Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, junio 10, 2007

ANV O LA DEMOCRACIA EN PELIGRO

En mi último artículo hablaba de los resultados de las elecciones autonómicas y municipales. Sin embargo, me dejé en el tintero--a propósito--lo más importante y lo que más habría de ocupar nuestros pensamientos: el retorno de ETA a las instituciones a través de su máscara, ANV. Hay gente que aún se confunde o que se finge ignorante antes estos hechos, aquellos que vienen a afirmar que ese partido no es Batasuna o que los terroristas tienen derecho a presentarse a las elecciones. A ellos les digo que tal comportamiento tenía sentido cuando el Gobierno al que veneran mantenía un rescoldo de su patética y fúnebre negociación, pero ahora, aceptado el fracaso hasta por Zapatero, es absurdo continuar defendiendo un partido que goza cada vez que los liberadores del pueblo vasco revientan a alguien.

Se ha aducido, falsariamente, que el Tribunal Constitucional ¡ratificó a dicho partido! Nada más engañoso, porque lo que en verdad hizo el Alto Tribunal fue avalar la decisión del Tribunal Supremo de anular 133 listas de ANV. Lo de las listas es otro punto a aclarar, ya que la tendencia es creer que las no anuladas se hallaban limpias. Lo cual es una solemne bobada. Si de 133 listas impugnadas (muchos no saben lo que significa ese verbo), 133 fueron anuladas, esto es, ilegalizadas, cabe pensar que de haber sido las restantes impugnadas, habrían corrido el mismo destino que sus hermanas. Mas ya sabemos lo que se interpuso al sentido común. Había esperanzas puestas en el famoso proceso, quizá una cesión a medias hubiera servido para relanzarlo. Es inútil: los totalitarios siempre ansían el todo, ni más ni menos.

El argumento de los derechos de los radicales, de su carta de naturaleza, etcétera, les parecerá peliagudo a ciertos gazmoños, pero no lo es. ANV (Batasuna con otro nombre) es un partido terrorista, socialista, totalitario, tóxico y separatista. Nadie en su sano juicio debería considerar positivo que unos nazis con boina estén en las instituciones, chupando de los fondos públicos, con el censo a su disposición y extendiendo sus mentiras y extorsiones. ANV es un peligro para la democracia y para los ciudadanos españoles. Ha de ser erradicada.

3 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Aplausos por la entrada.

Así es el tema del que los borregos giliprogres no quieren ni oir: punto por punto, tal y como lo describes.

La solución, en cualquier país 'normal', sería de ejecución inmediata pero aquí, ainsss, aquí estamos en la Expaña de Rodríguez el Traidor.

Samuel dijo...

Sin duda, la vuelta de Batasuna a las instituciones es una gran tragedia para España. El éxito de la política antiterrorista de Aznar ha sido desmantelado por una panda de miserables sin principios que, en nombre de la paz, se atreven a darles financiación a quienes mañana puede pegarnos un tiro en la nuca.

La ignorancia, la ingenuidad, la torpeza y sobre todo la malevolencia de este Gobierno, que equipara al Partido Popular con los etarras, han puesto de manifiesto que así es imposible luchar contra el terrorismo. Después del aparente cambio de situación, Rodríguez Zapatero no parece tener intenciones de impedir la toma de posesión de los concejales de ANV en los ayuntamientos, ni mucho menos de instar a su ilegalización.

Ha dejado una puerta abierta. Y eso significa, o que está loco de remate, o que decididamente no descarta su proyecto de paz para las próximas elecciones. Lo que pasa es que Polanco le está retirando poco a poco la confianza y eso puede derribarlo definitivamente. Esperemos.

Un saludo.

javier dijo...

que grande es España pero lo es tanto que se olvida de limpiar las esquinas que quedan de suciedad. con la iligalización de 133 listas solo se ha conseguido borrar la mancha gorda pero todavía quedan los pequeños rescollos de suciedad que con el tiempo se cobrara (y espero equivocarme) la vida de la democracia.