Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, febrero 17, 2008

UN ACERCAMIENTO AL IMPEDIMENTO DE RAPTO

Si ustedes desean casarse por la Iglesia Católica, han de saber que existen unas normas de Derecho Canónico denominadas cánones que regulan, entre otras cosas, la institución matrimonial. El canon 1057 dice lo siguiente: "El matrimonio lo produce el consentimiento de las partes legítimamente manifestado entre personas jurídicamente hábiles". Se ocupa, por tanto, de los tres pilares básicos del matrimonio: capacidad, consentimiento y forma. Los impedimentos matrimoniales afectan a la capacidad: constituyen limitaciones al ius connubii (derecho fundamental al matrimonio) de las personas, y pueden ser absolutos, relativos, perpetuos, temporales, de Derecho Natural, de Derecho Eclesiástico... Hay impedimentos por incapacidad física, por incompatibilidad jurídica, por razón de delito y de parentesco.

En la categoría de los impedimentos por razón de delito se halla, junto al de crimen, el impedimento de rapto. Está recogido en el canon 1089, protegiendo la libertad de la mujer si es víctima de un rapto, al no poder contraer matrimonio mientras esté en poder del raptor. Presenta tres requisitos: la raptada tiene que ser una mujer, el raptor tiene que ser un varón; el objetivo del rapto debe ser el de contraer matrimonio (canónico); y ha de aparecer violencia física o psíquica no consentida contra la mujer. Cesa una vez la raptada queda libre y, separada del raptor, puede decidir sin violencia o miedo. A pesar de que en el Concilio de Trento se configuró el rapto como un impedimento, no como un vicio del consentimiento, bastantes autores continúan defendiendo la tesis de las zonas de confluencia entre el rapto y el miedo.

Es un impedimento absolutamente fascinante, tanto por su rareza, toda vez que difícilmente se dará en nuestros días un caso en que llegue a entrar en juego, como por las vueltas y vueltas con que uno puede abordar su estudio. En una exposición sobre el tema en la asignatura de Derecho Canónico, me descubrí discutiendo con el amigo con quien la realizaba, ¡y también el profesor tenía su opinión personal! A mi juicio, y sin negar esas similitudes obvias con el miedo, es preferible que el rapto sea autónomo, dado su origen penal y por el requisito de la vis.

5 comentarios:

Fin de los Tiempos dijo...

Lo más singular es que el derecho canónico recoja un apartado que hoy en día es casi exclusivo del Islam...en fín

Alvaro E. Ortuño dijo...

Muy interesante, si señor, la verdad es que puede dar lugar a argumentaciones rocambolescas. Recuerdo que cuando cursaba derecho canonico lo que más me impresiono y que más he podido utilizar en mi vida real es la diferencia entre laicismo y laicidad y que ha tanta gente le convendría aprender.

Claudedeu dijo...

De momento no es motivo de preocupación...

El Cerrajero dijo...

¿Entonces el rapto que ha hecho el P$o€ a todos los españoles con la finalidad de casarnos --o cazarnos-- de por vida, es inválido?

xD

El Espantapájaros dijo...

Sin duda, es nulo de pleno derecho, y el nueve de marzo ha de conocerse la sentencia.