Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, enero 27, 2008

CONTRA EL MATRIMONIO ENTRE HOMOSEXUALES

El actual Gobierno, a la hora de vender su gestión de cara a las elecciones generales, presume de haber realizado una ampliación de derechos y una legislación social avanzada. Tales logros son relativos--si el Gobierno no hubiera estado plagado de vagos se podría haber hecho más, mucho más--y mínimos, sumamente tímidos y poca cosa para cuatro años de legislatura. Después del Estatuto de Cataluña, la negociación con ETA y otros hitos socialistas, apoyar ahora la propaganda gubernamental en una legislación social barata que nada tiene de especial u original es un grave síntoma de la impotencia de Zapatero, un impedimento que este pobre hombre sufre en más de un aspecto. En cuanto a la ampliación de supuestos derechos sociales, es ineludible la mención al matrimonio homosexual (Ley 13/2005, de 1 de julio).

Modificado el Código Civil, existe en España un matrimonio homosexual (sic). Siendo rigurosos, cabría hablar de unión civil homosexual, no de matrimonio. La definición de matrimonio de la RAE es precisa: "Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales". Y sin emplear este argumento tan repetido, ya en 1814 Savigny, en De la vocación de nuestro siglo para la legislación y la ciencia del derecho, sentaba que "es imposible mudar el fondo de la naturaleza de las relaciones jurídicas". Y el fondo natural del matrimonio es la heterosexualidad y la orientación a la prole; es así universal y naturalmente, no hay necesidad de sacar a la Iglesia y su matrimonio canónico. Podrán Zapatero y su Parlamento producir toda suerte de dislates, pero el matrimonio homosexual es un imposible.

De otra forma, se acabaría cayendo en el fundamentalismo jurídico, que sometería al Derecho Natural. Eso es muy peligroso. El PP se ha opuesto a la irracionalidad a través del Tribunal Constitucional, con la presentación de un recurso de inconstitucionalidad (los artículos de la Constitución vulnerados por la reforma del Código Civil serían el 9, el 10.2, el 14, el 39, el 53.1 y el 167) que espero se resuelva a su favor. Y me parece bien la unión homosexual, siempre que no se pretenda deshacer las esencias del matrimonio y rebajar el Derecho Natural.

11 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Por mucho que se intente disfrazar, jurídicamente, una unión civil entre homosexuales nunca será matrimonio.

octopusmagnificens dijo...

Esto del matrimonio homosexual es un error tomárselo en serio. Hay que tomárselo a cachondeo.

El Espantapájaros dijo...

En efecto, Octopus, yo tampoco es que le de la mayor importancia, y tampoco lo hace el PP, creo que con acierto. Rajoy ya ha dicho que su intención es que no figure esa unión como matrimonio, que es justo lo que defiendo.

Lo que pasa es que había tenido una polémica en otras bitácoras y quería exponer con rotundidad mi postura.

Un saludo

Samuel dijo...

Amigo Espantapájaros, usted se expone a que el pacifismo rosa se levante en armas contra esta bitácora. Equiparar la unión entre personas del mismo sexo y el matrimonio es símbolo de la perversión del lenguaje y de la moral pública a la que ha llegado ZP. Pero imagino que lo hace, además de por convicción, por la presión de los activistas homosexuales más radicales y totalitarios.

Supongo que lo sabe, pero últimamente grupos de activistas gays se han dedicado a denunciar a las personas que se oponen al "matrimonio homosexual". César Vidal ha recibido una denuncia (y amenazas en el contestador del teléfono de la iglesia a la que asiste) por aportar su opinión sobre el tema en la cadena COPE.

Recientemente, un pastor evangélico llamado Marcos Zapata también recibió una denuncia, de la Xunta de Galicia, nada menos. ¿Y por qué? Pues por ser conferenciante invitado de una asociación para hablar sobre "Educar hijos heterosexuales", en un local privado, y a la que uno podía matricularse voluntariamente. A estos extremos estamos llegando, en los que nadie puede educar a sus hijos como quiera. Incluso si los que creemos que la homosexualidad es una desviación estuviéramos rematadamente equivocados, ¡no señor, no tenemos derecho a equivocarnos! La cuestión es de que este movimiento, lejos de querer ampliar los derechos de su colectivo, lo que intenta es colocar a las personas de determinada orientación (o desorientación) sexual en una urna y amordazar a los opositores, que por supuesto quiere ponerlos entre rejas, oiga. El activismo gay radical sí se ha propuesto meter a la disidencia en la cárcel.

Un saludo.

El Espantapájaros dijo...

