Como una vez exclamara: "¡A mí, hombres!", cuando acudieron algunos los ahuyentó con su bastón, diciendo: "¡Clamé por hombres, no por desperdicios!" (Vida de los filósofos ilustres, de Diógenes Laercio)







domingo, abril 01, 2007

EL ATREVIMIENTO DE IRÁN

La tensa crisis internacional desatada entre Londres y Teherán debería centrar más nuestra atención: ofrece un mar de posibilidades para su resolución, la cual, a su vez, puede ser beneficiosa o perniciosa. Quince soldados británicos se hallan secuestrados por la tiranía iraní, que, crecida como está últimamente, no tiene intención de liberarlos. Su versión es que la patrulla británica entró en sus aguas jurisdiccionales, por eso fue apresada. Sin embargo, esto es absurdo, insostenible. Carece de lógica la infiltración inglesa (¿qué pretendían hacer esos soldados corrientes, derribar el régimen islámico?), mientras que sí la tiene que los iraníes, aprovechando que la patrulla andaba cerca de los límites, la abordasen para después utilizar a sus miembros como moneda de cambio, lo que ya se ha dejado entrever.

Los datos en los mapas no sirven de nada. Londres puede aportar las pruebas que quiera, pero los iraníes ya se han marcado una meta y no van a desistir de alcanzarla, ahora que se ha comprobado que no funcionan los cauces diplomáticos. Mas tampoco valen los vídeos y cartas de la militar Faye Turney, en tanto su tono y su contenido son más que arteros, favorables al orate Ahmadineyad. Es improbable que esa mujer haya desarrollado en tan poco tiempo el Síndrome de Estocolmo, así que achaco su actitud bien a la falta de valor, bien a las presiones y coacciones que sin duda estará recibiendo de sus captores para que interprete un harto deshonroso papel de hembra débil e histérica suplicando a la Cámara de los Comunes que se rinda simbólicamente al enemigo iraní, lanzando denuncias incoherentes.

El asunto empeorará. Hasta que no disponga de armamento nuclear, y por mucho que saque a pasear sus misiles de hojalata y sus fusiles anticuados, Irán no será una amenaza seria para Inglaterra o para cualquier otro país occidental. Eso no niega que, en el pasado y ahora mismo, haya echado parecidos o peores guantes, desafíos, órdagos que no siempre han sido debidamente respondidos. Empero, absolutamente todo se puede resolver con el humilde gesto del perdón: quienes lo están exigiendo son los que deberían entonarlo.

7 comentarios:

octopusmagnificens dijo...

Estos iraníes son unos insensatos. Cuando peor tienen las cosas más se las complican gratuitamente. Habrá que seguir el desarrollo de los acontecimientos.

Nicholas Van Orton dijo...

Estoy de acuerdo en tu explicación. Sin embargo, añadiré algo más. Aunque desde Occidente no se perciba así, el régimen de Teherán no es tan sólido como te imaginas. El recelo y la desunión es moneda corriente entre las diferentes facciones que coexisten en el gobierno. Casi nunca es público, es cierto; pero existen. El pueblo iraní— hago un receso, ¡qué mujeres, Espantapájaros!— no acepta de buen grado la tiranía de los clérigos. Cuando una iraní te toma confianza, descubres dos mundos superpuestos: el oficial y el real. Entonces es cuando te explican sus ansias de occidentalizarse, dejar atrás costumbres y reglas retrógradas, intercambiar opiniones, vivir en democracia y disfrutar de la libertad. Ahmadineyad y su camarilla son conscientes de que no podrán mantener eternamente a un pueblo subyugado. Por ése motivo necesitan que alguien les ataque, que les proporcione una justificación para erigirse en el pedestal de las víctimas de Occidente y del Gran Satán. Ello serviría de aglutinante para cohesionar la sociedad y eliminar a la oposición — política, religiosa y social— que incomoda a su partido. Algo parecido a lo que hizo la Junta Argentina con las Malvinas. Por otro lado, necesita ganar tiempo para terminar su programa nuclear, que, una vez conseguido, proclamará a los cuatro vientos para recargar el orgullo de la población nativa y sembrar la envidia en los países árabes: la histórica sumisión de los árabes ricos ante Occidente frente al descarado desafío del modesto orgulloso. Después llegará el momento de zanjar cuentas con Israel, USA y de ser los protagonistas del complicado tablero de juego árabe. ¿Y los iraníes que querrían otra forma de gobierno? Pues deberán callar, ya que es imprudente levantar la voz contra el poderoso con éxito. Nacerá un nuevo Ciro. No quiero pensar lo que ello ocasionaría en el mundo árabe, que siempre ha sido reconocido por su querencia para jugar a dos barajas.
Lo que puedan decir o escribir los cautivos no debe tenerse en cuenta.
Saludos.

