Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







sábado, noviembre 15, 2008

ZAPATERO Y PAPÁ ESTADO: UNOS SINVERGÜENZAS

En la cumbre de Washington, Zapatero va a culpar de la crisis financiera global a las políticas de Reagan y Thatcher, y va a solicitar la implantación de una especie de policía financiero mundial. Como siempre, este sujeto es libre de hacer el mayor de los ridículos, pero ya que acude allí, en teoría, representando a España, al menos podría haber recapacitado sobre la acumulación de sandeces ideológicas que pretende derramar desde la silla que le han cedido. Pero es propio de los sectarios, de los habitantes de la caverna, del estilo de Escolar, vivir obsesionados con ciertos fantasmas y dar rienda suelta a los miedos que les provocan a la menor oportunidad. Y a Zapatero le da pánico la libertad, ya que supone un obstáculo para sus proyectos de ingeniería social.

Sin embargo, ya griten o pataleen, su equivocación es mayúscula. Porque se están exigiendo grandes responsabilidades al capitalismo o al libre mercado, ¡como si papá Estado fuese infalible y modélico! Y en España, en particular, tenemos un Estado calamitoso, ladrón y abusivo, y si Zapatero no es capaz de administrarlo con rigor y de forma ejemplar, no tiene derecho a pedir más intervencionismo y regulaciones, o a dar lecciones de socialismo en el país de la libertad individual. Cuando el Estado sea más eficaz y decente, renovaré mi confianza en él. Hasta entonces, que no me vendan milagros estatales. Si Zapatero quiere un capitalismo contenido y no "salvaje", que empiece antes de nada conteniendo y organizando mejor lo que ya controla.

Lo mismo se puede decir de las criticadas indemnizaciones millonarias de los ejecutivos, de las inversiones arriesgadas, de las especulaciones... Todo muy cuestionable desde el punto de vista ético. En cambio, los socialistas defienden todo tipo de despilfarros que se dan no en el ámbito privado, sino en el público, que es el que nos afecta a todos... Ministerios y embajadas inútiles y proliferación de altos cargos, cuantiosos gastos destinados única y exclusivamente a satisfacer caprichos de los políticos (nuevos coches oficiales, nuevos despachos, reformas lujosas), premios al vandalismo (Gallardón y sus pintamonas). Juegan con el dinero del contribuyente. El Estado, las Comunidades Autónomas y las entidades locales derrochan de lo lindo y buscan cómo recaudar más. ¿Será este corrupto y decadente sector público el que devuelva a la economía al buen camino mediante recetas socialistas? Imposible.

Y para ilustrar esta opinión con un caso específico, la semana que viene analizaré el escándalo montado en torno a Miquel Barceló, el Ministerio de Asuntos Exteriores, la ONU y una cúpula decorada con pésimo gusto. La clave es ciertamente simple: malversación de caudales públicos.

3 comentarios:

Persio dijo...

A papá no se le discute ;)

Alfredo dijo...

Zapatero es el síntoma de un país enfermo...pero con una enfermedad crónica: la mediocridad.

Ayer estuve hablando con una brasileña que regenta una pizzeria porque me gusta el café de su local...bueno me dijo una cosa y claro, le di la razón:

"Yo llevo 6 años en este país y me siento bastante 'integrada' pero no deja de asombrarme el hecho de que muchos españoles que he conocido parecen no tener claro qué dirección quieren para el país...es decir, en qué dirección quieren que vaya el país. Veo mucho conformismo."

Así es: nos conformamos con todo lo que nos pongan por delante. (Bueno, un gran porcentaje). No se imagina cuantas veces me he pleanteado emigrar permanentemente.

Nicholas Van Orton dijo...

No diferenciar lo privado de lo público es un problema que padecen los socialistas españoles. Critican las indemnizaciones que recibe el ejecutivo de una empresa, Pizarro por ejemplo, cuando ése dinero es privado. Por el contrario, malgastan a manos llenas con fines espurios el dinero público. El eterno doble rasero: para unos utilizan el pie de rey, y para otros, el ojo de buen cubero. Ahora que Luis Roldán concede entrevistas es el momento de preguntarle su opinión al respecto. ¿Privado?, ¿público?, ¿reservado?
Resulta chocarrero escuchar a ZP y su petición de más control, cuando lo que a él le interesa, y lo ha demostrado, es la intervención— también mangoneo— en cualquier asunto.
Ése hombre nunca dejará de sorprenderme, Espantapájaros.
Saludos.