Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







lunes, mayo 12, 2008

¡DEMOS LA BATALLA DE LAS IDEAS! REBATIENDO A ESCOLAR Y SU DECÁLOGO DE MANDAMIENTOS LAICOS

En los últimos tiempos, Ignacio Escolar está rebasando con creces sus límites de sectarismo, ignorancia y mala fe, que ya estaban en niveles críticos, con motivo de la victoria de Zapatero y las dificultades internas del PP. Siendo la intención ocultar a toda costa la alarmante inactividad de la cabeza del Gobierno, Zapatero, el paniaguado director de Público, el primer diario gratuito que se vende (caricatura de periódico, dicho sea de paso, pero eso es otra historia), se está esmerando en sus breves escritos, en los que manifiesta sus arraigadas y testarudas obsesiones con la Iglesia y los obispos, tan propias de nuestros progresistas, y da rienda suelta a su ferocidad con absoluto desconocimiento de la realidad social y jurídica de España.

Respeto a católicos y a no católicos, a la gente que no es religiosa. Y, a mi entender, es positiva la crítica a la Iglesia, si se hace de forma razonable y, sobre todo, con argumentos. De lo contrario, semejante institución se quedaría muy dormida. Pero cuando se ataca por atacar, desde las entrañas, y encima sin fundamento alguno, sin conocimientos ni datos, predominando el puro resentimiento, entonces se impone la defensa de la Iglesia. Y Escolar, inculto, simple y casi irracional, pone todo su odio en atacar a la Iglesia.

En uno de tantos artículos de su blog (fechado el 10 de mayo) en los que tan sólo esboza la jugada, dejando a sus acólitos de los comentarios el resto, Escolar se hacía eco de la propuesta de la Vicepresidenta de "avanzar en la laicidad del Estado" y, en un rapto de originalidad y oportunidad, las dos a la vez, se permitía proponer una especie de puntos de exigencia que él denomina, con elaborado humor inteligente, Decálogo para un Estado laico. Por supuesto, el joven director lleva a cabo esta labor de zapa sin siquiera haberse leído el artículo 16 de la Constitución (libertad religiosa, aconfesionalidad del Estado y cooperación de los poderes públicos con la Iglesia Católica y demás confesiones religiosas), los Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede de 1979 y la Ley Orgánica 7/1980, de 5 de julio, de Libertad Religiosa. Y así, con una mano delante y otra detrás, careciendo de base alguna, su único fin es golpear a los católicos, a la Iglesia (porque nada dice de musulmanes, por ejemplo; su esperpéntico decálogo se refiere sólo a la Iglesia), recortar las libertades y soltar necedades que revelan que estamos ante un gárrulo sofista.

Por consiguiente, es hora de desmontar tanta patraña y tanta bobada. Analicemos punto por punto el decálogo:

I. Educarás en igualdad. Escolar, dejando entrever una verdad revelada, no aclara si educar en igualdad equivale a educar en igualdad de condiciones o a qué exactamente. Opino que este primer mandamiento no tiene contenido alguno. Como mucho, es una declaración bienintencionada pero innecesaria.

II. No sermonearás fuera del púlpito. Aquí Escolar se decanta por la mordaza, es decir, por limitar la libertad de expresión reconocida constitucionalmente y fundamental en un Estado democrático. No son sermones, no son manipulaciones, es poder hablar y opinar con libertad. Si eres cura, según Escolar, no puedes hacerlo fuera de tu iglesia. ¿Debería Cebrián no dar su opinión fuera de las páginas de El País?

III. No impondrás tus símbolos al Estado. ¿Qué símbolos, Escolar? De nuevo, aparece la ignorancia, profunda y atrevida. Supuestamente, este mandamiento debe de estar relacionado con crucifijos y elementos similares, pero, como ya han explicado expertos como el profesor Santiago Cañamares, dichos símbolos trascienden su significación religiosa y se unen a la tradición secular del país, son parte de su tradición, de su acervo cultural (véase su obra Libertad religiosa, simbología y laicidad del Estado, Aranzadi, 2005). Pero Escolar no sabe nada de esto. No sabe que el Tribunal Supremo, "en sentencia de junio de 1990, estableció que símbolos propios de la religión católica pueden seguir conservándose, no sólo en escudos institucionales, como pueden ser los de las universidades, sino también en los de ciertas comunidades autónomas, como la del Principado de Asturias. Para el Supremo, en fin, esto no puede interpretarse como una derivación necesaria de motivaciones religiosas, sino como tradiciones que progresivamente han sufrido un proceso de erosión ‘secular’", tal y como expone Cañamares en un artículo. Sin embargo, hay que ser comprensivos: entiendo que Escolar preferirá apoyarse en lo que sostengan el Gran Wyoming, Gabilondo y Antonio Gala, el hombre juramentado a impedir que la Iglesia "arrime el ascua a su sardina".

