Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







lunes, julio 09, 2007

ENTREVISTA A CARAJILLO

Por iniciativa mía (no crean que es tan egocéntrico), Carajillo, francotirador despiadado, artista en ciernes, explorador de las relaciones humanas, me ha concedido una entrevista basada en el recuerdo. Él es un hombre de múltiples facetas. Este humilde entrevistador conoce una parte, supongo escasa, de dos de ellas: la musical y la literaria, deslizándose con frecuencia esta última por la pendiente de la crítica social, para lo que toma como punto de partida, casi siempre, experiencias vividas en la pasada década. En esos primeros noventa, sin duda, todavía tenía que persisitir la influencia de las últimas excentricidades ochenteras...

Pregunta.- ¿Qué tres aspectos, los que sean, destacarías de la verdadera década prodigiosa, es decir, de los ochenta?

Respuesta.- Tampoco puedo hablar con mucho conocimiento de causa puesto que la viví en su totalidad pero siendo un niño. Lo hortera, lo extravagante y lo pijo estaba de moda, eso creo que llevaba a la gente a ser un poco estúpida pero con mucha menos mala sangre que lo que yo creo que hay ahora. Si me pides destacar tres cosas te diré que recuerdo que la sociedad española tenía bastante idealizada a la americana, me daba la sensación de que todo lo que provenía de Estados Unidos se recibía con mucha expectación y lo veíamos como una especie de paraíso, lo que daba cuenta de nuestra pobreza como país. Y esto lo digo comparándolo con el presente, ahora es distinto, ya no se les admira igual, o al menos yo no. Otra es que las películas de miedo de los ochenta creo que son las mejores, sobre todo las de la primera mitad, no sé si debido a que el miedo que deben dar las películas estaba hecho de una forma más original, pero a mi parecer eran las más grotescas y, muchas veces, con un bajo presupuesto se conseguía una ambientación que daba muy mal rollo. Por último, te destacaría la música simplemente porque antes había menos grupos, en todos los estilos, pero estos eran buenos. Había muchas más probabilidades de poner la radio y encontrarte una buena canción que con la saturación de morralla que hay ahora mismo.

P.- Ya he recalcado que tus recuerdos suelen volver preferentemente a los comienzos de la última década del siglo XX. ¿Época de maduración y desarrollo de especial intensidad? ¿Momento cumbre, interesante, fascinante?

R.- Cuando me remonto a aquellos años, con total sinceridad te digo que desde el punto de vista personal lo hago porque fueron los mejores años de mi vida. Pero sí te digo que se trató del inicio del frikismo (entendiéndolo yo como "afición a series, dibujos o películas que tratan de peleas, espadas, pistolas...") en España. Opino que fue la época dorada del anime y de otras muchas cosas y la responsable de que hoy en día haya mucha gente próxima a los treinta que aún mantenga aficiones que desde el punto de vista "general" están consideradas como infantiles. Acerca de la vida social, no sabría decirte. Fue también una época de desarrollo, y en España se produjeron acontecimientos muy celebrados o a los que se les dio mucha publicidad, como los Juegos Olímpicos de Barcelona o la Expo'92: aquel año fue excitante, aunque los posteriores fueron de crisis, y creo que se debió mucho al gasto que generaron esos y otros eventos.

P.- A ti, es bien sabido, te encanta la música, y no sólo escucharla, también crearla. Pero, ¿en serio hay música de los noventa que merezca la pena?

R.- Por supuesto. Es más, mis grupos preferidos son grupos que tuvieron su época dorada en los noventa y en especial en esa primera mitad, que fue el último gran momento del rock con Metallica y Guns N' Roses ocupando durante muchos meses los primeros puestos de las listas americanas, además de los éxitos en ventas de Nirvana, Pearl Jam, Megadeth, Red Hot Chili Peppers... Si con los setenta se nos viene a la mente el punk y con los ochenta el jebi metal, en los noventa el movimiento que los caracterizó fue el grunge, que más que un estilo musical era una forma de entender la vida, y surgieron al menos cuatro grupos muy interesantes y de culto hoy en día. Hacia el final de la década ya aparecieron cosas más raras y heterogéneas, como la moda por el rap-metal, nu-metal y todo eso, que ya eran híbridos de varios estilos y que considero música muy chabacana. Eso en el rock, porque en el pop pienso que había también buenas canciones hasta que, a final de la década, y no sé por qué razón, se empezó a poner de moda "lo latino", con letras que no salían del "baila" y del "muévete", y fue lo que abrió la veda para que en la actualidad suframos la fiebre del reggaeton con su proclama machista y mafiosa. Ah, y no nos olvidemos del bakalao, que para muchos nos parece hasta entrañable.