Samuel dijo...

Naturalmente, estos vídeos propagandísticos no hacen sino justificar el vil chantaje de unos cobardes que no respetan los Derechos Humanos. No sé con qué intención se acercan a veces los occidentales, pero no me cabe duda de que a alguien se le pasará por la cabeza:"¡Que la liberen, pobrecita!". Y es cuando empieza el problema, que los propios ciudadanos vivan ajenos a los tejemanejes del poder y las estrategias para llevar a cabo sus propósitos. Esta es cuestión estrictamente diplomática, y como ya sabemos que el gobierno iraní es fanáticamente antioccidental, debiéramos mantener la sangre fría y no atender a los recursos sentimentales que utiliza el enemigo para seducir a los débiles. La actitud hacia un país totalitario como Irán, aunque todavía incipiente, debe ser la firmeza.

Ojalá sean las cosas como nos dice Van Orton. Debe de ser muy difícil distinguir al fanático por compromiso del que lo es de verdad. Pero, como siempre pasa, mientras no haya una fuerte influencia de Occidente en la población iraní, será difícil que llegue a gestarse una democracia.

Un saludo.

Anónimo dijo...

¿Se puede ser más aburrido?
Leer tu blog soporífero, escrito por un jóven pedante, el cual busca respeto y admiración por machacar noticias en boga, me hace darme cuenta que no hay término medio entre, el inculto que es feliz en su ignoracia o el estudiante que cree que su ignorancia se esfumó

Persio dijo...

Los iraníes ya tienen a sus rehenes para seguir chantajeando a Occidente. Como en el 79.
Los terroristas se crecen, aquí y en todas partes, cuando ven la debilidad en el adversario. Un secuestro de soldados es un acto de guerra. Y me temo que al final habrá de ser debidamente respondido.

Saludos

El Espantapájaros dijo...

Creo que es claro el desafío de Irán (completado por otros anteriores y, en la actualidad, por su ilegal querencia a obtener recursos nucleares) y su interés en sacar provecho de la crisis, usando a los rehenes para intercambios. Y, por supuesto, creo que el Gobierno de Tony Blair no debe ceder, y que Irán, de persistir en una actitud tan estúpida, puede meterse en un buen lío, porque, como digo, su ejército, aunque grande y bien formado, no será muy superior al iraquí de 2003, desbaratado y vencido en apenas unas semanas. No obstante, es obvio que prefiero que no lleguen a mediar las armas.

Además, la adición de Van Orton ha sido necesaria para demostrar que ese régimen no es tan poderoso como quieren aparentar. En las tiranías, y más si son ya tan pesadas y viejas como la presente, el revestimiento cohesionado y resistente es lo que se ve, en efecto, desde el exterior; pero el interior debe hallarse podrido o en esa fase, y un golpe de mano bastaría para que todo se derrumbase. Que después las cosas fueran tan mal como en Iraq es otra cosa.

Y no me iré sin responder al comentarista anónimo que ha criticado mi aburrido espacio, mi carencia de ideas originales y mi ignorancia mal disimulada. Me encantan quienes lanzan el dardo de esa forma. No se preocupe, que la semana que viene no hablaré de política, ni de temas especialmente trillados. Si con eso queda satisfecho, me alegraré mucho, que siempre es una felicidad ganarse un lector, aunque sea más bien crítico. Pero, como compensación, le pido, si es que no es usted un beocio y pedante "jóven" (sic), que se preste a llenar las lagunas de mi ignorancia juvenil reflejadas en este "blog" y que me dé ejemplos de buen hacer en el sentido de no ser tan "soporífero". Distinto será, claro, que después acepte sus consejos.

Un saludo a todos

El Cerrajero dijo...

Entre los de las txapelas con cortinillas y los del turbante, estamos apañados.