Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 24, 2007

CONTRA LAS AYUDAS AL CINE ESPAÑOL

La clase política española se ha especializado en robar el dinero a los ciudadanos para después emplearlo en fines abyectos. Verbigracia, en subvencionar el cine español, un cine que, salvadas las honrosas excepciones, goza con dar lugar a las más casposas y aceitosas películas. Nuestra industria cinematográfica fabrica al año una bazofia de incomparables dimensiones que de ordinario se recrea en dramas sociales donde campan a su gusto el sexo marrano, los quinquis y las familias deprimidas y deprimentes. No hay más protagonistas que las prostitutas y las desdichas. Y un hecho inadmisible: tanto actores como directores constituyen una suerte de sindicato dependiente de las izquierdas y ducho en crear cordones sanitarios contra el PP. Por ello, debería ser optativo destinar dinero público a tales propósitos.

No contentos con estafar al ciudadano y a los cada vez más menguados espectadores del cine español, ya tenemos anunciada una Ley del Cine. Aplaudida por los directores, obligará a los cines a cumplir una cuota de pantalla abusiva que acabará generando pérdidas. Ante el atropello de sus derechos, los dueños de los cines se están empezando a rebelar, porque la imposición es negativa para el público en general, pero sobre todo para ellos. No puedo dejar de citar a Octopusmagnificens, que escribía sobre lo mismo hace unos días: "Yo incito a incumplir la ley, a dar a la gente lo que realmente demanda y en última instancia y por encima de todo a defender la libertad de programar en tu cine un ciclo de películas senegalesas o lo que se te antoje, que para algo es tuyo coño". Eso es lo justo, y no las malditas cuotas.

Sinceramente, no creo que así logren sacar al cine español de su tan alargada crisis. No es que me importe su desaparición (no caerá esa breva), que por mí se puede ir al pozo del olvido junto a la literatura de Javier Marías o Maruja Torres, por decir algo; pero si tuviese que ofrecer una solución, sería la de cancelar subvenciones y demás sopa boba. Ya sean malas, hay películas españolas capaces de arrasar en la taquilla, como Alatriste. Que se busquen la vida nuestros inteligentes y creativos artistas. Seguro que hallan la luz al final del túnel.

4 comentarios:

Gazulin dijo...

Esta es la libertad para el PSOE; obligarnos a ver y hacer lo que ellos quieren.

octopusmagnificens dijo...

¡Jajaja! Muy bueno lo de las familias deprimidas y deprimentes. Y muy cierto.

Samuel dijo...

Que los actores sean unos simplones en cuestiones políticas, pase. ¡Pero que maltraten de esa manera el séptimo arte con sus horteradas! Eso sí que es intolerable.

Ya es chistoso que tengan que poner un sistema de cuotas para que la gente vaya a verlos. Yo creo que ni aun así... No es que el cine de Hollywood atraviese una de sus épocas doradas, pero lo que es el cine español se lleva la palma. Los guiones ya son de por sí vulgarotes y faltos de originalidad, pero los actores añaden a ello su cursilería, su mediocridad espiritual, su belleza plástica y carencia de estilo. Ya que "tenemos que" subvencionarles, que regalen al menos las entradas. A ver si así la gente los coge, como a los diarios gratuitos.

Un saludo.

Ahskar dijo...

A mi me parece un tanto absurdo estod e las ayudas y las leyes a su favor.
Cierto es que el cine como elemento cultural, está bien que reciba ciertas ayudas para permitir sacar adelante proyectos de gente nueva.
Pero lo cierto es que si el cine está de capa caida, es porque no es ninguna maravilla, y aunque tenga películas que valgan la pena, en su mayor parte no calan al público y no lo atraen a las butacas.
Destinar más de cierta cantidad de dinero, noe s rpestar ayuda a sacar nuevos proyectos, es tirar el dinero en películas que no gustan.

Y lo de lo de imponer cual dictadura lo que se debe poner y dejar de poner... sólo por ser español, es absurdo, una estupidez. Por mucho que impongas un periodo mínimo de emisión no va a ir más gente a verla, tal vez unos pocos más, peor no los suficientes como para hacerlo rentable al cine. Consecuencia, los cines pequeños se verán tremendamente perjudicados frente a los grandes multicines