Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, septiembre 09, 2007

AL TRABAJO

Ya han finalizado las vacaciones, incluso oficialmente. Toca, por tanto, aguantar la retahíla en los informativos de síndromes, traumas y quejas a cuenta de la vuelta al trabajo. ¡Qué terror! ¡Qué drama! ¡Llamemos al psicólogo! Las estúpidas opiniones de los ciudadanos más vagos están servidas. Y es que en España hay poco amor al trabajo y mucho elogio de la pereza, en parte por culpa del sol y del calor, pero también por efecto de la personalidad mediterránea, más dada al cachondeo y la fiesta que a levantar un país con el sudor de la frente y la sangre de las manos. Claro que está muy bien descansar, siempre que haya algo que lo justifique, que otorgue sentido a una merecida vacación. Como estudiante de Derecho, no empiezo las clases hasta octubre, y no protestaré cual niño cuando retome mis quehaceres.

Los políticos no dan ejemplo. Si debieran transmitir energía, ganas de actividad laboral, iniciativa en proyectos, responsabilidad y sacrificio, en España se propaga lo contrario. Tenemos un presidente del Gobierno que se he regalado una tregua veraniega más que larga, casi permanente, y el líder de la oposición no ha querido ser menos que su rival. De Zapatero no se sabe si ha llegado a leer un mísero libro, si bien ha dormido estupendamente en Asturias, de suerte que ni las bombas de los terroristas nacionalistas vascos le despertaron. En cambio, Sarkozy, el modelo a imitar, sólo cogió dos semanas, aprovechando además para reunirse y hacer buenas migas con Bush. Aunque el francés había tenido tiempo libre tras ganar las elecciones, esto fue porque aún no podía tomar posesión de su cargo. Hay diferencias.

Quejarse penosa e insistentemente del trabajo y de las horas que hay que echarle es propio de sindicalistas, vagos y maleantes. Este país necesita menos absentistas y más huelgas a la japonesa, y una buena ola de frío que impida que se nos derritan las ideas y las fuerzas. No nos fijemos, ni siquiera en su aspecto ocioso, en el gandul Presidente, que, como punto y final a su dilatado asueto, concedió una entrevista a su medio de propaganda El País en la que contaba las mismas vacuidades, chorradas y miserias de siempre. ¡Un haragán desvergonzado!

4 comentarios:

Samuel dijo...

No me cabe duda de la verdad de lo que aquí expone. Los españoles tenemos la mala costumbre de pensar que las cosas se hacen solas y que, si escondemos la cabeza bajo el agua, cuando la saquemos los problemas se habrán esfumado. Somos grandes irresponsables y tenemos una tradición cultural ducha en la picaresca y la holgazanería. Pero si viera usted el calor que hace por estos lares...

No obstante, creo que además de la irresponsabilidad casi patológica de los españoles, cada vez abunda más eso que llaman el síndrome postvacacional. La gente no es feliz en su trabajo y trata de huir durante el verano. El regreso se convierte entonces en una experiencia mortal.

Lo mejor del trabajo, aunque muchos no lo sepan, es que hace olvidar los problemas. Y más cuando es trabajo intelectual elegido por uno mismo. ¿Y por qué no aprender a autodominarse en los trabajos innobles en lugar de depender negligentemente de las vacaciones? Hay que aceptar que a veces no existe otra opción.

Le deseo un próspero inicio de curso. ¡Adelante!

Un saludo.

Hartos de ZPorky dijo...

Jamás había oído hablar del síndrome post vacacional hasta hace unos años. Coincide con la decadencia cada vez más penosa de nuestra sociedad. Somos una panda de vagos.

Claudedeu dijo...

Imposible no hacer al menos un gesto de pereza al comenzar las clases. Queramos o no, formamos parte de esa mentalidad mediterránea predispuesta a la holgazanería y al levantarse tarde para desaprovechar el día. Si bien podemos modificarlo con pautas de comportamiento, en nuestro fondo siempre quedará un mini-yo que nos encamine a la pereza.

El Cerrajero dijo...

La actitud que comentas y que estoy de acuerdo, se fomenta con esos informativos que parece que no saben de que hablar y llenan el verano con la 'noticia' de que 'hace mucho calor' y están encantados cuando hay una novedad informativa como 'hay que volver al trabajo'.

Mensajes huecos para ciudadanos huecos.