IV. No mezclarás la gloria terrenal y celestial. La sabiduría de Escolar reluce y destaca por encima de todo. Gloria terrenal. Gloria celestial. No mezclar. ¿Qué querrá contarnos? ¿Cuál es la receta mágica? ¿Acaso también ignora que, para los católicos, tiene importancia tanto la primera como la segunda? En todo caso, necesito supuestos, hechos, que acrediten esa mezcla, para él digna de rechazo, en nuestros días. Señores católicos, ustedes, si son felices, mejor se lo callan, viene a decir el docto Escolar.

V. No acapararás las fiestas del calendario. Gran memez. Propongo a todos los españoles no celebrar la Navidad, no celebrar Semana Santa, y que haya que trabajar en esas fechas, por mandato del famoso Estado laico; y a Escolar, en particular, le invito a que trabaje en domingo (y no vale escribir cuatro líneas en la bitácora y colgar una foto para contar qué malos son Bush y Aznar), pues no sé de dónde piensa que viene la festividad dominical. Otra vez estamos contemplando un origen religioso que acaba enraizándose en lo civil: la tesis de Cañamares, antes apuntada. Y es que no se puede comprender al docto Escolar: no quiere fiestas religiosas, pero tampoco civiles, a tenor de su enfado por las celebraciones del 2 de mayo en Madrid.

VI. No invadirás instituciones públicas. No veo tal invasión, sencillamente. Lo que se produce es el fenómeno contrario. Encontré a muchos políticos y hombres de Estado en el funeral de Calvo-Sotelo en la Catedral de la Almudena, y Zapatero estuvo hablando con el Nuncio del Vaticano en la Nunciatura. Por el contrario, no hay ningún obispo en La Moncloa o al frente de un Ministerio. Y, por otra parte, ninguna confesión posee carácter estatal. Que no tenemos una Iglesia establecida, Escolar. No insistas.

VII. Cuidarás de tu propio patrimonio. Este precepto, en su redacción original, rezaba: "Entregarás tu patrimonio al Estado", en la mejor tradición comunista y, por ende, totalitaria, a la que parece adscribirse Escolar. Ante el ridículo y las críticas, y puesto que eso supone un robo a mano armada por el Estado (uno más), Escolar lo modificó para presentar a la sociedad una versión suavizada, pero igualmente absurda y contraproducente. Debe tener en su cabeza que el Estado se ocupa del cuidado y mantenimiento de cada iglesia de pueblo. Es lógico y deseable, en cualquier caso, que se conserven lo mejor posible las magníficas e históricas obras de arte que conserva la Iglesia y que a ella pertenecen, incluso edificios emblemáticos, como catedrales, etcétera, así como se cuidan y restauran otros. Quizá, al ser católicas, Escolar ansía en lo más íntimo de su ser que se hundan o desaparezcan. O que se quemen los conventos. Es lo que conlleva la envidia, el resentimiento, el odio, el miedo... Tendría que especificar sus propuestas para con tan importante patrimonio cultural español en un próximo artículo monográfico. Y también si, en ese sentido, estaría a favor del derrumbe de la Sagrada Familia de Barcelona, abandonada a su suerte por el Estado ante el avance del progreso propugnado por Zapatero mediante el AVE. Dado que estamos hablando de un monumento significativo para el nacionalismo catalán, tal vez en este punto el joven director se muestre ciertamente tolerante.

VIII. Acatarás la ley de datos. Escolar se estará refiriendo a la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, aprobada, por cierto, durante el primer mandato de Aznar. Nada que objetar, en principio, ya que hay que estar a lo que dice la ley, para lo bueno y lo malo. Y, por eso, a lo que establecen los mencionados Acuerdos entre el Estado y la Santa Sede, según los cuales los archivos y registros de la Iglesia son inviolables (artículo I.6 del Acuerdo sobre Asuntos Jurídicos). Este Acuerdo es en verdad un tratado internacional, y señala el artículo 96.1 de la Constitución que los "válidamente celebrados, una vez publicados oficialmente en España, formarán parte del ordenamiento interno. Sus disposiciones sólo podrán ser derogadas, modificadas o suspendidas en la forma prevista en los propios tratados o de acuerdo con las normas generales del Derecho internacional". Esto es, los Acuerdos entre la Iglesia y el Estado no pueden ser incumplidos así como así, por las bravas, como pide Escolar con total desprecio y desconocimiento del Derecho. El Estado tendría que denunciarlos, con todo lo que eso supone. En fin, que Escolar no hable de lo que no sabe prácticamente nada. ¡Pobre hombre!, ni siquiera es capaz de leerse la ley a la que tan pretenciosamente alude, cuyo artículo 7.2 dice: "Sólo con el consentimiento expreso y por escrito del afectado podrán ser objeto de tratamiento los datos de carácter personal que revelen la ideología, afiliación sindical, religión y creencias. Se exceptúan los ficheros mantenidos por los partidos políticos, sindicatos, iglesias, confesiones o comunidades religiosas y asociaciones, fundaciones y otras entidades sin ánimo de lucro, cuya finalidad sea política, filosófica, religiosa o sindical, en cuanto a los datos relativos a sus asociados o miembros, sin perjuicio de que la cesión de dichos datos precisará siempre el previo consentimiento del afectado". Además, son muy pocos los apóstatas (que, de por sí, son pocos) que ejercitan el derecho a la cancelación de los datos que guarda la Iglesia Católica, relativos a bautizos.

