Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 20, 2008

MÁS SOBRE EL TERRORISMO DE ESTADO

Debo arrojar luz sobre varios puntos opacos de mi anterior artículo. En lo tocante a Israel, su guerra contra el terrorismo musulmán no puede caer, en general, en la práctica del terrorismo de Estado. La acción de sus soldados, acciones defensivas y preventivas, son actos de guerra convencional, amparados, además, en la legítima defensa, en el derecho que tiene todo Estado a defenderse de las amenazas externas. El terrorismo de Estado o guerra de sucia de Israel consistiría tan sólo en el asesinato clandestino de enemigos por parte de sus servicios secretos, esto es, lo que aparece en Munich, y no el que sus cazas de combate destruyan posiciones hostiles desde las que se lanzan misiles sobre sus ciudades o el que sus tanques vigilen territorios legítimamente ocupados en aras de la integridad de sus fronteras.

Otro problema es el relacionado con el Estado de Derecho, que se caracteriza por la separación de poderes, el principio de legalidad, la garantía de unos derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos... El uso del terrorismo del Estado, obviamente, llevaría a que ese Estado de Derecho quedara conculcado desde dentro. Por ejemplo, no se respetarían los derechos de los erradicados (presunción de inocencia, juicio justo, legalidad de las penas, etcétera). Mi opinión era que, caso de haber una emergencia total, acuciante, sin salida, un Estado responsable no podría sino recurrir a la guerra sucia en sus mismas cloacas, ya fuese porque los terroristas minaran del todo el Estado de Derecho, ya porque los indefensos ciudadanos pasaran por encima de él y ejercieran la violencia al verse desprotegidos y diezmados.

¿Se desembocaría con ello en un Estado totalitario, un Estado incontrolable que se librara de elementos indeseables excusándose en el bien general? No tiene por qué. El liberalismo atribuye al Estado un papel de gendarme: posee el monopolio de la violencia para proteger al ciudadano y para que se cumplan las leyes. No puede fallar en semejante misión así como así. Y, en segundo término, siempre ha de regir en todo esto una máxima de Maquiavelo: "Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten".

2 comentarios:

angie dijo...

Cínico, te invito a que dediques un minuto a repensar el himno que enseñan a los niños en Cataluña, el himno que enseñaron el año pasado a mi hija de 11 años.

Dedica un minuto a conocer la letra de Els Segadors, el famoso himno oficial de Cataluña que habla de exterminar a los españoles

Els Segadors - Himno oficial de Cataluña traducido

Gracias.

El Cerrajero dijo...

A propósito de terrorismo, mañana se inaugura el IV Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo.