Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, septiembre 30, 2007

DÍA DE TETAS EN EL MUSEO DEL PRADO

Aunque el detonante fue en agosto, las consecuencias han tenido lugar ahora. En el Museo del Prado, un guardia impidió a una mujer dar el pecho a su bebé en una sala, explicando que era preferible hacerlo en los lavabos o en la cafetería. La madre obedeció, pero ya tenía en mente su plan de venganza. A través de Internet, convocó a un nutrido grupo de mujeres perturbadas que se dirigieron a la sala en que está La maja desnuda, de Goya, y allí amamantaron públicamente a sus hijos, todas a la vez, ante la mirada escandalizada de los íntegros señores que sólo querían admirar las obras maestras del arte. El diario 20 minutos contaba la noticia de manera favorable a las perturbadas. Para colmo, al final del texto se pedía la colaboración de los lectores para buscar otros lugares donde sucediera lo mismo.

Lo primero en lo que uno se fija es en el nombre de la madre original, Cindy: los sudamericanos son, si cabe, más maleducados que los españoles, en general. Gracias a ella, unas indecentes, impúdicas y feministas mujeres violaron la belleza de un templo de la cultura con su pervertida actuación. Hay que respetar la libertad de cualquiera, claro, y es bueno que no te machaquen con normas y directrices. Sin embargo, si estás en una pinacoteca como el Museo del Prado, deberías respetar también sus reglas, y con más motivo si se adaptan a la lógica y a los buenos modales. ¿Por qué se molestó tanto Cindy por tener que ir a la cafetería o al lavabo? ¿Tan urgente era el apetito de su churumbel? A lo mejor lo que deseaba era que los demás contemplasen sus ubres en vez de La maja desnuda y su estilo delicado.

Se podrá argumentar que la lactancia es un hecho natural y que, por tanto, es normal que se haga en público. Bueno, es igualmente normal y natural evacuar excrementos y no por ello se hace delante de todo el mundo. Estaría gracioso que un hombre se pusiera a orinar en un rincón del museo, seguro que entonces no había tanta comprensión. Si no existe otra posibilidad, pues está bien que den al bebé lo que es suyo en el sitio en que estén; pero, habiéndola, ¿por qué ese afán de exhibicionismo? La moral pública ha de ser observada.

9 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Yo lo encuentro de muy mal gusto, me recuerda a las viejas y las gordas que se ponen a hacer top less en la playa. Un museo no parece el lugar más adecuado para ponerse a dar de mamar, y una playa llena de gente tampoco es lugar para exhibir flacideces. Todo se reduce al gusto.

El Cerrajero dijo...

Si hay algo que se echa de menos en la Expaña de Rodríguez el Traidor es el sentido común.

Porque esa carencia, sumada al natural aburrimiento de la giliprogresía, genera espectáculos como el que cuentas.

snipfer dijo...

A ver, la cuestión no es que enseñe una teta o enseñe un culo. Cuando yo entro en el museo del prado, ¿me permiten ir bebiendo un frapuccino y comiéndome un sandwich BLT?
Seguramente no, como resulta lógico por otra parte. Pues la madre lo mismo. Si quiere tiene que amamantar el pecho, que vaya al servicio o se espere a salir a la calle.

Agus Alonso-G. dijo...

A mí impúdico no me parece, sí de mal gusto.

KENWAY dijo...

¡Dios mío, Espantapájaros!, cómo te atreves a meterte con los inmigrantes sudamericanos y con las mujeres. De verdad, ya sólo te falta meterte con el "colectivo gay" (Zerolos y cía.). Mucho cuidado o te empezarán a amenazar y a censurar.
Ya sabes, hay que ser políticamente correcto, y aguantar todo tipo de progreces, si no serás un peligroso fascista, reflejo de la derecha más rancia.

Samuel dijo...

A mí lo que me parece es que estamos llegando a un desquiciamiento tal que hasta las reglas más mínimas se toman como excusa para reivindicar cualquier majadería. La gente sensata no se preocupa por reclamar el derecho a amamantar a sus hijos en los museos. Parece un chiste.

El día que reivindiquemos hacer nuestras necesidades en los lugares públicos, alegando que es una práctica natural del cuerpo, no me quiero ni imaginar cómo se va a poner el ambiente.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Mujer, espiga abierta entre pañales
Cadena de eslabones ancestrales
Ovario fuerte, di, di lo que vales
La vida empieza donde todos son iguales.

Mujer, semilla, fruto, flor, camino
Pensar es altamente femenino
Hay en tu pecho dos manantiales
Fusiles blancos y no anuncios comerciales.

Nicholas Van Orton dijo...

No creo que sea una cuestión de moral pública, torturador de alondras; en todo caso de buen gusto o saber estar. De todas formas, reconozco que enseñar tetas en el museo del Prado es peligroso y temerario, ya que si los retratos de los Borbones que pintó Goya observan tetas al aire…saltarán del lienzo. Sería una imagen interesante: una tetuda perseguida por Carlos IV o Fernando VII.
Saludos.

Ahskar dijo...

Espantapájaros:
coincido con que no es cuestión de ser impúdico o no, es cuestión de respeto al lugar donde estás, sentido común y respeto a otros visitantes y, sobretodo, de no montar protestas por esta absoluta estupidez.
Es que una cosa es el feminismo y otra esto... que algunas cosas se pasan de la ralla.

Nicolas van orton: Muy bueno, no estaría mal que ocurriera así, la verdad xDD