Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 08, 2008

NO PODRÁN. POR MCCAIN Y CONTRA OBAMA (I)

Hussein Obama y su disfraz favorito

Tiempo atrás, me pronuncié a favor de John McCain, como candidato republicano y como aspirante a ocupar la Casa Blanca. Ahora me reafirmo en dicha elección. Espero y deseo que gane las elecciones en noviembre para que gobierne con inteligencia y sabiduría la primera potencia mundial. Primeramente, porque su discurso es más realista que el de Hussein Obama, más pegado a esta época y sus circunstancias, y lo que se ha de buscar en un político es honradez y eficacia; ya deberíamos estar hartos de vendedores de humo. Es lógico que no me interesen tanto sus propuestas domésticas cuanto las referentes a la política exterior. El republicano, como bien señaló Sylvester Stallone, destaca por su gran conocimiento de "un mundo que está en dificultades". De esta forma, McCain impediría que se malograra el legado de Bush: las tropas estadounidenses no pueden salir de Iraq así como así, corriendo y de mala manera, pues su misión es asegurar la estabilidad de la joven democracia iraquí y matar a cuantos terroristas sea necesario. Con todo, cabe decir que McCain no es ni mucho menos un extremista dentro del GOP (Hussein Obama sí lo es dentro de su partido) y que es incorrecto pensar que su mandato sería exactamente "el tercer mandato de Bush", falsedad que ya he leído más de una vez. Por lo tanto, repito que McCain es el candidato idóneo, el más cualificado.

Aclarado esto, hablemos del ya proclamado candidato demócrata. Los progresistas españoles se han entusiasmado con él, les seduce sobremanera. Esa eminencia intelectual y política que es José Blanco acaba de declarar que era su favorito, en detrimento de Hillary Clinton, cosa que no hizo antes para no interferir en las primarias demócratas. ¡Magnífico, con los pies en la tierra! Sin embargo, antes de continuar, establezcamos unas necesarias diferencias. El Partido Demócrata no es el Partido Socialista Obrero Español. El Partido Demócrata, pese al auge de su ala más izquierdista, puede asemejarse, en todo caso, a los laboristas de Tony Blair, es decir, gente de espíritu liberal, abierta y moderna. Huelga decir que el Partido Socialista es de todo menos liberal, abierto y moderno.

Y que nadie se llame a engaño acerca de Hussein Obama y Zapatero. Federico Quevedo, en El Confidencial, ha escrito, con razón, que "Rodríguez no entenderá nunca que entre Obama y él media un abismo. Que entre el senador de Illinois formado en Harvard y el diputado de León existe la distancia insalvable que media entre un político de raza llamado a liderar la primera potencia del mundo, y un oportunista que ha sabido congraciarse por la vía del recurso fácil a la demagogia con una mayoría social instalada en el más absoluto conformismo y cuya única ambición es que nadie le moleste ni le recuerde que existen muchos problemas en su entorno. Los socialistas españoles, atrincherados en su particular paraíso de España sigue yendo bien a pesar de que todo indique lo contrario, han creído ver en Obama a un nuevo líder de las causas imposibles, al estilo de Rodríguez".

Pues bien, Hussein Obama, aun no siendo Zapatero, me provoca invencibles recelos y hasta un rechazo cerval, porque, en vez de un político con ideas, es una campaña de propaganda exitosa, un producto y no una persona. Con una excelente oratoria, el demócrata esparce ese discurso superficial que, al parecer, tanta ilusión genera entre sus seguidores. "Sí, podemos lograr justicia e igualdad. Sí, podemos lograr oportunidades y prosperidad. Sí se puede curar a esta nación. Sí se puede reparar este mundo. Sí se puede." Lo anterior es un fragmento de su famoso discurso, el del "Yes we can". En teoría es un discurso emocionante y encendido, y lo será, pero, a mi modo de ver, no es sino una avalancha de tópicos, lugares comunes y deseos imposibles de paz y amor, todo ello ingeniosa y bellamente adornado, desde luego. El discurso, de acuerdo, puede tener garra; Hussein Obama posee carisma, atractivo personal. Mas, ¿cómo llevar a cabo su sueño americano? ¿Retirando a las tropas de Iraq y que ese país se suma en el caos? ¿Permitiendo que los terroristas se alcen con el triunfo y que Europa esté más indefensa que nunca? ¿Dialogando de tú a tú con las tiranías tercermundistas, como Cuba o Corea del Norte? ¿Dejando que Irán siga formando terroristas y desarrollando armas nucleares? Siento indicar que un camino así es un camino a ninguna parte, o un camino hacia un panorama internacional infernal, caótico. No dudo de la capacidad del senador por Illinois o de su talento teatral, lo que no quita para pensar que, en materia exterior, o bien desvaría, o bien es proclive a las dictaduras y a la falta de libertad. Lo cual contrasta con la firmeza de McCain.

