Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, mayo 20, 2007

SOPA DE TORTUGA

Antes ponían mejores series de dibujos animados; y no sólo de animación japonesa, sino también de producción europea o americana. Recuerden G.I. Joe, Transformers o Conan el Aventurero. Eran series con héroes aguerridos y determinados a combatir por su causa, defensores de grandes valores que luchaban contra terroristas, fanáticos robots y hechiceros malignos. No tendrían una gran calidad en ciertos aspectos, pero superan con mucho a la bazofia que emiten actualmente, "imbecilidad cibertelevisiva", "relatos políticamente correctos, insultos descarados a la inteligencia infantil, del tipo el pirata Chapapata y la gallina Cucufata, Wolfi el lobo bueno y generoso, la habichuela Noelia y cosas así", en palabras del siempre implacable Arturo Pérez-Reverte. La imposición del buen rollo es inevitable.

Así las cosas, y al margen de que también echen algunas series japonesas convenientemente recortadas por la censura internacional, agrada saber que en la segunda cadena pública estén reponiendo Teenage Mutant Ninja Turtles, o sea, Las Tortugas Ninja, en su versión original y clásica: la ochentera (aunque la serie se extendiese hasta 1996, nació en 1987). Grandiosa historia, especialmente en sus primeras temporadas, fabricó personajes míticos y carismáticos, tanto en el bando de los buenos--las tortugas Leonardo, Raphael, Michelangelo y Donatello, o su maestro Astilla--como en el de los villanos--el Despedazador o Desfibrador y el repulsivo Krang--. Puede que haya cosas que hoy nos den lógica vergüenza, pero la imagen de los héroes frente al colosal y temible Tecnódromo es insuperable.

Vuelven las batallas contra los desgarbados miembros mecanizados del Clan del Pie, con el Despedazador hablando de forma permanente a voz en grito y regañando a sus esbirros Bebop y Rocksteady, dos acreditados incompetentes. Sí, les recomiendo ver la serie, en horario de mediodía, para revivir viejos tiempos y honrar a los mitos de la infancia. ¡Merece la pena! Ha habido versiones modernas de todo punto inferiores. Lo bueno de los ochenta es que se sabían hacer cosas muy cutres pero con estilo. Y la presente serie no es una excepción.

2 comentarios:

Ahskar dijo...

Esa es otra de las series míticas de mi infancia de la que no podría renegar nunca.
Yo veo los deibujos de ahora, con esos monigotes deformes, mas propios del surrealismo, de la cartoon networks y otras series similares. Pecan, me parece a mi, de absurdo y de "politicamente correcto". ¿dodne están esos valores heroicos de conan el aventurero? Y esas batallas transdimensionales de las Tortugas Ninja...
Vaya juventud vamos a criar.
Al menos para los casi adolescente sy adolescentes siguen estando Futurama y Los Simpson, con el añadido relativamente reciente de Padre de Familia.

Ahskar dijo...

Y ah, me alegro que te gustase mi articulo sobre conan ^^ Estoy a ver si, entre examne y examen, le hago un pequeño videomontaje-homenaje.