Pues sí, Samuel, hay muchas ganas de censurar, de restringir la libertad, de acabar con el derecho a opinar... Los ejemplos que pone son suficientemente expresivos. No me gusta nada la actuación mafiosa de los grupos de presión. Desde Observatorios, asociaciones secretas y majaderías semejantes nos van a pretender cazar. Si alguna vez debo enfrentarme a ellos, me defenderé hasta el final.

Y por cierto, aunque cada uno de sus comentarios vale por varios artículos, se le echa de menos en sus dos bitácoras.

Un saludo

Nicholas Van Orton dijo...

Mantengo el pensamiento de que leyes de ese estilo sólo se promulgan para llamar la atención y recabar votos fáciles. Creo que es bueno legislar para cubrir todos los ámbitos de las relaciones entre personas. Por lo tanto, considero que con una ley que hablase de «personas», sin entrar en cuestiones como la orientación sexual, todo estaría resuelto. Pero, claro, se perdería el impacto. Varios de mis amigos son homosexuales, y son los primeros que se manifiestan en contra de los grupos de presión gays y de esa presunta igualdad que persiguen, ya que intuyen que oculta algo bastardo: impartir arbitrariedad.

Anónimo dijo...

Personalmente creo que es más peligroso llevar a un pueblo que pide paz a una guerra simplemente por intereses económicos, sin prever siquiera las posibles consecuencias que después trajo. O rascarse los h..... mientras se hunden toneladas de petroleo... O manipular la información pública con el fin de no perder votantes... O cambiar la Ley de Educación mil y una veces hasta convertirla en basura... O fomentar año tras año una crísis económica como la que ha estallado recientemente... Ah, claro! Y dialogar con ETA (porque no sé si recordaris, pero Anzar también dialogó con ETA con el fin de una tregua, ¿recordais? Lo que pasa es que por aquel entonces os parecía lo correcto...).
¿Sabeis? Yo he votado toda la vida al PP, incluso en las elecciones del 2004. Sin embargo, tengo claro a quién votaré en estas elecciones, y no séra a Rajoy. Votaré al PSOE mientras Zapatero continúe con esta clase de política. Al menos, es una política LIMPIA y no dañina.
Ahora, en serio, con la cantidad de problemas que hay en el mundo, ¿tanto os molesta que dos personas del mismo sexo se casen y le llamen a su unión 'matrimonio'? ¿Sois dueños de las palabras? ¿No? Entonces, me temo que no estais en derecho de decidir cómo llamar a cada cosa.
:D Saludos :D

octopusmagnificens dijo...

¿Qué historias son esas que cuentas, Anónimo?

El Espantapájaros dijo...

Pues claro que hay cosas más importantes, pero yo, aquí, hablaré de lo que me dé la gana. Y, en general, no creo que el asunto de este falso matrimonio sea vital, pero es algo criticable y que se debe modificar. No estoy obsesionado con ello, pero me apetecía atacarlo.

Por lo demás, su mensaje, Anónimo, es incoherente. Usted votó al PP en 2004 por todas esas imaginarias razones, estilo guerra, petróleo y crisis económicas, ¿no es así? Es una bonita historia pero, si usted la conocía tan bien, ¡me extraña que tal fuera su voto! ¡Y aún más que ahora haya decidido cambiarlo!

Anónimo dijo...

Realmente me siento triste, pero es una tristeza mucho mas profunda de la que podáis imaginar. Parece ser que no he tenido bastante con defenderme, cuando era pequeño de los demás niños del colegio por ser homosexual. Lo cual, será eso a que ustedes llaman educación heterosexual. No he sufrido bastante con aguantar la presión de la sociedad y el duro dedo de castigo que señala tras cada calle. No he llorado lo bastante, teniendo que explicarle a mi familia que era gay. A pesar de que yo no lo elegí, como tampoco elegí ser hombre o mujer. Pero soy feliz, feliz de sentirme hombre y estar atraído por mi mismo sexo. Y cuando por fin consigo que la sociedad legalice la igualdad en el matrimonio, ¿Debe de importarme lo que diga la R.A.E? También dijo la Iglesia que la tierra era plana. El matrimonio, como contrato entre dos personas, es igual de digno siendo heterosexual y homosexual. Por ello, agradecería a Octopus una disculpa educada por su calificación de “cachondeo” a un matrimonio que yo pudiera llegar a formar con otro hombre. Demostraría así la “educación heterosexual” que sus padres le dieron, realmente da frutos.

octopusmagnificens dijo...

No tengo ánimo de ofender, solamente enfoco el asunto con un poco de sentido del humor. ¿Tú entiendes que dos hombres casándose provoquen un poco de risa no? Por lo demás yo defiendo que la gente haga lo que le venga en gana.