Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







sábado, diciembre 06, 2008

ABAJO PEDRO CASTRO Y VIVA LA CONSTITUCIÓN

Si un buen día Esperanza Aguirre, en un foro cualquiera, expresara que los votantes de la izquierda le parecen unos tontos de los cojones, los progresistas pedirían su crucifixión en la plaza (pública, por supuesto). No obstante, en el caso de que el grosero insulto provenga de un rancio alcalde del PSOE la gravedad de los hechos disminuye y son fácilmente perdonables. En efecto, los cavernícolas columnistas de Público, el primer diario gratuito que se vende, han acudido pronto en auxilio del compañero en apuros, arguyendo que, por feo que esté insultar, antes lo había hecho Aguirre o Rajoy con respecto a Zapatero.

Esta gente no sabe captar las diferencias y los matices, pero más por sus anteojeras ideológicas que por la dificultad inherente. No es lo mismo llamar "miserables" y "canallas" a quienes te están atacando de manera completamente injusta e interesada que emplear un exabrupto vulgar y barriobajero como el de Pedro Castro. Por un lado, Aguirre se muestra más refinada y usa armas propias del juego político y, por otro, se defiende de un ataque precedente no menos insultante. Contrariamente, Pedro Castro no sólo pone de manifiesto su falta de educación y su lenguaje vulgar y zafio, sino que menosprecia y ofende directamente a los votantes de derechas, es decir, a los ciudadanos de a pie. No es Zapatero llamando "patriota de hojalata" a Rajoy, o éste replicando que mejor ser eso que un "bobo solemne". Es un político socialista injuriando a ciudadanos que apuestan por una opción política válida y legítima en cualquier sistema democrático.

Comprendo que el señor Castro considere inaudito que alguien pueda votar a la derecha: antes que un servidor público, es un miembro del Partido, con mayúsculas. Es un representante de la izquierda con anhelos totalitarios, para la que no hay más alternativa que ella misma. En sus disculpas, Castro ha señalado que se calienta "más que el pico de una plancha" y que a ello hay que achacar su incorrección. Entonces, como no sabe comportarse, no debería seguir en política. Un poco de respeto al ciudadano, lo que se traduce en responsabilidad y consecuencias.

En otro orden de cosas, hoy es el aniversario de la Constitución. ¿Qué son treinta años entre buenos amigos? Aunque la Constitución funciona, ha de cumplirse más y ser reformada en algún punto que ya indiqué en el pasado. Mariano Rajoy ha escrito un artículo para El Mundo ("Treinta años de ciudadanía en libertad") que le reconcilia con el mejor liberalismo español y con las ideas que tradicionalmente ha defendido el PP. Ahora sólo tiene que ponerlo en práctica.

Como homenaje a la Carta Magna, les dejo un breve comentario de uno de sus artículos. El derecho a una vivienda digna que recoge el artículo 47 de la Constitución no es un derecho directamente exigible ante los tribunales, como sí lo pueden ser los reconocidos en el art. 16 o en el 24. El art. 47 se encuadra dentro de los principios rectores de la política social y económica, y constituye un mandato al legislador para que actúe en un determinado sentido. Por tanto, no tienen razón los que sostienen que este derecho es conculcado o no observado, porque los poderes públicos sí llevan a cabo políticas encaminadas a que todos tengan una vivienda (por ejemplo, construcción de viviendas de protección oficial). Otra cosa es que tengan éxito.

9 comentarios:

Atreides dijo...

Me ha gustado mucho tu comentario, muy acertado en estilo y contenido.
Un abrazo

Alfredo dijo...

Pues yo no soy para nada "admirador" de la Constitución del 1978.

Me parece que funciona muy mal y después de estudiar tanto la Const. Americana, me quedo con aquella...que la supera con creces...además de que la mayoría de los españoles no siente la const "como suya" en el mismo sentido que los americanos.

Creo que tiene errores gravísimos:

1. No reconoce a Dios por ninguna parte (aunque tampoco lo hace la de EEUU...pero sí la Decl. de Independencia)...

2. "Da" demasiados derechos que obligan a los legisladores a actuar, como usted bien dice, de cierta forma, lo que para mí no es lo liberal. "Vivienda digna" me parece absurdo garantizarlo en la constitución de una nación...me parece algo socialista.

3. Luego el tema de las autonomias tampoco me gusta. "Café para todos" -- cierto, aunque unos tienen más café que otros, y algunos hasta con leche, y otros capuccino. No me vale el modelo territorial de la Const.

4. Lo más lamentable para mí es esto:

"Artículo 1. 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político."

¿Qué tipo de igualdad? ¿Qué pluralismo político? ¿Qué justicia? ¿La social? Es eso lo que quieren decir...y no me gusta nada de nada.

"2. La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado."

Basta con leer algunos tratados filosóficos para saber que esto es falso: "el pueblo" nunca ha tenido personalidad jurídica. Como mucho, tiene delegados, que sí la tienen...y ni eso porque esto es una partitocracia.


"3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria."

