Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, mayo 13, 2007

NO A LA POLITIZACIÓN DEL REY

Puedo entender hasta un punto las críticas que se están dirigiendo contra el Rey a raíz de sus comentarios sobre Irlanda del Norte. Mientras que antes estaba ese silencio clamoroso, ahora, cuando por fin ha hablado, se piden aclaraciones, que diga de qué lado está. No creo que haya que exagerar. Sí es verdad que fueron declaraciones desacertadas, bastas y tendentes a ser interpretadas de muchas formas, lo cual no es bueno. No hace falta que recuerde que son escasas las similitudes entre lo que pasa en el País Vasco, con su enorme problema de orden público, y lo que ha ocurrido en Irlanda del Norte. Aquí no se deberían establecer comparaciones. Son situaciones y procesos totalmente distintos: por eso uno ha salido adelante y el otro no. Dicho esto, como monárquico que soy, empiezo mi defensa.

En España, en el siglo XIX, los partidos Moderado y Progresista buscaron llegar, rivalizando, a una posición de exclusivismo, es decir, que Isabel II sólo les ofreciese formar gobiernos a uno de los dos, que contase con uno y con nadie más. Tal despropósito terminó con la Restauración, si bien, sobre todo con la regente María Cristina, todavía hubo intentos de ganarse un favor real preferente, intentos que siempre ponían en entredicho la Monarquía y que hacían peligrar su papel constitucional y arbitral. Actualmente, no hay por qué volver a esos errores. Ni unos deben tomar las palabras de Juan Carlos I como un apoyo a su nefasta política, ni otros pretender que abandone su neutralidad y se coloque de parte de una determinada corriente. Con todo, lo mejor hubiese sido mantener el reprochable silencio.

Acerca del mutismo regio, muy molesto encaminándose España al desastre, no deja de ser una estrategia defensiva. En mi opinión, el Rey ha dado algunos toques de atención a Zapatero, discretos pero patentes. Él no tiene que descender a la arena a no ser que se llegue a una crisis desproporcionada e insoluble por otros medios. Observemos que Alfonso XIII no cayó en el desprestigio por guardar celosamente su oficio de moderador respetuoso con la Constitución, sino por haberse implicado hasta el tuétano con la dictadura de Primo de Rivera.

8 comentarios:

HartosdeZPorky dijo...

Discrepo. El Rey es el garante de la Constitución. Si no garantiza nada, no me sirve. Y calladito está más guapo, que en otras cosas mucho más importantes y graves no ha dicho ni mu.

El Cerrajero dijo...

A mi esto no me vale.

Ya que ha soltado la liebre, que lo explique, y si dicen que lo han malinterpretado o sacado las cosas de contexto o han roto la confianza porque era off the record, que lo diga también y desenmascare al grupo PRI$A y su 'traición'.

Longstreet dijo...

1º) La monarquía es una institución anacrónica y totalmente antidemocrática. Nadie por ser hijo de tal o de cual tiene derecho a ser Jefe del Estado, Jefatura que ha de ser electiva como todos los poderes estatales.
2º) El actual monarca solo tiene parabienes con la izquierda y críticas para con la derecha (que se lo pregunten a Aznar), no representando a la mitad de la población, y no queriéndolo la otra mitad a la cual alaba (divido en mitad a la población porque realmente monárquicos solamente son cinco y dos más de las revistas rosas).
3º) El heredero a la corona, esposo de la periodista, va por el mismo camino, con amiguitos tan progres y buenos como el gran intelectual de Sabina.
4º) No ha manifestado ninguna opinión contraria respecto al estatuto de Catalurssnya o demás barrabasadas.

El Espantapájaros dijo...

Intentaré mantener las posiciones ante sus críticos e interesantes comentarios.

Por supuesto que el Rey es el garante de la Constitución y, en consecuencia, de la libertad, y que está por encima de los partidos políticos y ejerce un papel de moderador, aparte del de representación de todos los españoles y del Estado. Eso no quiere decir que tenga que injerir en los asuntos del Gobierno por estar disconforme o porque molesten a una mayoría de la población. Tampoco dijo nada, espero, cuando nutridas masas de bárbaros se manifestaban contra la Guerra de Iraq y Aznar, ni a favor ni en contra. No obstante, en una situación de crisis total, de ruptura, de inminente caos, sí debería pronunciarse. Por ejemplo, si Zapatero pretendiese dar un golpe de Estado, dejar que el País Vasco se anexionase Navarra o vender Ceuta y Melilla a Marruecos. De todos modos, ya he dejado claro que en el presente caso se ha equivocado, fuera "off the record" o no, pero que tampoco hay que sacar las cosas de quicio.

Para seguir respondiendo, seguiré los puntos de Longstreet.

