Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







viernes, octubre 10, 2008

JESÚS NEIRA

A día de hoy, el profesor Neira permanece en coma por la agresión sufrida a manos de Antonio Puertas, responsable directo de su estado, y por la negligencia de los médicos que le atendieron. A todo lo anterior, es procedente añadir que el caso está pendiente de juicio y que, por tanto, no se puede dictar una sentencia propia, pero sí dar una opinión fundada. Había querido escribir antes sobre esto; al final, consideré que era mejor hacerlo tomando distancia.

Ya sabemos que en España se tiende a despreciar al que hace algo fuera de lo normal. Somos un país de mediocres, y en vez de premiar al que hace méritos se le suele castigar. Aquí no ha pasado exactamente eso, aunque sí se ha hecho patente dicha tendencia mediante ciertas dudas surgidas en torno a la actuación del profesor. De entrada, hay quien no sabe si se produjo el maltrato a la mujer. Miren, es poco probable que una persona cabal y civilizada como el profesor, avalado por decenas de testimonios, hubiese intervenido de no haberse dado una agresión real de Antonio Puertas a su novia. Y, en adición, hay testigos no sólo de lo que sucedió en ese momento, sino también de una violenta discusión anterior de la pareja, aún en el hotel.

Asimismo, se ha cuestionado el proceder de Neira. Según los maledicientes, habría insultado descaradamente al agresor, causando a propósito su ira. Otros dicen que no debería haber dado la cara, que podría haberse conformado con llamar a la policía. Hay que alegar que alguien bien educado no suele recurrir a los insultos salvo en ocasiones excepcionales, y aun así no creo que aquí se utilizasen; y segundo, que si Neira se expuso al peligro fue para evitar que la paliza recibida por la mujer fuese a mayores, con lo que podemos descartar que buscara obtener protagonismo.

Finalmente, un punto con el que estoy de acuerdo: fue un error dar la espalda a Antonio Puertas. Pero es que uno no siempre puede pensar con claridad cuando se topa con circunstancias tan violentas y desconocidas.

El comportamiento de la novia del agresor, de nombre Violeta, entra ya en el terreno de lo intolerable. Su ingratitud, muy reveladora, así como sus intentos de excusar a su novio, han hecho de ella una bruja odiosa y diabólica. La infame mujer ha llegado a gritar como una posesa, en un programa basura de la televisión, que su novio no había atacado por la espalda a Neira. Y lo afirmaba con las imágenes del vídeo delante. Es decir, aparte de no agradecer la ayuda su benefactor, de proteger con rocambolescos cuentos a su novio --al que califica de "bellísima persona"-- y de lucrarse a costa del sufrimiento y arrojo de otros, ni siquiera es capaz de reconocer la cobardía de Puertas y la entereza de Neira. Es verdaderamente patético. Si ella se queja del acoso de los medios es porque se lo ha ganado a pulso. Merece cualquier escarnio público, por verdulera, zafia e ingrata.

En cuanto a sus declaraciones de que cayó al suelo "debido al vértigo" y no a los golpes, me parece que no necesitan comentario. Tampoco posee mucha validez que sostenga que Puertas es toxicómano y que estaba necesitado de drogas cuando ocurrieron los hechos, en un intento de acogerse a la eximente del artículo 20.2 del Código Penal. Puertas escapó conduciendo su automóvil, lo que no es precisamente indicativo de padecer tal estado.

Aclaradas estas cuestiones, querría terminar explicando que, si bien es verdad que la acción de Jesús Neira ha alcanzado una notoriedad tal vez exagerada y desmedida, y dejando de lado otros aspectos del caso (declaraciones de la novia, negligencia médica, etcétera), no podemos olvidar que hasta una sociedad como la nuestra necesita héroes en los que fijarse, héroes con valores, capaces de defenderlos y nobles de espíritu. Y puede que esos héroes no lo sean stricto sensu, pero el beneficio que aportan a la sociedad los hace merecedores de esta distinción. Y así, recibimos la maravillosa noticia de un maltratador frustrado y reducido por los clientes de un supermercardo a base de lanzarle latas y botellas. Es el poder de la Justicia. Siempre agradeceré, por ello, el ejemplo que nos ha aportado el ya inolvidable profesor.

