Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, febrero 24, 2008

HORA DE DESPABILARSE

Ataques a María San Gil y Dolors Nadal, del PP, y a Rosa Díez, de UPD... ¿Será esto la famosa violencia machista que fingen rechazar los progresistas? Porque se ha puesto de moda entre ellos--socialistas y comunistas--reventar con violencia pura y dura actos de políticos que no comulgan con su ideario radical. Ya no es la queja expresada en voz alta o la protesta airada: estamos ante agresiones organizadas que ni siquiera se limitan a los insultos, sino que pretenden el menoscabo físico de los agredidos, amén de boicotear su derecho a la libertad de expresión y el derecho de reunión de los asistentes a tales actos. Es una prueba más de la completa deriva totalitaria de cierta izquierda española. Qué bien. Y luego los fascistas serán los del PP por defender la Constitución y pedir que no se negocie con terroristas.

Por su parte, el PP no responde y, ya en campaña, está retrocediendo. El debate entre Solbes y Pizarro no me gustó nada. Pizarro podrá ser valiente, arrojado, íntegro, pero no se impuso ni se lució. Fue un debate aburrido que, por el formato elegido, tampoco hacía posible el rifirrafe dialéctico. Todo estaba encorsetado, todo eran cifras absurdas, remisiones incomprensibles, y, para rematar, Pizarro se dejó arrastrar al terreno de un Solbes más irónico y desvergonzado que nunca, y le permitió adquirir sobre él un tono de superioridad. Solbes supo sacar beneficio de los aspectos formales del debate, en tanto que a Pizarro nadie parecía haberle explicado cuatro trucos televisivos y alguna picardía. Y no es baladí que el tuerto cerrara el primer bloque, el último y la conclusión, y que Pizarro sólo lo hiciera con el segundo bloque.

Tres conclusiones. La primera, que, como a Zapatero y al PSOE no desagradan mucho las agresiones que siempre se producen hacia los mismos, en algo les convendrán. La segunda, que, estando a favor de los principios liberales del loable Pizarro, éste tuvo que haberlos reivindicado con vehemencia cuando Solbes echó mano de la demagogia elemental izquierdista (al medio mencionar la indemnización de Pizarro y afirmar que había españoles que no tenían bolsillo). Y la tercera, que, o despierta Rajoy el lunes, o la cosa se va a poner fea.

1 comentario:

Nicholas Van Orton dijo...

La táctica de ZP sobre la tensión, dramatización o llámalo como quieras está muy vista: el poli bueno y el poli malo. ZP tiene un porcentaje de electores elevado que justifica todo lo que ocurre, nada nuevo, el eterno doble rasero de la izquierda española; pero presentarse a una campaña electoral con un juego tan rastrero y taimado comporta muchos riesgos, y creo que le pasarán factura. Muchos son los que acusan al PP de desear un atentado de ETA (algo miserable, lo sé), pero algo así al que favorecería sería al PSOE, ya que éso les permitiría pedir unidad, manifestaciones de repulsa y demás zarandajas, que serían orquestadas en función de las necesidades del egregio estadista. Necesitan movilizar al electorado, y de momento los números no salen como ellos pensaban; sobre todo en Cataluña. Seguiré el debate de esta noche.
Saludos