IX. No utilizarás los medios públicos. ¡Vaya, así que un obispo no puede subirse a un autobús o coger el metro, ni siquiera ser atendido por la Seguridad Social! ¿Qué son para Escolar los medios públicos? ¿Los medios de comunicación públicos? En ellos tienen cabida todos los españoles y debe prevalecer el interés general. Calma, Escolar, calma, que a ti te llevan de vez en cuando a 59 segundos y, aparte, en la segunda cadena pública no sólo emiten la misa dominical, también echan documentales sobre el Islam. Seguro que te agradan y relajan después de una dura semana de lucha contra los esbirros de Aznar y los obispos.

X. Te autofinanciarás. Como parece que eso --según se previó en su día y a través de un complejo proceso por fases que Escolar no conocerá— ya está en marcha y va a funcionar, no hay que comentar mucho este último mandamiento laico. Estoy esperando a ver al docto director en La Sexta al lado del Gran Wyoming, Buenafuente y otras eminencias laicas solicitando al público, de forma imperativa, que, en lugar de marcar la casilla del IRPF para financiar a la Iglesia, se haga lo propio con la que beneficia a las ONG, es decir, a esas cuevas de los cuarenta ladrones. ¡Qué fe hay que tener, Escolar! ¡Qué fe! ¡Y sin saber de la misa la mitad!

De todo este escrito se deduce como corolario que, una vez más, Escolar no pasa de la consigna fácil y la pancarta demagógica y falaz. Ni argumentos ni nada que se le parezca, sólo se aprecia su abismal ignorancia, porque se permite dejar caer su absurdo decálogo, lleno de errores, mentiras y estupideces, según hemos visto, con total desparpajo. Hasta se vanagloriará creyendo que así ayuda a la construcción de ese Estado laico que tanto nombra. Allá él y su fanatismo. Y, terminando ya, una pacífica recomendación cargada de talante: Escolar, hay muchos temas que pueden ser objeto de tus ligeros y banales escritos, pero, asimismo, hay otros que revisten una gran seriedad, trascendencia e importancia, y en estos temas, cuando no quieras ser blanco de justas burlas y de una refutación como la presente (porque se deben de estar riendo de ti y de tu decálogo hasta en La Moncloa), deberías tomarte con algo más de seriedad y rigor tu trabajo de propagandista y palmero a sueldo de Zapatero.

4 comentarios:

Samuel dijo...

Y los lectores de tu artículo, por cierto, que nos tienes llorando a carcajadas por el modo en que te ensañas con ese pobre hombre... Ignacio Escolar, otrora tertuliano de Hoy por hoy, es ese director del que algunos llaman diario Púbico, un cruce de diario de pago y gratuito, el eslabón perdido en la teoría de la evolución periodística.

Al menos los mandamientos del Antiguo Testamento son tajantes: "No matarás, no robarás, etc.", pero pueden sacarse tantas interpretaciones de este simpático decálogo que más valiera que no lo llevaran a la práctica. Esto es moralina de la vieja, pero no creo que sea consciente de la dimensión de sus palabras. Se limita a defender unas ideas sentimentaloides extremadamente progres que no admiten más lectura que el orgasmo ideológico de sus feligreses. ¡Todo sea por una sociedad más pacífica y feliz y sonriente!

Aparte de que la originalidad de este tipo es bestial. Lo de los decálogos ya está tan viejo que lo único que pone de manifiesto es su vocación religiosa. Este señor quisiera ser Papa laico para poder atar y desatar a mansalva.

Un saludo.

Anónimo dijo...

http://www.maikelnai.es/2008/05/13/agudeza-visual-tendenciosa-lo-reconozco/

Aquí parece que no están muy de acuerdo con vuestra visión de la vida, creo que merece una entrada. Los comentarios son para dar de comer aparte.

Un saludo.

Lorenzo C.

Claudedeu dijo...

Buen examen de Público y de Don Escolar, pin-pan. En breves, comentaré una noticia de Público que me ha llamado la atención.

Claudedeu dijo...

Noticia comentada y publicada en Guadalmecín.