Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, julio 08, 2007

ZAPATERO NO GANÓ, PERO RAJOY PERDIÓ

Ha sido casi unánime una opinión acerca del Debate sobre el estado de la Nación: Zapatero lo ganó. Hay que refutarlo cuanto antes. Me baso, principalmente, en que Zapatero no ha podido ganar nada con su oratoria defectuosa que sólo se crece en actos sin derecho de réplica. Así, en todo caso ha podido perder Rajoy, pero ganar Zapatero, jamás. Hasta sus socios han criticado el discurso triunfalista y pomposo, sin olvidar la demagógica medida de los dos mil quinientos euros, una ayuda inútil, si se trata de fomentar la natalidad, pues es un irrisorio puñado de euros. Más valdría fomentar menos la homosexualidad desde el Gobierno, de manera que las parejas heterosexuales pudieran hacer tranquilas su trabajo, y cortar el caudal de tanta sopa boba. ¿Adivinan de dónde saldrá el dinero para cumplir la promesa?

Está demostrado que Zapatero, como presidente del Gobierno, nos abochornó una vez más con su propaganda y sus delirios de grandeza económica. Empero, no sería ecuánime no reconocer que Rajoy estuvo flojo, poco entonado, insulso. Lo peor fue que no presentara lo que se ha dado en llamar una alternativa. Su insistencia con las actas de la negociación es digna de elogio, el miserable ocultismo del Gobierno es grande en ese tema y en otros muchos, pero centrarse repetitivamente en lo mismo puede llegar a ser contraproducente. Que El Mundo dijese que Rajoy, por lo menos, se consolidó ante sus votantes fue un desgraciado titular. Las victorias pírricas, a ocho meses, como máximo, de las elecciones, no sirven de nada. En Telemadrid, Victoria Prego razonaba que Rajoy debería haberse atraído nuevos votos.

El verano es un buen momento para el Gobierno. Amodorrada, la gente no presta atención a las noticias y tiende a despreocuparse del ruido cotidiano. El esperpéntico Gabinete Zapatero, refrescado por las sustituciones e incorporaciones ministeriales, se regenerará durante el tiempo de descuento, en tanto Rajoy se lame las heridas que le dejó un crucial Debate sobre el estado de la Nación que podría haber ganado por goleada con la presentación de un proyecto que ilusionase y con un mayor aguante frente al ataque barriobajero de Zapatero.

4 comentarios:

Claudedeu dijo...

A mi parecer, Rajoy estuvo bien, pero le faltó, como bien dijeron enalgunos medios, atraer votantes haciéndose ver como la alternativa a los cientos de problemas que vive hoy en día España.

Lo que sí está claro es que Zapatero, por mucho que digan, no ganó. Qué mas quisiera un paleto que ganar en la dialéctica un hombre que de haber vivido en la Grecia antigua hubiera sido sofista (me refiero a Rajoy). En cuanto a los 2500 euros, espero que procedan de ese crédito que en su día pidió Montilla. Con él, todas las mujeres españolas podrían quedar satisfechas en el ámbito monetario.

Samuel dijo...

Sin duda, Zapatero perdió, pero no nos olvidemos de que en los medios lo han aclamado como ganador. Su última remodelación del Gobierno, símbolo de dinamismo cara a la galería, demuestra que el inquilino de la Moncloa ha venido con intención de quedarse cuatro años más.

¡Y yo que ya tenía preparada mi carta de despedida! No adelantemos acontecimientos. En ocho meses pueden pasar muchas cosas. Rajoy no deja de ser un mal menor que este zoquete parlanchín que hoy tenemos en el poder.

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Rajoy, a la deriva

Los resultados de las elecciones certifican una impresionante pérdida para el PP de poder real

Son tan numerosos y coincidentes los comentarios dedicados a valorar positivamente el resultado de su confrontación parlamentaria con el líder del Partido Popular y la eficacia con que ha resuelto Zapatero la gestión de una remodelación ministerial, que sería ocioso y redundante insistir en ello. Las cifras de todos los sondeos son suficientemente elocuentes. Casi tanto como el tono de las voces más críticas habitualmente con el Gobierno y con ese “bobo subsecretario” que hubiera debido acudir a La Zarzuela para presentar su dimisión, en lugar de hacerlo para comunicar al Rey los nombres de los nuevos ministros de la Corona.

