Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, mayo 27, 2007

RUEDA DE PRENSA CON EL AGENTE DE LA CIA

En medio de la tromba de agua del jueves pasado, dejé atrás el Congreso de los Diputados y me interné por una calle cercana en busca del Ateneo. Había estado otras veces, conocía el punto exacto de su ubicación. Pero eran tan malas las condiciones climáticas, afectándome de forma negativa el chaparrón, que lo pasé de largo y tuve que dar varias vueltas, realmente incómodas, hasta que, deshaciendo el camino, pensando con claridad, di con el edificio. No entré, pues procuré adecentarme: iba calado. De reojo, observé cómo un coche se paraba enfrente. Era una tartana roja, anticuada, con esparadrapos sujetando el capó. Una portezuela se abrió y, envuelto en un gabán gris, emergió de aquel vehículo Fernando Sánchez Dragó, el motivo de mi visita al Ateneo. Supuso un gran honor saludarle con educación.

El acto consistía en una rueda de prensa sobre su más reciente libro, Libertad, fraternidad, desigualdad. Derechazos, editado por Áltera. Es una larga entrevista a cargo de su amigo Antonio Ruiz Vega, una miscelánea punzante y plena de sabiduría. Además de con el susodicho, Dragó compartía mesa con un hombre de Áltera y con Benjamín Pardo, escritor de izquierdas traído expresamente en condición de adversario, que no enemigo. Quienes hayan leído sus obras o visto sus programas, sabrán que Sánchez Dragó es poseedor de una vasta cultura sin dejar de ser por ello un gamberro y un provocador que se define como "anarquista de derechas" o "progre revenido", dispuesto a exiliarse si Zapatero vuelve a ganar las elecciones generales. En el libro, de gran variedad, se recogen opiniones muy lúcidas al respecto.

Había poca gente, principalmente periodistas. Los elementos eran adversos. Después de un breve debate amistoso, se lanzaron ideas que invitan a la meditación. ¿Es el izquierdismo una "herejía del cristianismo"? Asimismo, Dragó criticó sin miedo el execrable igualitarismo que está matando la excelencia y se mofó del puritanismo de los progresistas, peor, decía, que el de las monjas de su colegio. Fue, en definitiva, una rueda de prensa divertida, amena, en la que no faltaron las anécdotas y en la que el escritor, el de la CIA, venció y convenció.

3 comentarios:

El Cerrajero dijo...

jajajaja es una historia digna del MAZP MAX jajajaja

Samuel dijo...

Vaya historia. Por el comienzo, creí que iba a relatarnos algún misterioso crimen. Pero ahora veo que no iba por ahí la cosa. Se trataba de algo aún peor.

¡Sánchez Dragó! Gran privilegio, sin duda, aunque es hombre que iguala en egocentrismo a Francisco Umbral y José María García juntos, que ya es decir. Yo tuve el gusto de verle en Alicante en la presentación de su novela "Muertes paralelas" y nos pegamos una buena sesión de literatura entre sentimental e histriónica. Le pusieron a un progre a presentar su novela, también como adversario, pero la hostilidad del público y la prosa del escritor le hicieron sonrojar. Es difícil discutir con Dragó y salir victorioso.

La verborrea de Dragó es divertidísima; es un gran malabarista de las palabras. Su gusto por la cultura nipona es, quizás, lo que menos me gusta de él, pero sin duda es un gran intelectual e interesante periodista.

Me alegro que haya usted tenido la oportunidad de saludarle y en sitio tan emblemático como el Ateneo. Seguro que ahora con la Feria del Libro tendrá ocasión de saludar a algún otro escritor de talla.

Un saludo.

Nicholas Van Orton dijo...

Todavía no he podido formarme una opinión sólida sobre él: ideas duales. Sólo recuerdo de él que presentaba un programa sobre libros con un atril. En ocasiones, por eso, me pareció que valoraba más escucharse que escuchar. Cuestión de apreciaciones.
Saludos.