Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 29, 2007

UNAS ELECCIONES DESCAFEINADAS

El pasado miércoles 25 de abril fueron las elecciones a Rector de la Universidad Complutense de Madrid. Al no haber obtenido ninguno de los cuatro candidatos la mayoría absoluta, la segunda vuelta está prevista para el día 9 de mayo. El actual Rector, Carlos Berzosa, conocido como Berzotas y de perfil bajo, es quien más porcentaje de los votos ha sacado, hasta llegar a un cuarenta y cinco por ciento, seguido por Ángel Nogales, con un veintitrés por ciento. Berzotas, por ende, revalidará seguramente su mandato, con lo que cuestiones como la ocupación de un ala de la Facultad de Físicas por parte de bandoleros juveniles no se arreglarán como es debido. Por si no se han dado cuenta, Berzotas es, hablando claro, un agente del PSOE. No es que ya sea malo por eso, pero el tipo es un incompetente y un rufián.

Sin embargo, un elevado abstencionismo (cuyas cifras han desaparecido de la página de resultados) le ha colocado en una posición muy favorable. Apenas un quince por ciento de alumnos fue a votar, a pesar de que todos los candidatos, tratándoles como borregos, les invitaron a grotescos conciertos donde se ofrecía alcohol barato o, directamente, gratis. Ni por esas el alumnado se ha movilizado a favor de ningún candidato. Además, los programas son, si no iguales, muy similares: falta de originalidad, de personalidad y de proyectos interesantes. Donde uno promete reformar tal campo de fútbol, el otro dice que mejorará cierto edificio. Si uno pondrá a disposición de los alumnos ordenadores portátiles, el otro introducirá las bicicletas en el campus. En fin, una incomparable basura. Todo es decadente.

Aun con las escasas diferencias entre programas y con el desinterés general, ha habido dos grandes fracasados. El primero, Gustavo Villapalos, que ya fue Rector. Una vez más se demuestra que el que abandona voluntariamente el poder difícilmente lo recupera por las buenas. El segundo, Francisco Aldecoa, con fama de rojo y que se hace llamar Patxi, detalle que habrá influido poderosamente en su pobre resultado, amén de la espantosa chaqueta a cuadros de franela que lucía en sus carteles electorales. Poco espero de la segunda vuelta...

4 comentarios:

Samuel dijo...

Debe de ser patético por lo que usted nos cuenta. Queda, pues, demostrado, que la pluralidad no necesariamente significa calidad. En nuestra universidad, por el contrario, sólo hubo un candidato, Jesús Rodríguez Marín, que es un hombre excelente y no puede pronunciar un discurso sin referirse al gran drama de la educación -o deseducación- en España. Ya ganó las elecciones pasadas y ha vuelto a ganar éstas, como era de esperar.

Los chicos guapos de mi clase, siempre gente noble y quijotesca, hicieron una minimanifestación frente a la mesa electoral, denunciando la ausencia de otros candidatos en los comicios. ¡Ahí hay chanchullo, seguro!, exclamaban, cuando el resto de catedráticos habían manifestado que no querían presentarse a rectores. Al campo de la hipótesis lo dejo, puesto que nadie ha demostrado nada y yo prefiero que haya uno bueno a tener muchos malos donde no saber a quién elegir.

Un cordial saludo.

Triste Romeo dijo...

¿Qué no contaís con ordenadores portátiles? ¡Qué insolencia! ¡Habráse visto tamaña desvergüenza!

No como en la Universidad de Cádiz (UCA) siempre hemos sabido estar a la última XDDD

Fuera coñas, lo cierto es que la Universidad es una vergüenza hasta que no exista en España la manera de despolitizarla, mal vamos...

Os compadezco por la futura derrota que tiene pinta que terminareís sufriendo con semejante despojo.

PDTA: ya le he linkeado en mis blogs principales Coronel, jeje.

Ahskar dijo...

Que razón tienes, Samuel, al decir mejor uno bueno que muchos malos...
Ojalá exitiera una opción que fuera ninguno de los candidatos, yo desde luego la habría votado, sobre todo vistas las tretas de alcohol que usaban...

Nicholas Van Orton dijo...

Algunas amigas cometieron la osadía de estudiar en universidades españolas: regresaron patidifusas: profesores que ofrecían la posibilidad de redondear la nota mediante un "exámen privado" en su despacho; rectores que ocupaban el puesto sólo por su filiación política y no por sus méritos académicos; legiones de zánganos que con cualquier excusa impedían el normal desarrollo del curso; excesiva politización del ámbito académico; magros recursos; y un nivel cada vez más exiguo. Eso sí, regresaron encantadas con los tunos.
Saludos.