Zapatero ha recuperado la iniciativa, ha dejado a Rajoy con el monotema de las actas, y se dispone a agotar la legislatura poniendo el acento en las medidas sociales, en los rasgos más progresistas, y en la valoración, al fin, de lo imprescindible que resulta pensar en la capacidad de la comunicación para involucrar al ciudadano en las políticas del Gobierno. Punto y aparte.
Hablemos de Rajoy. La expresión que mejor define su modo de estar en la política, con la máxima responsabilidad delegada en su momento por Aznar, la utilizó, espontáneamente, para describir a sus compañeros Aguirre y Gallardón, enzarzados en singular duelo por un quítame allá ese libro: “¡Vaya tropa!”.

Menos presupuesto que administrar
Ahora esa tropa anda revuelta. Echan cuenta de los “magníficos” resultados de las elecciones municipales y autonómicas y descubren una impresionante pérdida de poder real. Menos presupuestos que administrar y menos cargos que cubrir .Muchos menos, a pesar del desembarco de asesores en los lugares más fieles. Su mensaje radicalmente contrario a los Estatutos y a la proximidad contagiosa de los nacionalismos, se ha venido abajo. Algunos de sus barones rompieron la norma para posibilitar su Gobierno o para acompañar, como en Canarias, el cierre de filas contra los socialistas. Lo de la lista más votada ha pasado al limbo de los discursos para la galería.

Su mayor pecado
Sería injusto convertir a Rajoy en el máximo y único responsable de la situación. Tal vez su mayor pecado haya sido no haber sabido imponer su propio criterio y sobreponerse a la debilidad inicial desembarazándose de los guardianes rencorosos de la derrota de marzo de 2004, que le azuzan a agitar el espantajo de la rendición ante ETA. Apaciguar a la fiera que le llamaba “maricomplejines” ha sido otro esfuerzo inútil. Hoy, en esos círculos, se le da por amortizado y se sueña con un futuro mesiánico liderado por Rodrigo Rato, a quien va a resultar muy difícil convencer de que cambie su glorioso presente, económico y familiar, por la aventura incierta de una victoria que tampoco pudo conseguir como segundón de Aznar.

Landelino Lavilla
Descartada la posibilidad de un Congreso, don Mariano va a ser el cartel electoral del PP aunque la campaña se celebre bajo el síndrome sucesorio. Por una extraña asociación de ideas se me ha representado la imagen de Landelino Lavilla- ¿recuerda alguien?-, prisionero del pasado.
Si Zapatero, en momentos de cierta euforia, se ha decidido a mover el banquillo y cubrir los flancos más débiles, Rajoy debe hacer caso omiso de máximas jesuíticas y hacer mudanzas. Por el bien de todos, incluso sus no votantes.

El Espantapájaros dijo...

El artículo reproducido por el Anónimo, aunque viene al caso, es demasiado exagerado. El famoso poder real. Amigos, yo a esto respondo así: "¡Mejor honra sin barcos que barcos sin honra!". Porque el "poder real" del PSOE se está ganando a golpe de pactos con partidos nacionalistas que niegan la idea misma de España y que imponen sus proyectos totalitarios desde la Educación y otros campos. Baleares es el ejemplo: el virus nacionalista se extiende, y el PSOE, contagiado, pacta con quien sea, aunque tenga que renunciar a sus--escasos, eso sí--principios, ceder poder de forma exagerada o tragar todo tipo de sapos, cuando no muta en un partido pseudonacionalista, como en el País Vasco o en Cataluña. Qué asco me dan quienes defienden eso del poder real como lo único que importa. Lo esperanzador es la victoria del PP en número de votos, no un poder real corrompido.

La verdad es que no sé si Rajoy cambiará o incluirá alguien en su equipo. De momento aguanta bien. Lo que pasa es que hay una campaña desde el Grupo PRISA, que no desde otra parte, que aspira a que Rato o Gallardón, dos infiltrados, le quiten la silla.

Un saludo