Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







martes, julio 24, 2007

EN LA EUROPA DE BRUSELAS

En el marco de unas jornadas de convivencia organizadas por la Universidad de Navarra, viajé a Bruselas hace una semana, como ya les conté. He aprendido y disfrutado mucho, y es hora de escribir. No creo que a ustedes les importen los aspectos sociales o espirituales del asunto, así que dedicaré este escrito a opinar sobre algunas de las conferencias que nos impartieron y a dar mi visión sobre lo que, tras haber conocido sus principales instituciones, debería ser la Unión Europea.

La Comisión, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo se encuentran en edificios gigantes, monumentales, desmesurados, aunque luego da la impresión de que desaprovechan el espacio. Tuvimos en el Parlamento un coloquio de lo más provechoso con Rosa Díez. Había leído buenos artículos escritos por esta mujer y seguido su lucha interna en el PSOE, pero nunca creí que fuese a sentir tanta admiración por ella. Política de principios sólidos, valiente, segura de sí, directa, enérgica, no eludió una pregunta delicada u ofreció una respuesta tibia o ambigua. Nos contó simpáticas anécdotas de los tiempos en que PP y PSOE colaboraban en el Parlamento Europeo en la lucha contra ETA, criticó la política de Zapatero y la decadencia del PSOE como formación nacional, y dio algunas pistas sobre la tercera fuerza política que está concibiendo junto a Savater. Básicamente, su plan es que ese tercer partido obligue a los otros dos a regenerarse. La verdad es que salí del Parlamento aliviado, pues había descubierto que aún quedan buenos políticos en España. Deseo lo mejor para sus proyectos.

El viaje fue completo. Hubo bastantes encuentros, en distintas instituciones, y algunos muy propagandísticos y muy delirantes, en especial los que tuvieron lugar en la Delegación de Euskadi. Si alguien desea saber más sobre ellos, que me pregunte, pero aquí prefiero no hablar. Sí me referiré, cómo no, a la conferencia en la Representación Permanente de Turquía. Ya se imaginarán de qué iba la cosa: la integración total de Turquía en la Unión. El encargado de suministrarnos la propaganda, un tipo alto, ancho de espaldas, con un traje mal combinado (las malas lenguas decían que era el portero), se esforzaba en aportar montones de argumentos. Algunos iban en la dirección de que, entrando Turquía como miembro de pleno derecho, ya no se daría al mundo la imagen de que la Unión Europea es un "club cristiano". Craso error. También había ventajas banales, improcedentes. Por ejemplo, que la Unión tendría más especies vegetales y bosques. Por otro lado, incidió mucho en la idea de una Turquía estable, democrática... y con un ejército poderoso capaz de pacificar a sus conflictivos vecinos y poner orden en la zona.

Ninguna de sus razones me convenció o conmovió, ni siquiera las económicas. Turquía ya tiene una privilegiada relación con la Unión, de la que se beneficia enormemente. Ir más allá, lo puedo asegurar, no es lo conveniente. Es una lástima que en su día se creara una serie de expectativas sobre este tema, porque lo correcto habría sido poner un claro y justo límite a las aspiraciones turcas y no salir de ahí, sin dar nunca a entender que, en un futuro, por lejano que fuese, Turquía podría entrar por la puerta grande. De todos modos, Sarkozy y Merkel sabrán protegernos, no se dejarán embaucar. Que Turquía espere sentada.

Hablaré ahora un poco acerca de lo que me pareció la situación de la Unión. Lo están haciendo mal, aunque con buenas intenciones. Meter deprisa y corriendo a los diez últimos países ha sido un fallo que ya están lamentando, y tampoco son positivas las ideas que por allí circulan de una Europa federal o de dotar de mayores competencias a la Unión. Ya tenemos un mercado común, sin fronteras ni obstáculos; unas instituciones que más o menos funcionan, que hacen bien su trabajo; y una moneda común. Seamos modestos y asentemos lo que hemos ganado, no nos precipitemos por cambios innecesarios sólo para demostrar que hay movimiento. La Unión Europea tendría que limitarse a consolidar su posición de potencia económica, nada más. Quizá también habría que mejorar su apartado de política exterior y hacer otros ajustes. De lo contrario, es decir, de seguir proyectando ampliaciones irresponsables, reformas ambiciosas y demás, la Unión Europea podría morir de exceso de necio voluntarismo y de pasos hacia el abismo.

¡Ah, que no se me pase Bélgica! Es un país muy bonito y avanzado, pero con problemas. La división entre flamencos y valones supone una grieta que se hace cada día más insalvable. Un belga con el que mantuvimos una tertulia nos informó del nulo sentimiento nacional, de que la gente no tenía simpatías por su monarquía... Parecía que a ellos les diese igual ser belgas que otra cosa, que eso carecía de sentido, que no merecía la pena defender Bélgica... No obstante, en Bruselas y en otras poblaciones, en los balcones y ventanas de algunas casas se veían banderas belgas, exhibidas con orgullo, lo que simbolizaba la resistencia de un país que se resiste a desaparecer. ¡La esperanza nunca muere! ¡Viva Bélgica!

2 comentarios:

Samuel dijo...

Caramba, Espantapájaros, no le esperábamos tan pronto. Pero celebro que haya venido y lo haya pasado tan bien en tierras europeas. Sus ideas sobre la UE coinciden con las mías; quedarse donde está y consolidar lo conseguido, olvidándose de las apariencias y la demagogia. Y Turquía mejor debe de quedarse donde está, hasta que se consolide como una democracia, por lo menos. Pero es que, ya lo dijo Sarkozy, que "Turquía no es Europa, sino Asia menor". Y mientras siga el Islam teniendo tanto peso en la sociedad turca, sin duda será un peligro que la UE no debe afrontar.

Y Bélgica... sin duda todo lo que ha visto allí sobre el patriotismo y la monarquía contrasta con el episodio grotesco que hemos vivido en España estos últimos días. El fiscal general y los medios de comunicación también podrían haberse ido de vacaciones.

Un cordial saludo.

Enrique dijo...

Bonito comentario sobre nuestro viaje. Veo que le has sacado bastante partido.

Me alegro también de que tus comentarios denoten que te lo has pasado bien

Nos veremos

Enrique