P.- En una de tus últimas incursiones nostálgicas en el blog, has hablado de los ridículos programas de lucha libre, los de Hulk Hogan, el Enterrador y demás panda. Confiesa, ¿cuál era tu programa de televisión favorito?

R.- Por aquella época, ya te digo que el gran gurú era Telecinco, era el canal adorado por los niños y odiado por muchos mayores a los que les parecía estúpido: sin apenas informativos, muchísimos dibujos y, cuando no, concursos tontos como Su media naranja, Vivan los novios, V.I.P, Carmen Sevilla haciendo el tonto en el Telecupón... Telecinco era un auténtico circo en sus comienzos, pero a los pequeños nos encantaba. Y bueno, ya sabes que mi programa favorito era Los Caballeros del Zodiaco y también Campeones, Bola de Dragón (esto era en Telemadrid) y muchos otros dibujos japoneses que echaban. Aunque también en Telecinco estaba el mencionado Pressing Catch, Twin Peaks (buenísima serie hasta el capítulo quince más o menos) y el tan reivindicado hoy en día Humor Amarillo (los comentaristas que salen ahora en Cuatro no son tan graciosos). El Precio justo, con Joaquín Prat, igualmente me gustaba mucho. Y los especiales de Nochevieja de Martes y Trece, si bien de mayor ya no te hacen gracia porque era un humor de lo más estúpido.

P.- Ahora que lo dices, la verdad es que..., principios de los noventa, cuando gran parte de Dragon Ball Z era aún territorio virgen, misterio por desvelar, aventuras que disfrutar... Como a tantos otros, ¿te marcó esa serie?

R.- Sí, eran tiempos en los que todo lo que fuese pegarse, y si podía ser con poderes mágicos, nos gustaba mucho a pesar de que por momentos se me llegó a hacer pesada o quizás la emitieron demasiado tarde para mí y perdí el interés un poco en los dibujos en general (tenía trece años ya en los últimos capítulos). Me marcó el personaje de Freezer como malo malísimo, ni en Los Caballeros del Zodiaco había nadie que representase tan bien el mal como él. Lo malo es que Telemadrid nos dejó a medias: en mitad de la pelea con Célula ya transformado totalmente retiró la emisión o yo al menos no volví a ver más. Gracias a Internet empecé a verla de nuevo y estoy a punto de llegar a esa parte.

P.- Sea como fuere, influencia sí que tuvo en las infancias de muchos. De hecho, en un artículo, hablabas de unos delincuentes juveniles que se paseaban por el parque que frecuentabas y que, curiosamente, te recordaban a miembros de las legendarias y extravagantes Fuerzas Especiales Ginyu. ¿Han cambiado los gamberros de un tiempo a esta parte?

R.- Ahora, ni paso tiempo en los parques, ni en los polideportivos..., que era donde ocurrían estas cosas, ni tampoco soy ya una presa fácil para cualquier delincuente, así que todo lo que veo es por la impresión que me dan las noticias. Y lo que veo es que ahora esto se ha convertido en un problema mucho más grave, con delincuentes organizados en bandas mafiosas que incluso funcionan como sectas y que ya sabemos todos de dónde vienen. Lo que no ha cambiado nada es la música que oyen o la estética con la que se identifican dichos delincuentes.

P.- A mí, cuando los recuerdos de lo que considero la mitad de la década toman forma, siempre me viene a la cabeza lo mismo: nocturnidad, parque con niñatos—fumando y bebiendo--y una cultura del ocio incipiente y pujante, la de las tiendas de cómics del centro. Sé que es generalizar y que en todas partes cuecen habas, ¿pero en los cutres años noventa españoles eso se daba con más fuerza?