En esto sí estoy de acuerdo ya que creo que España necesita la corona por motivos históricos y como correctivo a los excesos del "pueblo."

No me gusta eso de "solidaridad" entre comunidades.


Fijese en el preambulo:

"conforme a un orden económico y social justo."

No estoy de acuerdo con eso de "justo" porque eso implica "socialismo."

"Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida."

El Estado no tiene por qué "asegurar" "digna" calidad de vida. Tiene que asegurar que el orden sea capitalista, sin más.

"Colaborar en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra."

Internacionalismo puro y duro, de ahi a: europeismo, pérdida de soberanía política y económica, individual, nacional, religiosa, etc.

Lo siento pero no, no la acepto ni la siento como mia. La tengo que respetar porque he de cumplir con las leyes, pero no la valoro.

Perdone el comentario largo pero es que es un tema que me apasiona.

Samuel dijo...

La verdad es que el artículo 47, cuando habla de lo de la "vivenda digna", resulta un tanto confuso para algunos. Me he tropezado con individuos convencidos de que la Constitución consagra que el Estado asigne a cada individuo una vivienda digna y, como no se la regala, pues entonces está justificado apropiarse de una casa ajena.

También habría que mirar qué significa eso de vivienda "digna" y hasta dónde abarca la dignidad. A ver si resulta que los pisos de treinta metros cuadrados de la Ministra de Vivienda van a ser inconstitucionales.

Saludos,

Samuel.

octopusmagnificens dijo...

Ya puestos podríamos añadir otro artículo que recoja el derecho a una "novia digna".

El Espantapájaros dijo...

Gracias por tu elogio, Atreides.

Alfredo tiene razón en sus críticas al articulado más progresista de la Constitución, pero yo he llegado a la conclusión de que, como gobiernos de cualquier signo pueden gobernar con ella, es mejor dejarla así, no es un tema preocupante. Un gobierno más liberal que el de Aznar podría gobernar sin problemas a pesar de todas esas declaraciones y mandatos absurdos, basta con no aplicarlos, como de hecho ocurre actualmente. Sin embargo, sí es necesario hacer una operación en el Título VIII. Me gusta la Constitución porque soy pragmático y realista, y porque es mejor sacarle el lado positivo a las cosas.

Samuel, un artículo así se presta a la mala interpretación, por eso he intentado aclararlo un poco. En un programa de radio que estaba escuchando el sábado por la mañana, 2 de cada 4 personas que llamaban se quejaban de la supuesta inaplicación del artículo. ¡Son unos pesados!

Como bien dice Octopus, hasta nos podrían garantizar el acceso a una novia digna, pero es casi tan imposible como lo de la vivienda.

Alfredo dijo...

Estoy de acuerdo, en parte: es decir, ahora mismo no hay ninguna alternativa eficaz o realista...y la Const. tampoco es que sea Comunista ni nada por el estílo, simplemente que la encuentro un poco "mediocre".

A lo que iba: que si bien es cierto que tenerla es bien realista, en mi caso sería "exagerado" decir que soy constitucionalista del 78. Más bien la acepto como mejor alternativa entre otras mucho peores.

Nicholas Van Orton dijo...

No sé hasta qué punto muchos españoles pueden criticar la Constitución cuando más del 57% la desconoce. Una vez más, creo que se trata de las pamemas de los políticos para adaptar el reglamento a sus necesidades. Sería interesante conocer la opinión de los ponentes que hicieron posible, en unas condiciones y situación tan diferentes, la Carta Magna. Saludos.

Atreides dijo...

Es lo malo, nadie conoce la Constitución, pero el 80% dice que hay que cambiarla.
LA Constitución Europea la votaron sin haberla leído (el 33% de los españoles con derecho a voto, que convirtieron en el 78% de aprobación). Yo me la leí y estaba en contra.
El Estatuto catalán no lo conocían, pero nos vendían la urgencia de su reforma.
Yo ni conozco el Estatuto de Madrid, ni me importa, y tampoco veo que haya que cambiarlo por eso mismo.

El Espantapájaros dijo...

Van Orton, ya conoces lo que decía Bismarck de las salchicas y las leyes. Y la Constitución es la ley suprema de un Estado, así que...

Sí, Atreides, hay una ignorancia muy grande sobre este asunto. A mí me resulta curioso que cuando se pregunta a alguien por un artículo de la Constitución, siempre sale con el inevitable 47, que es uno de los peor redactados y más inútiles de todos. Por otro lado, entiendo que es hasta cierto punto normal, pero sí se deberían tener unos nociones, al menos. Los estatutos son peores que la Constitución, pero el de Madrid no está mal.

Ante todo, quiero dejar claro que no soy un fanático constitucional ni otorgo un valor taumatúrgico a la Constitución, como sí hacen otros. Por eso mismo sigo creyendo que se puede funcionar bien con ella, que reformarla no es la solución a todos los problemas y que hay que ser pragmático y adaptarse. Sí hay que hacer reformas en el Título VIII, pero incluso sin ellas se podría combatir la voracidad de las CCAA.