchas cosas y que no ha puesto en marcha algunas de las reformas prometidas, sigo conservando mi fe en el inigualable e hiperactivo Sarko.

El liberalismo no sólo se demuestra en el terreno económico. Sarkozy ha impulsado una reforma constitucional que limita a dos los mandatos presidenciales y refuerza los poderes del Parlamento. Se trata de una reforma bastante liberal. Él apuesta por una reducción del número de funcionarios, exige resultados a sus ministros, viaja a todas partes... En lo internacional, igualmente se ha mostrado firme, defendiendo los valores occidentales y reforzando la alianza de Francia con Estados Unidos.

Al frente de la Unión Europea durante seis meses, ha vuelto a probar que es un trabajador incansable y que busca eficacia por encima de la burocracia y el anquilosamiento de las instituciones europeas. En su despedida, cabe destacar su llamamiento a la ambición, a la reforma y a la flexibilidad para garantizar el futuro de la Unión.

Es verdad que Sarkozy dejó escrito en Testimonio (Foca, 2007) que la "especialidad de los socialistas franceses es distribuir riquezas que no existen", lo que él mismo parece haber asumido en su batalla contra la crisis. ¿Pero qué político no se contradice a sí mismo en ocasiones excepcionales e imprevistas? ¿Qué político no sobreactúa y yerra los tiros en situaciones desbordantes? Podemos y debemos perdonar a Sarkozy y fijarnos en sus aciertos, que no son pocos. Y si queremos dirigentes genuinamente liberales, me temo que, siguiendo el consejo de Sánchez Dragó, tendríamos que viajar a Japón, donde gobierna el Partido Liberal Democrático, un partido cuyos principios básicos han de ser tenidos en cuenta. El ex primer ministro Junichiro Koizumi es el ejemplo más sobresaliente de estos interesantes liberales japoneses.

6 comentarios:

Alfredo dijo...

Re: Sarkozy --

Si le digo la verdad no he seguido, desgraciadamente, muy de cerca los detalles de Sarkozy (sólo leo lo internacional cuando sale él). Por lo tanto, ¿en qué sentido ha defendido los intereses occidentales? Estoy de acuerdo en que uno a veces se contradice, sobre todo cuando aprende algo nuevo y más valorable...pero sinceramente Sarkozy, pues no sé qué impresión me da precisamente porque no le he visto elaborar ninguna "ideología" en concreto.

Con respecto a lo demás sobre Japón, estamos de acuerdo.

octopusmagnificens dijo...

Yo no he tenido muy en cuenta los desatinos puntuales de Sarkozy, y menos que ninguno los referentes a las medidas a adoptar respecto a la crisis económica, sobre la que como sabes ningún político se ha expresado de la forma que me habría parecido correcta. Y es que el peso del complejo bancario-finaciero-automovilistico-ynoséquémás influye mucho. Lo otro, lo de Carla Bruni, es para sentir lo que se llama sana envidia.

El Espantapájaros dijo...

Sólo por haber trabado amistad con Bush y reforzado la alianza entre Francia y Estados Unidos, Sarkozy es para mí un defensor de Occidente. A eso hay que añadir, por ejemplo, sus advertencias a Irán. Y un discurso que pronunció sobre África en el que afirmaba que el colonialismo no era el culpable de todos los males de ese continente, y que ya era hora de que los africanos se quejaran menos y trabajaran más. Nunca pensé que alguien tuviera los hígados para decir eso, pero Sarkozy lo hizo, y creo que hacerlo es defender la historia de Europa.

Octopus, lo mismo opino yo: todos se subieron al mismo carro, por lo que era complicado obrar de otra manera. Y Sarkozy, que posee un indudable sentido del espectáculo y sabe hacerse notar, no podía ser menos. Hay que tener en cuenta que le quedan años de mandato, para para algunos liberales ya es el demonio sólo por haber dicho alguna frase tonta y oportunista.

Lo de Carla Bruni ya lo hemos comentado otras veces. Fueron tres apariciones públicas (¡contadas!) antes de la boda, y de lo más recatadas, y a eso lo llaman exposición sentimental y que Sarkozy sólo se dedicaba a su novia. Lo dicho: mucho envidioso y resentido es lo que hay.

Alfredo dijo...

¡ah! No sabía yo eso, espantapájaros...entonces sí, me apunto al acuerdo general.

Samuel dijo...

Por lo que sé, Sarkozy me parece un político muy hábil y, para lo que es y ha sido Francia, un cambio de discurso en la derecha. Ha recobrado las relaciones con Estados Unidos y ha criticado duramente muchos iconos intocables de la izquierda, como mayo del 68 o la falta de respeto a la autoridad. Ha acercado posiciones con la Iglesia e introducido el "laicismo positivo" en el vocabulario francés. Otra cuestión es que haya conseguido hacer todo lo que deseaba. Lo de Carla Bruni es un asunto de su vida privada, que a menudo los medios airean, pero que para mí carece de importancia.

No creo que se pueda afirmar que es liberal, al estilo de Thatcher o Reagan. Él mismo se ha desmarcado del llamado "neoliberalismo", tanto de palabra como de hecho. Eso no quita que haya tomado alguna que otra medida de carácter liberal que en un Estado tan intervencionista como Francia siempre es beneficiosa.

Creo que al político hay que valorarlo en su contexto y salvo en algunos aspectos pienso que es un gran estadista. No obstante, algunos quizás esperábamos algo más de él.

Un saludo.

Mentalmente Exiliado dijo...

A mi Sarko me parece un político fuera de lo común, simplemente extraordinario, por todo lo que has dicho y unas cuantas cosas más.

Obviamente, como buen político, también es pragmático en ocasiones; pero es que dudo que no se pueda serlo cuando se gobierna un país tan complejo como Francia.

Yo también he sentido decepción en algún momento, pero quizás porque me he dejado llevar demasiado por mis propias espectativas.

Estoy sin duda en contra de algunas de sus decisiones, pero es que es imposible no estarlo cuando mi principal actitud ante la vida y sobre todo ante el hombre y sus labores es la actitud crítica.

Por otra parte, en Francia se da una bipolarización tan sectaria y radical como aquí o más. La principal diferencia con nosotros es que existe verdaderamente una cohesión nacional, lo que hace -entre otras cosas- que esa bipolarización no contribuya a minar el presente y el futuro del país.

Yo hace años sufrí de francofobia, algo muy fácil siendo español por todo lo que conocemos sobre nuestras tortuosas relaciones pasadas y no tan pasadas. Pero, con el tiempo, he ido convirtiéndome a una francofilia crítica. Son un gran país, orgulloso de existir; y eso también lo advertimos los españoles mejor que nadie...

Saludos
Enhorabuena por el blog.
MMX