Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, mayo 11, 2008

CÁNDIDO, LA EXACERBACIÓN DE LA FALTA DE INDEPENDENCIA DEL FISCAL GENERAL DEL ESTADO

El indecente Cándido Conde-Pumpido, Fiscal General del Estado, ha aparecido en el Congreso para hablar del cumplimiento de las leyes y de la firmeza contra los terroristas. Y eso que era él quien, anteriormente, pedía que se adaptara la Justicia a las necesidades políticas del Gobierno de turno. Cómo han cambiado algunos, excepto Bermejinski, que ahora achaca el caos en la Administración de Justicia al antiguo régimen franquista. ¿Y por qué no a los Reyes Católicos o a Felipe II? Junto con Zapatero y su "retraso histórico" en la educación van a terminar confundiendo a los progresistas: ellos ya tenían arraigada la idea de que todos los males pasados, presentes y futuros de España eran culpa de José María Aznar. Aunque tengo la impresión de que no les costará mucho añadir el franquismo a Aznar. En fin.

Pero volvamos a Cándido. No mucha gente sabe realmente en qué consiste el cargo que desempeña este barbado hombre de feroz aspecto. Pues bien, el artículo 124.4 de la Constitución preceptúa que el Fiscal General del Estado será nombrado por el Rey, a propuesta del Gobierno, una vez oído el Consejo General del Poder Judicial. Es la cúspide de la jerarquía en que se organiza Ministerio Fiscal, cuyas funciones vienen recogidas en el artículo 124.1 de la Constitución (entre ellas, promover la acción de la Justicia en defensa de la legalidad y los derechos de los ciudadanos). Hay que decir que el Ministerio Fiscal no es un órgano jurisdiccional, sino cooperador con la Administración de Justicia. Aun así, debe observar el principio de imparcialidad, actuar con independencia. Es difícil pensar que Cándido sea capaz de cumplir eso.

El que tenga interés en el tema, puede acudir a la Ley 50/1981, de 30 de diciembre, reguladora del Estatuto Orgánico del Ministerio Fiscal, en relación con el artículo 541.2 de la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial (el Ministerio Fiscal "se regirá por le disponga su Estatuto Orgánico"), modificada en 2003. Resulta muy obvio que ningún Fiscal General del Estado va a poder sustraerse a la voluntad del Gobierno, de esa fatal dependencia. Pero es que el caso de Cándido es especialmente patético y negativo para la democracia.

4 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

En lo de Couso, y en eso me alegro, también se dio marcha atrás para adaptarse a las necesidades políticas del Gobierno de turno... ¡Jajaja!

AlejandroAlmau dijo...

Pero bueno, es que es una chirigota desde la base porque ya eso de "oído el CGPJ" consiste en que el gobierno le diga a sus magistrados afines que propongan a quien pretende nombrar.

Samuel dijo...

Cuando el Gobierno de una nación avanzada negocia con una banda de criminales es lógico pensar que la salud democrática de ese país esté deteriorada. En ese sentido, que el fiscal general del Estado actúe en obediencia a los poderes de turno, acusando cuando conviene, absteniéndose de acusar cuando toca, es lo más evidente. No es que ya se amolde o se deje de amoldar al Ejecutivo, es que el individuo hace sus propios cálculos y carece de ética propia.

Un saludo.

Anónimo dijo...

buen punto gracias