1) Es precisamente esa "magia", esa anacronía, la que hace deseable y atractiva a la Monarquía. Por otra parte, la nuestra es una Monarquía legal y legítima. Fue refrendada por el pueblo al dar su "sí" a la Constitución de 1978 y, además, es la dinastía histórica. Y, en definitiva, una República en España sería lo último a aspirar. A nosotros nos viene mejor la Monarquía, en el pasado y ahora. No hay en estos momentos un movimiento republicano serio como para hacer dudar de la institución monárquica. Juan Carlos I puede tener muchos defectos, que se han ido haciendo más evidentes con el paso del tiempo; pero es infinitamnete mejor que un Zapatero convertido en el Jefe de Estado.

2) Es completamente normal que el Rey, en este desgraciado país, intente ganarse la simpatía y el apoyo de las izquierdas antaño moderadas, y tradicionalmente ha sido así (ya en 1885, con la muerte de Alfonso XII, Cánovas juzgó necesario que los liberales de Sagasta volviesen al Poder para dotar de mayor estabilidad y popularidad a la Regencia); otra cosa es que lo haga con mayor o menor decencia, lo que es discutible. Eso sí, siempre sin caer en el exclusivismo ni en fallos parecidos. Francamente, no creo que el Rey se lleve muy bien con Zapatero, así como tampoco se llevaba bien con Aznar.

3) Lo de Letizia fue una mala elección, pero responde al deseo de tener una "princesa del pueblo". Nuestra Monarquía no luce demasiado, eso es algo erróneo. Deberían haberse respetado más tradiciones, como la de los cañonazos al nacer un infante. Admiro al Príncipe, pero lo de Sabina es una oscura y cutre compañía. Prefiero a Sabino.

4) Fue duro el discurso del Rey de las Navidades de 2006 en el aspecto de la política antiterrorista. Mucho se comentó entonces lo molesto que le había resultado a Moncloa. En cuanto al Estatuto de Cataluña, no hay duda de su inconstitucionalidad y de que es un daño para España, pero hasta que no se pronuncie definitivamente el Tribunal Constitucional es lógico que el Rey no intervenga en ningún sentido.

Un saludo

Samuel dijo...

Sinceramente, ignoro por qué se ha armado tanto revuelo por este asunto. A mi juicio el rey no se ha pronunciado políticamente y si lo ha hecho ha dado lugar a la ambigüedad.

Que el caso de Irlanda del Norte no es el del País Vasco es algo que no admite discusión y en todo caso el varapalo sería para el nacionalismo más obtuso y radical. Y que se muestre favorable a este tipo de acuerdos es una afirmación que me parece que no está fuera de lugar. Todos queremos que acabe el terrorismo, otra cuestión es cómo se haga y en eso el rey se ha mostrado más difuso. Estoy de acuerdo con el cerrajero en que debería explicarse para que no manipulen sus afirmaciones. Ya saben que el que calla, otorga.

De todos modos, si somos maliciosos, el rey ha dado su apoyo a Zapatero. Para mí es lo de menos, porque este hombre tiene voz pero no tiene voto ni veto, así que lo único que puede reprochársele es una clara imprudencia que no estaba en sus atribuciones. Si el rey diera su apoyo a Zapatero y estas afirmaciones se repitieran más a menudo, de buena gana me volvía republicano. Pero mientras la monarquía parlamentaria se comporte, creo que no es necesario cuestionarla.

El rey debe mantenerse callado porque es su deber. Sólo si hubiera un golpe de Estado en España debiera pronunciarse. Gracias a Dios, todavía no han ilegalizado al PP y el Estatuto catalán, como señala Espantapájaros, está en el dique seco. Mantengamos la esperanza.

Un cordial saludo.

Nicholas Van Orton dijo...

Traes a colación la que será nuestra eterna disputa: la utilidad de la monarquía. La dinastía que reina en España es una de las más nefastas que existen. Entiendo que durante épocas pasadas-la Transición- tuviera una utilidad; pero ahora ya no tiene sentido mantener algo así. Yo no acepto lo que ha hecho vuestro rey: manifestaciones públicas y aclaraciones privadas (a Mariano Rajoy). Si sus palabras han sido tergiversadas o utilizadas, creo que es obligado el desmentido oportuno.El taimado silencio es, para mí, señal de aquiescencia. Recojo una de las frases que escribe Samuel en su comentario: "El rey debe mantenerse callado porque es su deber".
Si estoy en lo cierto, creo que el que tenía que ser rey, Jaime de Borbón, tuvo que abdicar debido a que era sordomudo. En vista de lo que se le pide al actual Rey de España- silencio y ninguna intromisión-, creo que su tío hubiera sido el monarca perfecto: un sordomudo.
Al igual que tú, estimado amigo, vuestro rey es otro espantapájaros; con el inconveniente de que éste ya no asusta ni a un gorrión. La monarquía en España está escribiendo sus últimos capítulos, y yo lo celebro, ya que nada me resulta tan antagónico como democracia y monarquía. Sin embargo, mientras el sistema monarquico agoniza, España debería madurar para poder convivir bajo una república, que es vuestro futuro. De igual manera que resulta inútil pedirle peras a un olmo, esperar determinadas respuesta de vuestro soberano resulta aun más estéril. De todas formas, látigo de gorriones, después de observar las reacciones y actitudes de vuestro monarca en determinadas situaciones, creo que yo me inclinaría por pedirle peras al olmo: creo que es más realista.
En fin, nuestra eterna disputa.
Saludos.