Jesús Neira, profesor de Teoría del Estado (una rama del Derecho Constitucional), estaba escribiendo un libro acerca de la Transición. Mi deseo, y el de la inmensa mayoría de los españoles, esta vez justos y solidarios, es que lo pueda terminar.

5 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Entiendo perfectamente tu postura, Espantapájaros. Yo tengo un punto de vista algo diferente.

Jesús Neira, y los hechos hablan por sí mismos, no midió las consecuencias que podría tener su bienintencionada acción. Fue un imprudente. Que la cosa pasaría a mayores era previsible porque la mayoría de los hombres reaccionan violentamente, muy violentamente, si durante una discusión con su pareja sentimental alguien se inmiscuye. Es psicología básica. Lo hacen porque lo interpretan como un atentado contra una esfera de su más profunda intimidad.

Ya he dicho mil veces el deprecio que me producen las parejas que se pelean y se pegan, los macarras, pero digo las parejas, ellos y ellas, no únicamente "los agresores", ya que cada uno tiene lo que se ha buscado y merece. Por ello y si nadie me pidiera ayuda, que esa ya sería otra situación, nunca interferiría en una lucha de novios a los que no conociera de nada. Ni por asomo, ya se pueden estar acuchillando. Ni sería asunto mío ni conocería las circunstancias en las que se estuviera produciendo la disputa.

Sinceramente, que esa mujer, esa tal Violeta, salga en defensa de su novio, de Antonio Puertas, me parece lo más normal del mundo. Lo que me extrañaría sería lo contrario.

Tengo una anécdota personal con una pareja de yonquis a los que hace años vi peleándose a grito y puñetazo limpio. Yo iba con unos amigos y lo que hicimos fue reírnos a carcajadas. Incluso alguno animó al agresor con exclamaciones como "¡métele métele!", o algo así.

Alfredo dijo...

Entiendo ambas posturas: tengo una sensación mixta. Comparto todo lo que ha dicho "espantapajaros" sobre Violeta...

lo que sí sé, también, es que yo tampoco me metería en algo así precisamente porque esto suele ocurrir. No estoy echandole la culpa al Prof. Neira en absoluto: creo que como bien se afirma en la entrada vivimos en un país donde la mediocridad se ha convertido en algo habitual y hasta loable. Los que destacan en algo positivo son castigados brutalmente por la opinión pública.

PD: Esperemos que podrá escribir su libro.

El Espantapájaros dijo...

Imprudente fue, claro está. Pero también valiente y digno de elogio.

Y sí me parece comprensible que Violeta defienda a su novio, si tan ciega está como para no ver qué clase de persona es. Lo que no es de recibo es lo que lo haga en la forma que lo ha hecho y luego pretenda ser respetada por la opinión pública.

Cuando amanezca nos vamos dijo...

En cuanto al presente texto, el caso del profesor Neira es deleznable. Algo así únicamente podría suceder en España o Italia.
Pero, ¿qué se puede esperar de un país dónde los principales protagonistas del día sean famosillos y demás caterva de aprovechados ( en este caso la agredida Violeta )?
Un saludo.

udcc dijo...

Vemos un escenario donde la cultura europea, y todo lo que conlleva, está en peligro. La cultura occidental y sus valores están al borde de la desaparición. Si no ponemos remedio pronto, seremos exterminados en muy poco tiempo. Es irónico pensar que hay muchos europeos que desean este exterminio de cultura y forma de vida. Y me gustaría ver sus caras si algún día un yidahista obliga a sus hijas a vestir un burka (esto ha ocurrido en lugares como Afganistán o Irán. España, Europa entera, no sería una excepción). Seguro que no les hará mucha gracia.

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