9 comentarios:

Samuel dijo...

Coincido en que hay notables diferencias entre los socialistas españoles y los demócratas americanos. Están adaptados las exigencias de una democracia mucho más antigua y crítica con su clase política que la nuestra y lógicamente no pueden permitirse el lujo de exhibirse marxistas, antiamericanos y antiisraelitas. Tienen que disimular un poco.

Pero en el ámbito de los, llamémoslos ideales, siguen el código de la progresía. Ignoro si serían capaces de llevar a cabo lo que dicen en un momento de fervor. Más bien es pura propaganda. De todos modos, a estas alturas ya deberíamos estar curados contra toda esa gente que quiere arreglar el mundo en vez de los problemas concretos a los que se enfrenta su nación, entre ellos, la seguridad y la defensa activa de la democracia en el exterior.

De por sí, la lucha ya es bastante difícil, casi diría excesivamente optimista, como para que venga ahora otro sujeto con la fórmula mágica que, o acabará tragándose sus palabras, o humillando internacionalmente a quienes representa.

Me gusta eso de que ahora te prodigues más.

Un saludo.

El Espantapájaros dijo...

El código de la progresía está muy presente en el discurso de los demócratas, tanto de Hillary como de Obama. Pero sin duda el Partido Demócrata nunca acabará convertido en un partido socialista a la española, o sea, casposo, estatista y demagógico. Obama es, de todas formas, su deriva más grave. De "centro reformista", como dice Fraga.

Je, je, sí, Samuel, ya estaba cansado del modelo del artículo de los domingos: 13 líneas en el primer y segundo párrafos, y nueve en el tercero, como habrás podido comprobar. Ahora, después de haber convivido con esas limitaciones, que también enseñan y entrenan, prefiero extenderme más. Espero que sea un cambio a mejor.

Un saludo

Alfredo dijo...

¡tiene usted un blog buenísimo! Mi más sincera enhorabuena (aunque no le conozca en persona) pero soy sincero. ¡Y máxime a su edad! Yo también estoy intentando hacer algo aquí en Madrid pero la progresía ha infiltrado hasta algunos sectores del liberalismo (no lo puedo decir por aquí hasta qué extremos)...pero creo, eso espero, que usted me entienda.

Un saludo

braincrapped dijo...

Haces bien en destacar el segundo nombre de Obama y que lleva a la gente a preguntarse por qué esa insistencia en ocultar que se llama Hussein.

En realidad el Partido Demócrata es mas parecido al PP --mas ahora con Mariano el Timador--, el P$o€ simplemente no tendría cabida en EEUU.

octopusmagnificens dijo...

Espantapájaros, Obama es un demagogo pero conforme se acerque al poder y lo alcance o no finalmente, verás como va centrando su discurso. La pasada semana dijo ante el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC): "El peligro de Irán es serio, es real y mi objetivo será eliminar esa amenaza. Haré todo lo posible para evitar que Irán obtenga armas nucleares, todo lo que esté en mis manos (...), todo".

El Espantapájaros dijo...

Sí, Octopus, en eso te doy la razón. Parece que Obama va aterrizando en la realidad según se acerca más noviembre. En la segunda parte de este artículo tengo pensado hablar de esa contradicción. Antes no estaba tan atento a Irán, pero ahora es verdad que sí.

AlejandroAlmau dijo...

Es un presidente de diseño, buena planta, buena oratoria, y es negro! un sueño mil veces repetido y apenas imaginado, pero eso es todo me temo.

Miguel Pazos dijo...

Yo creo que este tío no gana las elecciones ni de coña. Ojalá salga McCain.

Un saludo

Miguel Pazos dijo...

Yo creo que este tío no gana las elecciones ni de coña. Ojalá salga McCain.

Un saludo