El Espantapájaros dijo...

Bueno, es bienvenida la discrepancia, Van Orton, pero estoy en desacuerdo.

Bien es cierto que la Monarquía, hoy, no puede tener las mismas atribuciones que en el pasado, ni siquiera las que tuvo durante Transición; pero, aun así, sí cumple varias funciones del todo útiles: de un lado, hay una función de representación del Estado, es un símbolo, y, por tanto, desarrolla una política exterior apoyada en el prestigio y neutralidad de sus titulares, siempre útil porque rompe el aislamiento que pueda tener el gobierno de turno, como sucede ahora; de otra, recoge una tradición histórica cara al país; y, finalmente, tiene otras tantas funciones más o menos ceremoniales pero algunas decisivas, como el mando de las FFAA.

Yo no creo que nuestra Monarquía española vaya a caer. No hay un movimiento republicano serio y poderoso y la gente, en general, acepta el sistema porque es estable y beneficioso, y la Familia Real ha sabido ganarse el cariño y el respeto del pueblo. Otra cosa es que, sobre todo de parte del Rey, a veces se produzcan situaciones poco agradables o incluso vergonzantes. Por ejemplo, ya he dicho que sus declaraciones últimas fueron desafortunadas, y desde luego todo lo relativo al nacimiento de la nueva Infanta ha sido un bodrio cortesano. Pero hay más aciertos que errores.

En esto yo soy mitad romántico, mitad pragmático. Porque, en definitiva, me cautiva hasta cierto punto el esplendor de la Monarquía y porque para llegar a una República habría que hacer complicados cambios (que vendrían dados por un momento revolucionario o radical producto de una crisis mal solucionada) que, en este momento, no veo necesarios, especialmente cuando considero que nuestra Monarquía es de lo mejor que funciona en nuestro maltrecho Estado. Aparte, aquí en España la idea de República está mediatizada por la izquierda más cutre, y es como de su patrimonio, pues no se busca una República normal, sino el regreso a la II República. Esa es otra razón para que prefiera conservar las cosas tal y como están.

Un saludo

Ahskar dijo...

Lo cierto es que mi opinión de la monarquía ha sido muy cambiante y oscilante. Y actualmente estoy en un punto intermedio.
Lo cierto es que, como decía Van Orton, esta monarquía ha sido nefasta para el país. Pero también es cierto que la historia ha demostrado lo poco preparados que estamos los españoles en general para andar solitos sin que una autoridad nos lleve de la mano. La Primera república fue un desastre y la segunda acabó en una Guerra Civil. Hasta espantamos hasta a reyes extranjeros, como el de Saboya.

Pienso que la monarquía sigue hoy en día porque la alternativa parece oler a rancio de 2ª república, y no por el hecho de ser república sino de las heridas y cicatrices que nos quedaron de la lucha fraticida que en ella se gestó. Reclamar la república es reabrir heridas y pienso, viendo la política del país como va, que seguimos sin estar preparados para ello.
Y puede que nunca lo estemos, mientras sigamos cargando con los resentimientos y heridas de la Guerra Civil, cada bando por lo suyo y a los que no nos sentimos en ninguno, sencillamente por el temor a encontrarnos entre dos fuegos que se reavivan.
Si yo pudiera prescindir de la historia de España y elegir, así a dedo que tipo de sistema usáramos, diría pues república, sencillamente porque filosóficamente parece más correcta. Aunque la monarquía tiene también algunas ventajas, pues aunque el Rey sea (y eso lo dejo al juicio de cada uno) o fuere un patán, siempre será mejor un patán de adorno que un patán metomentodo de uno de nuestros penosos partidos políticos.

Pero ya puestos a que yo pudiese elegir lo que deseara, por mi pondría algo bastante diferente que lo que hay en día y me dejaría de monarquías, repúblicas y democracias de patio de colegio como la que tenemos.