Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 01, 2008

TRES PROBLEMAS ESPAÑOLES

En España, en lugar de estar ocupándonos de la marcha de la economía o de mejores y más productivas alianzas internacionales, estamos aún debatiendo lo básico. Primeramente, las libertades, concretamente, la libertad de expresión. Gallardón dice sentirse injuriado como nunca por las críticas de Jiménez Losantos, que no hacía más que referirse a una verdad: que Gallardón es un ambicioso sin límites, que es un traidor a su partido y que está decidido a lo que sea con tal de elevar su imagen. De hecho, el juicio es una farsa que se ha montado para que le traiga réditos personales. Ganar o perder es igual, pues el sólo quiere soltar: "Mira, yo me enfrenté contra Losantos con todas las de la ley". La maniobra es pérfida, por cuanto pone en tela de juicio una libertad fundamental solamente para ganar más poder e influencia.

Después, nos topamos con Ibarreche y sus ilegales planes. Y no es que sólo sea ilegal, sino que su referéndum es enteramente necio. Las dos preguntas son tan oscuras y enigmáticas que no hay que tomarse en serio tal disparate, pues es el típico recurso nacionalista: quieren llamar la atención. El PNV se ve acechado por el radicalismo de los socialistas de López, el que se reunía con Batasuna y miraba sus ojos de serpiente. Ante ello, el PNV está jugando sus cartas propagandísticas, porque nadie en sus cabales puede esperar que el referéndum salga adelante. Posiblemente, el Gobierno impugnará ese delirio por la vía del artículo 161.2 de la Constitución y resolverá el Tribunal Constitucional. Esto, hoy día, no es una gran garantía, pero en el presente caso no habrá problemas. Ibarreche ya tiene las horas contadas.

Por último, la oposición sigue consumiéndose a fuego lento. Rajoy es el barbado Daniel Dravot de El hombre que pudo reinar, abocado al desastre por culpa de sus meteduras de pata. Como el PP no debía quedar descabezado tras perder, pensaba que Rajoy tenía que aguantar hasta junio con dignidad, organizando entonces su sucesión. En cambio, primero dijo "Adiós"; luego, que se quedaba y ¡que tenía ganas de ser candidato y Presidente!; al final, llegaron los principios, las rencillas, las personalidades y el abandono de muchos. En España necesitamos, ya, entrar en razón.

3 comentarios:

RC dijo...

Verdaderamente hace falta retomar la cordura, y el único que la inspira todavía un poco es Losantos, el único al que le está cayendo una lluvia de insultos y odios.

Samuel dijo...

Es una imagen ciertamente triste, sí, pero cuestionamos lo más básico. No podemos prestar toda la atención que deberíamos a la economía porque las ideas de los gobernantes son de risa, se han empeñado en hacer valer su poder y no tienen la menor idea de lo que es vivir en democracia. Estamos yendo hacia atrás, lamentablemente.

Como imagino que estarás de exámenes, aprovecho para desearte mucha suerte y que la política nacional no te amargue los estudios.

Saludos cordiales,

Samuel.

Atreides dijo...

Muy buenos análisis los tuyos, he enlazado tu blog en el mío.