R.- Más que ahora no. Sostengo que eso va relacionado más con la edad del individuo que con la época en la que viva. En la adolescencia lo único que vale es ser el más guay, y haciendo cosas prohibidas o políticamente incorrectas como fumar o beber se consigue la admiración de los que te rodean (o la aceptación del resto, cuando esta práctica ya se vuelve tan normal que parece una obligación), algo que realmente es tu pan de cada día; hasta los que más estudian piensan que su futuro profesional aún queda muy lejos y que lo que les atañe en esos años es la relación con la gente, y no hay más. Ese tipo de cosas las habrá siempre, no creo que en los noventa se diesen ni más ni menos que hoy. Incluso yo creo que es otra cosa que cada día va a peor.

P.- No me internaré en el terreno de la político, si bien no me resisto a un inciso. Para alguien que vivió conscientemente los tiempos de Felipe González, ¿qué significó la victoria de Aznar de 1996? Es decir, ¿qué pensaste en aquel instante de cambio?

R.- Ese día lo recuerdo por otra cosa, fue el día que compuse mi primera canción, Eres un Subnormal, ja, ja, ja. No te creas que viví conscientemente la política en aquellos tiempos. La victoria de Aznar me la tomé con indiferencia. Tú me conoces y ya sabes que no hago demasiada distinción entre políticos, que me dan bastante asco todos. Por eso tampoco creo que se tratase de un momento de cambio que fuésemos a notar los ciudadanos como sí lo pudo ser la Transición. La vida hasta cierto punto siguió igual, lo mismo que cuando el PSOE recuperó el poder hace tres años. Aunque bueno, si te soy sincero, el día que Aznar ganó las elecciones (que ya se sabía que iba a ganar desde muchos meses antes) tuve miedo de que cerraran bares de rock o cancelasen conciertos. Y en fin, doy fe de que en cierto modo sí perjudicó al rock, al menos a la hora de promocionarlo como música de masas.

P.- Haciendo balance, ¿qué fue para ti lo mejor de la primera mitad de los años noventa, que tan intensa y fructíferamente viviste? ¿Y lo peor?

R.- Lo mejor, esa época dorada de música, dibujos y videojuegos. Lo peor, las experiencias personales que tuve a mediados de la década.

P.- Carajillo, sinceramente, ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?

R.- Una cosa es que lo sea y otra cosa es que nos lo parezca. Cada uno tendrá sus motivos para decidir si el presente mejora lo pasado y, en mi caso, soy consciente de que ahora estoy mejor o me gusta más mi situación que otros tiempos pasados. Si bien es cierto que todos, incluso en los malos recuerdos, conservamos cierta morriña por algún aspecto en concreto y es muy difícil no echar la vista atrás por cualquier razón y no sentir nostalgia. Quizás sólo sea el hecho de echar de menos una juventud que poco a poco vamos perdiendo.

P.- Puesto que, a diferencia de Sánchez Dragó, no puedo regalarte físicamente un libro al finalizar la entrevista, sí te concederé, como también él hace, la última palabra.

R.- Ha sido todo un honor contestar a tus preguntas, Espantapájaros. Si bien pienso que, como buena conocedora de la década de los noventa, la Princesa Vampira también habría tenido mucho que decir y anécdotas que contar. Un saludo.

Muchas gracias, Carajillo. Adelante con tus proyectos y suerte con ellos.

3 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Muy interesante la entrevista. Me he reído mucho con la referencia a las fuerzas especiales de Freezer... ¡Jajaja!

Princesa Vampira dijo...

Me ha gustado mucho la entrevista,enhorabuena tanto al entrevistador como al entrevistado...lo que no entiendo,señor carajillo, es porqué en todos sus tinglaos me tiene que meter a mi de por medio :P

Claudedeu dijo...

Buena entrevista. De aquí a las tertulias de algún periódico, es decir, de cualquier medio que trenga como soporte el papel salvo "El País". En lo referente a la música, hay que tener en cuenta que Nirvana y Oasis, desde mi humilde punto de vista, aportaron bastante a la época de los 90. Poco más destacable en esa década, y menos aún en los 2000, para mí, que viajo al pasado como quien va a comprar el periódico.