Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 20, 2008

DE NUEVO CONTRA EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Los progresistas de mente obtusa no acaban de comprender los argumentos sacados del Derecho Natural que rechazan el matrimonio homosexual. Hay que buscar una manera más sencilla de explicarlo. En primer lugar, la objeción se halla en la desacertada denominación: no es un matrimonio, sino una unión civil entre homosexuales; y, dejando eso sentado, podrán gozar de los mismos derechos y deberes que los cónyuges. Y, en segundo lugar, huelga decir que una asociación no se debe confundir con una fundación, difieren en sus características fundamentales; por tanto, cada una tiene su nombre, sin que exista en ello voluntad discriminatoria alguna. ¿Por qué hay problema en no llamar matrimonio a lo que no es un matrimonio? Sólo puede entenderse desde el estilo provocador de las malas decisiones de Zapatero.

Si en vez de referirnos a las características pasamos a las consecuencias jurídicas, el resultado es el mismo. Uno compra un coche o lo alquila, y nadie llama a comprar alquilar, o viceversa. Incluso se da una tercera posibilidad, el leasing (alquiler con opción a compra), que tiene su propio nombre. Las consecuencias jurídicas de un matrimonio no son idénticas a las de una unión entre hombre y hombre. Verbigracia, en la filiación. Si un matrimonio tiene un hijo, se reputa que es de los cónyuges, aunque luego no sea así. Por el contrario, en una unión homosexual entre hombre y hombre con hijo necesariamente tiene que haber una mujer fuera de esa esfera, la madre, que también tiene derechos. Y aquí no es una cuestión de fobias o filias, es el sentido común el que traza las diferencias e impone los límites naturales.

Las características no son iguales. Las consecuencias, tampoco. Partiendo de ahí, no es discriminatorio utilizar una denominación distinta para figuras jurídicas que son distintas, y, como ha quedado demostrado, matrimonio no es lo mismo que unión homosexual, con lo que será erróneo usar un mismo nombre para dos realidades tan dispares. El resto es propaganda y golpes de efecto. Es divertido estar siempre jugando con la imagen, pero se vuelve peligroso cuando se toca un tema serio y que no ha de ser objeto de puras manipulaciones políticas.

7 comentarios:

AlejandroAlmau dijo...

Muy cierto. Tampoco se puede decir que esta posición de oposición se relacione necesariamente con el catolicismo, como tú bien ilustras nos e trata de eso. Los griegos veían con muy buenos ojos la homosexualidad pero a nadie se le ocurría plantear un matrimonio en esos términos (Y sí, se casaban mucho antes de que jesús pisase la tierra, esa concepción del matrimonio es muy anterior al cristianismo)

El Espantapájaros dijo...

En efecto, la oposición al matrimonio homosexual no tiene por qué hacerse desde la óptica de la Iglesia y el matrimonio canónico, como ya he dicho anteriormente.

Por otro lado, aquí Zapatero ha hecho lo de siempre: teniendo varias opciones que hubieran sido mejores y que hubieran contentado a todos, ha elegido la más zafia y provocadora, y la que más propaganda le iba a dar.

Un saludo

Natalia Pastor dijo...

Totalmente de acuerdo.
Desde una óptica laica e incluso atea,el matrimonio homosexual no soporta el más mínimo análisis, y carece de cualquier sustento.

Nicholas Van Orton dijo...

Cuestiones jurídicas al margen, creo que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una exhibición de fuegos artificiales y poco más. Considero que con una ley seria y amplia sobre uniones de hecho todo estaría solventado, pero claro…ZP necesita siempre el titular. Me parecen eso: mariconadas de un político que no se atreve a legislar acorde a las necesidades reales de la sociedad. Varios de mis amigos son homosexuales y no están entusiasmados con la posibilidad de pasar por el «altar»; es más: les resulta indiferente.

DePaso dijo...

Ciertamente, el único problema que se presenta es una cuestión lingüística. Creo que ha quedado claro en estos 4 años que la política de Zapatero, muy acertada para gobernar en el país en que vivimos donde la gente está atontada y falta de uso de razón. Así ha vuelto a quedar demostrado recientemente con el nombramiento de la Ministra Chacón, defensora de un señor que se "caga en España". Me refiero a Rubianes.

Volviendo al matrimonio homosexual, veo muy acertada tu argumentación pero le veo algunos puntos negros. Ciertamente, presenta problemas en cuanto a los hijos, ya que existe la necesidad de una tercera persona para poderlos tener. Pero ¿qué pasa cuando un matrimonio adopta? ¿No entran en juego terceras personas?

Un saludo.

El Espantapájaros dijo...

Depaso, reconozco que ahí puede haber un punto negro. Pero se solventa de la siguiente manera. Realmente, en una unión homosexual, para que llegue a tener hijos, siempre y sin excepción va a haber un tercero, aunque sea igual que un matrimonio en el caso de la adopción (que, por su parte, tiene una regulación diferenciada y no unida a matrimonios o uniones de hecho, pues pueden adoptar solteros). En cambio, en un matrimonio será así... o no. Y ahí sigue residiendo la diferencia. Claro que hay obvias similitudes: también podrán comprarse una casa o cumplir unas obligaciones especiales.

Sea como sea, lo más que puedo recomendar es que lean la sentencia del TC al respeto cuando por fin salga. Tanto en un sentido como en otro merecerá la pena fumarse ese rollo.

irichc dijo...

Zapatero ha hecho justicia como los déspotas: demostrando que la justicia no existe si él no la bendice. "¿Y por qué no iba a hacerlo?", se preguntaban a coro los suyos. Pues para este socialismo liberal-clientelista no hay ninguna diferencia entre el derecho y la limosna, entre la deuda y el favor.